Ingredientes:
*Cheetos.
*Leche fría.
Modo de preparar:
Verter la leche en un tazón, un vaso o cualquier tipo de recipiente, (hasta un vaso de esos de mole doña maría sirven) y abrir la bolsa de cheetos de modo que estos se vean apetitosos, saladitos, picositos, quesuditos y por sobre todo muy anaranjaditos.
Posteriormente tomar un cheeto (de preferencia uno no muy cargado de queso para adaptar de a poco al paladar.) Y sumergirlo en la leche por 2 o 3 segundos y disfrutarlo mientras aun siga crujiente…
Nota: Una vez acostumbrado el paladar el comensal puede sentirse aventurero y tomar un cheeto de los mas cargados de queso y porque no, si el comensal lo siente de corazón puede dejar a un lado la receta original que ha dispuesto con mucho cariño aquí su autor y descartar la bolsa de cheetos anaranjada para darle cabida a nuevos sabores y experimentar con la bolsa verde, la azul, la morada o la amarilla.
La intención es que se dé a conocer el método de elaboración de la alta cocina, y que usted, ahora más conocedor y fino anfitrión, reproduzca allá en su fiesta de alta etiqueta el placer de un bocadillo sencillo que nada envidia de los más elaborados y celosos secretos gourmet del mundo y del tiempo.
Y aquí abajo la certificada con paint para que luego no digan que esta receta se la copié algún chef de verdad.
*Cheetos.
*Leche fría.
Modo de preparar:
Verter la leche en un tazón, un vaso o cualquier tipo de recipiente, (hasta un vaso de esos de mole doña maría sirven) y abrir la bolsa de cheetos de modo que estos se vean apetitosos, saladitos, picositos, quesuditos y por sobre todo muy anaranjaditos.
Posteriormente tomar un cheeto (de preferencia uno no muy cargado de queso para adaptar de a poco al paladar.) Y sumergirlo en la leche por 2 o 3 segundos y disfrutarlo mientras aun siga crujiente…
Nota: Una vez acostumbrado el paladar el comensal puede sentirse aventurero y tomar un cheeto de los mas cargados de queso y porque no, si el comensal lo siente de corazón puede dejar a un lado la receta original que ha dispuesto con mucho cariño aquí su autor y descartar la bolsa de cheetos anaranjada para darle cabida a nuevos sabores y experimentar con la bolsa verde, la azul, la morada o la amarilla.
La intención es que se dé a conocer el método de elaboración de la alta cocina, y que usted, ahora más conocedor y fino anfitrión, reproduzca allá en su fiesta de alta etiqueta el placer de un bocadillo sencillo que nada envidia de los más elaborados y celosos secretos gourmet del mundo y del tiempo.
Y aquí abajo la certificada con paint para que luego no digan que esta receta se la copié algún chef de verdad.