España es el pais de la UE con mayor producción de alimentos transgénicos
ACP-IndymediaMadrid
Un estudio reciente revelo que España es el país de la Unión Europea con una mayor
producción de cultivos transgénicos o modificados genéticamente. Muy por encima de
otros países y con todo el apoyo del Gobierno español.
El pasado 25 de Agosto se publicó un informe sobre la situación de los alimentos
transgénicos en la actualidad.
España no salió muy bien parada de ese informe ya que, según explicaba, es el país de
la UE donde las semillas transgenicas o GM están creciendo a nivel de escala comercial:
desde 1998 se estima que unas 25.000 hectáreas son plantadas cada año con una
modificación genética de alguna variedad del maíz (llamada BT 176) vendida por la
compañía biotecnológica suiza Syngenta. Este tipo de maíz ha sido diseñado para
resistir un fuerte insecto denominado "Perforador del Maiz".
Este nuevo estudio, llevado a cabo por Friends of the Earth y Greenpeace, demuestra
que el crecimiento de semillas GM en España está causando contaminación de cosechas
orgánicas, producciones "de punto bajo" y exagerando los beneficios que éstas
producen.
El cultivo de maíz GM en España se está produciendo sin ninguna evaluación oficial
(aunque sí bajo la ley española) a pesar de que en numerosos países del mundo se están
empezando a tomar medidas al respecto. Poco a poco, estudios independientes
empiezan a mostrar la parte negativa de este tipo de cultivo tan extendido en España.
La transgenesis consiste en pasar un "gen" de un animal, vegetal o ser humano a otro
animal o vegetal con el fin de incorporarle la característica determinada que proporciona
ese "gen", que se puede ir heredando a sus descendientes.
Por ejemplo, compartirle a otro ser vivo un "gen" que le dé un color o tamaño
determinado, para acelerar el crecimiento o aumentar el peso. Hay otros productos
transgénicos para agregar una determinada calidad nutricional; para crear plantas
resistentes a un herbicida determinado que sólo acepte el que fabrica la misma empresa
que produce la semilla (actualmente representa el 71% de los cultivos sembrados); para
agregar un "gen" de otro ser vivo que resista a ciertos virus, o lograr una maduración
retardada...etcétera. Por ello, al producto se le llama "Organismo Genéticamente
Modificado" (OGM), o simplemente transgénico. Este nuevo ser vivo que adquiere
nuevas características de manera artificial provocará modificaciones biológicas, pero
también diversos problemas.
1) Los transgénicos hacen dependientes a los campesinos, indígenas y agricultores de
las semillas de las empresas transnacionales. El campesino no compra las semillas, sólo
paga por el derecho a usarlas para la cosecha. Y para impedir que éstos las reproduzcan
se fabrican semillas "suicidas" alteradas genéticamente para que no se reproduzcan. En
Estados Unidos, a los agricultores que compran la semilla de soya RR de Monsanto sólo
les está permitido aplicar el herbicida "Roundup" fabricado por la misma empresa y no
les está permitido sembrarla nuevamente. Hasta 1999, Monsanto ya había llevado a
juicio a 475 agricultores bajo sospecha de haber guardado y replantado su semilla, cuya
multa estipulada para quien lo haga es de un millón de dólares. En ese mismo año, en
Brasil, el gobierno prohibió la soya RR de Monsanto hasta que comprobara que no
tienen impactos ambientales
Existe una generación de transgénicos llamados "Terminator" y "Traitor". Las
empresas, en una estrategia para regular sus derechos de propiedad intelectual, están
desarrollando cultivos que quedan estériles para garantizar que los campesinos no
guarden las semillas. Estas semillas "Terminator" obligan a los campesinos a comprar
semillas cada año.
2) Los alimentos transgénicos eliminan la autonomía y la soberanía alimentaria.
El control monopolio de unas cuantas empresas sobre la producción de semillas en el
mundo, ha llevado a la dependencia de los países a la importación de productos del
campo. México importó casi 5 millones de toneladas de maíz en el año 2000 de Estados
Unidos, un aumento de 773.4% desde 1994. Como no hay ningún mecanismo regulador
en los Estados Unidos de productos transgénicos, es muy probable que hubiera una
importación de maíz transgénico.
3) La producción de transgénicos produce reacciones negativas en la salud humana.
Si un gen animal se introduce en un vegetal, su consumo puede traer graves
consecuencias en la salud humana. Durante cien días, el investigador Arpad Pusztai
alimentó a ratas con un tipo de patata transgénica y el resultado fue el retardo del
crecimiento de las ratas y menor resistencia a las infecciones.
Consumir productos transgénicos puede ocasionar la resistencia a los antibióticos. Los
caballos alimentados con transgénicos han mostrado alteraciones del sistema
inmunológico y en diversos órganos vitales. Como consecuencia de introducir genes
extraños en los alimentos, se pueden padecer alergias a los alimentos. Por otro lado, la
introducción de nuevas proteínas a los alimentos puede aumentar la potencia de algunas
sustancias tóxicas que ya existen en los alimentos. Otras sustancias del cuerpo que
protegen contra el cáncer podrían verse disminuidas. Existen pruebas científicas de la
acción cancerígena de los niveles actuales de residuos de glifosato permitidos por ley,
mientras quien produce este herbicida, Monsanto, exige que se multiplique por diez el
nivel de residuo permitido en la soya transgénica resistente a este herbicida.
4) Los transgenicos rompen el equilibrio de los ecosistemas y eliminan la biodiversidad.
Las semillas creadas genéticamente eliminan a las semillas naturales y, por la
polinización de ellas, se mezclan con los vegetales naturales creando especies estériles o
débiles o que contienen tales características de los OGMs: resistencia a los herbicidas,
riesgos para la salud humana y animal, etc. Con el uso de químicos, herbicidas y
pesticidas, las semillas transgénicas eliminan la biodiversidad.
La contaminación genética es irreversible. Es imposible retirar de la naturaleza los
genes que se introdujeron en una planta. Los transgénicos acelerarán la erosión genética,
ya que reducirán las posibilidades de adaptación de las plantas cultivadas a las
variaciones climáticas y a la diversidad de los ecosistemas. Por otro lado, los
monocultivos transgénicos uniforman genéticamente la agricultura y destruyen otras
plantas y animales.
La contaminación genética que producen los transgénicos por medio de la polinización
o el viento, puede debilitar a otras plantas y animales haciéndolos mas vulnerables a
plagas o enfermedades, eliminando la biodiversidad. El uso de agro tóxicos y
transgénicos eliminan a otros organismos e insectos alterando la biodiversidad y los
micro ecosistemas.
5) Los gobiernos y las empresas niegan el derecho de información a la sociedad y la
regulación sobre los transgénicos. Esta es una de las medidas que se llevan reclamando
desde hace años: que si va a continuar el cultivo de transgénicos, por lo menos que lo
escriban en las etiquetas de los productos de modo que el consumidor lo sepa y pueda
elegir si lo compra o no.
6) Los cultivos transgénicos han sido diseñados exclusivamente para aumentar las
ganancias y monopolizar el mercado mundial de alimentos por parte de una decena de
poderosas multinacionales como Monsanto, Novartis, Aventis, etc. En un principio se
puso como causa principal para el cultivo de este tipo de productos que sería una vía
para disminuir el hambre en el mundo, ya que se produciría mayor cantidad, con
mejores propiedades y con una mayor resistencia. Pero lo cierto es que ese dato, lejos de
disminuir ha aumentado, con lo que uno de sus principales objetivos no se esta
cumpliendo.
Por ello, desde hace tiempo se está intentando restablecer el cultivo de alimentos
biológicos: sin pesticidas, porque no contaminan el medio ambiente, son alimentos
sanos y naturales; respetan los ritmos naturales de las plantas y los animales, ayudan a
mantener el patrimonio genético y las plantas autóctonas; el compuesto como
fertilizante favorece la vida de microorganismos útiles en el suelo y la buena calidad de
la tierra; fomentan la biodiversidad; eliminan la dependencia de los agricultores,
campesinos e indígenas de las grandes empresas transnacionales, etc.
Greenpeace, en total desacuerdo con la proliferación del cultivo de alimentos
transgénicos, desarrolla una lista en la que detalla todas las marcas y alimentos en
España que utilizan componentes modificados genéticamente en sus productos.
investigacion propia en grupo
ACP-IndymediaMadrid
Un estudio reciente revelo que España es el país de la Unión Europea con una mayor
producción de cultivos transgénicos o modificados genéticamente. Muy por encima de
otros países y con todo el apoyo del Gobierno español.
El pasado 25 de Agosto se publicó un informe sobre la situación de los alimentos
transgénicos en la actualidad.
España no salió muy bien parada de ese informe ya que, según explicaba, es el país de
la UE donde las semillas transgenicas o GM están creciendo a nivel de escala comercial:
desde 1998 se estima que unas 25.000 hectáreas son plantadas cada año con una
modificación genética de alguna variedad del maíz (llamada BT 176) vendida por la
compañía biotecnológica suiza Syngenta. Este tipo de maíz ha sido diseñado para
resistir un fuerte insecto denominado "Perforador del Maiz".
Este nuevo estudio, llevado a cabo por Friends of the Earth y Greenpeace, demuestra
que el crecimiento de semillas GM en España está causando contaminación de cosechas
orgánicas, producciones "de punto bajo" y exagerando los beneficios que éstas
producen.
El cultivo de maíz GM en España se está produciendo sin ninguna evaluación oficial
(aunque sí bajo la ley española) a pesar de que en numerosos países del mundo se están
empezando a tomar medidas al respecto. Poco a poco, estudios independientes
empiezan a mostrar la parte negativa de este tipo de cultivo tan extendido en España.
La transgenesis consiste en pasar un "gen" de un animal, vegetal o ser humano a otro
animal o vegetal con el fin de incorporarle la característica determinada que proporciona
ese "gen", que se puede ir heredando a sus descendientes.
Por ejemplo, compartirle a otro ser vivo un "gen" que le dé un color o tamaño
determinado, para acelerar el crecimiento o aumentar el peso. Hay otros productos
transgénicos para agregar una determinada calidad nutricional; para crear plantas
resistentes a un herbicida determinado que sólo acepte el que fabrica la misma empresa
que produce la semilla (actualmente representa el 71% de los cultivos sembrados); para
agregar un "gen" de otro ser vivo que resista a ciertos virus, o lograr una maduración
retardada...etcétera. Por ello, al producto se le llama "Organismo Genéticamente
Modificado" (OGM), o simplemente transgénico. Este nuevo ser vivo que adquiere
nuevas características de manera artificial provocará modificaciones biológicas, pero
también diversos problemas.
1) Los transgénicos hacen dependientes a los campesinos, indígenas y agricultores de
las semillas de las empresas transnacionales. El campesino no compra las semillas, sólo
paga por el derecho a usarlas para la cosecha. Y para impedir que éstos las reproduzcan
se fabrican semillas "suicidas" alteradas genéticamente para que no se reproduzcan. En
Estados Unidos, a los agricultores que compran la semilla de soya RR de Monsanto sólo
les está permitido aplicar el herbicida "Roundup" fabricado por la misma empresa y no
les está permitido sembrarla nuevamente. Hasta 1999, Monsanto ya había llevado a
juicio a 475 agricultores bajo sospecha de haber guardado y replantado su semilla, cuya
multa estipulada para quien lo haga es de un millón de dólares. En ese mismo año, en
Brasil, el gobierno prohibió la soya RR de Monsanto hasta que comprobara que no
tienen impactos ambientales
Existe una generación de transgénicos llamados "Terminator" y "Traitor". Las
empresas, en una estrategia para regular sus derechos de propiedad intelectual, están
desarrollando cultivos que quedan estériles para garantizar que los campesinos no
guarden las semillas. Estas semillas "Terminator" obligan a los campesinos a comprar
semillas cada año.
2) Los alimentos transgénicos eliminan la autonomía y la soberanía alimentaria.
El control monopolio de unas cuantas empresas sobre la producción de semillas en el
mundo, ha llevado a la dependencia de los países a la importación de productos del
campo. México importó casi 5 millones de toneladas de maíz en el año 2000 de Estados
Unidos, un aumento de 773.4% desde 1994. Como no hay ningún mecanismo regulador
en los Estados Unidos de productos transgénicos, es muy probable que hubiera una
importación de maíz transgénico.
3) La producción de transgénicos produce reacciones negativas en la salud humana.
Si un gen animal se introduce en un vegetal, su consumo puede traer graves
consecuencias en la salud humana. Durante cien días, el investigador Arpad Pusztai
alimentó a ratas con un tipo de patata transgénica y el resultado fue el retardo del
crecimiento de las ratas y menor resistencia a las infecciones.
Consumir productos transgénicos puede ocasionar la resistencia a los antibióticos. Los
caballos alimentados con transgénicos han mostrado alteraciones del sistema
inmunológico y en diversos órganos vitales. Como consecuencia de introducir genes
extraños en los alimentos, se pueden padecer alergias a los alimentos. Por otro lado, la
introducción de nuevas proteínas a los alimentos puede aumentar la potencia de algunas
sustancias tóxicas que ya existen en los alimentos. Otras sustancias del cuerpo que
protegen contra el cáncer podrían verse disminuidas. Existen pruebas científicas de la
acción cancerígena de los niveles actuales de residuos de glifosato permitidos por ley,
mientras quien produce este herbicida, Monsanto, exige que se multiplique por diez el
nivel de residuo permitido en la soya transgénica resistente a este herbicida.
4) Los transgenicos rompen el equilibrio de los ecosistemas y eliminan la biodiversidad.
Las semillas creadas genéticamente eliminan a las semillas naturales y, por la
polinización de ellas, se mezclan con los vegetales naturales creando especies estériles o
débiles o que contienen tales características de los OGMs: resistencia a los herbicidas,
riesgos para la salud humana y animal, etc. Con el uso de químicos, herbicidas y
pesticidas, las semillas transgénicas eliminan la biodiversidad.
La contaminación genética es irreversible. Es imposible retirar de la naturaleza los
genes que se introdujeron en una planta. Los transgénicos acelerarán la erosión genética,
ya que reducirán las posibilidades de adaptación de las plantas cultivadas a las
variaciones climáticas y a la diversidad de los ecosistemas. Por otro lado, los
monocultivos transgénicos uniforman genéticamente la agricultura y destruyen otras
plantas y animales.
La contaminación genética que producen los transgénicos por medio de la polinización
o el viento, puede debilitar a otras plantas y animales haciéndolos mas vulnerables a
plagas o enfermedades, eliminando la biodiversidad. El uso de agro tóxicos y
transgénicos eliminan a otros organismos e insectos alterando la biodiversidad y los
micro ecosistemas.
5) Los gobiernos y las empresas niegan el derecho de información a la sociedad y la
regulación sobre los transgénicos. Esta es una de las medidas que se llevan reclamando
desde hace años: que si va a continuar el cultivo de transgénicos, por lo menos que lo
escriban en las etiquetas de los productos de modo que el consumidor lo sepa y pueda
elegir si lo compra o no.
6) Los cultivos transgénicos han sido diseñados exclusivamente para aumentar las
ganancias y monopolizar el mercado mundial de alimentos por parte de una decena de
poderosas multinacionales como Monsanto, Novartis, Aventis, etc. En un principio se
puso como causa principal para el cultivo de este tipo de productos que sería una vía
para disminuir el hambre en el mundo, ya que se produciría mayor cantidad, con
mejores propiedades y con una mayor resistencia. Pero lo cierto es que ese dato, lejos de
disminuir ha aumentado, con lo que uno de sus principales objetivos no se esta
cumpliendo.
Por ello, desde hace tiempo se está intentando restablecer el cultivo de alimentos
biológicos: sin pesticidas, porque no contaminan el medio ambiente, son alimentos
sanos y naturales; respetan los ritmos naturales de las plantas y los animales, ayudan a
mantener el patrimonio genético y las plantas autóctonas; el compuesto como
fertilizante favorece la vida de microorganismos útiles en el suelo y la buena calidad de
la tierra; fomentan la biodiversidad; eliminan la dependencia de los agricultores,
campesinos e indígenas de las grandes empresas transnacionales, etc.
Greenpeace, en total desacuerdo con la proliferación del cultivo de alimentos
transgénicos, desarrolla una lista en la que detalla todas las marcas y alimentos en
España que utilizan componentes modificados genéticamente en sus productos.
investigacion propia en grupo