El pastor Dawlin A. Ureña Montás desafia tanto a los Ateos y a los Cientificos, y responde las preguntas mas dificiles que le an hecho a la iglesia en la historia.
Dawlin A. Ureña Montás (nacido el 2 de enero del 1969 en Cambita Garabitos). Teólogo, Pastor, Activista Conservador y podría decirse que es tal vez el más prolífico autor de literatura apologética cristiana Dominicano y latinoamericano. En 1998 fundó una página web que ha llegado a ser el más influyente medio informativo conservador para millones de hispanohablantes en todo el mundo (www.antesdelfin.com).
En 1998 escribió también su primer libro, ¿Creación o Evolución? y en el año 2000 escribió su Best Seller La Ciencia y la Biblia. Es miembro laico de la asociación científica Creation Research Society. En los períodos 2008-2012 y 2012-2016 se ha desempeñado como Ayudante Civil de los Presidentes de República Dominicana, Dr. Leonel Fernández Reyna y el Lic. Danilo Media, respectivamente.
Sus respuestas......
Si Dios creó el Universo, ¿Quién creó a Dios?
Los escépticos muchas veces preguntan sobre la procedencia de Dios. Nos dicen: "Si Dios creó el Universo, ¿Quién creó a Dios?"
Pero, por definición, si Dios es el Creador del Universo, Él no ha sido creado.
Así que la pregunta: "¿Quién creó a Dios?" es ilógica, así como resulta ilógico preguntar "¿Con quién está casado el soltero?".
Otros a veces recurren a ir más allá y en su afán, sofistican la pregunta anterior:
"¿Si el Universo necesita una causa, entonces por qué Dios no necesita una causa? Y si Dios no necesita una causa, por qué ha de necesitarla el Universo?"
Sin embargo, por sofisticado que parezca este razonamiento, carece de razón lógica y pierde su fundamento si se somete a escrutinio.
Primero: Todo "lo que tuvo un principio" necesita una causa.
Segundo: El Universo tuvo un principio.
Tercero: Por lo tanto el Universo tiene una causa.
Es importante que coloquemos especial atención a las palabras que he colocado en letras itálicas: "lo que tuvo un principio". Esto porque el Universo si requirió una causa debido al hecho de que el Universo sí tuvo un principio, como mostraremos más adelante. Pero… Dios, por su parte, no tuvo un principio, así que Dios no necesita una causa.
Además, las leyes de la relatividad de Einstein, las que están apoyadas por amplios experimentos científicos, muestra la cercana relación que existe entre el tiempo, la materia y el espacio. Por tanto, el tiempo debió haber tenido un principio, tal y como lo tuvo el espacio y la materia.
¿De dónde vino el Universo?
Dios, por definición es el Creador del Universo en su totalidad - incluyendo el tiempo, la materia y el espacio. Por tanto, Dios no está limitado por la dimensión del tiempo que Él mismo creó, así que Dios no puede tener un principio en el tiempo. Dios, consecuencialmente, no tiene ni necesita tener una causa.
¿Tuvo el Universo un principio?
Seguramente ustedes deben estar familiarizados con varios artículos que se han escrito en el pasado referente a la "teoría" científica evolucionista que propone que el Universo debió haber tenido su principio con el Big Bang. ¡Es que la evidencia es amplia para apoyar el axioma de que el Universo debió haber tenido un principio! En lo que diferimos los Creacionistas y los Evolucionistas es en la "causa" que originó el Universo, pero que tuviera o no tuviera un principio está fuera de toda duda y negarlo estaría más allá de todo razonamiento lógico.
El Universo y las Leyes de la Termodinámica
Las Leyes de la Termodinámica, las leyes más fundamentales de las ciencias físicas nos dicen:
1ra Ley: La cantidad total de masa-energía en el Universo es constante.
2da Ley: La cantidad de energía en el Universo disponible para ser usada se está agotando, o que la Entropía está aumentando hasta un máximo. Entropía significa la función termodinámica que es medida de la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema. En otras palabras, la energía, la cual ni se crea ni se destruye, está solamente pasando de un estado útil a un estado inútil.
Si la cantidad total de masa-energía es limitada, y la cantidad de energía usable o útil está decreciendo, entonces el Universo no pudo haber existido por una eternidad, de otra forma ya se hubiera agotado toda su energía útil y el Universo habría alcanzado lo que conocemos en el lenguaje inglés como el punto de "dead heat" o de "calor muerto" = Ausencia de energía.
A lo que me refiero es a lo siguiente... De hecho, permítanme ilustrar un poco:
En tal escenario, todos los átomos radiactivos se hubieran descompuesto, todas las partes que componen el Universo se encontrarían a la misma temperatura, y no fuera posible trabajar nada ni con nada en lo absoluto.
La conclusión más plausible a la que todo aquel que tiene la capacidad de razonar, libre de inhibiciones prejuiciosas, es que el Universo debió haber sido creado con una cantidad inicial de energía útil o usable, la que ahora estamos perdiendo.
¿Y qué si aceptamos que por tal el Universo sí tuvo un principio, pero nos negamos a aceptar que tuvo una Causa?
Bueno, en realidad el que decida pensar de tal modo, lo hará descartando todo razonamiento lógico y dejando a un lado, medalaganariamente, todas las evidencias que nos muestran que todas las cosas tuvieron un principio- ¡lo cual nadie niega en lo más profundo de su corazón!
¿Que sucedería si simplemente decidimos negarnos a aceptar esta Ley de Causa y Efecto?
La ciencia, la historia y las leyes se derrumbarían. ¡Nadie puede negarse a aceptar que el Universo debió haber sido creado! ¿En qué razonamiento cabría que algo pudiera crearse a sí mismo? Si algo se creara a sí mismo tendría que haber existido antes de su existencia. En la ciencia lógica a esto se le llama absurdo.
La evidencia nos muestra que:
El Universo (con el tiempo incluido), tuvo un principio.
Es ilógico, y hasta cierto punto estupidezco, pensar que algo pudo haber comenzado a existir sin una causa.
El Universo requiere una Causa, tal y como nos lo dice Génesis 1:1 y Romanos 1:20.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra (el Universo)"
Génesis 1:1
"Porque las cosas invisibles de Dios, su eterna potencia y divinidad, son evidentes desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables"
Romanos 1:20
En palabras sencillas, estos dos versículos significan que Dios creó el Universo, pero que los atributos de Dios, los que son invisibles, porque Él es espíritu, están a nuestra disposición, habiéndosenos hecho visibles a través de la observación de las cosas que Él creó, y como existe amplia evidencia de la existencia y de los atributos divinos y poderío, negarse a admitirlo resultaría absurdo e inexcusable.
Dios, como Creador del Universo y del tiempo, debió estar fuera del tiempo. Por lo tanto, Dios no tuvo principio en el tiempo, Él siempre ha existido, y como Creador, no necesita una causa… ¡Él es la Causa - Nosotros somos el efecto!
Sin importar la forma en la que usted lo vea. Más allá de todo interés por parcialización, más allá de todo estigma basado en educación, entrenamiento, condiciones, etc., la evidencia en la naturaleza, lo declarado por la Biblia, lo extremadamente complejo de las formas de vida, la organización y la información contenida en las formas vivientes y hasta en lo inerte del Universo, unido a un razonamiento sano, austero y sin prejuicios, nos llevan a una sola conclusión: ¡La única explicación plausible de la existencia de las cosas es el Creador mostrado en la Biblia!
Esto es lo que opina de la Ciencia...
La ciencia no puede ir más allá de los fenómenos, y consiste en la generalización de los mismos bajo una ley uniforme. Pero, antes del curso que siguen las cosas existentes, tienen que existir las cosas que siguen este curso, aunque este curso pueda haber comenzado con su existencia; e indudablemente fue así. Pero sólo este curso de las cosas es el tema de la ciencia, su principio general como ley fija. La existencia, y probablemente la ley que sigue, están ahí antes que puedan comenzar las investigaciones de la ciencia, ... La ciencia se ocupa de fenómenos, y sólo de fenómenos, y de descubrir los hechos y las leyes que los gobiernan; pero todo lo que hace es investigar la operación actual uniforme, allá donde existe, de aquello que existe antes que surja la indagación.
La ciencia puede descubrir las leyes de lo que existe, pero allá tiene que detenerse: no tiene leyes para su existencia. ...
Esto es, la ciencia debe detenerse en aquello que le pertenece, en el curso y orden del kosmos, o universo ordenado, y por su misma naturaleza no puede ir más allá de ello. Sé que ha de haber una causa primordial o primitiva para todo lo existente; porque todo en su esfera es el efecto de una causa, y afirma que debe serlo. Si es así, la existencia material misma debe ser efecto de una causa, y las leyes fijas también. En cuanto a qué y cómo es esta causa primordial (que es incausada, o no sería primordial), no puede decir nada la ciencia. Naturalmente que no; y no se le debe reprochar por esto. Pertenece a la misma naturaleza de las cosas. Pero la ignorancia no es un base sobre la que hacer declaraciones debería más bien decir que no es una base válida, porque a la ignorancia le encanta hacer declaraciones. Esto es, la ciencia me asegura en base de lo que conoce que ha de haber una causa primordial de aquello sobre lo que investiga; pero es, necesariamente, totalmente ignorante de esta causa no la puede concebir; no se encuentra en su esfera de conocimiento.
La ciencia se ocupa de fenómenos, y sólo de fenómenos, y de descubrir los hechos y las leyes de los gobiernan; pero todo lo que hace es investigar la operación actual uniforme, allá donde existe, de aquello que existe antes que surja la indagación....
La ciencia puede descubrir las leyes de lo que existe, pero allá tiene que detenerse: no tiene leyes para su existencia. ...
La incredulidad querría excluir un Creador. Esta negación es producto de una actitud voluntariosa. [John Stuart] Mill habla de causas primordiales, de hechos primitivos, de colocación de causas permanentes; pero esto sólo demuestra que se vio obligado a acudir a lo primordial y permanente, a lo que existe por sí mismo. Otro nos dice que nos vemos obligados a admitir una causa o causas primordiales, de cuya naturaleza nada nos pueden decir ni la lógica ni la ciencia. "Así, nos vemos llevados a una pared opaca por un método que es totalmente impotente para penetrar en el misterio que se encuentra detrás". Y añade: "A esto le podemos llamar ateísmo lógico o negativo". Esto lo comprendo; porque este autor, aunque evolucionista, no niega la revelación, sino que se confiesa cristiano; pero su postura no es correcta, porque pretende pensar en lo que está más allá de la pared opaca, cuando nada conoce ni nada sabe. No tiene siquiera derecho a lo negativo, sino sólo a decir: No lo sé; no está en la esfera de mi conocimiento; sencillamente, ignoro, y lo dejo a la intuición y a la revelación, donde todo queda aclarado.