InicioInfoLutero, el antisemita
Les voy contar unas cosas sobre este hombre horrible que tenía creencias repugnantes acerca de este pueblo pacifico y honrado.





Por raro que suene, el infame sacerdote al principio tenía un buen concepto de los judíos. Lo que Lutero quería era convertirlos al cristianismo y consideraba que la actitud de la gente hacia ellos era un obstáculo, es decir, pensaba que los judíos no se convertían porque eran tratados de mala manera por parte de la gente cristiana.

Si yo hubiera sido judío y hubiera visto a semejantes imbéciles y alcornoques gobernar y enseñar la fe cristiana, habría llegado a ser antes un cerdo que un cristiano. Han tratado a los judíos como si éstos fueran perros en lugar de seres humanos; no han hecho más que burlarse de ellos y apoderarse de sus bienes. Cuando los bautizan no les muestran nada de la doctrina o de la vida cristianas, sometiéndolos solo al papismo y la burla... Si los apóstoles, que eran también judíos, hubiesen hecho con nosotros, los gentiles, lo mismo que nosotros, gentiles, hemos hecho con los judíos, nunca habría habido un cristiano entre los gentiles... Cuando nos inclinamos a presumir de nuestra posición [de cristianos], debemos recordar que no somos sino gentiles, mientras que los judíos son del mismo linaje de Cristo. Somos extranjeros y familia política, mientras que ellos son parientes de sangre, primos y hermanos de nuestro Señor. Por lo tanto, si se quiere presumir de carne y sangre, los judíos se encuentran en realidad más cerca de Cristo que nosotros... Si realmente queremos ayudarlos, debemos guiarnos en nuestro trato con ellos, no por la ley papal, sino por la ley del amor cristiano. Debemos recibirlos cordialmente, y permitirles comerciar y trabajar con nosotros, para que tengan la ocasión y la oportunidad de asociarse a nosotros, escuchar nuestra enseñanza cristiana y el testimonio de nuestra vida cristiana. Algunos de ellos se mostrarán duros de mollera, ¿y qué? A fin de cuentas, tampoco nosotros mismos somos todos buenos cristianos.


Sin embargo, a Lutero pronto se le caería la venda de los ojos (sobre la causa de la no conversión), ya que no tuvo muy buenos resultados. Y este hombre, en su debilidad humana, sucumbió al más despreciable antisemitismo. Lo que pidió Lutero es básicamente hacerles la vida imposible a los judíos (no poder comerciar con ellos) y dejó bien claro que si no aceptaban convertirse, debían expulsarlos del país. Le atribuyó muchas acciones malas a los judíos, como insultar a la Vírgen y matar cristianos cuando ejercen la profesión médica (obviamente son falsas acusaciones).

Ellos son nuestros principales enemigos. No dejan de blasfemar de Cristo nuestro Señor, tratando a la Virgen María de puta, a Cristo, de bastardo, y a nosotros de imbéciles o abortos (Mahlkälber: algo así como alimento de ganado). Si ellos pudieran acabar con todos nosotros, lo harían de grado. Ya lo hacen a menudo, especialmente aquellos que se hacen pasar por médicos, aunque a veces ayudan, porque el diablo ayuda a terminar la faena al final. Suelen ejercer la medicina como en la Suiza francesa. Administran veneno a personas que morirán en una hora, un mes, un año, o en diez o veinte años. Son muy duchos en este arte.


En esta cita, expresa el deseo de echarlos, si no se convierten:

Queremos empezar tratándolos de manera cristiana. Ofrecerles la fe cristiana para que acepten al Mesías, que además es pariente de ellos, nacido de su carne y sangre; es justamente de la simiente de Abraham de la que se jactan. Mi empeño es [que ] la sangre judía deje de ser acuosa y fiera. En primer lugar, debéis proponerles convertirse en el Mesías y dejarse bautizar, lo que uno puede ver que es asunto peliagudo para ellos. Si no lo hacen, entonces no les permitáis [vivir entre nosotros], porque Cristo nos impone el bautismo y creer en Él. A pesar de que no creemos ahora tan firmemente como deberíamos, Dios sigue siendo paciente con nosotros.


Sin embargo, Lutero se muestra más generoso con el judío converso:

Vamos no obstante a mostrarles amor cristiano y a orar por los que pueden ser convertidos y recibir al Señor, a quien ellos deberían honrar verdaderamente antes que nosotros. El que no cumpla con esto será sin duda un judío perverso, que no va a dejar de blasfemar de Cristo, te dejará seco y, si puede, te matará.


De todas las obras, la peor es Sobre los judíos y sus mentiras, una obra que dejará pálido a cualquiera que la lea, por la cantidad de insultos que expresa ante un pueblo honrado y trabajador como es el judío. Aconsejo leerlo para que se convenzan de que las acusaciones luteranas no tienen base y a nadie le queden revoloteando dudas al respecto.





«Las principales obras de Lutero sobre los judíos fueron su tratado Von den Juden und Ihren Lügen (Sobre los judíos y sus mentiras, de 65.000 palabras,) y Von Schem Hamphoras und vom Geschlecht Christi (Del Nombre Incognoscible y las generaciones de Cristo), reimpresos varias veces en vida del autor. Ambos libros fueron escritos en 1543, tres años antes de su muerte. Se cree que Lutero se vio influenciado por el libro Der gantze de Jüdisch Glaub (La creencia judía al completo), de Anton Margaritha, un converso al cristianismo que se había convertido en luterano. Este autor publicó en 1530 su libro antisemita, que fue leído por Lutero en 1539. La obra fue contundentemente desacreditada por Josel de Rosheim, en un debate público celebrado en el año 1530 ante el emperador español Carlos V y su corte, lo que resultó en la expulsión de Margaritha del Imperio.»


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