InicioInfoLos mercenarios griegos en Persia.

Los mercenarios griegos en Persia.

Info3/15/2014
Esto paso después de la época de los 300 espartanos cuando los griegos veteranos de estas batallas se quedaron sin laburo.

La previa

Al inicio de la creación del imperio persa, sus conquistas alcanzaron su apogeo en el siglo VI a. de C., extendiéndose desde Tracia en Grecia, hasta la India, un imperio cuya expansión inicio su fundador Ciro en grande y consolidado por su rey Darío I, el cual administró y reorganizó con sabiduría.

Para mantener el orden en su imperio contaba con un inmenso ejército, a la cabeza del cual estaba la guardia personal del rey, el cuerpo de los “inmortales”, una unidad que mezclaba infantería y caballería, formado por 10.000 hombres y compuesto por lo mejor de la nobleza persa, cuyos candidatos recibían después de ser seleccionados un riguroso entrenamiento el cual convertía a esa unidad en una fuerza sin igual, también le llamaban así , porque por cada baja que sufrían, esta era repuesta de inmediato, así, parecía que no sufría baja alguna.

El ejército persa en sus conquistas nunca necesitó de ayuda alguna, por supuesto se nutría aparte de hombres propiamente persas, de las fuerzas enemigas a las que derrotaba y luego incorporaba a su ejército, conformando con el tiempo una fuerza respetable, hasta que un día toparon con las fuerzas griegas.

Su caballería siempre destacó por encima de todo el ejército, así también como sus arqueros, la infantería no fue nunca un gran prodigio, y un aviso de que la infantería podía fallar se constató en la batalla de Maratón, el año 490 a. de C., en la cual las fuerzas persas conformadas por unos 10.000 hombres, tras desembarcar cerca de Atenas lucharon con las fuerzas ateniense, estas también conformadas por unos 10.000 hombres cuyo núcleo lo conformaban 8.000 hoplitas (infantería pesada).Fue una batalla en la que los persas fueron vapuleados y tuvieron que reembarcar precipitadamente, no sería este el último enfrentamiento.

En el año 480 a. de C., el rey persa Jérjes I realizó una invasión de Grecia en toda regla, su padre Darío I había enviado anteriormente una pequeña fuerza, ahora desplegó un inmenso ejército reclutado a lo largo y ancho de sus dominios, alrededor de 200.000 hombres, apoyados por una flota de unos 1.100 barcos, (aunque los que contaban serían unas 270 naves, el resto eran embarcaciones menores y de transporte), incluso contó con estados griegos que por su odio a Atenas le cedieron sus milicias.

El avance persa discurrió con tranquilidad hasta que llegaron al desfiladero de las Termopilas, en el estrecho desfiladero los persas se toparon con 7.000 griegos entre los que aparte de los hoplitas, estaban 300 espartanos con uno de sus dos reyes al mando, Leónidas.


Allí los persas se enfrentaron a los hoplitas griegos sufriendo grandes bajas, los escudos y protecciones de bronce brindaron una excelente protección a los profesionales griegos junto con su veteranía; la pobre infantería persa sin una protección tan eficiente como la griega, recibían heridas impunemente, finalmente cuando acabaron de derrotar los persas en ese paso a los griegos, habían sufrido unas 20.000 bajas.



Posteriormente la batalla de Platea y Micala en el 479 a. de C., demostraron ampliamente que no era rivales para la infantería hoplita griega, los persa tomaron buena nota de ello, aunque no inmediatamente, tenían la mejor caballería del mundo, pero en cuanto a la infantería, salvo los “inmortales”, estaban cojos.

Otros ejemplos los podemos ver en Egipto, fue una provincia del imperio persa conquistada en el año 525 a. de C., había conquistado ese país, sin embargo, los naturales de ese país nunca se resignaron a la conquista persa y aprovechaban cualquier momento de debilidad para revolverse contra sus odiados amos, un ejemplo lo tenemos en el año 404 a. de C., los egipcios se revelan con éxito contra los persas, ¿Por qué no reaccionaron estos?, ¿Por qué los persas tardaron casi 50 años en volver a retomar Egipto?, la respuesta es la siguiente:

En el año 404 a. de C., accedió al trono de Persia el rey Artajerjes II, esto sucedió con gran resentimiento por parte de su hermano Ciro el joven, el cual gobernaba una satrapía (provincia) correspondiente a la zona de Frigia, Lidia y Capadocia, (lo que hoy sería el oeste de Turquía, en la zona del mar Egeo).

Este sátrapa, había ayudado en la guerra del Peloponeso (431-404 a. de C.) a Esparta, ciudad en guerra con Atenas, en agradecimiento por sus servicios prestados, ayudó a este en el reclutamiento de mercenarios griegos y en el ofrecimiento de sus propios soldados, Ciro, reclutó unos 100.000 hombres soldados procedentes del imperio persa, pero además, aprovechando el fin de la guerra del Peloponeso y que muchos soldados griegos estaban ociosos( vagos), reclutó entre ellos 10.400 hoplitas (infantería pesada) y 2.500 peltastas (infantería ligera) ambas tropas de lanceros.

Este formidable ejército fue concentrándose en la ciudad de Sardes, capital de la satrapía de Ciro, con estas tropas marchó Ciro al encuentro de su hermano en un intento de derrocarle, por el camino se unieron a el 700 hoplitas espartanos y 400 griegos desertores del ejército persa, con lo que conformó una fuerza de unos 14.000 soldados griegos, (aunque la historia los conocería gracias a la novela de Jenofonte, “la expedición de los diez mil”) mas, en la batalla de Cunaxa, la suerte de Ciro se trastocó muriendo en la batalla, Artajerjes II, cuando tubo indicios de que su hermano se adentraba en el corazón del imperio persa para derrocarle.

Movilizó un ejército de 400.000 hombres, en el que no faltó mercenarios griegos, reclutados estos entre los que pudo hallar, no obstante en la misma batalla se comprobó nuevamente la debilidad de la infantería persa, el flanco derecho donde operó la fuerza griega, atravesó la infantería persa ¡como el cuchillo que corta la mantequilla!, fueron grandes las bajas que tubo la fuerza persa en esta zona contra poquísimas bajas entre los mercenarios griegos.

No obstante se encontró la fuerza mercenaria griega de Ciro con que el hombre que les pagaba había muerto, las fuerzas indígenas de Ciro se habían dispersado dejándoles solos y se encontraban 1.700 Km. Dentro de territorio hostil, con el ejército persa delante de ellos, estos tuvieron que volver a sus casa en una dantesca retirada en la que la disciplina y profesionalidad de los mercenarios griegos quedó demostrada .



Incluso el rey persa pretextando unas negociaciones con los líderes de la fuerza griega, les invitó a una tienda en la cual, los asesinó vilmente, ¡pero no conocía este hombre a los griegos!, creía que se dispersarían y así los cazaría como a conejos, pero estos, nombraron entre los suyos a una serie de líderes, a cuya cabeza estuvo Jenofonte, el cual más tarde, escribió una novela titulada “la Anábasis” cuyo relato fue la expedición de la fuerza griega.

La fuerza griega llegó a su destino sufriendo pocas bajas en su haber, pero lo que fue peor, para el imperio persa, había demostrado que un ejército griego unido, podía pasearse impunemente por el imperio griego ¡como Pedro por su casa!, eso debilitó el prestigio persa de modo alarmante, y los griegos tomaron buena nota para el futuro.

Artejerjes II no pudo debido a la rebelión de su hermano intentar recuperar la provincia de Egipto, y tras la expedición estuvo ocupado en otra guerras que no le dejaron tiempo para ocuparse de los egipcios, ¿no habría sido más práctico haber reclutado a esa fuerza tras la batalla de Cunaxa?, a fin y al cabo eran mercenarios, y ya no tenían jefe que les pagase, y el tesoro persa tenía una incalculable cantidad de dinero con la cual podía reclutar a esos mercenarios y a 10 veces más ¡como poco!, sin resentirse ni un ápice en sus finanzas, además, tenían a Egipto en rebelión, ¿no podían utilizarse para recuperar en provincia?.

Pero el rey persa era tan enérgico y arrogante como poco práctico, quería dar un escarmiento (con razón) a los griegos para demostrar que nadie se rebela contra él sin sufrir las consecuencias, el caso es que fracasó en este empeño y la debilidad suya no se pudo ocultar a pesar del formidable ejército que desplegó para hacer frente a los rebeldes, pero, ¿de qué sirvió esto si no podía enfrentarse a una pequeña fuerza griega?.

En el año 385 a. de C., los persas apoyados por mercenarios griegos intentaron recuperar Egipto, pero los egipcios apoyados por mercenarios griegos rechazaron en Pelusium (sistema de fortificaciones que protegían a Egipto de una invasión extranjera, situado al noroeste del Sinaí)) sus asaltos, gracias al reforzamiento que el general Cabrias (general ateniense contratado como mercenario por el faraón Acosis entre el 382 y el 384 a. de C.) había hecho en el sistema de fortificaciones Pelusium y en el Delta del Nilo, aparte de poner a punto al ejército egipcio. Persia presionó a Atenas para que el mercenario ateniense volviera a su ciudad, aprovechando las buenas relaciones que mantenía con la ciudad, pero el ateniense había hecho un buen trabajo con los egipcios.

Esto quedó demostrado posteriormente tras la marcha del mercenario Cabrias, Persia aprovechando su ausencia, atacó en el 383 a. de C., a Egipto por Pelusium creyendo se sería una presa fácil ante la ausencia del mercenario, pero su ejército fue rechazado por las entrenadas tropas egipcias. Los persas por fin habían dado cuenta de la valía de estos mercenarios junto con la poca calidad de su infantería, que era lo único en que fallaban, ya que tanto la marina como su caballería eran poderosas.

En el año 373 a. de C., los persas realizan un nuevo esfuerzo para acabar con el amargo asunto que se a convertido el país de Egipto y para el cual los persas se lo han tomado como un asunto personal.

Primero despliegan una actividad diplomática ¡sin igual! en Atenas, consiguiendo que los mercenarios griegos que estaban en el ejército egipcio al mando del faraón Nectanebo I abandonen el país, incluso los persas consiguen que esos mercenarios griegos pasen a su servicio, lo cual representa un gran logro para el rey persa Artajerjes II, también Atenas manda a uno de sus más afamados generales, Ifícrates (hombre que había contribuido con sus mejoras a aligerar el armamento de los peltastas o infantería ligera, contribuyendo a que fueran tropas más ágiles) quien compartirá el mando con el sátrapa Tiribazo, este al mando de la expedición persa.

Esta poderosa fuerza persa que incluye 300 trirremes(navíos de guerra) y 12.000 mercenarios griegos avanza desde Palestina y Fenicia por tierra y mar, pero una vez más se topan con las fortificaciones de Pelusiúm, deteniendo el avance persa, no obstante gracias el astuto Ifícrates, consiguen infiltrarse por una zona menos defendida conocida por el “brazo de Mendes” y ante el horror de los egipcios, los persas navegan río abajo camino de Menfis, en donde se detienen a las afueras.

Cuando la fruta estaba ya madura y se podía dar por terminada ya la rebelión egipcia y volver el país a ser otra vez una provincia persa, estallan una serie de disputas y disensiones entre los mandos persas y los griegos (disensiones que jalonaron toda la expedición pero que estallan en el momento más inconveniente para los persas).

Esto da tiempo a Nectanebo I para conseguir refuerzos y reforzar la capital egipcia de Menfis, para colmo de males la crecida anual del río Nilo (la cual se desarrolla desde el sur de Egipto hasta desembocar en el mar Mediterráneo) llega a Menfis descomponiendo el ejército persa-griego, hecho que aprovecha el faraón para lanzar sus tropas a un contraataque que pone en fuga a los persas, salvando a Egipto de la invasión persa y seguir siendo un país independiente.

En el 350 a. de C., los persas hacen una nueva intentona, pero la peste que se ceba en su ejército, malogrando la expedición.

Años más tarde, en el 341 a. de C., el rey persa Artajerjes III, harto de que Egipto se resistiera tanto tiempo preparó un ejército de 300.000 hombres entre los que se encontraba un buen número de mercenarios griegos, estos mandados por el afamado rodio Mentor, el cual 5 años antes al servicio de los egipcios, había derrotado a los persas en batalla, y que posteriormente el rey persa contrató sus servicios. Mentor que siempre apostaba al caballo ganador, cambió de bando. (Cuyo hermano Memnón de Rodas nombraremos más tarde por ser el único soldado de Persia que pudo hacer frente con dignidad a Alejandro Magno de Macedonia).

El ejercito persa se aproximó a Pelusium en la frontera griega, allí derrotó al ejército egipcio, el cual también contaba con mercenarios griegos, fue una batalla curiosa con los dos bandos desplegando griegos contra griegos, (en el siglo IV a. de C. la fama mundial de los mercenarios griegos por su pericia y calidad eran inigualables, siendo contratados sus servicios por muchos países) ya que estos formaban la punta de lanza en las batallas, finalmente, los griegos del bando persa inclinaron a su favor la balanza y obtuvieron la victoria, roto el cerrojo que defendía Egipto los persas se desparramaron por el país conquistándolo, sería este, Nectanebo II, el último faraón original(nativo) del país egipcio.

http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/los-mercenarios-griegos-ejercito-persa-0
Datos archivados del Taringa! original
41puntos
282visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

M
Usuario
Puntos0
Posts43
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.