¡Un argentino consume 110 chicles promedio por año!
Los argentinos consumimos cerca de 110 chicles promedio per cápita al año. Los niños y adolescentes prefieren los que les permitan hacer globos, los adultos optan por variantes sin azúcar, para refrescar el aliento o evitar los atracones de hambre. El mercado de las gomas de mascar factura en la Argentina alrededor de 1.500 millones de pesos por año y en la variantes de los chicles para adultos las ventas llegan a 473 millones de packs anuales en todas las marcas, según un informe de la consultora de consumo masivo Nielsen. Los recuerdos de la infancia incluyen los inolvidables Bazooka con gusto a frutilla, historieta incluida, y con la posibilidad de estirarlos y hacer globos. En la adolescencia, las variantes de los Bubaloo son las preferidas.
La vida adulta lleva al consumo de chicles sin azúcar, ya sea para evitar el mal aliento o como una suerte de engaño al estómago.
Los chicles sin azúcar son consumidos por un público mayor de los 12 años y el target que opta por esta variante de goma de mascar es la gente mayor de 41 años. En la Argentina el mercado está liderado por los Topline de la alimenticia Arcor y por Beldent de Mondelez.
En materia de precio promedio por unidad, un chicle cuesta 2,85 pesos y si se los compra en un envase que agrupa a varias unidades, el gasto promedio es de alrededor de 5 pesos por compra.
La historia cuenta que el consumo de chicles se remonta a la época de los egipcios, griegos y mayas, civilizaciones que mascaban las resinas provenientes de árboles.
¿Qué consecuencias trae el mascar tanto chicle?
Como todo en esta vida, la clave parece estar en la moderación. Un excesivo consumo de chicle puede provocar serios problemas de salud.
El más importante está relacionado con la salud bucodental. Si bien los chicles sin azúcar no provocan caries, su consumo excesivo puede derivar en problemas de mordida, y estar constantemente masticando chicle puede desgastar las piezas dentales provocando en último caso su caída.
Al masticar, iniciamos el proceso digestivo y en el estómago se genera un ácido para poder digerir los alimentos. Como los alimentos no llegan, porque lo que estamos haciendo es masticar chicle, el ácido no puede digerir otra cosa que la mucosa del estómago, con lo que puede llegar a producir úlcera.
Pero el gran enemigo de la salud presente en el chicle como edulcorante es el sorbitol. Se trata de una sustancia imposible de asimilar por nuestro cuerpo, por lo que finalmente es el intestino quien la absorbe pudiendo provocar dolor abdominal, malestar digestivo y diarrea crónica. En realidad, el sorbitol en grandes cantidades tiene un efecto laxante. Pero si estás pensado en lanzarte a masticar chicles para perder peso, no te olvides que el efecto laxante del sorbitol no sólo produce pérdida de peso, sino también pérdida de los nutrientes básicos y deshidratación.
Por lo tanto, ten en cuenta todos estos factores a la hora de masticar chicle. Puedes seguir con tus chicles sin azúcar porque no son malos, siempre que no los consumas en exceso. Pero recuerda también que hay muchas ocasiones en la que masticar chicle se considera una falta de educación.
Hasta la próxima!
Los argentinos consumimos cerca de 110 chicles promedio per cápita al año. Los niños y adolescentes prefieren los que les permitan hacer globos, los adultos optan por variantes sin azúcar, para refrescar el aliento o evitar los atracones de hambre. El mercado de las gomas de mascar factura en la Argentina alrededor de 1.500 millones de pesos por año y en la variantes de los chicles para adultos las ventas llegan a 473 millones de packs anuales en todas las marcas, según un informe de la consultora de consumo masivo Nielsen. Los recuerdos de la infancia incluyen los inolvidables Bazooka con gusto a frutilla, historieta incluida, y con la posibilidad de estirarlos y hacer globos. En la adolescencia, las variantes de los Bubaloo son las preferidas.
La vida adulta lleva al consumo de chicles sin azúcar, ya sea para evitar el mal aliento o como una suerte de engaño al estómago.
Los chicles sin azúcar son consumidos por un público mayor de los 12 años y el target que opta por esta variante de goma de mascar es la gente mayor de 41 años. En la Argentina el mercado está liderado por los Topline de la alimenticia Arcor y por Beldent de Mondelez.
En materia de precio promedio por unidad, un chicle cuesta 2,85 pesos y si se los compra en un envase que agrupa a varias unidades, el gasto promedio es de alrededor de 5 pesos por compra.
La historia cuenta que el consumo de chicles se remonta a la época de los egipcios, griegos y mayas, civilizaciones que mascaban las resinas provenientes de árboles.
¿Qué consecuencias trae el mascar tanto chicle?
Como todo en esta vida, la clave parece estar en la moderación. Un excesivo consumo de chicle puede provocar serios problemas de salud.
El más importante está relacionado con la salud bucodental. Si bien los chicles sin azúcar no provocan caries, su consumo excesivo puede derivar en problemas de mordida, y estar constantemente masticando chicle puede desgastar las piezas dentales provocando en último caso su caída.
Al masticar, iniciamos el proceso digestivo y en el estómago se genera un ácido para poder digerir los alimentos. Como los alimentos no llegan, porque lo que estamos haciendo es masticar chicle, el ácido no puede digerir otra cosa que la mucosa del estómago, con lo que puede llegar a producir úlcera.
Pero el gran enemigo de la salud presente en el chicle como edulcorante es el sorbitol. Se trata de una sustancia imposible de asimilar por nuestro cuerpo, por lo que finalmente es el intestino quien la absorbe pudiendo provocar dolor abdominal, malestar digestivo y diarrea crónica. En realidad, el sorbitol en grandes cantidades tiene un efecto laxante. Pero si estás pensado en lanzarte a masticar chicles para perder peso, no te olvides que el efecto laxante del sorbitol no sólo produce pérdida de peso, sino también pérdida de los nutrientes básicos y deshidratación.
Por lo tanto, ten en cuenta todos estos factores a la hora de masticar chicle. Puedes seguir con tus chicles sin azúcar porque no son malos, siempre que no los consumas en exceso. Pero recuerda también que hay muchas ocasiones en la que masticar chicle se considera una falta de educación.
Hasta la próxima!