En todos los países, en todas las sociedades, los niños son víctimas de violencias físicas, sexuales y psicológicas. Estos problemas obedecen a factores múltiples (individual, familiar, sociocultural, lo que hace complejo su tratamiento. De hecho algunas formas de maltrato a menudo son aceptadas socialmente como formas de educación tradicionales.
Ninguna forma de violencia, de maltrato o de negligencia contra los niños y adolescentes se justifica, ni es aceptable, incluso como forma de educación. Además, los abusos sexuales de los niños y su explotación tocan en ellos algo esencial: su integridad física y su dignidad humana. Esta convicción guía las acciones llevadas a cabo o apoyadas por el BICE en el mundo, acciones que tienden a instaurar un nuevo modelo de relación “adulto-niño” basado en el buen trato. La participación de los niños es uno de los principales pilares de esta óptica preventiva.