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4ª Crítica al feminazismo: "el acoso sexual" ............. feminismo

El objetivo de este post es criticar la sobrecriminalización del hombre que ha traído el feminazismo y explicar algunos ejemplos de esto, como en el caso del acoso sexual.

En mi post anterior “3ª Crítica al Feminazismo: "Mitos y Engaños Feministas"” explico las razones por las que desgraciadamente los feminazis llegaron al poder. Los feminazis son personas que no están bien de la cabeza, son personas traumadas que sobreestiman de una manera irracional, tóxica y enfermiza lo que ellos entienden como problemas de las mujeres; son personas que les encanta hacer una tormenta en un vaso de agua y que van a hacer hasta lo imposible para obligar a los demás a reconocer ese hecho como una verdadera tormenta; son personas que de una manera obsesiva sólo pueden ver a las mujeres como víctimas discapacitadas, y son personas que están en contra de la igualdad del hombre y la mujer ante la ley, ya que ellos luchan porque las leyes protejan más a las mujeres de lo que protegen a los hombres.

feminista

A partir de esta lógica enfermiza de sobreprotección de la mujer, nacida de la tóxica cultura del victimismo, se crearon leyes tan absurdas que es difícil de creer que se hubiesen aceptado antes de haber echado por tierra el principio más fundamental del derecho de la era moderna: “La igualdad de todos los ciudadanos ante la ley”. Entonces empezaron a sustituir las leyes de carácter general por leyes aplicables sólo sobre una parte de la población, increíblemente ridículas, demenciales e injustas. Estás leyes no sólo representan el peor tipo de discriminación que puede existir, que es la discriminación por ley; sino que al tratar a unos y otros de manera distinta se rompe el seguro que limita el nivel de absurdez al que pueden llegar las leyes; porque no importa lo parcial que quieras ser, si con las mismas leyes que juzgas a los que quieres perjudicar, también tienes que juzgar a los que quieres beneficiar, vas a tener que tener algún límite.

acoso sexual

A continuación voy a dar uno entre muchos ejemplos análogos, de cómo está lógica busca convertir trivialidades en delitos penales. Escogeré un caso que no sea tan absurdamente trivial, porque entiendo que si se entiende lo que quiero decir con este ejemplo, estará de más explicar lo que esto quiere decir para los casos más triviales como es el caso de los piropos o las miradas lascivas. Así que tomemos como ejemplo el caso de que un hombre le agarre el trasero a una mujer sin su permiso. Quiero comenzar diciendo (para evitar confusiones) que en ningún momento digo que no se lleguen a dar casos en que esto constituya algo molesto, incorrecto y reclamable... Pero ese no es el punto del que hablo ahora; el punto es: "¿En qué cabeza sensata puede caber convertir esto en un crimen?"

tocamientos

Y si estoy dando este ejemplo es además porque a mí ya me ha pasado y sé lo que significa. Es algo que no te lastima, es algo que 5 minutos después no tienes ni por qué acordarte y sobretodo es algo que no será perjudicial para tu vida ni tu futuro, que es el significado de algo intrascendente, y es lo que lo diferencia de los asuntos penales. Vamos, ella tiene derecho a reclamarle o hasta darle una cachetada si no le pareció lo que él hizo, y seguro más de uno hasta ha terminado golpeado en una riña producto de algún atrevimiento así con la persona equivocada en el contexto equivocado, pero en cualquier caso este tipo de problemas no tienen por qué trascender y esa es la razón por la que es ridículo considerarlo un crimen. Y además tampoco se debe olvidar que el criterio debe ser el mismo sin importar el sexo de los involucrados, porque también si una mujer o un homosexual le agarra el trasero a un hombre sin su consentimiento, este último podría también hasta devolverles un golpe (aunque sería mejor que antes tomara alternativas más tranquilas y serenas), pero en cualquier caso, sigue siendo cierto que es algo que no tiene por qué pasar a mayores.

miradas lacivas

Definitivamente uno de los ejemplos más arqueotípicos de la sobrecriminalización feminazi del hombre es el tema del acoso sexual. Cualquier tipo de acoso es algo que primeramente las personas deben resolver por sus propios medios y además debe de existir cierto grado de tolerancia a los comportamientos de otras personas que nos molestan. Cuando el acoso se vuelve algo realmente lo suficientemente grave como para que si quiera tenga sentido considerarse desde un punto de vista jurídico, lo que menos debería importar es el género de los involucrados, sino la seriedad real del problema. Porque además no hay diferencia en la importancia entre unos tipos de acoso u otros; no es menos importante, por decir algo, el joven que es acosado por un grupo de jóvenes al grado que le avientan cosas por la espalda mientras va pasando por la calle, que el acoso de una joven que le suceda lo mismo o que cualquier otro tipo de acoso de la misma intensidad; el que un acoso sea de tipo sexual no lo hace más importante, ni merecedor de una criminalización especial, no importa cuántos feminazis digan lo contrario, de otro modo se estaría siendo parcial e injusto.

piropos

Quiero repetir una vez más, desde un punto de vista jurídico no debe haber diferencia en cómo tratar a hombres y mujeres; si quieren analizar cuál es el manejo razonable de los conflictos y transgresiones, desde un punto de vista formal, consideren la misma situación cambiando el sexo de los involucrados y pregúntense qué es lo que es razonable; en particular pueden imaginarse el caso general en el que tanto el “agresor” como la “víctima” son hombres o mujeres. Y este criterio tampoco es ajeno a ningún tipo de violencia, porque además, otra de las cosas que tampoco debemos olvidar es que existen tanto personas grandes y fuertes, como enclenques y débiles; personas que son muy hábiles para pelear y personas que nunca se han peleado en su vida y no tienen ni idea de cómo meter las manos; y sin embargo la realidad es que conflictos pueden darse entre todo tipo de personas, y aun si eres débil, todos pueden navegar sobre las dificultades, pueden ignorar lo ignorable, y en algún punto todos tendrán formas para hacerse respetar, por medios propios o de terceros. Lo que sí es importante cuidar es que no se caiga en el uso excesivo de la fuerza, pero para eso, ya desde hace mucho había elementos desde el punto de vista jurídico, como por ejemplo las demandas por lesiones (cuando éstas son realmente serias y sólo de un lado) y lo importante es que para esto no importa el género de los involucrados, sino únicamente los resultados de lo que sucede.

Si alguien no quiere tratar de la misma manera a hombres y mujeres en su vida privada puede hacerlo, ya que en la vida privada toda la gente tiene derecho a un margen de libertad. Pero a nivel legal la ley debe ser neutra con respecto a género, raza, condición social o cualquier otra cosa, y eso es lo único que nunca debería prestarse a discusión.


En conclusión

El feminazismo ha ido en contra de la igualdad del hombre y la mujer ante la ley, y ha traído la sobrecriminalización del hombre, es decir, que tratandose de hombres, convierte ofensas menores en asuntos penales. Y este problema va más allá de esa cínica y ofensiva discriminación del hombre de parte de nuestros propios gobiernos. Aún cuando la ley no fuera discriminatoria (es decir, que fuera la misma para todos), la sobrecriminalización siempre generará más costos que beneficios, la diferencia es que si no fuera discriminatoria, sería perjudicial para cualquiera y no sólo para un subgrupo. La sobrecriminalización no sólo es desproporcionada, abusiva e injusta en sí misma (tal como lo sería mandar al hospital a alguien como reprimenda por habernos dado un golpe ligero), o es impráctica y costosa para el estado e irónicamente promotora de mucho más violencia en la sociedad (especialmente la de alto impacto); sino que además, al estar generando de parte del estado una reacción desproporcionadamente violenta a conflictos donde usualmente se termina con un problema del tipo, la palabra de uno contra la palabra de otro (porque la naturaleza intrascendental de esa clase de problemas no suelen dejar pruebas completas y suficientes para resolver los casos) se corre el riesgo de que si no se usa a raja tabla el principio de presunción de inocencia, sea muy fácil mentir y criminalizar a cualquiera por cualquer interés. Y espero que sea claro el enorme peligro que esto implica, y este es otro de los grandes problemas que nos ha traído el feminazismo, la violación al principio de presunción de inocencia, que hace un combo monstruoso con los otros problemas que mencioné en el post, pero ya de este tema hablaré en otro momento.
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