Con una botella de agua mineral de 7 bolívares, se compran 72 litros de gasolina; con lo que se paga por un periódico se echan 100 litros de combustible", ilustró el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez. Se avecina un aumento.
En el gobierno del presidente Nicolás Maduro empieza a discutirse un tema tabú: una suba del combustible que podría llegar hasta 28 veces el valor (subsidiado) actual.
El precio del combustible es algo así como la "vaca sagrada" para Venezuela. Hace 16 años que se mantiene inamovible, a un centavo de dólar. Cuando Ramírez hacía las comparaciones ponía de relieve el absurdo de la situación: la mejor gasolina del mercado, de 95 octanos, "se vende a 9 céntimos de bolívar" cuando el costo de producción es 28 veces mayor. El subsidio estatal para que el litro de nafta se venda a centavo de dólar es de US$ 12.500 millones anuales.
"Pdvsa paga para que la gente eche gasolina"
O dicho en palabras del propio Ramírez: "Pdvsa (la estatal Petróleos de Venezuela) paga para que la gente eche gasolina". El ministro, que también preside la petrolera, dijo que ya es hora de terminar con esta situación y fijar lo que llamó "un precio racional" de las naftas.
Ello se inscribiría en el marco del conjunto de medidas que el gobierno venezolano viene estudiando para sortear una de las peores crisis de su historia. Pero apenas sugerido para el debate nacional, el tema comenzó a dividir aguas en el espectro político y social.
Primeras reacciones.
La principal cámara empresarial de Venezuela, Fedecámaras, celebró la posibilidad de un aumento en los combustibles.
El presidente de la organización empresarial, Jorge Roig, expresó a través de un comunicado que las medidas que evalúa el gobierno "avanzan en la dirección correcta". En tal sentido, Roig señaló que es preferible una sana política energética, que incluya un precio justo de la gasolina, a seguir subsidiando el excesivo consumo como consecuencia de una errónea política de fijación de precios de los combustibles.
En el comunicado, Roig volvió a apuntar sobre un tema que desvela a los empresarios: el acceso a las divisas. En tal sentido pidió despenalizar el régimen cambiario y abrir la oferta de dólares.
El presidente Maduro ha criticado repetidamente a Fedecámaras y a Roig, en particular, a quienes ha acusado de ser artífices de la "guerra económica".
También desde sectores académicos la medida fue celebrada. "Es algo evidente que debió hacerse hace mucho tiempo", sostuvo por ejemplo el economista Pedro Palma, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración. Palma agregó que "no tiene sentido seguir regalando combustible".
"Con qué moral aumenta un céntimo la gasolina de los venezolanos un gobierno que se la regala al régimen cubano", dijo María Corina Machado, una destacada integrante del bloque opositor.
Asimismo, la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) cuestionó la realización el martes en Caracas de la cumbre de Petrocaribe y la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA) en momentos en que el gobierno evalúa aumentar la gasolina, cuyos precios de venta son los más baratos del planeta.
"Este es un gobierno de contradicciones: tenemos una severa crisis financiera en el país, se plantean mayores impuestos a los venezolanos, se va a incrementar el precio de la gasolina, aumentarán las tarifas de los servicios públicos, pero se mantienen los regalos para los aliados ideológicos", expresó la MUD en un comunicado.
La MUD recordó que sólo Cuba debe a Venezuela US$ 15.000 millones por los envíos a través de Petrocaribe, y aseguraron que parte de esos suministros los revende en mercados internacionales. Afirmó que los venezolanos pagarán más por la gasolina, mientras "se regala a otros países nuestra riqueza petrolera".
Aunque algunos analistas sugirieron que un posible aumento del combustible pueda transformarse en disparador de una crisis social, es algo ya "históricamente superado", el fantasma del "Caracazo" se agita en el debate.
Con ese nombre se recuerda la aguda crisis que vivió Venezuela en 1989, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Por entonces el mandatario debió adoptar un paquete de severas medidas económicas, entre ellas el aumento del combustible en un 100%, para hacer frente a la crisis. Ello desató un conflicto en las calles que dejó un saldo de 3.000 muertos.
En el gobierno del presidente Nicolás Maduro empieza a discutirse un tema tabú: una suba del combustible que podría llegar hasta 28 veces el valor (subsidiado) actual.
El precio del combustible es algo así como la "vaca sagrada" para Venezuela. Hace 16 años que se mantiene inamovible, a un centavo de dólar. Cuando Ramírez hacía las comparaciones ponía de relieve el absurdo de la situación: la mejor gasolina del mercado, de 95 octanos, "se vende a 9 céntimos de bolívar" cuando el costo de producción es 28 veces mayor. El subsidio estatal para que el litro de nafta se venda a centavo de dólar es de US$ 12.500 millones anuales.
"Pdvsa paga para que la gente eche gasolina"
O dicho en palabras del propio Ramírez: "Pdvsa (la estatal Petróleos de Venezuela) paga para que la gente eche gasolina". El ministro, que también preside la petrolera, dijo que ya es hora de terminar con esta situación y fijar lo que llamó "un precio racional" de las naftas.
Ello se inscribiría en el marco del conjunto de medidas que el gobierno venezolano viene estudiando para sortear una de las peores crisis de su historia. Pero apenas sugerido para el debate nacional, el tema comenzó a dividir aguas en el espectro político y social.
Primeras reacciones.
La principal cámara empresarial de Venezuela, Fedecámaras, celebró la posibilidad de un aumento en los combustibles.
El presidente de la organización empresarial, Jorge Roig, expresó a través de un comunicado que las medidas que evalúa el gobierno "avanzan en la dirección correcta". En tal sentido, Roig señaló que es preferible una sana política energética, que incluya un precio justo de la gasolina, a seguir subsidiando el excesivo consumo como consecuencia de una errónea política de fijación de precios de los combustibles.
En el comunicado, Roig volvió a apuntar sobre un tema que desvela a los empresarios: el acceso a las divisas. En tal sentido pidió despenalizar el régimen cambiario y abrir la oferta de dólares.
El presidente Maduro ha criticado repetidamente a Fedecámaras y a Roig, en particular, a quienes ha acusado de ser artífices de la "guerra económica".
También desde sectores académicos la medida fue celebrada. "Es algo evidente que debió hacerse hace mucho tiempo", sostuvo por ejemplo el economista Pedro Palma, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración. Palma agregó que "no tiene sentido seguir regalando combustible".
"Con qué moral aumenta un céntimo la gasolina de los venezolanos un gobierno que se la regala al régimen cubano", dijo María Corina Machado, una destacada integrante del bloque opositor.
Asimismo, la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) cuestionó la realización el martes en Caracas de la cumbre de Petrocaribe y la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA) en momentos en que el gobierno evalúa aumentar la gasolina, cuyos precios de venta son los más baratos del planeta.
"Este es un gobierno de contradicciones: tenemos una severa crisis financiera en el país, se plantean mayores impuestos a los venezolanos, se va a incrementar el precio de la gasolina, aumentarán las tarifas de los servicios públicos, pero se mantienen los regalos para los aliados ideológicos", expresó la MUD en un comunicado.
La MUD recordó que sólo Cuba debe a Venezuela US$ 15.000 millones por los envíos a través de Petrocaribe, y aseguraron que parte de esos suministros los revende en mercados internacionales. Afirmó que los venezolanos pagarán más por la gasolina, mientras "se regala a otros países nuestra riqueza petrolera".
Aunque algunos analistas sugirieron que un posible aumento del combustible pueda transformarse en disparador de una crisis social, es algo ya "históricamente superado", el fantasma del "Caracazo" se agita en el debate.
Con ese nombre se recuerda la aguda crisis que vivió Venezuela en 1989, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Por entonces el mandatario debió adoptar un paquete de severas medidas económicas, entre ellas el aumento del combustible en un 100%, para hacer frente a la crisis. Ello desató un conflicto en las calles que dejó un saldo de 3.000 muertos.