
¿Puede la superpoblación causar la destrucción de la especie humana? Los ratones tienen la respuesta.
¿Cuál es el efecto de la superpoblación?
En los años 60 había una amplia discusión sobre las teorías malthusianas, que predecían el fin de la civilización causado por el colapso de la capacidad de producción del planeta ante el incesante aumento del número de personas vivas. Los teóricos pensaban que si el crecimiento poblacional no se controlaba de alguna manera el resultado sería el hambre, el caos, las guerras por los recursos, la muerte.
En los primeros años 70 serios informes de reputados especialistas colocaban en las primeras décadas del siglo XXI el colapso completo por saturación de personas y carencia de alimentos. Y sin embargo un experimento del año 1968 describía con detalle lo que ocurre cuando en un mamífero relativamente avanzado hay superpoblación pero no hay escasez de recursos.
El espectáculo es dantesco, y acaba en la muerte; pero no por inanición; resulta que en los animales sociales la superpoblación destruye la relación social y en última instancia mata, aunque no falte de nada. La superpoblación, descubrió el etólogo estadounidense John B. Calhoun en su Universo 25, mata y extingue, pero no a causa de la escasez, sino del colapso social. El paraíso se convierte en un infierno, y llega el fin.
El Universo 25
El Universo 25 era un recinto cerrado de 2,5 m2 de superficie y 1,37 metros de altura, diseñado para ser el paraíso terrenal de los ratones: alimento, agua, material de nidificación y lugares para construir nidos ilimitados durante todo el experimento. Las condiciones de temperatura y humedad se mantenían ideales y el recinto se limpiaba completamente cada cierto tiempo. Se comenzó introduciendo 4 parejas de ratones perfectamente sanos y seleccionados para el experimento. Lo que sucedió a partir de entonces, se puede describir en 5 fases.

Fase A: días 1 al 104
Los primeros 104 días fueron de cierta alteración en un nuevo entorno y con nuevos compañeros, pero una vez familiarizados, comenzaron a procrear.

Fase B: días 105 al 315
Esta es una fase de rápido crecimiento en un entorno ideal. Cada 55 días la población se duplicaba. Para el día 315, había más de 600 ratones en el hábitat organizados en 14 grupos sociales con un macho dominante y roles sociales bien definidos para cada uno de los individuos.

Fase C: días 316 al 560
A partir de los 615 individuos la tasa de crecimiento se redujo y la población pasó a duplicarse cada 145 días. Empezaba a faltar el espacio ya que más de 300 machos competían por conquistar y mantener el territorio para poder reproducirse. Ante el estrés de tener que defender la posición constantemente, muchos machos dejaron los territorios y perdieron el atractivo por parte de las hembras, bajando la tasa de reproducción. Las hembras fértiles por su parte trataron de ocupar el rol abandonado de los machos para proteger los nidos. Esta agresividad de trasladó a las nuevas camadas de ratones: el periodo de lactancia se redujo y muchas crías fueron abandonadas o atacadas y devoradas por sus propias madres. La sociedad estaba empezando a colapsar.
La agresividad aumentó y se generalizó. Los machos más débiles quedaron acorralados en el centro del hábitat lejos de los recursos. Estos machos se rindieron a la desidia con una inactividad casi total, pero ocasionalmente, y sin mediar nada, parecían montar en cólera y atacaban en masa a otros ratones. Calhoun llamó a este grupo la Cloaca del comportamiento.
Para el día 520, la población llegó a 2.200 ratones que vivían en un mundo anárquico, violento y casi sin sexo.
A partir del día 560, ya no había más crecimiento: morían más ratones de los que nacían.


Fase D: días 561 al 1471
En esta fase, la violencia entre grupos -y dentro de ellos- es normal y hay canibalismo de crías con bastante frecuencia.
Un grupo de machos se atrincheró en una zona protegida y se dedicaron en exclusiva al cuidado extremo del cuerpo acicalando su pelaje todo el día mostrando una total apatía, sin entrar en peleas y sin mostrar el más mínimo interés por la hembras. Calhoun los bautizó como "los guapos" porque no tenían heridas ni cicatrices.
La mayoría de las hembras que nacen ya no se quedan embarazadas ni tienen comportamientos maternales y pocas crías de las nacidas llegan a la edad adulta. Con este escenario, el día 600 nació el último ratón que se convirtió en adulto.
El día 920, la tasa de nacimiento es cero. En este momento, la edad media de la población es de 776 días, 200 días más que la edad que marca la menopausia en los ratones.

El fin
El día 1471 finaliza el experimento. Quedan vivos 27 ratones: 23 hembras y 4 machos. El más joven de todos, tenía 987 días edad, el equivalente a 90 años de vida humana.


Lo llamativo es que esto sucedía en un entorno de completa abundancia: la comida, el agua, los lugares de nidificación o el material para nidos no faltaron jamás. Universo 25 era un paraíso materialista: las muertes no se produjeron por hambre o sed y jamás hubo escasez. Sencillamente la estructura social y mental de los ratones colapsó por el exceso de individuos, aunque no hubiese competencia ninguna por los recursos físicos.
Como explicó John B. Calhoun, en cierto sentido los ratones habían dejado de ser ratones mucho antes de morir; lo que él denominó 'la primera muerte', el colapso del modo de vida ratonil, precedió y causó la segunda muerte, la física. El paraíso se transformó el infierno cuando Universo 25 eliminó todo límite al crecimiento. Y el fin llega cuando colapsan la mente y la sociedad. Un interesante resultado, que hace pensar, y quizá soñar pesadillas.
Como explicó John B. Calhoun, en cierto sentido los ratones habían dejado de ser ratones mucho antes de morir; lo que él denominó 'la primera muerte', el colapso del modo de vida ratonil, precedió y causó la segunda muerte, la física. El paraíso se transformó el infierno cuando Universo 25 eliminó todo límite al crecimiento. Y el fin llega cuando colapsan la mente y la sociedad. Un interesante resultado, que hace pensar, y quizá soñar pesadillas.
