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mega post de leyendas urbanas

Info10/5/2013
1Terror en el Quirófano
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Despertar en medio de una operación

Por desgracia es un peligro real y se estima que, una de cada 1.000 personas que son intervenidas quirúrgicamente en el mundo, se despierta durante la operación. Normalmente no se recupera totalmente la conciencia y sólo se recuerdan fragmentos de la conversación del personal sanitario o un leve malestar. Las técnicas han avanzado mucho y cada vez existen más métodos de monitorear al paciente; por lo que, cuando se detecta que está recuperando la conciencia, simplemente se aumenta la dosis de anestesia.

Pero existen multitud de testimonios de individuos que sentían como su cuerpo permanecía inmóvil; incapaces de avisar que estaban despiertos, no podían gritar, ni tan siquiera llorar, y nadie parecía darse cuenta de que sentían dolor cuando cortaban sus cuerpos y urgaban en su órganos. Incluso los que no sentían dolor, podían percibir claramente cómo manipulaban su interior, y escuchar con claridad cómo su carne se desgarraba. Sin duda una de las mayores agonías que se pueden vivir.

Ejemplo: Erin Cook se sometió a cirugía para la extirparle un tumor en su ovario. Recuerda haberse dormido con la anestesia, pero minutos después despertó con un intenso dolor al sentir cómo cortaban su cuerpo. Se sintió atrapada en su cuerpo, incapaz de moverse o respirar. El hospital le informó después que un gas había estado cayendo durante la operación y sólo recibió el 5% de la anestesia necesaria.



Objetos olvidados en tu interior

Durante una intervención quirúrgica se usa diverso material que es necesario para la operación, como bisturís, gasas, pinzas, tijeras, etc. En algunos casos, por descuido de médicos o enfermeras este instrumental se ha olvidado en el interior del paciente y se ha cosido su cuerpo con esos objetos anómalos dentro. Esto puede provocar gran dolor al paciente, fiebre, inflamación o incluso causarle una infección que le puede costar la vida.

Ejemplo: Nelson Bailey dejó la sala de operaciones con una gasa de 30 centímetros de largo por 30 de ancho dentro de su abdomen. Cuando los médicos descubrieron su error y abrieron nuevamente su herida, la gasa estaba podrida y había perforado sus intestinos.



Operar al paciente equivocado

Esta negligencia médica es la que más historias urbanas ha generado, y es que es aterrador pensar que un error al verificar la identidad del paciente puede ocasionar que se le practique una operación que no le era necesaria. Una de las leyendas urbanas que más frecuentemente he escuchado es la del hombre que despertó con una operación de cambio de sexo porque le confundieron con otro paciente con nombre similar, pero no es la única, y en algunos casos el relato cambia y lo que se le hizo fue amputar una pierna u operar a un paciente sano.

Ejemplo: A Kerry Higuera se le practicó una radiografía de rayos X en el abdomen, a pesar que tenía tres meses de embarazo. Los médicos la confundieron con otra paciente del mismo nombre. Este procedimiento aumentó el riesgo del bebé de padecer leucemia o defectos de nacimiento. Afortunadamente su hijo, Nathan, nació bien.



Operar el lado equivocado

Conocido médicamente como “error de lateralidad”, se podría considerar una negligencia médica relativamente común por la cantidad de noticias reales que circulan por la red . Casos como el de un anciano peruano al que se le amputaron ambas piernas porque inicialmente se equivocaron de lado, gente que queda ciega tras ser operada de un ojo sano o incluso testimonios de personas a las que se les extirpó un riñon sano obligándoles a vivir conectados a una máquina de diálisis hasta que reciban un trasplante (si tienen esa suerte).

Ejemplo: Jorge Villanueva Morales (un anciano peruano de 88 años) se quedó sin ambas piernas en enero del 2010, cuando le fue amputada su pierna izquierda por error; según su historia médica, debía habérsele cercenado la pierna derecha.



Abusos sexuales mientra se está sedado

Son varios los casos probados y en los que se ha sentenciado a varios años de prisión a médicos y enfemeros que, aprovechando que los pacientes estaban bajo los efectos de la anestesia, violaron a sus víctimas, la mayoría nunca supieron nada o no podían probar lo sucedido pues ni ellas mismas sabían si había pasado realmente, ya que seguían atontadas después de la intervención .

Ejemplo: Paul Patrick Serdula, un enfermero anestesista, fue descubierto casi por casualidad cuando una empleada de una clínica dental encontró una cámara oculta en el baño de mujeres. Cuando la policía fue a su casa, encontró cientos de cintas en las que se le podía ver violando, sodomizando y manoseando a varias paciente mientras estaban bajo los efectos de la anestesia, una de ellas tan sólo tenía quince años. Fue sentenciado a cadena perpetua más 25 años.



Robo de órganos en la sala de operaciones

Esta es la única leyenda urbana en la que no he podido encontrar casos reales probados. La historia contaría el caso de personas, a las que por ejemplo, se les saca un riñón sano alegando que era necesaria la operación para posteriormente trasplantar el órgano a una persona que pagaría grandes cantidades de dinero a los médicos.

Pero éste no es el caso más escalofriante, otras versiones de la leyenda aseguran que incluso muchas víctimas morirían en la mesa de operaciones en intervenciones quirúrgicas que eran teóricamente rutinarias (como una apendicitis) o simplemente no eran necesarias. De este modo, médicos sin escrúpulos podrían extraer los órganos de la víctima en las condiciones óptimas, en un ambiente esterilizado y sin despertar muchas sospechas.
2 La fanatica de Hello Kitty
conciencia
Hace no mucho tiempo vivía una chica que era una absoluta fan de Hello Kitty. Tenía la más increíble colección de merchandising de la simpática gatita y su habitación parecía más un museo que el cuarto de una niña de su edad. Era un chica tímida y muy reservada, y su extraña afición la puso en el punto de mira de un grupo de chicas indeseables que había en su escuela.

Este era un grupo de delincuentes juveniles que se divertían golpeando, robando y humillando al resto de muchachas, pero en su caso el acoso era continuo y diario. Sabían que ella nunca diría nada ni a sus padres ni a los profesores, y eran lo suficientemente listas como para golpearla en lugares en los que no quedara marca o se taparan con la ropa. Tan continuo fue el acoso, que acabó acostumbrándose y cuando la empezaban a molestar se alejaba del dolor pensando en su adorada Hello Kitty. En sus fantasías recorría un idílico mundo donde nada ni nadie podía hacerla daño, y de esta forma aprendió a ignorar el dolor y la humillación.

Las abusadoras vieron cómo los llantos y quejidos se convirtieron en una cara inexpresiva. Y lo que más las inquietaba, era que sus ojos parecían como muertos, vacíos e indiferentes a las palizas que recibía.
La líder del grupo comenzó a darse cuenta de que su comportamiento le hacía perder el respeto de las demás, que veían como era incapaz de doblegarla. La chica no se resistía, no luchaba, no lloraba, era como si simplemente la ignorara. Pero lo que era aún peor…

¡Le daba miedo!.

No sabía el porqué, pero esos ojos inexpresivos con los que la miraba cuando la estaba golpeando, simplemente le helaban la sangre. Un día decidió acabar con el problema y organizó a su banda para seguir a la chica hasta su casa. Aprovechando que sus padres llegaban tarde del trabajo, pretendían infligirle tanto dolor que temblara cada vez que se acercaran a ella. Sabía que eso no lo podía hacer en la escuela o en la calle porque siempre podría haber alguien que las delatara.

La chica al llegar a su casa lo primero que hizo fue ponerse uno de sus pijamas favoritos de Hello Kitty, como cualquier día normal. No habían transcurrido ni dos minutos cuando el timbre de la puerta sonó. Sin pensarlo abrió la puerta y, antes de que pudiera reaccionar, dos chicas de la banda ya la tenían inmovilizada por los brazos. Un momento después la líder entró con una risa burlona.

-¿No te han enseñado a preguntar antes de abrir la puerta? – Sin mediar una palabra más la golpeó con todas sus fuerzas en el estómago, dejándola sin aire y doblada de rodillas en el recibidor de su casa.

Las delincuentes entraron en su casa y cerraron la puerta asegurándose que nadie las hubiera visto. Arrastrándola la subieron hasta su habitación y comenzaron a burlarse de su colección mientras destrozaban una por una sus figuras, sábanas o cualquier otro objeto con el logo de Hello Kitty.

Pero la chica ya se había evadido mentalmente. Sus ojos una vez más se habían vuelto inexpresivos y parecían ajenos a todo dolor o vejación. Probaron apagándole cigarrillos en la pierna, con cortes en su piel, saltando sobre ella… pero todo parecía inútil. Esos ojos fijos, como perdidos, empezaron a atemorizar a todo el grupo y algunas de ellas comenzaron a decir que era mejor irse, que alguien podía llegar o cualquier otra excusa para ocultar la realidad, ¡Se morían de miedo!.

La líder no podía dejar las cosas así y decidió acabar de una vez por todas con el problema.

-¿Sabes qué fue lo que dijo Hello Kitty? – le dijo mientras metía una mano en el bolsillo.

Pero la chica no contestó y continuó inmersa en su mundo de fantasía.

- No puede decir nada – dijo la jefa del grupo – ¡¡¡Porque no tiene boca!!! – y de repente sacó una navaja abierta del bolsillo, con la que le comenzó a arrancar los labios de la chica. Dejando su pijama, sus sábanas y toda su habitación de Hello Kitty manchadas de sangre.

Pero contra todo pronóstico la chica ni se inmutó y continuó mirándola con esos ojos sin vida. La líder de la banda asustada comenzó a apuñalarla en el pecho, le clavó incontables veces la navaja hasta que murió escupiendo sangre y con los pulmones totalmente perforados.

Las demás integrantes de la banda salieron corriendo, pensaban ir a asustarla, en ningún caso habían ido para asesinarla. Pero igualmente eran cómplices y sabían que todas ellas podían ser juzgadas. Para ocultar las pruebas que hubieran podido dejar, la líder prendió fuego a la habitación y en pocos minutos, era toda la casa la que estaba en llamas.

Pero por más que corrieran o se ocultaran nunca podrían escapar de lo que habían hecho, y sin saberlo habían despertado una sed de venganza que la chica no pudo cobrarse en vida, pero sí lo haría en la muerte y desde el más allá como un fantasma.

Todas ellas empezaron a tener horribles pesadillas en las que podían ver los ojos inexpresivos de la chica asesinada mirándolas fijamente. Pero eso no fue más que el principio, cuanto más fuerte era el fantasma, más poder podía ejercer sobre ellas, y un día comenzó el verdadero sufrimiento.

Sin saber cómo, las asesinas comenzaron a sentir que cada vez les costaba más abrir la boca, hasta que un día despertaron con la boca como si estuviera sellada: no podían hablar, no podían comer ni beber, y por más que intentaban forzar las mandíbulas, no eran capaces de despegarlas.

La líder fue la primera que sintió el efecto y la primera en darse cuenta al mirarse al espejo que su boca parecía difuminarse, como si se estuviera borrando, hasta finalmente desaparecer. Parecían un dibujo de Hello Kitty, en el que no existe boca en el rostro de la gatita. Por supuesto que nadie más aparte de ellas podía ver que su cara no tenía boca. Era como si el fantasma jugara con su mente torturándolas.

En un par de días las abusadoras se empezaron a sentir mal, no podían beber y comenzaban a sentir los síntomas de la deshidratación, tenían terribles dolores de cabeza y en sus delirios veían los ojos inexpresivos de la chica mirándolas fijamente en cualquier lugar. Podían sentir como las golpeaban pero no podían gritar, y lo que era aún más inquietante, una especie de fuerza malévola les impedía pedir ayuda. Poco a poco fueron sucumbiendo, rindiéndose al dolor y sus ojos fueron perdiendo brillo, perdiendo vida y volviéndose tan inexpresivos como los de la chica a la que humillaron, golpearon y finalmente asesinaron.

Cuando se iban rindiendo su mente abandonaba su cuerpo y entraban en un coma irreversible. Su mente se evadía y llegaban a un idílico lugar lleno de flores y pequeñas muñecas de hello kitty que jugaban y saltaban divirtiéndose. Era el mundo imaginario en el que la chica asesinada se evadía del dolor.

La líder de la banda fue la última en doblegarse y caer en un coma profundo. A los pocos segundos de llegar a aquel paradisíaco lugar, el cielo se oscureció y las decenas de Hello Kittys que jugaban distraídas se giraron hacía ella mirándola fijamente, con los mismo ojos sin vida que los de la chica.

Había comenzado su verdadero sufrimiento, pues en este mundo no había como escapar del dolor y la chica torturada se aseguraría de que no cesara el dolor hasta que alguien las desconectara de las máquinas que las mantenían con vida en el mundo real, en un coma profundo del que nunca despertarían.

NOTA: Esta historia (totalmente reescrita y readaptada) no puedo asegurar a ciencia si se trata de una leyenda urbana o de un creepypasta. En todo caso me pareció tan aterradora que decidí escribirla y agregarle algunos detalles de mi cosecha propia como el final.
3Las rokurokubi
técnicas
Una rokurokubi es un tipo de monstruoso espectro femenino, originario del folclore japonés y perteneciente a la categoría de los yokai (que engloba apariciones, espíritus, demonios y monstruos). Durante el día su aspecto es como el de una mujer normal, muchas veces muy guapa, casada y con hijos, pero por la noche adquiere la capacidad de estirar su cuello tanto como para ir a otros lugares, donde asustarán (sus rostros pueden volverse demoníacos, horrendos), drenarán energía, o incluso chuparán sangre…

Como ya se dijo, las rokurokubi tienen un aspecto normal y, cuando conocen de su condición (pues no siempre es así), hacen lo posible por mantenerla en secreto. Aún así, suelen ser personas embaucadoras, deshonestas, fisgonas y a menudo egoístas.

En términos generales, las rokurokubi se pueden dividir de dos modos. Según el conocimiento de su propia condición, están las mujeres que saben que son rokurokubi y las que no lo saben; según su naturaleza moral, hay rokurokubis casi inofensivas y que solo asustan (sobre todo a niños, según cierta creencia), molestan, curiosean o drenan un poco de energía, y rokurokubis perversas que gustan de aterrar al punto del trauma y de drenar grandes cantidades de energía o incluso, según una versión, chupan sangre… Lógicamente, cada una de las dos categorías de la primera división, se puede combinar con cualquiera de las dos categorías de la segunda división, y así habrá cuatro tipos por derivación, al menos según la creencia popular dominante; ya que, si nos aferramos a la versión budista, la rokurokubi necesariamente es un ser perverso, que nació así como karma a malas acciones pasadas o como castigo por quebrantar los preceptos budistas. En esta versión budista la rokurokubi puede matar y comer a su víctima, pero afortunadamente suele elegir como presas a hombres de baja moral, como ladrones, asesinos, violadores, adúlteros, borrachos o drogadictos.

Muy distinta de la versión budista sobre el origen de la rokurokubi, en aquella teoría se afirma que la creencia en estos seres se originó a partir de la leyenda de una mujer que tenía la mala costumbre de andar espiando a todo el mundo en sus casas, y que como castigo se la convirtió en alma en pena. Claro que esta explicación se refiere al origen de la creencia en las rokurokubis, mientras que la explicación budista se refiere al origen de las rokurokubis como tales, presuponiendo su existencia.

Con respecto a las rokurokubis se pueden formular las siguientes preguntas: 1) ¿cómo sabemos si hemos sido víctimas de estos seres?, 2) ¿cómo puede darse cuenta de que es una rokurokubi aquella mujer que lo es y no lo sabe?, 3) ¿cómo podemos darnos cuenta de que una mujer es una rokurokubi?.

Con respecto a la primera pregunta, si nos levantamos demasiado cansados y sin razón aparente, podemos suponer que una rokurokubi nos drenó energía; o, suponiendo que chupen sangre, podemos suponer que fuimos víctimas de estos seres si nos levantamos con inexplicables señales de mordidas.

Ahora, una mujer puede saber que es rokurokubi si se levanta y tiene estrías pálidas en el cuello, pues supuestamente eso se debería a que calló dormida con el cuello estirado mientras buscaba víctimas y la piel aún está adaptándose a la longitud normal. También, si se levanta y recuerda sueños en que veía desde ángulos inusuales (que con una longitud de cuello humana son imposibles de alcanzar) partes de su habitación o de otros sitios conocidos o desconocidos pero aparentemente reales, puede suponer que es una rokurokubi.

Por nuestra parte, si la rokurokubi en cuestión convive con nosotros, también lo de las estrías en el cuello nos sirve. Sin embargo, otra cosa a tener en cuenta es ver si nosotros u otros habitantes de la casa amanecen cansados, o incluso si los animales (si tenemos animales) despiertan sin energía, ya que en general una rokurokubi preferirá drenar la energía a quienes tiene cerca. Finalmente, podemos poner una lámpara de aceite y ver si el aceite de ésta aparece inexplicablemente disminuido a la mañana siguiente, pues muchas rokurokubi se beben el aceite de esas lámparas, al menos según cierta versión de la leyenda.

Por último, hay que estar atentos a las siguientes confusiones que se han dado en torno a las rokurokubi:

1. Se las confunde con los nukekubi, cuyas cabezas flotan despegadas del cuerpo. Esta confusión se debe a la historia que en 1903 escribió Lafcadio Hern (escritor extranjero que se inspiraba en temas japoneses), y en la cual usó dicho nombre para las rokurokubi.

2. A veces se confunden con los rokurokubei, que son la versión masculina de las rokurokubi.

3. A diferencia de las dos anteriores que son confusiones nominales, está la confusión ontológica (esto es, que se le confunde con otro ser) en que se piensa que se está ante una rokurokubi cuando se está ante un tanuki, que es un tipo de mapache sobrenatural que puede asumir la forma de la rokurokubi. Lógicamente, esta confusión rige en el marco de ficción (o muy discutible realidad…) de la leyenda.

Explicación de orden parapsicológico-esotérico

Las experiencias fuera del cuerpo, conocidas como “EEC” (Experiencias Extra Corpóreas) en la Parapsicología y “viajes astrales” en el Esoterismo, pueden ser el fondo de realidad que inspiró la leyenda de las rokurokubi. ¿Por qué? Vamos por partes:

Ángulos de visión extraños que las mujeres- rokurokubi suelen recordar al despertar:
En el desdoblamiento astral la persona flota o vuela, y puede ver su propio cuerpo o cualquier parte de su habitación o del lugar que sea como si estuviera en el suelo, en el techo, o en las paredes, ya que no todos los cuerpos astrales se comportan de la misma manera.

Cuello largo de las rokurokubi: El cordón de plata es una especie de cable de energía que solo se rompe al momento de la muerte, y que une al cuerpo astral (donde está la conciencia y por ende la visión de quien tiene el viaje astral) con el cuerpo físico. El grado de conciencia en un viaje astral varía mucho y a veces las visiones objetivas se mezclan con ensoñaciones o imágenes producidas por la sugestión. De ese modo, el condicionamiento cultural, unido a un grado de consciencia no total durante el viaje astral, harían que la mujer desdoblada perciba su cordón de plata como una especie de cuello largo, o que bien no recuerde sino borrosamente la visión del cordón de plata, y la reinterprete como un cuello largo al despertar.

Drenar energía: este comportamiento de la rokurokubi equivaldría al vampirismo astral, y cabe recordar que cada tipo de vampiro astral tiende a drenar las energías astrales correspondientes a sus tendencias dominantes. De ese modo, se esclarece el porqué, en la creencia budista, la rokurokubi prefiere víctimas viciosas o de baja naturaleza, ya que las buenas personas no suelen ejercer el vampirismo astral, sea consciente o inconscientemente, pues de ambas formas se puede ejercer.

Chupar sangre: Esto sería una metáfora del vampirismo astral, producida por la exageración y la imaginación popular, que tiende a deformar todo de manera que se vuelva más impactante, teniendo muchas veces simbolismos de fondo aquellas deformaciones.

Asustar o curiosear: Cuando alguien se desdobla, sea que lo recuerde o no al volver a su cuerpo físico, tiende a experimentar miedo o curiosidad, y si experimenta lo segundo, se moverá a donde pueda, y asustará a quienes tengan algo desarrollado el sexto sentido, pues estas personas le percibirán como un espectro, cuyo rostro puede deformarse en función de las emociones, ya que está hecho de materia astral y ésta es maleable. Ahora bien, hay personas perversas que tienen la capacidad de desdoblarse y gustan de aterrorizar, pero muy pocos de estos casos se corresponderían con mujeres-rokurokubi. Y en cuanto al porqué los niños son quienes más comúnmente resultan asustados por estos seres, es simplemente porque los niños suelen tener menos cerrado el tercer ojo que los adultos, de modo que pueden percibir con mayor facilidad a los fantasmas y cuerpos astrales de personas vivas que se han desdoblado
4La Santa Compaña
recupera
Álvaro llevaba años sin poner los pies en el pueblecito de Galicia donde creció; pero, la grave enfermedad que sufría su padre, le obligó a desplazarse a la zona rural donde se crió para darle un último adiós. Por desgracia su padre tenía las horas contadas.

Angustiado por el ambiente familiar que había en la que antes fue su casa, decidió salir a pasear para despejarse un poco. No le importó que ya hubieran pasado las 2 de la madrugada, tenía que separarse de sus hermanos, unos insensibles que como parásitos ,y con su padre aún con vida, se repartían la herencia como hienas despedazan la carroña.

Distraído y con la mente en otro lado, caminaba por los abandonados caminos que llevaban a la ermita del pueblo, una pequeña iglesia que se cerró varios años atrás por el grave deterioro que había sufrido su tejado en una lluvia de granizo. La ermita antes era la última escala en la procesión del pueblo, que finalizaba llevando la imagen de un Cristo desde la Iglesia que había cerca de la plaza hasta allí. Pero cada vez eran menos los habitantes de la comarca y el pueblo parecía una fantasmagórica visión de lo que Álvaro recordaba de su niñez, por lo que la ermita nunca fue restaurada.

Cuando se encontraba a escasos metros del tramo final, escuchó una especie de cánticos, su curiosidad le llevó a acercarse aún más, pero algo en su interior le decía que debía esconderse. Un frío indescriptible parecía metérsele en los huesos y comenzó a sentir un fuerte olor a cera quemada.

Instintivamente decidió ocultarse tras unos arbustos para contemplar aterrado lo que parecía una romería fantasmal precedida por un hombre que con la cara demacrada portaba una cruz en la mano; los demás integrantes eran aún mucho más aterradores, pues claramente podía verse que ya estaban muertos y sus rostros eran poco más que unas calaveras que movían sus escalofriantes mandíbulas mientras entonaban un rosario. Todos los muertos portaban una vela en su mano y su lento paso parecía dirigirles directamente a la casa del padre de Álvaro.

Álvaro, tan asustado como intrigado, decidió seguir a distancia a la cadavérica procesión, que cada vez se acercaba más a la que fue su casa, el lugar donde sufría la agonía de una lenta enfermedad su padre. Hasta que sorprendentemente su padre apareció caminando y, sin mediar palabra, uno de los esqueletos envuelto en una túnica se le acercó y le ofreció una de las velas. Su padre, como hipnotizado, alargó la mano y la recogió, y tal y como había aparecido se esfumó en ese instante. El resto de integrantes de esa Santa Compaña también parecieron evaporarse en una extraña niebla. Todos menos el portador de la cruz, el primer integrante de la procesión de muertos que quedó tendido en el suelo durante unos segundos. Pasado ese tiempo se levantó, y con la cara totalmente descompuesta por el cansancio y como si su misma vida fuera gradualmente absorvida por la compañía de los muertos, como un sonámbulo comenzó a caminar en dirección al pueblo.

Álvaro estaba tan petrificado por el miedo que no podía moverse, sólo el grito desgarrador de una de sus hermanas le despertó del shock en el que se encontraba. Casi sin darse cuenta había caminado siguiendo a la Santa Compaña hasta escasos metros de la casa de su padre, y el grito confirmó sus más temidas sospechas: la procesión de muertos había venido a reclamar el alma de su padre.

Corrió tan rápido como pudo hasta la habitación donde yacía su padre ya sin vida, prácticamente toda la familia se encontraba con él en el momento que su alma abandonó su cuerpo, Álvaro entendió en ese momento que la imagen que vio de su padre no era más que su alma uniéndose a una Santa Compaña con la que vagaría eternamente reclamando el alma de otros moribundos.

NOTA: La Santa Compaña es una de las leyendas urbanas más conocidas y escalofriantes de la tradición oral española. Aunque normalmente todas las personas que dicen haber visto esta procesión de muertos se ubican en Galicia, también hay casos de avistamientos en Asturias y otras regiones del norte de España, donde también se la conoce como Güestia.

Básicamente se trataría de una procesión de muertos “liderada” por un vivo que porta una cruz, este portador camina como si estuviera sonámbulo y no recuerda nada al día siguiente, aunque su vida se va consumiendo poco a poco por la compañía de los muertos. Sólo si encuentra a otro vivo capaz de ver a la Santa Compaña, y le entrega su cruz, se liberará de la maldición que noche tras noche le obliga a liderar la comitiva de difuntos. Por otra parte los muertos llevan en su mano una vela o cirio cada uno, cuando encuentran a una persona que fallecerá dentro de poco le entregan su vela, si la persona la acepta morirá en un corto plazo de tiempo.

Si os interesa el tema y queréis saber como os podéis librar de la Santa Compaña os aconsejo que leáis el siguiente artículo de escalofrio.com o veáis este documental en Pasarmiedo.com
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