
Hace un par de días comentábamos aquí mismo el argumento “presentable” que hay detrás de las ideas que resultaron infectadas por el marxismo, esto es, puestos en mejor de los casos de no considerar a esas posturas como estafas lisas y llanas para hacerse del poder y desde allí usufructuar sus privilegios y sus riquezas, llegábamos a la conclusión de que se trataba de propuestas completamente sobrehumanas que proponían un cambio en la naturaleza biológica del hombre para hacer que deje de pensar primero en sí mismo y pasara a pensar primero en los demás.
Se trata, decíamos, de embestidas brutales contra el sentido común humano, con la aspiración de que una arremetida feroz contra esos cimientos podrían demolerlos.
Hoy nos encontramos frente a otro ejemplo similar o, si se quiere, frente a la aplicación de los mismos principios a una materia del Derecho, la criminal.
Seguir leyendo...