The Dark Side of the Moon (en español: El lado oscuro de la luna) es un álbum conceptual y el octavo de estudio de la banda británica de rock progresivo Pink Floyd. Fue lanzado el 1 de marzo de 1973 en Estados Unidos y el 24 de marzo del mismo año en el Reino Unido.
El álbum está construido a partir de las ideas que Pink Floyd había explorado en sus conciertos y anteriores grabaciones, pero carece de las largas piezas instrumentales que caracterizaban a los trabajos posteriores a la marcha en 1968 de su miembro fundador, principal compositor y letrista, Syd Barrett. La temática del álbum incluye el conflicto, la avaricia, el envejecimiento y la enfermedad mental, tema este último inspirado en parte por el deterioro mental de Barrett.
El álbum se desarrolló como parte de una futura gira de la banda, estrenándose en directo varios meses antes de que siquiera hubieran comenzado las grabaciones en el estudio. El nuevo material se fue refinando a medida que avanzaba la gira, y fue grabado en dos sesiones en 1972 y 1973 en los Abbey Road Studios de Londres. Pink Floyd usó algunas de las técnicas de grabación más avanzadas de la época, incluyendo grabaciones multipista y loops.
En varias de las pistas se usaron sintetizadores analógicos, mientras que una serie de entrevistas con la banda y el equipo técnico aparecen a lo largo del álbum en forma de citas filosóficas. Alan Parsons fue el responsable de algunos de los aspectos sónicos más innovadores del álbum, incluyendo la interpretación no léxica de Clare Torry.
The Dark Side of the Moon fue un éxito inmediato, llegando en Estados Unidos a lo más alto de la lista Billboard 200 durante una semana.Permaneció en las listas 803 semanas (más de 15 años), siendo así el álbum que más tiempo ha permanecido en listas de la historia. Con una estimación de ventas de 50 millones de copias, es el álbum más exitoso de Pink Floyd y uno de los más vendidos a nivel mundial de la historia.Ha sido remasterizado y reeditado en dos ocasiones, además de haber sido versionado por varias bandas. Del álbum se extrajeron dos sencillos: «Money» y «Us and Them». Además de su éxito comercial, The Dark Side of the Moon es el álbum más popular entre los seguidores y críticos, y aparece frecuentemente en las listas de mejores álbumes de todos los tiempos.
El álbum está construido a partir de las ideas que Pink Floyd había explorado en sus conciertos y anteriores grabaciones, pero carece de las largas piezas instrumentales que caracterizaban a los trabajos posteriores a la marcha en 1968 de su miembro fundador, principal compositor y letrista, Syd Barrett. La temática del álbum incluye el conflicto, la avaricia, el envejecimiento y la enfermedad mental, tema este último inspirado en parte por el deterioro mental de Barrett.
El álbum se desarrolló como parte de una futura gira de la banda, estrenándose en directo varios meses antes de que siquiera hubieran comenzado las grabaciones en el estudio. El nuevo material se fue refinando a medida que avanzaba la gira, y fue grabado en dos sesiones en 1972 y 1973 en los Abbey Road Studios de Londres. Pink Floyd usó algunas de las técnicas de grabación más avanzadas de la época, incluyendo grabaciones multipista y loops.
En varias de las pistas se usaron sintetizadores analógicos, mientras que una serie de entrevistas con la banda y el equipo técnico aparecen a lo largo del álbum en forma de citas filosóficas. Alan Parsons fue el responsable de algunos de los aspectos sónicos más innovadores del álbum, incluyendo la interpretación no léxica de Clare Torry.
The Dark Side of the Moon fue un éxito inmediato, llegando en Estados Unidos a lo más alto de la lista Billboard 200 durante una semana.Permaneció en las listas 803 semanas (más de 15 años), siendo así el álbum que más tiempo ha permanecido en listas de la historia. Con una estimación de ventas de 50 millones de copias, es el álbum más exitoso de Pink Floyd y uno de los más vendidos a nivel mundial de la historia.Ha sido remasterizado y reeditado en dos ocasiones, además de haber sido versionado por varias bandas. Del álbum se extrajeron dos sencillos: «Money» y «Us and Them». Además de su éxito comercial, The Dark Side of the Moon es el álbum más popular entre los seguidores y críticos, y aparece frecuentemente en las listas de mejores álbumes de todos los tiempos.
Que representa cada tema del disco
Speak to Me / Breathe: la vida
En la versión primigenia del álbum estos dos temas iban separados, pero con el paso al CD se unieron en una sola pista que actúa al mismo tiempo de introducción al disco y de primera canción del mismo. La primera pieza viene firmada por Nick Mason, y aunque se trata de una composición instrumental, incluye algunas voces grabadas que hablan de la locura, concepto que como ya sabemos será capital a lo largo del álbum.
La música parte de la nada, con diferentes efectos sonoros que se van sumando de forma caótica, y nos conducen casi de manera atropellada hasta la suavidad de ‘Breathe’, uno de los temas más accesibles del conjunto y cuya autoría se reparten Gilmour, Waters y Wright, aunque es el primero de ellos quien parece marcar de forma más intensa su impronta con una fabulosa línea de guitarra de toque blues. También es Gilmour quien encabeza las voces, con las que canta a la capacidad (quizás algo ilusoria) de elegir nuestro propio camino en la vida.
En la versión primigenia del álbum estos dos temas iban separados, pero con el paso al CD se unieron en una sola pista que actúa al mismo tiempo de introducción al disco y de primera canción del mismo. La primera pieza viene firmada por Nick Mason, y aunque se trata de una composición instrumental, incluye algunas voces grabadas que hablan de la locura, concepto que como ya sabemos será capital a lo largo del álbum.
La música parte de la nada, con diferentes efectos sonoros que se van sumando de forma caótica, y nos conducen casi de manera atropellada hasta la suavidad de ‘Breathe’, uno de los temas más accesibles del conjunto y cuya autoría se reparten Gilmour, Waters y Wright, aunque es el primero de ellos quien parece marcar de forma más intensa su impronta con una fabulosa línea de guitarra de toque blues. También es Gilmour quien encabeza las voces, con las que canta a la capacidad (quizás algo ilusoria) de elegir nuestro propio camino en la vida.
On the Run: el miedo
Después de la calma y sosiego que transmite el arranque del disco, es turno ahora de poner a prueba por primera vez la resistencia psíquica del oyente con uno de los temas más experimentales, que firman Waters y Gilmour. Una locura instrumental de más de tres minutos de duración dominada por el sintetizador EMS y multitud de efectos que hacen referencia clara al sonido de un avión, pues con ella se representa el miedo a volar de Richard Wright.
En las primeras versiones del disco que la banda tocó en directo durante 1972, el tema era en realidad una ligera improvisación de guitarra, pero para la versión definitiva se incluyeron los chirriantes efectos que intentan (y consiguen) transmitir una sensación de agobio y aceleración a un tempo muy rápido.
Después de la calma y sosiego que transmite el arranque del disco, es turno ahora de poner a prueba por primera vez la resistencia psíquica del oyente con uno de los temas más experimentales, que firman Waters y Gilmour. Una locura instrumental de más de tres minutos de duración dominada por el sintetizador EMS y multitud de efectos que hacen referencia clara al sonido de un avión, pues con ella se representa el miedo a volar de Richard Wright.
En las primeras versiones del disco que la banda tocó en directo durante 1972, el tema era en realidad una ligera improvisación de guitarra, pero para la versión definitiva se incluyeron los chirriantes efectos que intentan (y consiguen) transmitir una sensación de agobio y aceleración a un tempo muy rápido.
Time: la ansiedad
Aunque si buscamos una prueba para la resistencia mental del oyente, ése es el estridente arranque de ‘Time’, donde un escandaloso coro de relojes se mete directamente en nuestra cabeza y nos golpea las neuronas como un martillo. Por suerte para nosotros esa agresividad producto de un experimento de Parsons se acaba pronto, dando paso a una canción absolutamente perfecta en todos los frentes, y que viene firmada por los cuatro integrandes de Pink Floyd.
El tema nos habla del inexorable paso del tiempo, de esa horrible sensación de aceleración que todos experimentamos tarde o temprano, por culpa de la cual los años se nos van haciendo más y más cortos conforme nos vamos haciendo mayores. ¿Alguna vez te has parado a pensar en lo rápido que pasan los días, las semanas, los meses? ¿En cómo la vida se te escapa entre los dedos sin que hagas nada por evitarlo? ‘Time’ es una invitación formal a vivir de verdad, a disfrutar de la vida y no limitarnos a dejarla pasar.
Es sin duda alguna una de las canciones más reconocibles de la banda, popular entre el gran público por razones más que justificadas. Como cierre del tema encontramos un reprise de ‘Breathe’, que nos devuelve a dicha canción durante unos pocos versos antes de pasar al siguiente corte.
Aunque si buscamos una prueba para la resistencia mental del oyente, ése es el estridente arranque de ‘Time’, donde un escandaloso coro de relojes se mete directamente en nuestra cabeza y nos golpea las neuronas como un martillo. Por suerte para nosotros esa agresividad producto de un experimento de Parsons se acaba pronto, dando paso a una canción absolutamente perfecta en todos los frentes, y que viene firmada por los cuatro integrandes de Pink Floyd.
El tema nos habla del inexorable paso del tiempo, de esa horrible sensación de aceleración que todos experimentamos tarde o temprano, por culpa de la cual los años se nos van haciendo más y más cortos conforme nos vamos haciendo mayores. ¿Alguna vez te has parado a pensar en lo rápido que pasan los días, las semanas, los meses? ¿En cómo la vida se te escapa entre los dedos sin que hagas nada por evitarlo? ‘Time’ es una invitación formal a vivir de verdad, a disfrutar de la vida y no limitarnos a dejarla pasar.
Es sin duda alguna una de las canciones más reconocibles de la banda, popular entre el gran público por razones más que justificadas. Como cierre del tema encontramos un reprise de ‘Breathe’, que nos devuelve a dicha canción durante unos pocos versos antes de pasar al siguiente corte.
The Great Gig in the Sky: la muerte
Como cierre de la primera cara del álbum encontramos este tema sin letra, pero liderado por el descomunal chorro de voz de Clare Torry, que haría aquí su aportación más importante a la historia de la música. La cantante británica puso también su grano de arena en la composición del tema, tal y como se reconoció tras una demanda legal que interpuso al grupo y a EMI por los derechos de la misma; a raíz de ello, figura como coautora junto a Richard Wright en todas las ediciones que han salido de fábrica desde 2005.
Con esta canción se pretendía representar la agonía y la muerte, y las indicaciones que se le dieron a Torry para grabar esta toma fueron que intentara imitar a un instrumento, después de haber hecho otros intentos con palabras que no cuajaron. El resultado final es sencillamente espectacular, con la voz y el grupo fundiéndose, alejándose y volviéndose a unir constantemente en un delicioso baile sonoro.
Como cierre de la primera cara del álbum encontramos este tema sin letra, pero liderado por el descomunal chorro de voz de Clare Torry, que haría aquí su aportación más importante a la historia de la música. La cantante británica puso también su grano de arena en la composición del tema, tal y como se reconoció tras una demanda legal que interpuso al grupo y a EMI por los derechos de la misma; a raíz de ello, figura como coautora junto a Richard Wright en todas las ediciones que han salido de fábrica desde 2005.
Con esta canción se pretendía representar la agonía y la muerte, y las indicaciones que se le dieron a Torry para grabar esta toma fueron que intentara imitar a un instrumento, después de haber hecho otros intentos con palabras que no cuajaron. El resultado final es sencillamente espectacular, con la voz y el grupo fundiéndose, alejándose y volviéndose a unir constantemente en un delicioso baile sonoro.
Money: la avaricia
Pasamos el ecuador del álbum con la que es, junto a la segunda parte de ‘Another Brick in the Wall’ y ‘Wish You Were Here’, la canción más conocida y aireada de Pink Floyd. Los efectos de sonido vuelven a hacer acto de presencia, pero no de forma estruendosa y descontrolada, sino como un beat grabado con monedas, papel y cajas registradoras que se usa varias veces a lo largo del tema.
Éste se acredita en exclusiva a Waters, aunque el resto de la banda también tuvo algo de peso en la composición mediante sesiones de improvisación. Lo más destacado del mismo es sin duda su línea de bajo, la cual me atrevería a decir que es la mejor que he oído nunca aún a pesar de su relativa sencillez, pero sería injusto no destacar también como se merece ese arranque de saxo grabado por Dick Parry, y el gran solo de Gilmour.
La avaricia de la sociedad contemporánea, el afán constante por ganar dinero y los desastres humanos derivados del consumismo son los temas capitales de esta composición, algo que no deja de ser irónico si tenemos en cuenta que se trata de uno de los singles más exitosos editados por la banda. Es además una de sus canciones de la que más versiones encontramos por multitud de grupos.
Pasamos el ecuador del álbum con la que es, junto a la segunda parte de ‘Another Brick in the Wall’ y ‘Wish You Were Here’, la canción más conocida y aireada de Pink Floyd. Los efectos de sonido vuelven a hacer acto de presencia, pero no de forma estruendosa y descontrolada, sino como un beat grabado con monedas, papel y cajas registradoras que se usa varias veces a lo largo del tema.
Éste se acredita en exclusiva a Waters, aunque el resto de la banda también tuvo algo de peso en la composición mediante sesiones de improvisación. Lo más destacado del mismo es sin duda su línea de bajo, la cual me atrevería a decir que es la mejor que he oído nunca aún a pesar de su relativa sencillez, pero sería injusto no destacar también como se merece ese arranque de saxo grabado por Dick Parry, y el gran solo de Gilmour.
La avaricia de la sociedad contemporánea, el afán constante por ganar dinero y los desastres humanos derivados del consumismo son los temas capitales de esta composición, algo que no deja de ser irónico si tenemos en cuenta que se trata de uno de los singles más exitosos editados por la banda. Es además una de sus canciones de la que más versiones encontramos por multitud de grupos.
Us and Them: la soledad
Nosotros y ellos, yo y tú, negro y azul, arriba y abajo, con y sin… la letra de esta canción es una dicotomía constante, simple pero efectiva, en la que se pone de manifiesto la dificultad de mantener relaciones para ciertas personas y el aislamiento que eso produce. A pesar de ser la canción más larga del disco, con casi ocho minutos de duración, fue elegida junto a ‘Time’ como segundo single del mismo.
Presenta un estupendo acercamiento de la banda al jazz, gracias a sus dos solos de saxo y al protagonismo del teclado de Wright, compositor junto a Waters del tema. Destaca también por su atípico contraste entre la voz principal y los coros, que llegan a sonar con más fuerza; a pesar de ello se trata de uno de los momentos más relajados y suaves del álbum.
Nosotros y ellos, yo y tú, negro y azul, arriba y abajo, con y sin… la letra de esta canción es una dicotomía constante, simple pero efectiva, en la que se pone de manifiesto la dificultad de mantener relaciones para ciertas personas y el aislamiento que eso produce. A pesar de ser la canción más larga del disco, con casi ocho minutos de duración, fue elegida junto a ‘Time’ como segundo single del mismo.
Presenta un estupendo acercamiento de la banda al jazz, gracias a sus dos solos de saxo y al protagonismo del teclado de Wright, compositor junto a Waters del tema. Destaca también por su atípico contraste entre la voz principal y los coros, que llegan a sonar con más fuerza; a pesar de ello se trata de uno de los momentos más relajados y suaves del álbum.
Any Colour You Like: la libertad
Nuevo tema instrumental, y de fuerte calado experimental, con constantes juegos de efectos a cargo del sintetizador y estrambóticas alteraciones de la guitarras. Meten mano en su creación todos los miembros de la banda menos Waters, por lo que es junto a ‘The Great Gig in the Sky’ el único tema del álbum en el que no colabora el bajista, algo que no volvería a suceder hasta que dejara Pink Floyd.
Aunque no tenga letra, David Gilmour ha explicado alguna vez que la canción nos habla sobre la falsa sensación de libertad en la que muchas veces nos encontramos, cuando se nos presentan multitud de opciones a pesar de que sólo tenemos una elección real después de todo. Ciertas partes están extraídas de ‘Breathe’, y por eso a veces se considera como un segundo reprise de dicho tema.
Nuevo tema instrumental, y de fuerte calado experimental, con constantes juegos de efectos a cargo del sintetizador y estrambóticas alteraciones de la guitarras. Meten mano en su creación todos los miembros de la banda menos Waters, por lo que es junto a ‘The Great Gig in the Sky’ el único tema del álbum en el que no colabora el bajista, algo que no volvería a suceder hasta que dejara Pink Floyd.
Aunque no tenga letra, David Gilmour ha explicado alguna vez que la canción nos habla sobre la falsa sensación de libertad en la que muchas veces nos encontramos, cuando se nos presentan multitud de opciones a pesar de que sólo tenemos una elección real después de todo. Ciertas partes están extraídas de ‘Breathe’, y por eso a veces se considera como un segundo reprise de dicho tema.
Brain Damage: la locura
La locura, tema recurrente aunque en ocasiones velado a lo largo del disco, se hace aquí totalmente protagonista y encontramos las referencias más evidentes al malogrado Syd Barrett. Nunca antes la banda había tributado de forma tan evidente a su antiguo líder, y en cierto sentido se trata de un adelanto de lo que harían años más tarde con The Wall.
Composición exclusiva de Waters, también él se encargó de cantarla animado por Gilmour, algo que pasaría a ser bastante habitual a partir de aquí. El título del disco se extrajo de la letra de esta canción, la cual de hecho se titulaba ‘The Dark Side of the Moon’ en las fases tempranas de su concepción, allá por 1971.
La locura, tema recurrente aunque en ocasiones velado a lo largo del disco, se hace aquí totalmente protagonista y encontramos las referencias más evidentes al malogrado Syd Barrett. Nunca antes la banda había tributado de forma tan evidente a su antiguo líder, y en cierto sentido se trata de un adelanto de lo que harían años más tarde con The Wall.
Composición exclusiva de Waters, también él se encargó de cantarla animado por Gilmour, algo que pasaría a ser bastante habitual a partir de aquí. El título del disco se extrajo de la letra de esta canción, la cual de hecho se titulaba ‘The Dark Side of the Moon’ en las fases tempranas de su concepción, allá por 1971.
Eclipse: la humanidad
Aunque separado de ‘Brain Damage’, el corte final del álbum se percibe claramente como una extensión de dicho tema, y en cierto sentido también como una extensión de todo el disco. Todos los sufrimientos, alegrías, derrotas y esperanzas que han surcado las distintas canciones del álbum quedan englobados en este emocinante cierre donde las voces se imponen a los instrumentos. Al final, el círculo se cierra igual que empezó, con un latido de corazón.
Con ello se pone el broche perfecto a un álbum del que poco más puedo decir que no haya dicho ya. ¿Conseguirá otro disco superar a The Dark Side of the Moon algún día? Sinceramente no lo creo, y desde luego tengo claro que la marca dejada en la historia de la música moderna por este trabajo es sencillamente inigualable. Le daré un diez porque ponerle más sería ridículo, pero os aseguro que lo merecería.
Aunque separado de ‘Brain Damage’, el corte final del álbum se percibe claramente como una extensión de dicho tema, y en cierto sentido también como una extensión de todo el disco. Todos los sufrimientos, alegrías, derrotas y esperanzas que han surcado las distintas canciones del álbum quedan englobados en este emocinante cierre donde las voces se imponen a los instrumentos. Al final, el círculo se cierra igual que empezó, con un latido de corazón.
Con ello se pone el broche perfecto a un álbum del que poco más puedo decir que no haya dicho ya. ¿Conseguirá otro disco superar a The Dark Side of the Moon algún día? Sinceramente no lo creo, y desde luego tengo claro que la marca dejada en la historia de la música moderna por este trabajo es sencillamente inigualable. Le daré un diez porque ponerle más sería ridículo, pero os aseguro que lo merecería.
Los secretos ocultos
En agosto de 1995, aparecía en el Journal Gazzette de Fort Wayne , un misterioso artículo en que se exponía que el album “Dark side of the Moon” de Pink Floyd funcionaba como banda sonora de “El Mago de Oz”, desde el momento que Judy Garland aparece con “Over the rainbow”.
Las dos obras se comunican entre sí, sostienen una interelación increíble, como si ambas tuvieran sentido entre sí, como si se contestaran la una a la otra. Esto se llamó “Dark side of the Oz”.
Roger Waters, el líder de Pink Floyd, me contó que la misteriosa comunicación la conoció por un “disc-jockey de Boston. Pero Roger vió la película, mezclados con los cuarenta y dos minutos que dura el álbum y sólo coincidía o tenía sentido con ciertos movimientos de Dorothy o como hacía un nudo en la soga y caminaba por una valla. Me recalcó ,además, que si pones la televisión sin sonido y programas cualquier música, siempre parece a ratos que tiene un sentido o se corresponden. Roger concluyó con que jamás el grupo ni pensó en “El Mago de Oz”, a pesar de las legiones de creyentes del popular fenómeno. Incluido el esotérico Kevin Coyne , de Flaming Lips, que hizo una versión muy personal de “Dark Side of the Moon”, con el sentido de “El Mago de Oz”
Nick Mason me dijo en los años noventa, que efectivamente el grupo utilizaba por aquellos días del año 1972 algunas películas como sustento ideológico. Pero ni había cintas de vídeo ni cosa que se le parezca. Todo era visto por proyectores de película.
El caso es que aquel año de la grabación de “Dark Side of the Moon”, Pink Floyd trabajaban con el cineasta francés Barbet Schroeder para la banda sonora de la película La Vallée. Además,acababan de rodar en Pompeya su famosa película en el anfiteatro de la ciudad quemada, con el fabuloso ‘Echoes’ de protagonista. ‘Echoes’ fue el tema con el que descubrieron un nuevo estilo, una nueva vía y se convirtió en la matriz de lo que luego sería “Dark side of the Moon”. ‘Echoes’ estaba en en el album “Meddle” y Pink Floyd sentían que su música debería relacionarse con las imágenes, tras su experiencias en poner la música . Primero al film “More”, con Ibiza de testigo. Y sobre todo, en “Zabriskie Point” de Michelangelo Antonioni, que escribieron un par de años antes de “Moon”.
Roger Waters siempre me ha tratado de convencer que “Dark Side of the Moon” es como una “suite musical”, acerca de la locura, del cerebro dañado del que había sido su líder Syd Barret, en los primeros tiempos, en los maravillosos tiempos psicodélico .
Pero el propio Nick Mason me dijo que todo fue más sencilla. Decidieron que Waters era el más preparado para escribir las letras del album con ideas de todos . No se sabe por qué, pero se reunían en la cocina de Mason en Camden y se preguntaron cuales eran las mayores dificultades y presiones de la vida moderna. Salió una lista a base de : viajes, el estrés de volar, el dinero, el miedo a morir y la inestabilidad mental que podía acabar en locura, como en el caso de Syd Barret.
Justo con esa lista, Roger hizo las letras. La idea era hacer un Sgt. Peppers, el album favorito de Roger. Pink Floyd estaban en la EMI, como los Beatles y grababan también en el estudio 2 de Abbey Road. Así que se alimentaban de las misteriosas y maravillosas técnicas como los Beatles.
Alan Parsons era un brillante y joven ingeniero en Abbey Road, que en aquellos días cobraba sólo 35 libras semanales. Se pasaba todo el día en Abbey Road. Mientras grababa “Dark Side of the Moon”, Paul Mc Cartney también hacía su album en solitario “Red Rose speedway”. Alan simultaneó las dos grabaciones.
Parsons me contó que realmente la idea del nombre de “Dark side of the Moon” fue de un ilustrador llamado David Hardy, que se dedicaba a la imaginería astrológica. Vendía su arte a comienzos de los años setenta en el semanario “Melody Maker” y sus diapositivas se las rifaban grupos como Camel, Hawkwind-siempre dedicados al espacio-,Moody Blues y, por supuesto, Pink Floyd. Fue Steve O´Rourke , el manager de Pink Floyd el que pidió a David Hardy una idea y se le ocurrió una imagen con la cara oculta de la la luna, en un eclipse con el sol. La idea estaba en el libro de “Challenge of the Stars” de Patrick Moore, publicado en ese año de 1972.
La última vez que Pink Floyd trabajaron en el estudio fue 1 de febrero de 1973, porque tenían que ensayar su obra sobre el Roland Petit Ballet. Tres semanas más tarde , fui uno de los pocos previlegiados que asistieron a la Premiere del album, en el Planetario de Londres, que está al lado de Madame Tussauds. Pink Floyd no estaban presentes. A la EMI se le había ocurrido presentarlo con una mezcla “quadrafónica” , que por aquellos tiempos se quería imponer como perfeccionismo sonoro. Era como el estúpido antecedente del también estúpido 5.1. Pero a Alan Parsons no le dió tiempo preparar la mezcla. Así que lo oímos en estéreo.
Francamente, a mí me impresionó todo aquello . Aquel maravilloso sonido del album,soprendente en ocasiones, , con la luna, las estrellas, el sol, la tierra y el planetario me pareció realmente como estar en el cielo, como el temazo de Rick Wright “The great gig in the sky”, que desafortunadamente ahora se ha convertido en el tema preferido por las “strippers” de los night-clubs anglosajones. Es sórdido y delirante que por la interpretación vocal de Clare Torry en el tema, por sugerencia de Parsons, sólo se le pagaran 30 libras.
Pero hay cosas más increíbles entre los misterios de “Dark side of the Moon”. En aquellos tiempos se utilizaban cintas de una pulgada, que se re-utilizaban. La mayor parte del album se grabó en una vieja cinta de los Beatles , donde habían grabado probablemente el album “Help”. Y es que al final de “Eclipse” se puede oír algo de “Tick to ride” de los Beatles.
En la portada original las luces que emergen de la pirámide son sólo seis, cuando científicamente deben ser siete. Falta el “azul oscuro” que los ingleses llaman “indigo”. La voz del padre de la actriz Naomi Watts, un “pipa” en el grupo, es la que se oye en “Speak to me” y “Brain Damage”.
Hay otras muchísimas curiosidades acerca del album. Dos semanas después de la aparición del album, ensayaron entero “Dark Side of the Moon” en el ahora abandonado Rainbow Theatre, en Seven Sisters, cerca del viejo campo del Arsenal y de su mayor fan Roger Waters, que también vivía por la zona y donde escribió “Money”. El 4 de marzo iniciaron en Wisconsin la gira de “Dark side of the Moon”. Veinte días después, hace ahora cuarenta años, aparecía el álbum a la venta. Hasta el momento , ha vendido 57 millones de ejemplares en todo el mundo. Sigue siendo un álbum con misterio, repleto de sensualidad, de una belleza espacial, especial, celestial, tan misteriosa como la misma cara oculta de la luna.
Las dos obras se comunican entre sí, sostienen una interelación increíble, como si ambas tuvieran sentido entre sí, como si se contestaran la una a la otra. Esto se llamó “Dark side of the Oz”.
Roger Waters, el líder de Pink Floyd, me contó que la misteriosa comunicación la conoció por un “disc-jockey de Boston. Pero Roger vió la película, mezclados con los cuarenta y dos minutos que dura el álbum y sólo coincidía o tenía sentido con ciertos movimientos de Dorothy o como hacía un nudo en la soga y caminaba por una valla. Me recalcó ,además, que si pones la televisión sin sonido y programas cualquier música, siempre parece a ratos que tiene un sentido o se corresponden. Roger concluyó con que jamás el grupo ni pensó en “El Mago de Oz”, a pesar de las legiones de creyentes del popular fenómeno. Incluido el esotérico Kevin Coyne , de Flaming Lips, que hizo una versión muy personal de “Dark Side of the Moon”, con el sentido de “El Mago de Oz”
Nick Mason me dijo en los años noventa, que efectivamente el grupo utilizaba por aquellos días del año 1972 algunas películas como sustento ideológico. Pero ni había cintas de vídeo ni cosa que se le parezca. Todo era visto por proyectores de película.
El caso es que aquel año de la grabación de “Dark Side of the Moon”, Pink Floyd trabajaban con el cineasta francés Barbet Schroeder para la banda sonora de la película La Vallée. Además,acababan de rodar en Pompeya su famosa película en el anfiteatro de la ciudad quemada, con el fabuloso ‘Echoes’ de protagonista. ‘Echoes’ fue el tema con el que descubrieron un nuevo estilo, una nueva vía y se convirtió en la matriz de lo que luego sería “Dark side of the Moon”. ‘Echoes’ estaba en en el album “Meddle” y Pink Floyd sentían que su música debería relacionarse con las imágenes, tras su experiencias en poner la música . Primero al film “More”, con Ibiza de testigo. Y sobre todo, en “Zabriskie Point” de Michelangelo Antonioni, que escribieron un par de años antes de “Moon”.
Roger Waters siempre me ha tratado de convencer que “Dark Side of the Moon” es como una “suite musical”, acerca de la locura, del cerebro dañado del que había sido su líder Syd Barret, en los primeros tiempos, en los maravillosos tiempos psicodélico .
Pero el propio Nick Mason me dijo que todo fue más sencilla. Decidieron que Waters era el más preparado para escribir las letras del album con ideas de todos . No se sabe por qué, pero se reunían en la cocina de Mason en Camden y se preguntaron cuales eran las mayores dificultades y presiones de la vida moderna. Salió una lista a base de : viajes, el estrés de volar, el dinero, el miedo a morir y la inestabilidad mental que podía acabar en locura, como en el caso de Syd Barret.
Justo con esa lista, Roger hizo las letras. La idea era hacer un Sgt. Peppers, el album favorito de Roger. Pink Floyd estaban en la EMI, como los Beatles y grababan también en el estudio 2 de Abbey Road. Así que se alimentaban de las misteriosas y maravillosas técnicas como los Beatles.
Alan Parsons era un brillante y joven ingeniero en Abbey Road, que en aquellos días cobraba sólo 35 libras semanales. Se pasaba todo el día en Abbey Road. Mientras grababa “Dark Side of the Moon”, Paul Mc Cartney también hacía su album en solitario “Red Rose speedway”. Alan simultaneó las dos grabaciones.
Parsons me contó que realmente la idea del nombre de “Dark side of the Moon” fue de un ilustrador llamado David Hardy, que se dedicaba a la imaginería astrológica. Vendía su arte a comienzos de los años setenta en el semanario “Melody Maker” y sus diapositivas se las rifaban grupos como Camel, Hawkwind-siempre dedicados al espacio-,Moody Blues y, por supuesto, Pink Floyd. Fue Steve O´Rourke , el manager de Pink Floyd el que pidió a David Hardy una idea y se le ocurrió una imagen con la cara oculta de la la luna, en un eclipse con el sol. La idea estaba en el libro de “Challenge of the Stars” de Patrick Moore, publicado en ese año de 1972.
La última vez que Pink Floyd trabajaron en el estudio fue 1 de febrero de 1973, porque tenían que ensayar su obra sobre el Roland Petit Ballet. Tres semanas más tarde , fui uno de los pocos previlegiados que asistieron a la Premiere del album, en el Planetario de Londres, que está al lado de Madame Tussauds. Pink Floyd no estaban presentes. A la EMI se le había ocurrido presentarlo con una mezcla “quadrafónica” , que por aquellos tiempos se quería imponer como perfeccionismo sonoro. Era como el estúpido antecedente del también estúpido 5.1. Pero a Alan Parsons no le dió tiempo preparar la mezcla. Así que lo oímos en estéreo.
Francamente, a mí me impresionó todo aquello . Aquel maravilloso sonido del album,soprendente en ocasiones, , con la luna, las estrellas, el sol, la tierra y el planetario me pareció realmente como estar en el cielo, como el temazo de Rick Wright “The great gig in the sky”, que desafortunadamente ahora se ha convertido en el tema preferido por las “strippers” de los night-clubs anglosajones. Es sórdido y delirante que por la interpretación vocal de Clare Torry en el tema, por sugerencia de Parsons, sólo se le pagaran 30 libras.
Pero hay cosas más increíbles entre los misterios de “Dark side of the Moon”. En aquellos tiempos se utilizaban cintas de una pulgada, que se re-utilizaban. La mayor parte del album se grabó en una vieja cinta de los Beatles , donde habían grabado probablemente el album “Help”. Y es que al final de “Eclipse” se puede oír algo de “Tick to ride” de los Beatles.
En la portada original las luces que emergen de la pirámide son sólo seis, cuando científicamente deben ser siete. Falta el “azul oscuro” que los ingleses llaman “indigo”. La voz del padre de la actriz Naomi Watts, un “pipa” en el grupo, es la que se oye en “Speak to me” y “Brain Damage”.
Hay otras muchísimas curiosidades acerca del album. Dos semanas después de la aparición del album, ensayaron entero “Dark Side of the Moon” en el ahora abandonado Rainbow Theatre, en Seven Sisters, cerca del viejo campo del Arsenal y de su mayor fan Roger Waters, que también vivía por la zona y donde escribió “Money”. El 4 de marzo iniciaron en Wisconsin la gira de “Dark side of the Moon”. Veinte días después, hace ahora cuarenta años, aparecía el álbum a la venta. Hasta el momento , ha vendido 57 millones de ejemplares en todo el mundo. Sigue siendo un álbum con misterio, repleto de sensualidad, de una belleza espacial, especial, celestial, tan misteriosa como la misma cara oculta de la luna.
FIN DEL POST