1. No controlar el estrés
La ansiedad y el estrés (que se van convirtiendo en una parte fija de la existencia humana en el siglo XXI) pueden causar toda una gama de dolencias y afecciones que, a la larga, son capaces de destruir incluso la salud más resistente. Por ello, si no quieres enfermarte de corazón, sufrir de neurosis, depresión ni otros trastornos mentales, es sumamente importante que aprendas a manejar tus emociones y controlarlas. En caso contrario, dejarás que te dominen ¡que te consuman por completo!
2. Pasar la vida sentado
Las pruebas científicas no pueden estar más claras: según las que fueron llevadas al cabo más recientemente, el hecho de estar sentado varias horas durante el día tiene mucho que ver con el cáncer de máma, próstata, pulmón y colon. Todo ello podría no tener importancia, si tan sólo nos animáramos a hacer ejercicios físicos de forma regular. En realidad basta con salir a caminar un rato, pasar unos minutos en bici o realizar tareas domésticas que requieren bastante esfuerzo.
3. Consumir carne y quesos en demasía
Mala noticia para todas las personas a las que les encanta comer carne. Las grasas y proteínas animales, debido al hecho de contener una hormona que hace surgir células cancerígenas, pueden provocar cáncer. A esa conclusión llegaron hace tiempo los sabios estadounidenses. Cuanta más carne y más quesos comamos, peor: así aumentamos el riesgo de padecer enfermedades muy graves. ¿Qué hacer para prevenirlo? Pues, ¡comer mucha verdura!
4. Pasarse con los refrescos
¿Sabías que un vaso de un típico resfresco contiene al menos 10 cucharadas de azúcar (y para estar sanos deberíamos ingerir no más de una a diario)? Justamente por ello, no hay que exagerar con la cantidad de Coca Cola y otras bebidas dulces: ya la costumbre de tomar dos vasitos por día incrementa el riesgo de enfermarse de diabetes autoinmune. En vez de hincharte de gaseosas, empieza a tomar agua y jugos naturales exprimidos: ¡no tardarás en sentirte mejor!
5. Dormir menos de lo indicado
Aunque sabemos que dormir demasiado no es saludable (ya que puede acelerar el desarrollo de tumores en el cuerpo), tampoco lo es no descansar lo suficiente. Las personas adultas deberían dormir entre 7 y 8 horas todos los días para poder funcionar bien: si no son capaces de conciliar el sueño, corren riesgo de morir antes del tiempo. ¡Intenta recuperar las fuerzas como es debido!
6. Usar mucha sal
¿Conoces a alguna persona que sufra de enfermedades cardiovasculares, hipertensión u obesidad? ¿Te das cuenta de que sus problemas pueden tener que ver con el uso inadecuado de la sal? A pesar de que los especialistas alarman que no se debe consumir más de 5 grs. de sal por día, en los tiempos que corren somos pocos los que nos acoplamos a dichas indicaciones... Para no sufrir de enfermedades en el futuro, basta con que trates de sustituir la sal común por la de bajo contenido de sodio y uses otras especias para sazonar las comidas.
7. Tomar alcohol
Aunque se supone que solamente tomar en demasía es peligroso para la salud (y beber con moderación, según algunos, puede incluso mejorarla), la verdad es que las pruebas científicas contradicen dichas revelaciones... Por ejemplo, tomar dos copas de vino todos los días a la larga no sólo empeora el funcionamiento del cerebro e influye en los trastornos de la memoria, sino también produce daños en todo el organismo. Por ende, más vale tomar alcohol -inclusive en cantidades reducidas- muy de vez en cuando...
8. Exagerar con el bronceado
Si bien exponerse a los rayos del sol todas las veces que uno pueda no es nada sano, acudir a solarios resulta incluso peor... Según las estadísticas oficiales, las mujeres que suelen usar las camas solares de forma regular padecen cáncer de piel con mucha más frecuencia que las aficionadas al bronceado natural. Tan sólo en los EE. UU. cada año se registran más de 400 mil casos de la enfermedad. Si tú también quieres presumir de un look playero, empieza a comer zanahorias y tomates: los elementos que contienen le daran un toque más oscuro a tu piel sin que corras peligro...
9. Usar cualquier aceite en la cocina
Si para freír alimentos utilizas el aceite de girasol o de oliva, mejor deja de hacerlo cuanto antes. Algunas grasas, en altas temperaturas, liberan sustancias que pueden resultar cancerígenas e influír en el empeoramiento de tu salud. Recuerda: el aceite de oliva sirve sobre todo para ensaladas, mientras que el aceite de coco o de aguacate son más resistentes a las altas temperaturas.
La ansiedad y el estrés (que se van convirtiendo en una parte fija de la existencia humana en el siglo XXI) pueden causar toda una gama de dolencias y afecciones que, a la larga, son capaces de destruir incluso la salud más resistente. Por ello, si no quieres enfermarte de corazón, sufrir de neurosis, depresión ni otros trastornos mentales, es sumamente importante que aprendas a manejar tus emociones y controlarlas. En caso contrario, dejarás que te dominen ¡que te consuman por completo!
2. Pasar la vida sentado
Las pruebas científicas no pueden estar más claras: según las que fueron llevadas al cabo más recientemente, el hecho de estar sentado varias horas durante el día tiene mucho que ver con el cáncer de máma, próstata, pulmón y colon. Todo ello podría no tener importancia, si tan sólo nos animáramos a hacer ejercicios físicos de forma regular. En realidad basta con salir a caminar un rato, pasar unos minutos en bici o realizar tareas domésticas que requieren bastante esfuerzo.
3. Consumir carne y quesos en demasía
Mala noticia para todas las personas a las que les encanta comer carne. Las grasas y proteínas animales, debido al hecho de contener una hormona que hace surgir células cancerígenas, pueden provocar cáncer. A esa conclusión llegaron hace tiempo los sabios estadounidenses. Cuanta más carne y más quesos comamos, peor: así aumentamos el riesgo de padecer enfermedades muy graves. ¿Qué hacer para prevenirlo? Pues, ¡comer mucha verdura!
4. Pasarse con los refrescos
¿Sabías que un vaso de un típico resfresco contiene al menos 10 cucharadas de azúcar (y para estar sanos deberíamos ingerir no más de una a diario)? Justamente por ello, no hay que exagerar con la cantidad de Coca Cola y otras bebidas dulces: ya la costumbre de tomar dos vasitos por día incrementa el riesgo de enfermarse de diabetes autoinmune. En vez de hincharte de gaseosas, empieza a tomar agua y jugos naturales exprimidos: ¡no tardarás en sentirte mejor!
5. Dormir menos de lo indicado
Aunque sabemos que dormir demasiado no es saludable (ya que puede acelerar el desarrollo de tumores en el cuerpo), tampoco lo es no descansar lo suficiente. Las personas adultas deberían dormir entre 7 y 8 horas todos los días para poder funcionar bien: si no son capaces de conciliar el sueño, corren riesgo de morir antes del tiempo. ¡Intenta recuperar las fuerzas como es debido!
6. Usar mucha sal
¿Conoces a alguna persona que sufra de enfermedades cardiovasculares, hipertensión u obesidad? ¿Te das cuenta de que sus problemas pueden tener que ver con el uso inadecuado de la sal? A pesar de que los especialistas alarman que no se debe consumir más de 5 grs. de sal por día, en los tiempos que corren somos pocos los que nos acoplamos a dichas indicaciones... Para no sufrir de enfermedades en el futuro, basta con que trates de sustituir la sal común por la de bajo contenido de sodio y uses otras especias para sazonar las comidas.
7. Tomar alcohol
Aunque se supone que solamente tomar en demasía es peligroso para la salud (y beber con moderación, según algunos, puede incluso mejorarla), la verdad es que las pruebas científicas contradicen dichas revelaciones... Por ejemplo, tomar dos copas de vino todos los días a la larga no sólo empeora el funcionamiento del cerebro e influye en los trastornos de la memoria, sino también produce daños en todo el organismo. Por ende, más vale tomar alcohol -inclusive en cantidades reducidas- muy de vez en cuando...
8. Exagerar con el bronceado
Si bien exponerse a los rayos del sol todas las veces que uno pueda no es nada sano, acudir a solarios resulta incluso peor... Según las estadísticas oficiales, las mujeres que suelen usar las camas solares de forma regular padecen cáncer de piel con mucha más frecuencia que las aficionadas al bronceado natural. Tan sólo en los EE. UU. cada año se registran más de 400 mil casos de la enfermedad. Si tú también quieres presumir de un look playero, empieza a comer zanahorias y tomates: los elementos que contienen le daran un toque más oscuro a tu piel sin que corras peligro...
9. Usar cualquier aceite en la cocina
Si para freír alimentos utilizas el aceite de girasol o de oliva, mejor deja de hacerlo cuanto antes. Algunas grasas, en altas temperaturas, liberan sustancias que pueden resultar cancerígenas e influír en el empeoramiento de tu salud. Recuerda: el aceite de oliva sirve sobre todo para ensaladas, mientras que el aceite de coco o de aguacate son más resistentes a las altas temperaturas.