La última semana del mes de julio de 1943 se llevó acabo una brutal ofensiva aérea sobre la ciudad de Hamburgo, cuyo principal objetivo era la población civil con el fin de minar la moral de los alemanes. Fue la llamada Operación Gomorra, un auténtico crimen de guerra perpetrado por los aliados, que se llevaron por delante la vida de 34.000 civiles y dejaron alrededor de 125.000 heridos.
La operación fue fruto de un acuerdo entre Stalin por un lado, y británicos y americanos por otro. La RAF, bajo el mando del mariscal Arthur Harris, lanzó el primer ataque durante la noche del 24 al 25 de julio, y a partir de entonces los bombardeos se prolongarían hasta el 3 de agosto.
La técnica utilizada fue una combinación de bombas explosivas e incendiarias. Las bombas explosivas destruían los tejados de los edificios para abrir hueco a las incendiarias. Los edificios estaban construidos principalmente de madera, por lo que ardían hasta los cimientos. Para no ser detectados por los radares, los aviones lanzaban tiras de papel metalizado. Estas tiras provocaban un falso eco por lo que los radares quedaban inutilizados. Esta técnica fue bautizada por los británicos como 'window'.
Las inusuales condiciones climatológicas provocaron un efecto no por inesperado menos devastador. El ambiente inusualmente seco y cálido, la alta concentración de bombas y la ineficacia de los bomberos a la hora de apagar los incendios, provocaron una tormenta ígnea con vientos ardientes y huracanados que arrasaban lo que se les pusiera en el camino, propagando los incendios con gran rapidez. La población que lograba refugiarse en un búnker perecía por asfixia.
En la Operación Gomorra participaron aproximadamente 3.000 aviones y fueron lanzadas 9.000 toneladas de bombas. Algunos pilotos declararon después que hasta los aviones llegaba el olor a carne quemada.
La operación tomó su nombre de un pasaje del Antiguo Testamento: "Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, destruyó estas ciudades y a cuantos hombres había en ellas". Los aliados materializaron esta frase al pie de la letra sobre la ciudad de Hamburgo.
Monumento en la calle Hamburger Straße
Monumento en el barrio de Dulsberg.