


Edward James Corbett nació en 1875 en la región de Nainital ( India Británica) al pie del Himalaya, y cuando era un mozo exploró los bosques con Kunwar Singh, un cazador furtivo que le enseñó a temer a los espíritus “bhut” que acechaban en la selva y que eran los fantasmas de los hombres muertos que vivían en el corazón de las bestias. Con dieciséis años mató a su primer leopardo y con dieciocho empezó a trabajar de inspector de combustible del ferrocarril.

Recorrió la región de Kumaon (regiones montañosas de Asia) y aprendió sus veinte dialectos, conoció la vida miserable de los obreros “coolies” y escuchó sus historias sobre tigres devoradores de hombres a los que llamaban “Shaytanes”, una corrupción de la palabra aramea Satanás. Los coolies no poseían el lujo del rifle de los sahibs y temían a la tigresa de Champawat, que había matado a 436 aldeanos en los asentamientos que se esparcían en la frontera de la India con Nepal. Corbett la acechó durante semanas hasta que encontró su rastro y la mató. El animal vomitó los dedos de una niña de dieciséis años a la que acababa de digerir. La tigresa de Champawat no era un “sadhu”, un brujo maligno escondido en el corazón de una bestia, sino una fiera que había perdido los colmillos y se había quedado desarmada para rendir al búfalo.

La tigresa de Champawat, el felino con el récord de mayor asesinato de personas, 436 víctimas. 1907
Corbett cazaba solo, sin guías “shikaris”, a pie, en compañía de su perro Robin y en muchas ocasiones aprovechando los ocios que le dejaba su trabajo del ferrocarril, no exigía recompensas y observaba la superstición de matar a una serpiente antes de acometer a las bestias antropófagas. Asumió la cacería de los asesinos de hombres como un ministerio y no como una profesión, abrazando el rifle como una cruz. Los kumaonis le llamaron el Sahib Santo porque abatió al leopardo de Rudraprayag, que le decían el Diablo de Garhwal y se comió a 125 personas, al tigre de Chowgarth, que mató a 64, y al Soltero de Powalgarth, el felino más grande jamás visto en la India . Mató al leopardo de Panar, un macho que se acostumbró a la carne humana devorando los cadáveres insepultos de los muertos por la gripe y de paso asesinó a quinientas personas que aún estaban en condiciones de caminar.

El leopardo de Rudraprayag, un felino que se había cobrado 126 víctimas. 1926
Corbett, que era un inglés que llevaba en las venas sangre de irlandeses renegados, jamás esperó reconocimiento y acabó por amar a los animales que perseguía, a las mariposas y a los desarrapados que rezaban a dioses en forma de cobra. Amó a su hermana Margaret Winifred puede que más allá de lo fraternalmente conveniente pero jamás nadie le vio despreciar a un hombre por tener los ojos de otro color y no bebió jerez en un club que era igual que otro de Fleet Street.

El tigre Powlgarh, el tigre más grande encontrado hasta el día de hoy. 1930
Mató a su último devorador de hombres en el valle de Lathya, cuando tenía setenta años y prefirió los ocasos africanos cuando la India dejó de ser la Joya de la Corona. Los tigres tullidos se comían a los parias pero no a los ingleses. Quizás porque como el sol no les curte y solo los rojea siempre parecen un poco crudos. Quizás porque saben mal. Murió Corbett en Nyeri, en las colinas centrales de Kenia, en abril de 1955, sin añorar el Támesis ni los tres leones de oro que rugen sobre un campo de gules en el escudo de Inglaterra porque había conocido el Ganges podrido y la horrible simetría del tigre.
