La primer tragedia ocurrió el viernes 3 de agosto de 1962. Un desquiciado desencadenaba en Montevideo la peor tragedia no solo ferroviaria sino terrestre de toda la historia de nuestro país. El siniestro se mantiene hasta la fecha como el que cobró más heridos y más vidas. Caía la noche. El convoy había hecho su última parada en Peñarol. Luego reinició lentamente su marcha hacia Manga tomando un amplio doble arco, primero a la izquierda, y luego a la derecha que describe la vía hacia la derecha. Allí, comienza una extensa recta de 4 kilómetros hacia Manga. Antes de cruzar Instrucciones se encontraba un empalme de servicio, un desvío secundario exclusivo para abordar la planta de fertilizantes Fosfato Thomas, una salida poco utilizada que giraba y se abría hacia la derecha, diseñada para ser tomada únicamente a velocidad de maniobras. Un candado, como el de la foto, fue partido. El desvío colocado a su posición opuesta. Un sujeto provisto de una azada había partido el candado que aseguraba la aguja del desvío a su posición inactiva y lo había accionado. Si acaso el maquinista reparó en el detalle, la poca distancia restante hasta la bifurcación hizo lo peor inevitable. La locomotora eléctrica 1523, una General Electric del año ‘54, giró bruscamente a la derecha en el empalme. Quizás su propio peso ayudó a que se mantuviese hasta el fin sobre los rieles, pero los vagones de pasajeros, más livianos y de ejes más distanciados, no corrieron con la misma suerte. La inercia se transformo en impulso centrífugo que arrojó a los vagones con violencia al terraplén lateral. La noticia se fue divulgando por las radios y por el boca a boca, pero sin conocerse los pormenores que habían provocado la tragedia; consecuencia de esto se repitieron las pedreas a trenes. El diario “El Día” narraba en su edición cuatro incidentes de este tipo en las zonas lindantes a las playas de maniobras de Peñarol y cerca de Las Piedras. Según reporta el actual Sistema Nacional de Emergencias (no existente entonces), el saldo final fue de 33 fallecidos y unos cien heridos de diversa índole. El desquiciado causante de la tragedia fue declarado no imputable por incapacidad mental y permaneció internado hasta 1970 en el Hospital Vilardebó. El otro accidente grave que reporta la historia de nuestros trenes remonta a 1927, entre las estaciones Berrondo y Florida, cuando por error la vía se dio por libre en ambos sentidos a la vez provocando una colisión frontal entre dos vaporeras que arrastraban sendos trenes de carga. Fallecieron los maquinistas. __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ La otra fue en el Kibón el 14 de noviembre de 1971 donde ocurrió una de las peores tragedias aéreas en Montevideo. Dos helicópteros de la Armada chocaron entre si durante una demostración matando a 8 personas e hiriendo a otras 40, quedando varias de ellas con lesiones graves. Ese día, como parte del 154 aniversario de la Armada Nacional, se programó una prueba sobre las posibilidades de los helicópteros en tareas de salvamento. El evento generó gran expectativa. Concurrieron cerca de 20.000 personas. Un día después de la tragedia, El País publicó que uno de los helicópteros que se disponía a trasladar un jeep sufrió una falla mecánica. La fatalidad quiso que el jeep se estrellara contra las rocas arrastrando consigo al helicóptero, con tanta mala suerte que éste cayó sobre el segundo aparato que estaba allí pronto para hacer su maniobra. Un periodista radial contó lo sucedido en una de las crónicas publicadas en esa época. "El jeep se balanceaba mientras se venía sobre las rocas. En un momento el helicóptero pareció perder fuerza porque el jeep pegó contra las mismas y el aparato cayó sobre el otro que estaba con las aletas funcionando. Uno de ellos comenzó a incendiarse y poco después tomó fuego el otro". Testimonios de testigos y víctimas Forteza: "Me desperté con un brazo amputado" Alberto Forteza tenía 12 años cuando fue a Kibón a ver la exhibición de los helicópteros con un amigo. Se sentó a unos 60 metros de donde se desarrollaba el evento. "En un momento me quise ir. Me di vuelta y después de eso no recordé más nada. Cuando desperté en el hospital tenía el brazo derecho amputado", dijo. Su recuperación fue "lenta y dolorosa". Durante el tiempo que estuvo sin un brazo ortopédico se cubría los hombros con una campera para disimular. Forteza nunca recibió una indemnización por los daños morales y físicos que le produjo el accidente. Solamente le cubrieron los gastos para ir a Estados Unidos con su madre y ponerse una prótesis. También le ofrecieron a los 18 años un puesto en la Armada. Hoy Alberto es creati- vo publicitario y un buen trompetista de jazz y rock. Ha tocado con artistas como Charly García y Juanse. Cámera: "Mi hermana vio una persona decapitada" "Yo estuve cuando empezaron a levantar el jeep. El helicóptero se desestabilizó, el jeep se cayó y empezaron a saltar los pedazos", recuerda John Cámera, un lector de El País Digital, que en aquel entonces tenía 3 años. Cámera estaba en Kibón con sus dos hermanos y su padre. Habían ido especialmente para ver las maniobras de los helicópteros. "Cuando se produce el accidente mi padre nos agarró y empezó a correr. Se me voló un gorro que llevaba puesto y quise agarrarlo. Mi padre me tomó tan fuerte del brazo que seguí corriendo. En ese momento mi hermana, que es mayor que yo, vio que un aspa del helicóptero decapitaba a una persona". Su hermana quedó en estado de shock. Las noches siguientes no podía dormir. Para él no fue tan traumático, dice, tal vez porque no vio lo mismo. Sí sabe que el accidente estuvo en la mesa familiar durante varios días.
Las peores tragedias que ocurrieron en Montevideo
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