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Monje_de_Beto

Usuario (Argentina)

Primer post: 13 mar 2014Último post: 6 abr 2014
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Prostitución en la antigua Roma.
Prostitución en la antigua Roma.
InfoporAnónimo3/14/2014

Como no podía ser de otro modo, “El oficio más antiguo del mundo”, según hemos leído en muchos textos, también se ejercía en las ciudades y colonias de Roma. Mucha de nuestra terminología a la hora de definir esta antigua dedicación procede de estos tiempos. Hoy hablaremos de los lupanares, que es como llamaban por entonces a los burdeles o casa de citas. El término lupanar deriva de la voz latina lupa, que significa loba. A día de hoy también llamamos coloquialmente “lobas” a quienes se dedican a estos menesteres, pero el origen de esta definición hay que buscarlo en los antiguos ritos romanos. Lupanar en Februarius(Febrero en esa época), en este mes tenían lugar las Lupercales, fiestas en honor del dios Luperco. Las mujeres que ejercían un tipo de prostitución sagrada con los sacerdotes del dios, los luperci, acabaron por ser llamadas lupae. Al igual que el resto de negocios habituales en una ciudad romana, había establecimientos hosteleros en los que se podía disfrutar en privado de la compañía de su servicio por unas monedas extra. Esto sólo pasaba en algunas cauponae o thermopolium que tenían altillo para poder alojar a clientes, como ya vimos en “Comer y dormir fuera de casa”. Pero el negocio que nos compete hoy es el profesional de estos servicios: El lupanar. Tengamos en cuenta un matiz primordial a la hora de adentrarnos en la sexualidad de aquellos tiempos: nuestro actual pudor y rubor congénito por algunos temas, como el sexo, está imbuido en nuestras mentes por la educación judeo-cristiana que hemos recibido desde pequeños y que algunos de nuestros mayores aún profesan. Pero en la sociedad grecorromana el concepto de “pecado” y “homosexual” no existen, ni se contempla como un atentado moral la pederastia o cualquier otra forma de placer sensual. Por ello no hemos de escandalizarnos de que en aquellos lupanares pudiésemos encontrarnos chicos y chicas de cualquier edad al servicio de todo tipo de clientes. Lo importante no era con quien te acostabas, sino que rol jugabas en la relación, activo o pasivo. El propio César levantó más sospechas de su tendencias amatorias por como vestía que por sus evidentes escarceos masculinos. En cada ciudad de Hispania(actual España) que albergase comerciantes o ciudadanos de paso había al menos un lupanar. Para poder describiros como habrían sido los de Tarraco, Caesaraugusta, Saguntum o Valentia, me basaré en uno que pude ver casi intacto: el lupanar de Pompeya. El lupanar estaba ubicado a espaldas de una de las dos arterias más importantes de la ciudad, accesible al cliente de paso pero no demasiado a la vista del ciudadano oriundo, entre varias tabernas unas termas. Es curioso ver esculpido en las losas del decumano pequeños falos cuya punta nos indica la dirección que debemos tomar para encontrarlo (como nuestras actuales señales viarias) Contaba con dos plantas, la superior dedicada a una clientela de mayor poder adquisitivo con una buena balconada desde la que las trabajadoras del amor seducían a los viandantes con sus propuestas y contornos, mientras que la planta baja tenía el espacio más limitado y estaba reservada para el uso de esclavos y proletarios (que nadie se me ofenda, así se conocía por entonces a los ciudadanos sin propiedades que acababan criando vástagos con que nutrir a las legiones, prole) En éste en concreto había cinco fornices, las habitaciones de las meretrices que dieron nombre a un verbo obvio. Indicador fálico Un hermoso Príapo superdotado presidía el estrecho vestíbulo. Es curioso cómo sobre la entrada de estos pequeños cubículos pintaban frescos mostrando las especialidades de sus usuarias. El cliente sabía muy bien que compraba. No era lo mismo una cuadrantaria (llamada así porque sólo cobraba un cuadrante por sus servicios, una miseria), que una felatorapetera, especialista en una práctica que ninguna mujer u hombre digno de Roma realizaría en situación normal. Los lechos de los fornices eran de mortero y sobre ellos se colocaba un colchón de paja o plumón para hacer el acto más cómodo. Unas lucernas y una palangana para asearse era el único mobiliario que contenían. Aún pueden verse los arañazos en sus paredes, idénticos a las que hoy pueblan los aseos de medio mundo, mostrando frases tipo “Varinia ama a Marcelo”, “el hornero es un felón”, “Craso la tiene de un palmo” o “Cato se tira a Lucila”… Príapo da la bienvenida Como, por desgracia, sigue sucediendo hoy en día, generalmente no eran muchachas o muchachos libres y oriundos del terreno quienes se dedicaban a esto, sino esclavas procedentes de tierras exóticas con las que el leno (el propietario del negocio) obtenía mejores rendimientos. Un servicio normal en el siglo I d.C. podría oscilar entre los seis u ocho ases, es decir, dos sestercios (una copa de vino en una caupona costaba un as) Por ello, comprar en el mercado de esclavos bonitas esclavas britanas de piel clara y pelo cobrizo, morenitas atléticas de Nubia o rubias rollizas de la Galia era garantizar clientela y, por supuesto, unos buenos ingresos. No todas las prostitutas ejercían su trabajo en aquellos cuchitriles, pues, al igual que las hetairas griegas, también había mujeres libres e influyentes que servían de damas de compañía con opción a roce. Eso sí, fuesen esclavas o libertas, pagaban impuestos, debían de vestir peplos o túnicas marrón rojizo y llevar el pelo tintado para evidenciar su profesión y no ser confundidas con las castas matronas. Alguna dama de alcurnia frecuentaba estos lugares más por vicio que por sestercios. El caso más descarado fue el de la esposa del emperador Claudio, Valeria Mesalina, mujer ninfómana y promiscua que llegó a ejercer la prostitución en el peligroso barrio romano de Subura con el pseudónimo de Lycisca (según narró Juvenal) Como sería de libidinosa esta mujer que, aprovechando la ausencia de su esposo al partir a la campaña de Britania, organizó un concurso en palacio con las meretrices de Roma basado en ver quien se podía acostar con más hombres en un solo día. El “colegio” de prostitutas aceptó el reto y envió a Escila, una auténtica profesional que realizó veinticinco coitos antes de rendirse… Mesalina prosiguió durante la noche y, tras declarar que no se sentía aún satisfecha después de haber yacido con setenta hombres, continuó hasta el amanecer. El recuento final fue doscientos…

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Papas que murieron por razones sexuales.
InfoporAnónimo3/16/2014

Todos sabemos que la gran mayoría tenía hijos, no hace falta ser un experto para darnos cuenta de este dato pues muchos estaban relacionados entre sí “quedando todo en familia” en muchas ocasiones sean hijos o “sobrinos” (muchos de ellos hijos que no “podían” reconocer). Familias como Borgia, Médicis o della Rovere sólo en el Renacimiento, nos dan una clara idea de ello. Reseña de “Los Papas y el Sexo”, de Eric Frattini. Después de leer esta reseña decidí tirar del hilo y buscar los Papas que han muerto por razones “sexuales”: León VII. Papa n.º 126 de la Iglesia católica de 936 a 939. Murió de un ataque al corazón cuando practicaba sexo. Juan VII. Papa nº 86 de la Iglesia católica de 705 a 707. Fue apaleado hasta la muerte por el marido de la mujer con la que se acostaba. Juan XIII. Papa n.º 133 de la Iglesia católica de 965 a 972. También asesinado por otro marido engañado. Paulo II. Papa nº 211 de la Iglesia católica de 1464 a 1471. Supuestamente murió mientras era sodomizado por un paje.

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Prostitución Sagrada 1era pt
InfoporAnónimo3/15/2014

HIERÓDULOS. Los hieródulos (en griego antiguo ἱερόδουλοι, ‘esclavos del templo’) eran personas de ambos sexos dedicados como esclavos al culto de los dioses. Eran de origen oriental, y aparecen con mayor frecuencia relacionados con el culto de la deidades de Siria, Fenicia y Asia Menor. Clases: Una compuesta por los esclavos propiamente dichos, que atendían todas la tareas bajas relacionadas con la adoración de los dioses, el cultivo de las tierras sagradas, etcétera, cuyos descendientes continuaban en la misma condición servil Otra que comprendía a aquellas personas libres que se ofrecían como esclavos a los dioses, y que eran bien asignadas a los templos o bien dispersadas por todo el país, llevando a los dioses el dinero que ganaban. A esta última clase pertenecían las mujeres, que se prostituían y presentaban a los dioses el dinero que obtenían de esta forma. La pompa con la que se celebraba la adoración religiosa en Oriente y los vastos dominios que muchos de los templos poseían exigían un gran número de siervos y esclavos. Así, el gran templo de la Comana capadocia segun Estrabón, poseyó hasta 6.000 hieródulos y el de Morimene contó con 3.000. Tan numerosos eran los hieródulos en Tiro que el sumo sacerdote obtenía frecuentemente con su apoyo la dignidad real. Estas grandes cifras surgen de la idea prevalente en Oriente, que la deidad debe tener una cierta clase de personas especialmente dedicadas a su servicio y separada de las tareas ordinarias de la vida y que era deber de todos quienes podían, proveer cuantas personas pudieran a este servicio. Los reyes dedicaban como esclavos sagrados a los prisioneros que tomaban en la guerra, los padres a sus hijos y personas de las mejores familias enviaban a sus hijas a los templos para sacrificar su castidad a los dioses, al menos hasta el momento de su matrimonio. Esta costumbre de mujeres ofreciendo su castidad a los dioses era de origen antiguo en Oriente y parece haber surgido de la noción que los dioses deben tener los primeros frutos de cada cosa y prevaleció en Babilonia, así como en muchos otros lugares. Los templos griegos tenían esclavos para realizar las tareas más bajas, pero también hay menciones de personas libres de ambos sexos que se dedicaban voluntariamente a los servicios de algún dios, a quienes se solía aplicar el término «hieródulos». Los dueños que querían dar la libertad a sus esclavos, pero no podían realizar la manumisión por diversos motivos, los presentaban a algún templo como hiérodulos a modo de regalo o venta y así les procuraban en realidad la libertad. Estos casos de liberación aparecen frecuentemente en inscripciones y son explicados extensamente por Curtius. Las hieródulas que se prostituían, sólo se hallaban en Grecia relacionadas con el culto de divinidades de origen oriental o con las que muchos de sus ritos religiosos procedían de Oriente. Éste era el caso de Afrodita, originalmente una diosa oriental. En su templo de Corinto había un millar de ἱερόδουλοι ἑταἳραι (hieródulas heteras), que fueron la ruina de muchos hombres que visitaban la ciudad. Hubo también un gran número de la misma clase de mujeres en su templo de Erice, en Sicilia.

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Los mercenarios griegos en Persia.
InfoporAnónimo3/15/2014

Esto paso después de la época de los 300 espartanos cuando los griegos veteranos de estas batallas se quedaron sin laburo. La previa Al inicio de la creación del imperio persa, sus conquistas alcanzaron su apogeo en el siglo VI a. de C., extendiéndose desde Tracia en Grecia, hasta la India, un imperio cuya expansión inicio su fundador Ciro en grande y consolidado por su rey Darío I, el cual administró y reorganizó con sabiduría. Para mantener el orden en su imperio contaba con un inmenso ejército, a la cabeza del cual estaba la guardia personal del rey, el cuerpo de los “inmortales”, una unidad que mezclaba infantería y caballería, formado por 10.000 hombres y compuesto por lo mejor de la nobleza persa, cuyos candidatos recibían después de ser seleccionados un riguroso entrenamiento el cual convertía a esa unidad en una fuerza sin igual, también le llamaban así , porque por cada baja que sufrían, esta era repuesta de inmediato, así, parecía que no sufría baja alguna. El ejército persa en sus conquistas nunca necesitó de ayuda alguna, por supuesto se nutría aparte de hombres propiamente persas, de las fuerzas enemigas a las que derrotaba y luego incorporaba a su ejército, conformando con el tiempo una fuerza respetable, hasta que un día toparon con las fuerzas griegas. Su caballería siempre destacó por encima de todo el ejército, así también como sus arqueros, la infantería no fue nunca un gran prodigio, y un aviso de que la infantería podía fallar se constató en la batalla de Maratón, el año 490 a. de C., en la cual las fuerzas persas conformadas por unos 10.000 hombres, tras desembarcar cerca de Atenas lucharon con las fuerzas ateniense, estas también conformadas por unos 10.000 hombres cuyo núcleo lo conformaban 8.000 hoplitas (infantería pesada).Fue una batalla en la que los persas fueron vapuleados y tuvieron que reembarcar precipitadamente, no sería este el último enfrentamiento. En el año 480 a. de C., el rey persa Jérjes I realizó una invasión de Grecia en toda regla, su padre Darío I había enviado anteriormente una pequeña fuerza, ahora desplegó un inmenso ejército reclutado a lo largo y ancho de sus dominios, alrededor de 200.000 hombres, apoyados por una flota de unos 1.100 barcos, (aunque los que contaban serían unas 270 naves, el resto eran embarcaciones menores y de transporte), incluso contó con estados griegos que por su odio a Atenas le cedieron sus milicias. El avance persa discurrió con tranquilidad hasta que llegaron al desfiladero de las Termopilas, en el estrecho desfiladero los persas se toparon con 7.000 griegos entre los que aparte de los hoplitas, estaban 300 espartanos con uno de sus dos reyes al mando, Leónidas. Allí los persas se enfrentaron a los hoplitas griegos sufriendo grandes bajas, los escudos y protecciones de bronce brindaron una excelente protección a los profesionales griegos junto con su veteranía; la pobre infantería persa sin una protección tan eficiente como la griega, recibían heridas impunemente, finalmente cuando acabaron de derrotar los persas en ese paso a los griegos, habían sufrido unas 20.000 bajas. Posteriormente la batalla de Platea y Micala en el 479 a. de C., demostraron ampliamente que no era rivales para la infantería hoplita griega, los persa tomaron buena nota de ello, aunque no inmediatamente, tenían la mejor caballería del mundo, pero en cuanto a la infantería, salvo los “inmortales”, estaban cojos. Otros ejemplos los podemos ver en Egipto, fue una provincia del imperio persa conquistada en el año 525 a. de C., había conquistado ese país, sin embargo, los naturales de ese país nunca se resignaron a la conquista persa y aprovechaban cualquier momento de debilidad para revolverse contra sus odiados amos, un ejemplo lo tenemos en el año 404 a. de C., los egipcios se revelan con éxito contra los persas, ¿Por qué no reaccionaron estos?, ¿Por qué los persas tardaron casi 50 años en volver a retomar Egipto?, la respuesta es la siguiente: En el año 404 a. de C., accedió al trono de Persia el rey Artajerjes II, esto sucedió con gran resentimiento por parte de su hermano Ciro el joven, el cual gobernaba una satrapía (provincia) correspondiente a la zona de Frigia, Lidia y Capadocia, (lo que hoy sería el oeste de Turquía, en la zona del mar Egeo). Este sátrapa, había ayudado en la guerra del Peloponeso (431-404 a. de C.) a Esparta, ciudad en guerra con Atenas, en agradecimiento por sus servicios prestados, ayudó a este en el reclutamiento de mercenarios griegos y en el ofrecimiento de sus propios soldados, Ciro, reclutó unos 100.000 hombres soldados procedentes del imperio persa, pero además, aprovechando el fin de la guerra del Peloponeso y que muchos soldados griegos estaban ociosos( vagos), reclutó entre ellos 10.400 hoplitas (infantería pesada) y 2.500 peltastas (infantería ligera) ambas tropas de lanceros. Este formidable ejército fue concentrándose en la ciudad de Sardes, capital de la satrapía de Ciro, con estas tropas marchó Ciro al encuentro de su hermano en un intento de derrocarle, por el camino se unieron a el 700 hoplitas espartanos y 400 griegos desertores del ejército persa, con lo que conformó una fuerza de unos 14.000 soldados griegos, (aunque la historia los conocería gracias a la novela de Jenofonte, “la expedición de los diez mil”) mas, en la batalla de Cunaxa, la suerte de Ciro se trastocó muriendo en la batalla, Artajerjes II, cuando tubo indicios de que su hermano se adentraba en el corazón del imperio persa para derrocarle. Movilizó un ejército de 400.000 hombres, en el que no faltó mercenarios griegos, reclutados estos entre los que pudo hallar, no obstante en la misma batalla se comprobó nuevamente la debilidad de la infantería persa, el flanco derecho donde operó la fuerza griega, atravesó la infantería persa ¡como el cuchillo que corta la mantequilla!, fueron grandes las bajas que tubo la fuerza persa en esta zona contra poquísimas bajas entre los mercenarios griegos. No obstante se encontró la fuerza mercenaria griega de Ciro con que el hombre que les pagaba había muerto, las fuerzas indígenas de Ciro se habían dispersado dejándoles solos y se encontraban 1.700 Km. Dentro de territorio hostil, con el ejército persa delante de ellos, estos tuvieron que volver a sus casa en una dantesca retirada en la que la disciplina y profesionalidad de los mercenarios griegos quedó demostrada . Incluso el rey persa pretextando unas negociaciones con los líderes de la fuerza griega, les invitó a una tienda en la cual, los asesinó vilmente, ¡pero no conocía este hombre a los griegos!, creía que se dispersarían y así los cazaría como a conejos, pero estos, nombraron entre los suyos a una serie de líderes, a cuya cabeza estuvo Jenofonte, el cual más tarde, escribió una novela titulada “la Anábasis” cuyo relato fue la expedición de la fuerza griega. La fuerza griega llegó a su destino sufriendo pocas bajas en su haber, pero lo que fue peor, para el imperio persa, había demostrado que un ejército griego unido, podía pasearse impunemente por el imperio griego ¡como Pedro por su casa!, eso debilitó el prestigio persa de modo alarmante, y los griegos tomaron buena nota para el futuro. Artejerjes II no pudo debido a la rebelión de su hermano intentar recuperar la provincia de Egipto, y tras la expedición estuvo ocupado en otra guerras que no le dejaron tiempo para ocuparse de los egipcios, ¿no habría sido más práctico haber reclutado a esa fuerza tras la batalla de Cunaxa?, a fin y al cabo eran mercenarios, y ya no tenían jefe que les pagase, y el tesoro persa tenía una incalculable cantidad de dinero con la cual podía reclutar a esos mercenarios y a 10 veces más ¡como poco!, sin resentirse ni un ápice en sus finanzas, además, tenían a Egipto en rebelión, ¿no podían utilizarse para recuperar en provincia?. Pero el rey persa era tan enérgico y arrogante como poco práctico, quería dar un escarmiento (con razón) a los griegos para demostrar que nadie se rebela contra él sin sufrir las consecuencias, el caso es que fracasó en este empeño y la debilidad suya no se pudo ocultar a pesar del formidable ejército que desplegó para hacer frente a los rebeldes, pero, ¿de qué sirvió esto si no podía enfrentarse a una pequeña fuerza griega?. En el año 385 a. de C., los persas apoyados por mercenarios griegos intentaron recuperar Egipto, pero los egipcios apoyados por mercenarios griegos rechazaron en Pelusium (sistema de fortificaciones que protegían a Egipto de una invasión extranjera, situado al noroeste del Sinaí)) sus asaltos, gracias al reforzamiento que el general Cabrias (general ateniense contratado como mercenario por el faraón Acosis entre el 382 y el 384 a. de C.) había hecho en el sistema de fortificaciones Pelusium y en el Delta del Nilo, aparte de poner a punto al ejército egipcio. Persia presionó a Atenas para que el mercenario ateniense volviera a su ciudad, aprovechando las buenas relaciones que mantenía con la ciudad, pero el ateniense había hecho un buen trabajo con los egipcios. Esto quedó demostrado posteriormente tras la marcha del mercenario Cabrias, Persia aprovechando su ausencia, atacó en el 383 a. de C., a Egipto por Pelusium creyendo se sería una presa fácil ante la ausencia del mercenario, pero su ejército fue rechazado por las entrenadas tropas egipcias. Los persas por fin habían dado cuenta de la valía de estos mercenarios junto con la poca calidad de su infantería, que era lo único en que fallaban, ya que tanto la marina como su caballería eran poderosas. En el año 373 a. de C., los persas realizan un nuevo esfuerzo para acabar con el amargo asunto que se a convertido el país de Egipto y para el cual los persas se lo han tomado como un asunto personal. Primero despliegan una actividad diplomática ¡sin igual! en Atenas, consiguiendo que los mercenarios griegos que estaban en el ejército egipcio al mando del faraón Nectanebo I abandonen el país, incluso los persas consiguen que esos mercenarios griegos pasen a su servicio, lo cual representa un gran logro para el rey persa Artajerjes II, también Atenas manda a uno de sus más afamados generales, Ifícrates (hombre que había contribuido con sus mejoras a aligerar el armamento de los peltastas o infantería ligera, contribuyendo a que fueran tropas más ágiles) quien compartirá el mando con el sátrapa Tiribazo, este al mando de la expedición persa. Esta poderosa fuerza persa que incluye 300 trirremes(navíos de guerra) y 12.000 mercenarios griegos avanza desde Palestina y Fenicia por tierra y mar, pero una vez más se topan con las fortificaciones de Pelusiúm, deteniendo el avance persa, no obstante gracias el astuto Ifícrates, consiguen infiltrarse por una zona menos defendida conocida por el “brazo de Mendes” y ante el horror de los egipcios, los persas navegan río abajo camino de Menfis, en donde se detienen a las afueras. Cuando la fruta estaba ya madura y se podía dar por terminada ya la rebelión egipcia y volver el país a ser otra vez una provincia persa, estallan una serie de disputas y disensiones entre los mandos persas y los griegos (disensiones que jalonaron toda la expedición pero que estallan en el momento más inconveniente para los persas). Esto da tiempo a Nectanebo I para conseguir refuerzos y reforzar la capital egipcia de Menfis, para colmo de males la crecida anual del río Nilo (la cual se desarrolla desde el sur de Egipto hasta desembocar en el mar Mediterráneo) llega a Menfis descomponiendo el ejército persa-griego, hecho que aprovecha el faraón para lanzar sus tropas a un contraataque que pone en fuga a los persas, salvando a Egipto de la invasión persa y seguir siendo un país independiente. En el 350 a. de C., los persas hacen una nueva intentona, pero la peste que se ceba en su ejército, malogrando la expedición. Años más tarde, en el 341 a. de C., el rey persa Artajerjes III, harto de que Egipto se resistiera tanto tiempo preparó un ejército de 300.000 hombres entre los que se encontraba un buen número de mercenarios griegos, estos mandados por el afamado rodio Mentor, el cual 5 años antes al servicio de los egipcios, había derrotado a los persas en batalla, y que posteriormente el rey persa contrató sus servicios. Mentor que siempre apostaba al caballo ganador, cambió de bando. (Cuyo hermano Memnón de Rodas nombraremos más tarde por ser el único soldado de Persia que pudo hacer frente con dignidad a Alejandro Magno de Macedonia). El ejercito persa se aproximó a Pelusium en la frontera griega, allí derrotó al ejército egipcio, el cual también contaba con mercenarios griegos, fue una batalla curiosa con los dos bandos desplegando griegos contra griegos, (en el siglo IV a. de C. la fama mundial de los mercenarios griegos por su pericia y calidad eran inigualables, siendo contratados sus servicios por muchos países) ya que estos formaban la punta de lanza en las batallas, finalmente, los griegos del bando persa inclinaron a su favor la balanza y obtuvieron la victoria, roto el cerrojo que defendía Egipto los persas se desparramaron por el país conquistándolo, sería este, Nectanebo II, el último faraón original(nativo) del país egipcio. http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/los-mercenarios-griegos-ejercito-persa-0

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La cancha de futbol más antigua del mundo.
La cancha de futbol más antigua del mundo.
InfoporAnónimo3/16/2014

Al ser el fútbol uno de los grandes inventos británicos, los ingleses fueron pioneros en levantar estadios multitudinarios para que sus recién formados equipos locales jugaran las ligas pertinentes, con todas las de la ley. Por eso, a nadie extraña que en Reino Unido se encuentren los campos decanos de la competición futbolística, levantados a finales del siglo XIX. Un tiempo en el que el fútbol todavía no era esa industria millonaria que hace ricos a tantos, sino una competición entre localidades, humilde y sana. El estadio más antiguo del mundo -según los datos que se han podido recopilar- pertenece, lógicamente, al que hoy en día se considera el primer equipo de fútbol profesional, el Sheffield Football Club. Bramall Lane es el nombre que recibió en 1846 este campo de la localidad de Sheffield, en South Yorkshire, al norte de Inglaterra. Tuvieron que pasar 30 décadas para que los galeses del Wrexham FC erigieran otro estadio, y no fue hasta 1895 cuando el Olimpiakos construyó el primero fuera de las fronteras Reino Unido. El ínclito Georgios Karaiskakis ocupa la décima posición. En el décimo-sexto puesto, el Gran Parque Central, por su parte, es el primero en Sudamérica. Desde 1900 hasta hoy, alberga los partidos del Club Nacional de Football en Montevideo. Escalando entre británico, algún que otro latino-americano e incluso el Sükrü Saracoglu del turco Fenerbahçe, España no tuvo su primer estadio hasta 1908, según la documentación hallada, al menos. El Molinón del Sporting de Gijón se tiene que conformar con la nada desdeñable vigésimo-octava posición. Estadios de fútbol más antiguos del mundo

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Los torturaban en la intimidad con esto.
InfoporAnónimo3/16/2014

Seguro que han dicho alguna vez que tal cosa es la pera, por no decir que es la reoca. Les aclaro que tal pera no es el fruto del árbol, sino un artilugio mecánico que demuestra hasta qué punto el hombre es capaz de ingenio e imaginación. Peras las había de tres tipos, anales, bucales o vaginales, aunque las primeras eran las más frecuentes. En su posición inicial, cerradas, las peras tenían forma de pera, de donde proviene su nombre. Esa forma facilitaba su introducción en el orificio en cuestión. Una vez en posición, el perista o verdugo de la pera, le daba vueltas a una llave, que quedaba fuera. La llave era solidaria con un tornillo, por donde se deslizaba una tuerca, conectada a tres o cuatro levas, que abrían la pera como se abre el capullo de una flor. Si ya dolía que a uno le metieran la pera por el culo, no les cuento la risa cuando el perista le daba vueltas a la llave. Los efectos eran devastadores. Las peras solían tener en el extremo de sus alas unas puntas, a veces con forma de gancho, que facilitaban el estropicio. La pera era un instrumento propio de los tribunales de justicia medievales y renacentistas. Las fabricaban relojeros y orfebres. Era el no da más de la tecnología de precisión. La pera oral se reservaba para los falsos profetas, los propagadores de herejías o los blasfemos, quizá también para los chivatos. La vaginal, para mujeres adúlteras, o para aquellas que habían tenido relaciones sexuales con Satanás o alguno de sus parientes (sic). La pera anal, para los sodomitas. Pero esta especialización es un tanto arbitraria, puesto que la pera podía aplicarse a cualquier otra falta que mereciera un castigo lento, doloroso y seguramente, fatal. La pera no era un artefacto para hacer que uno hablara, sino un instrumento para que uno callara para siempre. Por eso mismo, el Tribunal del Santo Oficio rara vez aplicó la pera a sus reos, puesto que sus ejecuciones eran públicas y la pera estaba diseñada para ser utilizada en laintimidad de un calabozo. Era un castigo selecto, al alcance de los pocos criminales que merecían un castigo de lo más pavoroso y terrible.

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Julio César la reina travesti de Bitinia.
InfoporAnónimo3/16/2014

Cayo Julio César (100-44 A.C.) nació en el seno de una familia que se encontraba entre las mas prominentes de Roma. Se trataba de un joven muy prometedor y desde joven destacó en la carrera militar y por su agudeza e inteligencia. A los diecisiete años se casó con Cornelia, hija de uno de los dirigentes del partido político de los plebeyos, lo que pudo haber tenido graves consecuencias de no haber sido por la influencia de su poderosa familia. No obstante, el tirano Sila exigió a César que repudiara a su mujer en garantía de fidelidad al emperador. Pero César se negó a ello y se vio obligado a "abandonar Roma durante la noche", un eufemismo para alejarse de su esposa, sin necesidad de divorciarse. Nicomedes IV. Siendo la bisexualidad una opción aceptada socialmente, nadie reprochó a César sus relaciones homosexuales con numerosos esclavos, soldados y jóvenes de toda índole, siempre y cuando no tuvieran estas relaciones consecuencias en el equilibrio político. En mas de una ocasión algún adversario político le acuso de haber sido en su juventud "el amante de toda mujer casada y la mujer de todo hombre" Era corriente que los generales romanos tuviesen la compañía de jóvenes patricios cultos y educados, que servia puntualmente para determinadas misiones. Tal es el caso de César, que se enroló en la expedición del pretor Minuncio Thermo, encargado de doblegar a la ciudad rebelde de Mitilene en Asia Menor. Busto de Julio César a una edad aproximada de 30 años Precisamente el joven César tuvo como misión de dirigirse a Bitinia, con el fin de pedir ayuda naval al rey de aquel país, Nicomedes IV, pues gran parte de su costa en el Mar negro permitía controlar el comercio entre la Europa Oriental y los países mediterráneos. La influencia del Rey era escasa, por lo que la presencia de este representante del Imperio como consejero le alegró. A su vez, siendo el futuro emperador aun joven e inexperto, quedó deslumbrado por la atmósfera de voluptuosidad de la corte, y aun mas porque el mismo Rey le ofreció su propia habitación a César. Según asegura Cicerón: "Los guardias del rey le acompañaron y se acostó en un lecho de oro revestido de púrpura" Al día siguiente Nicomedes ofreció un banquete en el que César aceptó ser su copero "a imitación de algunos efebos seductores que componían el harem de su regio amigo" El "consejero" romano se convirtió pronto en amigo y el amigo en amante. Lo cierto es que cincuenta años mas tarde, en los libros de historia romanos que la mancha no se quita de la impecable carrera de César ha sido su relación con Nicomedes, no por acostarse con un hombre sino por adoptar un papel pasivo en la relación. En el consulado se le llegó a llamar "la reina de Bitinia". De hecho corría el chiste de que Nicomedes nunca había oprimido a su pueblo, pero sí cierta parte del cuerpo de César. En realidad no resultaban molestas las posiciones en el lecho, sino la circunstancia de que para los romanos lo imperdonable era la relación con gente de otros pueblos. Un coetáneo afirmo haber visto a ambos desnudos en el lecho, y comentó lleno de indignación "El descendiente de Venus acostado con un caudillo bárbaro". No se le reprochaba, en suma, acostarse con un hombre sino con un bárbaro. Se habló largo tiempo del asunto, y el funcionario imperial Suetonio llegó a recoger este aspecto de la vida de César en su libro "Vida de los doce primeros Césares": "En Asia hizo sus primeras armas en el estado mayor del pretor Marcos Thermo, y enviado por este a Bitinia en busca de una flota, detúvose en casa de Nicomedes, corriendo el rumor de que se prostituyó a él, rumor que aumentó a causa de haber regresado pocos días después a Bitinia so pretexto de hacer entrega de un liberto, cliente suyo, cierta cantidad de dinero que le debían. El resto de la campaña favoreció más a su fama; y en la toma de Mitilene, Thermo le otorgó una corona cívica. El caso es que César abandonó el servicio de Estado y a Nicomedes al cabo de seis años para establecerse en Roma como abogado, donde no tardo en alcanzar un gran prestigio. Parte de esa fama la alcanzo solventando algunos trabajos para la hija de Nicomedes, que reclamaba las rentas de las tierras que su padre había regalado a Roma. Cuando César apeló a las estrechas relaciones existentes entre Roma y le difunto Nicomedes, el abogado que representaba a Roma le espectó: "Aquí todo el mundo sabe lo estrechas y cálidas que eran para ti" César continuó ejerciendo de abogado y cuando tuvo la posibilidad de reincorporarse al ejército, optó por la carrera política. Primero se ocupó de legalizar el partido de su suegro, consiguiéndolo. A los treinta y dos años era gobernador de España, y a los cuarenta y uno ya era el Jefe del Estado. Además realizo una amplia y triunfal campaña en el territorio mas conflictivo de la frontera romana: la Galia. En ocho años había sometido a lo que actualmente sería Francia, Bélgica, Holanda y Alemania hasta el Rin. Suetonio le dedicó estos versos: " Las Galias se han sometido a César, y César a Nicomedes. Ved el triunfo de César porque ha sometido a las Galias, en cambio Nicomedes no triunfó aunque ha estado encima de César" Por otro lado, el rumor, que siempre fue vox populi en Roma, de que el joven Augusto durante su juventud se había ofrecido a los deseos eróticos de César, nunca levanto mucho ruido, habida cuenta de que entraba dentro de los cánones sociales asumidos en la época.

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Las primeras Herejías
Las primeras Herejías
InfoporAnónimo3/16/2014

Los ebionistas declararon que la salvación dependía de la observancia de la ley judaica, y se dividieron en dos partidos; el de los nazarenos, que era el más intransigente, y el de los cetrinos, más moderado. Los gnósticos pretendieron tener un lugar de la fe sencilla un conocimiento más alto (gnosis), y cayeron con esto en errores completamente paganos acerca de Dios y el mundo, pero ocultándolos con nombres cristianos. Sus secuaces formaron más bien una secta filosófica que una comunidad eclesiástica. Los maniqueos se llamaron así por su fundador Manes ( no confundir con manaos), que murió en 279, fueron gnósticos persas con una organización religiosa y un culto secreto, cosas ambas que faltaron a los demás gnósticos. Según su doctrina hay dos seres eternos, la luz y las tinieblas; en la lucha de ambos principios cayeron partículas de luz en la eterna materia sin forma, que al mismo tiempo es el asiento del mal, y de la misma hicieron la creación hoy existente. Según sea el principio que predomine esta mezcla, cada una de las criaturas es mala o buena, y para librar a esas partículas de luz de la mala materia que las encierra, ha aparecido Cristo, según algunos, solo con un cuerpo fantástico (docetismo). Los maniqueos hacían profesión de una moral severa, representada por los tres sellos, de la boca, del pecho y de las manos; pero más tarde degeneró su severidad frecuentemente en la más completa disolución. Los antitrinitarios como enemigos de la Santísima Trinidad, se atuvieron sólo a la unipersonalidad de Dios y por esto fueron también llamados monárquicos o unitarios. Los modalistas o patripasianos vieron en las tres divinas personas sólo tres diferentes modos de manifestación del Dios unipersonal, de modo que según esto sólo el Padre había sufrido en Cristo. Los sabelianos admitían una Trinidad, que consistía en tres manifestaciones u operaciones diferentes de una sola Persona divina, la cual después de desarrollarse o dilatarse como Padre en la legislación, como Hijo en la Encarnación y como Espíritu Santo en la santificación, se encerraba de nuevo en sí misma por toda la eternidad, resolviéndose en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los dinámicos, cuyo jefe fue el obispo de Antioquia, Pablo de Samosata, enseñaron que dentro de Cristo sólo había existido una fuerza divina. En cambio Berylo de Bostra, adoptando un término medio, sostuvo que Cristo había tenido efectivamente una personalidad propia, pero solo durante el tiempo de su morada en la tierra. Los montanistas recibieron el nombre de su fundador Montano, que a mediados del siglo II se presentó como predicador de la fe en compañía de dos fanáticas, llamadas Maximilla y Prixila. Anunciaban un reinado de mil años de Cristo en la tierra (chiliasmo), para el cual debían los hombres prepararse por una gran moralidad tal como Dios precisamente la quería anunciar y enseñar por medio de Montano y de sus profetisas. Preceptos de esta moral, predicada por los montanistas o pepusianos (como también se llamaron por el lugar que fue su más importante foco en Frigia), eran la prohibición de segundas nupcias, la práctica de largos y rigurosos ayunos, la negación de los santos sacramentos al que después del bautismo hubiese cometido un pecado mortal, el deber de no apelar a la fuga para salvarse en tiempo de persecución, el abstenerse de los espectáculos, negarse al servicio militar y rechazar todo lujo y adorno en las personas. Estos y otros errores heréticos les atrajeron el anatema de la Iglesia. Los novacianos, cuyo fundador se opuso en Roma como antipapa al benigno Pontífice Cornelio, sostuvieron que la Iglesia solo debía formarse de los enteramente puros, y negaron lo mismo que los montanistas a los pecadores su restitución a la Iglesia. Como estos herejes solían bautizar nuevamente a los católicos que habían pasado a ellos, los católicos a su vez hicieron lo mismo con los novacianos convertidos. Trató de disculpar esta conducta San Cipriano, obispo de Cartago, originándose de aquí una polémica violenta con el Pontífice San Esteban I. El Papa declaró inadmisible la repetición del bautismo en este caso, por ser también válido el que practicaban los herejes, cuando se había verificado según la formula establecida. Surgió entonces la violenta polémica sobre esta cuestión que duró cerca de cien años, acerca del “bautismo de los herejes”. Los donatistas se habían levantado en Cartago (311) contra el obispo Ceciliano nuevamente elegido, declarándole ilegítimo, porque había sido consagrado por un obispo acusado de Traditor, es decir un obispo que en el tiempo de la persecución había entregado a los paganos los libros santos. Sostuvieron que este no podía consagrar válidamente, y en su virtud eligieron para sí otro obispo, de cuyo sucesor Donato tomó nombre la secta. Habiendo acudido los donatistas al emperador Constantino, éste les envío al Papa San Melaquiades, único juez en el materia. El Papa resolvió ser válida la consagración hecha por un traditor y que por lo tanto Ceciliano debía ser reconocido como obispo legítimo. Parte de los donatistas se sometió, y otros a quienes los católicos llamaban circunceliones y que se daban a sí propios el nombre de agonistici, “soldados de Cristo”, se convirtieron en brutales bandas de ladrones que en su odio a los católicos recorrían los campos, ya mendigando, ya cometiendo horribles asesinatos, incendios y saqueos, por lo cual la autoridad civil tuvo que perseguirlos y exterminarlos. Los arrianos, que recibieron nombre de su fundador Arrio, presbítero de Alejandría, negaron la divinidad de Jesucristo. Sostuvieron que solo por el nombre, pero no por la naturaleza y la eternidad, Cristo era Hijo de Dios; que en realidad no era más que una criatura del Padre, el cual por medio de él había criado después todas las cosas. Esta doctrina, combatida principalmente por San Atanasio, arzobispo de Alejandría fue condenada como falsa en el primer concilio ecuménico en Nicea (325), y en oposición de ella se redactó en un especial artículo de fe la creencia de la Iglesia en la divinidad de Jesucristo. Una ampliación relativa al dogma definido fue incorporada después al antiguo símbolo de los Apóstoles, y así nació de ella el de Nicea. A pesar de esta condenación, el arrianismo se sostuvo casi dos siglos todavía en el imperio romano, y cuando lentamente se iba ya extinguiendo en él, despertó con nueva vida entre los pueblos germánicos en la época de la invasión. Por parte de los visigodos arrianos en España, así como por los ostrogodos y longobardos en Italia, la Iglesia había de sufrir en los siglos V y VI graves daños y sangrientas persecuciones. Los macedonianos, cuyo jefe fue el arzobispo de Constantinopla Macedonio, negaron, como también otros neumatomaquios, la divinidad del Espíritu Santo y además su personalidad. En el segundo concilio ecuménico de Constantinopla (381) esta doctrina fue condenada como falsa, y en cambio de ella se declaró dogma de fe la creencia católica en la personalidad y divinidad del Espíritu Santo, introduciendo una adición relativa a este punto en el que ahora llamamos símbolo de niceno-constantinopolitano. Los nestorianos tuvieron por fundador a Nestorio, patriarca de Constantinopla, el cual había tratado de buscar una reconciliación en la lucha contra el arrianismo, enseñando que la divinidad había vivido tan solo en el hombre Cristo, como en un templo, y que por lo tanto María no debía llamarse Madre de Dios, sino Madre de Cristo. Este error fue combatido principalmente por San Cirilo de Jerusalén y al fin condenado en el tercer concilio ecuménico de Éfeso. La definitiva declaración de la antigua creencia que afirmaba la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona, no se hizo hasta el año 433 en el concilio de Calcedonia. El nestorianismo se extendió principalmente en Caldea o Persia y sus secuaces fueron llamados por esto cristianos caldeos, subsistiendo todavía en nuestros días esta secta en Oriente. Los eutiquianos o monofistas tuvieron por fundador a Eutiques, superior o archimandrita de un convento en Constantinopla, quien combatiendo al nestorianismo, sostuvo que en Cristo la naturaleza humana había sido totalmente absorbida por la divina, de manera que solo esta última permanecía en él. Refutó principalmente esta herejía, que se difundió con mucha rapidez, el patriarca de Constantinopla Flaviano, que fue por esta causa maltratado en el conciliábulo llamado latrocinio de Éfeso (449). En el cuarto concilio ecuménico de Calcedonia (451) se leyó un escrito del Papa San León I el Grande, acerca de la Encarnación del Hijo de Dios, que los Padres llenos de inspiración aclamaron diciendo: “Por boca de León ha hablado Pedro.” En vista de este escrito, el concilio condenó como falso el eutiquianismo y declaró la doctrina de la perfección de ambas naturalezas en Cristo y de su unión en una persona como artículo de fe. El emperador Zenón, con el objetivo de terminar las diferencias entre católicos y eutiquianos, publicó el Henoticon (fórmula de unión) en 482, pero no consiguió su objeto. Los eutiquianos se sostuvieron principalmente en Siria donde fueron llamados jacobitas, en Egipto donde se dividieron en coptos y melchitas y principalmente en Armenia, por lo que también se llaman cristianos armenios. Muchos de ellos que tomaron el título de Unidos, volvieron más tarde a la Iglesia Romana. Los pelagianos tuvieron por fundador al monje inglés Pelagio, que en el año 410 sostuvo la opinión de que no hay pecado original, y que la gracia divina no es necesaria al hombre para alcanzar la bienaventuranza. Este error fue combatido principalmente por San Agustín, obispo de Hipona, y condenado en un sínodo africano. “Roma ha hablado; el asunto está resuelto”, dijo San Agustín, cuando llegó la noticia de que el Papa Inocencio I había confirmado los acuerdos de aquel sínodo. Los semipelagianos, más templados en sus opiniones, si bien admitían la necesidad de la gracia, sostuvieron que ésta solo se concedía por causa de méritos previstos. Contra ellos definieron los concilios de Orange y Valencia (530) como artículo de fe, que la gracia debe preceder a toda obra buena, y que es indispensable para la perseverancia en el bien. Los priscilianistas aparecieron por el año de 380 en España y la Galia. Su jefe Prisciliano, natural de Galicia, hombre de ingenio y elocuencia y desde su juventud dado a la magia, había caído en le gnosticismo, que difundió en España el egipcio Marco. Introdujo en las doctrinas de éste variaciones substanciales y logró atraer gran número de prosélitos. Negaba la Trinidad y la divinidad de Jesucristo, afirmaba la existencia de dos principios y que el hombre está sujeto al influjo de las estrellas. Aparentando una moral muy severa, los priscilianistas se entregaban ocultamente a las más horribles torpezas, que encubrían obligando a sus adeptos a guardar inviolable secreto. Denunciada la secta por Higinio, obispo de Córdoba, que luego tuvo la desgracia de caer en ella, los prelados Idacio de Mérida e Itaciode Ossonoba acudieron contra los herejes al emperador Graciano y, muerto éste, al usurpador Máximo que condenó a Prisciliano y sus cómplices a la pena capital, a pesar de los encarecidos ruegos de San Martín de Tours y del Papa Silicio (384-398). El priscilianismo continuó todavía dos siglos como sociedad secreta.

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Noticias Retro: Esparta cae ante batallón gay.
InfoporAnónimo3/13/2014

El poderoso ejército que vimos en 300 fue aplastado. No no es un creppy pasta o crap. Esto paso después de la época de Leónidas cuando Esparta era fuerte y Atenas estaba en declive. El Año es: 447 A.C (30 años después de Leonidas. En su día se mencionó por aquí cierto ejército que contaba entre sus filas con parejas de amantes homosexuales. Así que esta vez toca contar cómo, según palabras de Plutarco: “un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible”, y se enfrenta al ejército de Esparta derrotándolo en tres ocasiones, sustituyendo a dicha nación como potencia hegemónica griega. (Puede que hasta resulte instructivo para los estrategas del Siglo XXI que menosprecian al soldado gay.) Cuentan que Epaminondas, rey Tebano, tras un golpe de estado emprendió la conquista de la Hélade para unificarla de nuevo como una nueva Grecia. Epaminondas fue criticado por sus coetáneos porque no se le conocía mujer ( esto en la antigüedad era que no tenía novia) y menos descendencia(no tenía sexo con mujer). Lo cierto es que Epaminondas era homosexual y que había tenido varios amantes varones. Quizá fuera su experiencia en campos de amor y de batalla la que le hizo combinarlos para llevar a la gloria al ejército de Tebas. Así que creó un destacamento de hombres que mantenían una estrecha relación entre sí. En un principio dicha unidad estaría repartida entre el resto reforzándolas, pero al final acabó siendo un único cuerpo de élite bautizado como “El Batallón Sagrado de Tebas”. Ciento cincuenta parejas homosexuales conjugando amor y gloria bajo las órdenes del comandante Górgidas, quien había sido compañero de Epaminondas. El verlo descrito como “compañero” incita a reflexionar si entre ellos hubo algo más ya que este era uno de los términos para definir a los amantes. Igual que los griegos, ellos también “institucionalizaron” la pareja homosexual. En vez de “erómenos” y “erastés”, ellos se denominaban “heniochoi” (conductor) y “paraibatai” (compañero). El conductor era el de mayor edad y guiaba a su compañero más joven en la batalla.( relación pasivo activo) Después de la victoria contra Esparta en la batalla de Tegira, fue cuando dicha unidad se constituyó como único batallón, funcionando como guardia personal de Pelópidas. Aquella victoria no sólo pasó a la historia por la derrota infligida por un contingente considerablemente menor, sino porque fue la primera vez que el ejército espartano fue vencido en combate limpio. ( sin trucos) El símbolo de Tebas era un garrote. Cuentan que esta batalla se produjo tras un intento de retirada al conocer Pelópidas que la ciudad, Orcómeno, se encontraba temporalmente descuidada y por tanto se disponía a conquistar. Aunque iba a ser reforzada de forma inminente por el ejército espartano. Al retirar a sus tropas, se encontraron con las filas enemigas que habían salido de dicha ciudad en misión de exploración dejándola a merced de Tebas. Pillado en su renuncio, no tuvo otra elección que enfrentar los trescientos corazones tebanos contra las casi mil ochocientas lanzas espartanas, si no quería volver y enfrentarse al grueso en Orcómeno. Fue en esta contienda donde las palabras de Plutarco acerca del ánima de los amantes en el campo de batalla cobraron sentido: Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible, ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros. (No sólo es el orgullo del combatiente ante la vista de su amado, si además pensamos en el dolor que suscita ver a tu amor atravesado por una lanza y las ansias de venganza que produce semejante desgarro en el alma.) A partir de esta victoria, el batallón quedó constituido como tal, y durante treinta tres años se mantuvo como pieza clave de la infantería griega. Venció a Esparta de forma continuada en batallas tan decisivas como la de Leuctra y Mantinea. De esta manera, Epaminondas vio sus objetivos logrados sustituyendo a Esparta a la cabeza de la Hélade y redibujando el mapa político de Grecia. Situación que no duraría mucho tras su muerte. (Incluso dicen que fue el principal instigador de la marcha de Esparta contra Atenas y su posterior adhesión). La única derrota del Batallón Sagrado de Tebas se produjo en la Batalla de Queronea. Contextualizar esta lucha implica dar una extensa explicación sobre las guerras sagradas y los diferentes asuntos políticos que van más allá del interés que nos compete. Abreviando, resulta que Filipo II de Macedonia estaba de campaña intentado dominar Grecia como retaguardia segura frente a su posterior conquista persa y Atenas. Tebas más otras polis, se alzaron en coalición contra esa fuerza que amenazaba su libertad. De poco les sirvió la unidad, pues en esa batalla fueron derrotados consagrándose los Macedonios como nueva potencia dominante. El “Batallón Sagrado de Tebas” encontró su fin en dicha contienda. Dicen que los trescientos hombres perecieron en combate sin mover un ápice su posición permaneciendo firmes a pesar de que el resto de las fuerzas se batían en retirada. (En realidad se encontraron 254 esqueletos en una tumba comunal en Queronea desmintiendo esa cifra). Fue el propio Filipo cuando al ver sus cuerpos amontonados y tras entender de quiénes se trataban, quien exclamó: “Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente”. Reconociendo así el mérito de los guerreros. Y no era para menos puesto que su propio hijo Alejandro Magno compartiría en su gobierno las pasiones de los trescientos de Tebas, equilibrando sus conquistas en la balanza del amor y de la guerra. ############################## Me salvó el post máquina.

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Soy del Cuervo. Hasta en las malas.
InfoporAnónimo3/21/2014

"Voy a contarte como viene mi locura No soy del rojo por que no tengo amargura No soy de Racing, yo no vendo el sentimiento Y para el globo un minuto de silencio No soy de Boca por que nací en argentina No soy milico por eso no soy gallina Adivinaste soy del cuervo y tengo aguante A San Lorenzo yo lo sigo a todas partes Buenas y malas siempre estuvo la gloriosa Lo dijo el diego la hinchada mas ingeniosa Si no te alcanza o te queda alguna duda Vení chupala que el cuervo la tiene dura!!!

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