Entrevista a Renaud Lambert (Redactor jefe de «Le Monde Diplomatique»): «La información es un arma política frente al poder que busca la apatía».
En un mundo cada vez más convulso y con una creciente cantidad de personas preocupadas por la gestión económica y social, tanto de sus países como a nivel global, el titular de esta entrevista quizá nos dé alguna clave: la información como motor de cambio.
El caso es que todo depende de lo que consideremos información, podemos contentarnos con “informarnos” con los artículos de opinión y noticias disfrazados de periodismo que son disparados desde nuestras mismas trincheras ideológicas, condenando a la vez como manipulador y tendencioso todo aquello que las contradiga o sea susceptible de provenir de trincheras opuestas.
Podemos informarnos en un espectro más amplio con nuevas fuenes que amplien nuestra percepción de la sociedad y de su gestión. Pienso que cuanto mayor es el abanico informativo que manejamos, mejores posibilidades tenemos de tener una perspectiva, algo más completa, del mundo en el que vivimos.
El límite lo ponemos nosotros y nuestras creencias. Ante todo TODOS somos personas, pocas veces abordamos la información desde este punto de vista, tendemos a deshumanizar a nuestros opuestos clasificándolos en grupos que muy a menudo nos hacen olvidar que detrás de siglas, ideologías, religiones, tendencias sexuales, etc. también hay personas. Tendemos a vincularnos con nuestras creencias y al igual que con nuestros “opuestos”, también olvidamos que somos personas, quizá porque ni siquiera sabemos lo que somos, lo que es ser persona, lo que es ser humano.
No sabemos u olvidamos que y del entorno, olvidamos que quienes administran la sociedad nos educan y bombardean a diario con un sinfín de que perpetúan los límites con los que abordamos nuestras vidas.
Partimos de pequeños fragmentos de información, tan alejados de lo que somos, los compartimos y defendemos cargados de razón como si la VERDAD fuera una pequeña partícula de todo lo que ¿sabemos?, más bien creemos. Y en esas andamos.
Informarse está bien, pero si no somos conscientes de cómo creencias y emociones nos condicionan cualquier razonamiento posible, ¿de qué nos sirve informarnos y debatir sobre las consecuencias de nuestro desconocimiento de nosostros mismos?
Todos partimos de creencias aprendidas, a veces inmutables, a veces evolucionadas, a veces superadas y es desde ahí desde donde nos informamos y debatimos. Pequeñas parcelas de información tan alejadas de nosotros mismos que no dejan de ser espejismos.
Queremos una mejoría en nuestras vidas, muchos una sociedad más justa, otros tan sólo beneficiarse de las penurias de la mayoría. Y sí, “el hombre es un lobo para el hombre”, pero también es más cosas, existe el altruismo, la solidaridad, la empatía, solo que estas no gobiernan el mundo ni pueblan el 90% del tiempo de los informativos.
Podemos debatir en base al “y tú más” de los partidos políticos, podemos debatir en torno a la connivencia entre políticos y grandes empresarios, debatir en torno a clases, razas, colores, sexos, debatir en torno a cómo es posible que el 99% de la población mundial esté al servicio del escaso 1% y si hay conspiraciones y manipulaciones para que esto sea así, pero siempre debatimos desde nuestras creencias, no debatimos como personas y no somos conscientes que al otro lado de nuestros razonamientos también hay personas. Debatimos como creencias contra creencias y así no vamos a solucionar nada, no solucionaremos nada si ni siquiera sabemos lo que somos.
Nuestras vidas las condicionamos nosotros, el resto son consecuencias.
Un abrazo.
En un mundo cada vez más convulso y con una creciente cantidad de personas preocupadas por la gestión económica y social, tanto de sus países como a nivel global, el titular de esta entrevista quizá nos dé alguna clave: la información como motor de cambio.
El caso es que todo depende de lo que consideremos información, podemos contentarnos con “informarnos” con los artículos de opinión y noticias disfrazados de periodismo que son disparados desde nuestras mismas trincheras ideológicas, condenando a la vez como manipulador y tendencioso todo aquello que las contradiga o sea susceptible de provenir de trincheras opuestas.

Podemos informarnos en un espectro más amplio con nuevas fuenes que amplien nuestra percepción de la sociedad y de su gestión. Pienso que cuanto mayor es el abanico informativo que manejamos, mejores posibilidades tenemos de tener una perspectiva, algo más completa, del mundo en el que vivimos.

El límite lo ponemos nosotros y nuestras creencias. Ante todo TODOS somos personas, pocas veces abordamos la información desde este punto de vista, tendemos a deshumanizar a nuestros opuestos clasificándolos en grupos que muy a menudo nos hacen olvidar que detrás de siglas, ideologías, religiones, tendencias sexuales, etc. también hay personas. Tendemos a vincularnos con nuestras creencias y al igual que con nuestros “opuestos”, también olvidamos que somos personas, quizá porque ni siquiera sabemos lo que somos, lo que es ser persona, lo que es ser humano.
No sabemos u olvidamos que y del entorno, olvidamos que quienes administran la sociedad nos educan y bombardean a diario con un sinfín de que perpetúan los límites con los que abordamos nuestras vidas.
Partimos de pequeños fragmentos de información, tan alejados de lo que somos, los compartimos y defendemos cargados de razón como si la VERDAD fuera una pequeña partícula de todo lo que ¿sabemos?, más bien creemos. Y en esas andamos.

Informarse está bien, pero si no somos conscientes de cómo creencias y emociones nos condicionan cualquier razonamiento posible, ¿de qué nos sirve informarnos y debatir sobre las consecuencias de nuestro desconocimiento de nosostros mismos?
Todos partimos de creencias aprendidas, a veces inmutables, a veces evolucionadas, a veces superadas y es desde ahí desde donde nos informamos y debatimos. Pequeñas parcelas de información tan alejadas de nosotros mismos que no dejan de ser espejismos.

Queremos una mejoría en nuestras vidas, muchos una sociedad más justa, otros tan sólo beneficiarse de las penurias de la mayoría. Y sí, “el hombre es un lobo para el hombre”, pero también es más cosas, existe el altruismo, la solidaridad, la empatía, solo que estas no gobiernan el mundo ni pueblan el 90% del tiempo de los informativos.

Podemos debatir en base al “y tú más” de los partidos políticos, podemos debatir en torno a la connivencia entre políticos y grandes empresarios, debatir en torno a clases, razas, colores, sexos, debatir en torno a cómo es posible que el 99% de la población mundial esté al servicio del escaso 1% y si hay conspiraciones y manipulaciones para que esto sea así, pero siempre debatimos desde nuestras creencias, no debatimos como personas y no somos conscientes que al otro lado de nuestros razonamientos también hay personas. Debatimos como creencias contra creencias y así no vamos a solucionar nada, no solucionaremos nada si ni siquiera sabemos lo que somos.
Nuestras vidas las condicionamos nosotros, el resto son consecuencias.
Un abrazo.