La muchacha ingresa a la oficina y avisa, “no hay más papel higiénico en el baño de las alumnas”, piensa ingenuamente, con esa inocencia sana que le da su juventud, que el papel higiénico se acabo y que posiblemente se desconoce la situación o hubo un olvido y viene a avisar.
Ignora que en realidad los baños nunca tuvieron ese papel, como tampoco tienen toallas de papel para secar las manos, y sólo alguna vez tuvieron jabón liquido, claro ella viene de un privado donde los baños si tenían semejantes “lujos”, acostumbrada a estas “comodidades” reclama, mientras que el resto sencillamente no lo hace, ni siquiera señala su falta, están acostumbrados a las privaciones cotidianas que aceptamos como normal, la “tarea pedagógica” efectuada primero por la dictadura fascista, después por los gobiernos neoliberales, y finalmente por el progresismo mejorista ha logrado su cometido.
Seguramente en los baños que utilizan la excelentísima ministra de educación y cultura y el excelentísimo ministro de economía y finanzas este problema no existe, al igual que en los baños de los consejeros del CODICEN, el CETP, el CES y el CEP, ellos viven en otro mundo, tienen otra escala de sueldos y otras comodidades pero es la realidad cotidiana que vivimos los alumnos y los trabajadores de la educación, los que muchas veces sí tenemos jabón o papel higiénico porque ponemos dinero de nuestro sueldo para ese fin.
¿Por qué no son miles los que reclamamos que se cubran estas necesidades básicas? ¿Cual es el sentido de hablar una vez y otra y otra vez de la importancia de la higiene cuando no están disponibles las herramientas para acceder a la misma? Es el gran logro de los que tienen el poder, como dice la canción cuando logramos volar, nos dan mucho 'palo para que aprendamos de vuelta a no hacerlo.
Nos darán excusas como el vandalismo (consecuencia indirecta del escaso personal de servicio en muchas instituciones) , que los directores deben disponer su compra (con recursos que apenas alcanzan para adquirir lo más básico), o que sencillamente no hay plata (en el mismo país que regala cientos de millones de dolares en exoneraciones fiscales o donde se perdieron en el agujero negro de Ancap entre 800 y 1000 millones de dolares y no hay responsables).
Nos dirán que la gente es mala y no cuida, o que total la educación es gratuita, como si con los impuestos que pagamos los trabajadores y con todo el plusvalor que no nos pagan no hubiéramos pagado tres o cuatro veces la cuota del privado más caro.
Lograron acostumbrarnos a recibir poco y nada, ese fue su gran triunfo a resignarnos a esa frase fatídica que dice “es lo que hay valor”, en el Uru hay de hoy donde han transformado el ser explotado en un privilegio, nosotros para salir de ese lugar debemos impugnar todo ese estado de cosas.
No se trata ni de insultos ni de violencia, sino de preguntar una vez, y otra vez, y otra vez, “y el papel higiénico donde esta”,”mire que se acabo el jabón”, usted, yo, aquel y aquella tenemos derecho a comer bien todos los días, a un techo, a la salud, a la educación, y a un baño en condiciones, tenemos derecho a mucho más que ese símbolo de harina sal y agua, porque son nuestras manos las que han generado toda la riqueza, nunca, nunca, te olvides de eso.
Con su pregunta ingenua una jovencita nos interpela en torno a como podemos aceptar condiciones tan indignas para las grandes mayorías, mientras que unos pocos recién llegados al “cielo” del confort y el lujo disfrutan de todas las comodidades
Ignora que en realidad los baños nunca tuvieron ese papel, como tampoco tienen toallas de papel para secar las manos, y sólo alguna vez tuvieron jabón liquido, claro ella viene de un privado donde los baños si tenían semejantes “lujos”, acostumbrada a estas “comodidades” reclama, mientras que el resto sencillamente no lo hace, ni siquiera señala su falta, están acostumbrados a las privaciones cotidianas que aceptamos como normal, la “tarea pedagógica” efectuada primero por la dictadura fascista, después por los gobiernos neoliberales, y finalmente por el progresismo mejorista ha logrado su cometido.
Seguramente en los baños que utilizan la excelentísima ministra de educación y cultura y el excelentísimo ministro de economía y finanzas este problema no existe, al igual que en los baños de los consejeros del CODICEN, el CETP, el CES y el CEP, ellos viven en otro mundo, tienen otra escala de sueldos y otras comodidades pero es la realidad cotidiana que vivimos los alumnos y los trabajadores de la educación, los que muchas veces sí tenemos jabón o papel higiénico porque ponemos dinero de nuestro sueldo para ese fin.
¿Por qué no son miles los que reclamamos que se cubran estas necesidades básicas? ¿Cual es el sentido de hablar una vez y otra y otra vez de la importancia de la higiene cuando no están disponibles las herramientas para acceder a la misma? Es el gran logro de los que tienen el poder, como dice la canción cuando logramos volar, nos dan mucho 'palo para que aprendamos de vuelta a no hacerlo.
Nos darán excusas como el vandalismo (consecuencia indirecta del escaso personal de servicio en muchas instituciones) , que los directores deben disponer su compra (con recursos que apenas alcanzan para adquirir lo más básico), o que sencillamente no hay plata (en el mismo país que regala cientos de millones de dolares en exoneraciones fiscales o donde se perdieron en el agujero negro de Ancap entre 800 y 1000 millones de dolares y no hay responsables).
Nos dirán que la gente es mala y no cuida, o que total la educación es gratuita, como si con los impuestos que pagamos los trabajadores y con todo el plusvalor que no nos pagan no hubiéramos pagado tres o cuatro veces la cuota del privado más caro.
Lograron acostumbrarnos a recibir poco y nada, ese fue su gran triunfo a resignarnos a esa frase fatídica que dice “es lo que hay valor”, en el Uru hay de hoy donde han transformado el ser explotado en un privilegio, nosotros para salir de ese lugar debemos impugnar todo ese estado de cosas.
No se trata ni de insultos ni de violencia, sino de preguntar una vez, y otra vez, y otra vez, “y el papel higiénico donde esta”,”mire que se acabo el jabón”, usted, yo, aquel y aquella tenemos derecho a comer bien todos los días, a un techo, a la salud, a la educación, y a un baño en condiciones, tenemos derecho a mucho más que ese símbolo de harina sal y agua, porque son nuestras manos las que han generado toda la riqueza, nunca, nunca, te olvides de eso.
Con su pregunta ingenua una jovencita nos interpela en torno a como podemos aceptar condiciones tan indignas para las grandes mayorías, mientras que unos pocos recién llegados al “cielo” del confort y el lujo disfrutan de todas las comodidades