InicioParanormalEl mar y sus misterios

El mar y sus misterios

Paranormal6/27/2012


Un post sobre desapariciones y casos extraños.

un poco de musica para el post




El Atlanta

El buque de entrenamiento Atlanta era uno de los motivos de orgullo del ya de por sí orgulloso almirantazgo británico a finales del siglo XIX. Se trataba de un leviatán marino capaz de transportar a más de 400 tripulantes y que servía como barco de entrenamiento de los futuros cadetes del imperio. Pero a finales del mes de abril de 1.880 la marina andaba preocupada por el paradero de su buque-escuela. El pasado enero el Atlanta había zarpado de las islas Bermudas rumbo a Inglaterra, con lo que tendría que haber arribado al puerto de Portsmouth a principios de marzo. El retraso de casi dos meses presagiaba lo peor.
El buque de guerra Avon reportó el hallazgo de restos de un naufragio en las Azores, en la ruta del Atlanta, pero no se pudieron identificar los restos. Pasaron los meses y no había ni rastro del barco ni de su tripulación, supervivientes o no.
Entonces ocurrió un hecho curioso. Empezaron a aparecer mensajes de los cadetes en varios sitios, tanto cartas a sus familias como notas desesperadas solicitando ayuda. Finalmente todas se probaron fraudulentas, impulsadas seguramente a bromistas por el seguimiento sensacionalista de la prensa británica.
Pero de todas estas notas, hubo una que presenta signos de poder tomarse en serio. Se trata de una página de una agenda personal aparecida en la costa norteamericana, que llevaba garabateado este texto:
<18 de abril de 1.880. Buque de entrenamiento Atlanta. Nos estamos hundiendo en la longitud 27º, latitud 321º. Quien quiera que encuentre este mensaje, que lo dé a conocer... John L. Hutchings,>
Nunca se pudo comprobar si a bordo del Atlanta viajaba alguien llamado Hutchings, ya que en aquélla época, sobre todo en los estratos sociales bajos, no se llevaba un control muy exhaustivo en cuanto a registro de población, ni siquiera en el organizado ejército inglés. Y, como se decía popularmente en aquellos tiempos, <el único modo de saber quién es tu padre es que tu madre te lo diga>...
Pero lo importante de la nota es la posición que se cita, prácticamente la misma en la que el Dei Gratia encontró el Mary Celeste. ¿Casualidad?
De igual modo, se trata de una de las desapariciones masivas más importantes de la funesta historia del Triángulo. Nada más y nada menos que 300 personas de las que jamás se encontró un indicio. Quizá tan sólo una nota en una agenda de bolsillo de un joven cadete...

El Ellen Austin y la goleta



Poco más de un año después de la desaparición del Atlanta, el 20 de agosto de 1881, la tripulación del buque Ellen Austin avistó a la distancia una goleta que aparentemente iba a la deriva. El lugar era la faja de mar media entre las Bahamas y las Bermudas. El capitán Baker, del Ellen Austin, ordenó hacer señales.
Como no hubo respuesta ni señales de vida, hizo varios disparos al aire para llamar la atención. Nada ocurrió. Entonces decidió ir el mismo en compañía de cuatro hombres a explorar. Al acercarse el primer detalle que llamó su atención fue la ausencia de nombre en el casco. Aparentemente la placa con su nombre había sido arrancada. Gritó llamando a la tripulación, y nuevamente no hubo respuesta. Una vez a bordo, se dedicaron a explorar la cubierta. No había averías ni vías de agua. Todo estaba en orden y, en la bodega, una gran carga de maderas finas aguardaba intacta. En esa época era muy común el acarreo marítimo de caoba y cedro desde América Central a Europa. Probablemente se trataba de uno de esos buques.
¿Y la tripulación? El capitán pensó en un motín. Pero no había huellas de violencia y todo mundo había desaparecido. ¿Por qué desperdiciar tan preciosa carga? El motivo de la desaparición poco importó al capitán. De inmediato organizó una nueva tripulación con sus hombres y, pensando en la recompensa, decidió continuar el viaje. Los primeros días navegaron ambas naves a la par, a menudo tan cercanos un buque del otro, que sus tripulantes conversaban de borda a borda.
Al final del segundo día los alcanzó una tormenta que duró toda la noche. La lluvia era tan fuerte que por momentos el Ellen Austin perdía de vista a su compañero.
Al amanecer siguiente bajo un cielo azul, libre de nubes, el Ellen Austin se encontraba en aguas sumamente tranquilas... pero en completa soledad.
El barco sin nombre había desaparecido del horizonte. Alarmado, el capitán Baker se dio a la tarea de localizar la goleta -o sus restos en caso de naufragio- con la ayuda de un telescopio. Pero ni él ni el vigía descubrieron rastros de la goleta. Por fin al tercer día de buscarla, el vigía observó en el horizonte lo que parecía ser la goleta perdida. El curso del Ellen Austin cambio de inmediato para ir al encuentro del navío.
Al reducirse la distancia, el capitán Baker reconoció la goleta, con ayuda de su catalejo; pero extrañamente no fue capaz de descubrir a sus hombres en ella. La nave parecía ir sin rumbo, llevada tan solo por las corrientes marinas. Cuando por fin pudieron abordarla, no encontraron a nadie a bordo... De nuevo la nave estaba completamente abandonada y, por añadidura, el libro de bitácora había desaparecido. Todo lo demás parecía no haber sido tocado por la nueva tripulación... !Ni siquiera los comestibles! Las lamparas que quemaban aceite, estaban completamente agotadas: habían ardido día y noche sin control. ¿Qué había sucedido esta vez?
Ante la imposibilidad de resolver el misterio, el capitán ordenó formar una nueva tripulación. A pesar de la renuencia de sus marinos, éstos estaban de nuevo sobre el navío y las dos goletas reanudaban su curso.
La orden era bien clara esta vez: no separarse del Ellen Austin por ningún motivo. Además, contaba con un bote salvavidas para cualquier emergencia. Ante cualquier hecho fuera de lo común o alguna señal de peligro, los marino tenían orden de abandonar la goleta.
Todo marchó a la perfección durante los siguientes dos días. Después una ligera llovizna comenzó a caer y una espesa neblina los empezó a cubrir. Las goletas siguieron manteniendose literalmente borda a borda. Pero el capitán Beker empezó a notar que la otra goleta poco a poco se iba quedando a la zaga. En un principio el hecho no le pareció extraño, pues la velocidad del viento había disminuido notablemente. Sin embargo, al entrar a un banco de niebla sumamente denso, la perdieron de vista por completo. Como el tiempo transcurría y en el Ellen Austin nadie veía a la otra goleta, decidieron regresar al punto donde la vieron por última vez.
La niebla impedía ver a más de 500 metros, pero las luces del barco eran visibles. Según cálculos del capitán Baker, entre ambas naves no mediaba mayor distancia.
Pero la goleta no apareció. La búsqueda se prolongó hasta que la niebla se disipó, pero ni aún así fue posible encontrarla. Se hicieron disparos, la señal convenida y la sirena del buque rasgó los aires, en un intento por localizar a sus hombres. Por todo repuesta, un silencio espectral reinaba en el ambiente...
El capitán se negaba a dar por perdida a su tripulación; pero ya nunca más fue encontrada. Casi enfrente del Ellen Austin, la goleta misteriosa había desaparecido en el más completo silencio. Cuatro hombres armados se habían desvanecido, al igual que las anteriores tripulaciones.

El Raifuku Maru



Quien sostuvo en su momento alguna teoría conspiratoria basada en un enemigo invisible de Estados Unidos en el Triángulo que intentaba desestabilizar el comercio marítimo del país, tuvo que tragarse sus palabras ante casos como el del carguero japonés Raifuku Maru, desaparecido en 1924 entre Bahamas y Cuba. Con este caso y muchos otros se demuestra que el triángulo no hace distinciones entre nacionalidades, raza, sexo p religión.
Este suceso es interesante por ser de las desapariciones datadas en que las víctimas pudieron comunicarse por radio antes de ser engullidos por los misterios del Triángulo para siempre. El mensaje, sin embargo, sólo hace que arrojar más enigmas al tema:
<Aquí el Raifuku Maru. Corremos peligro de muerte como una daga... Vengan pronto... No podemos escapar...>
¿A qué se referían con lo de <como una daga>? Si habían sido sorprendidos por una tormenta o huracán, o incluso por piratas, ¿por qué tanta alegoría? ¿por qué no reportar lo que estaba sucediendo sin más o indicar su posición para favorecer las tareas de rescate?
Suponemos que, simplemente, se trataba de una amenaza demasiada terrible o demasiada para ser descrita.

Otros misterios




En la historia marítima abundan enigmas similares al del Mary Celeste. Muchas son las naves en perfecto estado abandonadas sin razón aparente por tripulantes que parecen haberse desvanecido para siempre.
En 1840 el barco francés Rosalie apareció con sus velas izadas y todo su cargamento, sin nada que evidenciara la suerte de sus ocupantes. Diez años más tarde fue hallado cerca de Newport (EE.UU.) el Seabird, con sólo un perro a bordo y con sus instrumentos de navegación funcionando. En 1883 sucedió algo similar con la goleta J.C. Cousins, que encalla frente a las costas de Oregon. En su interior no habían marineros, pero la mesa estaba puesta y la cocina caliente.
En 1953, el barco Holchu fue hallado a la deriva cerca de la India sin rastro alguno de su tripulación, con víveres y combustible suficiente. Pese a que el equipo de radio funcionaba perfectamente, la tripulación no envió mensaje alguno.
Datos archivados del Taringa! original
4puntos
750visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

R
Raptor-1992🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts17
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.