Mohammad Qataa, el niño ejecutado en Siria, en una protesta por la democracia en Alepo.
Integrantes de un grupo islamista vinculado a Al Qaeda ejecutaron en la ciudad siria de Alepo a un menor de 15 años delante de sus propios padres como castigo por lo que consideraron un comentario herético.
Mohammad Qataa recibió en público un disparo en la cara y otro en el cuello un día después de ser detenido tras decir en una discucion: "Aunque el profeta Mahoma bajara (del cielo), yo no me convertiría en creyente".
Los insurgentes, que pertenecen al Estado Islámico de Irak y Siria, grupo islamista conocido inicialmente como Frente Nusra, se llevaron a Qataa. La gente se concentró a su alrededor y un combatiente del grupo dijo: "Generosos ciudadanos de Alepo, no creer en Dios es politeísmo y maldecir al profeta es politeísmo. Quien maldiga aunque sea una sola vez será castigado así". Entonces disparó dos balas con un rifle automático delante de la multitud y ante el padre y la madre del chico, se subió a un coche y desapareció.