Gráficos
A lomos de la nueva herramienta de Ubisoft Montreal -denominada AnvilNext-, Assassin’s Creed III cabalga sobre PlayStation 3 con una seguridad y templanza sorprendente para ser la primera experiencia en dicho hardware. La belleza del entorno que nos rodeará mantendrá un nivel de detalle totalmente elevado entre la cuantiosa variedad de escenarios disponibles durante la aventura, obligándonos a detener nuestros pasos en más de una ocasión para contemplar el paisaje desde un campanario, los extensos bosques desde las copas de los árboles o la naturaleza variable que nos envuelve.
Destacables sobretodo suponen los cambios ambientales que se producen en el transcurso de nuestro recorrido a través de la Costa Este norteamericana. Lluvia persistente, nieve incesante, anaranjados atardeceres o noches alumbradas con luz de luna, serán recreados a la perfección por el motor del juego, a la vez que el componente de inmersión sigue aumentando al sumar el conjunto de detalles que dotan de vida todo aquello que nos rodea.
Todas estas bondades no se libran de algunas impurezas típicas del nacimiento de un nuevo motor gráfico. Y es que en ciertas ocasiones el popping se hará palpable a nuestro paso veloz por algunas zonas, y aunque no llegue a ser molesto, puede hacerse notar en el acabado global que luce el título.
Sin embargo, si de algo sí puede presumir este título con voz firme y decidida, es de un apartado artístico totalmente abrumador, que recrea a la perfección la arquitectura y estructura de edificios y calles que comprenden el periodo histórico en el que nos vemos caracterizados. Sin escatimar tampoco en detalles que complementan el mobiliario urbano que adorna y embellece el entorno con los elementos típicos sociales de la Gran Bretaña y sus colonias en el siglo XVIII.
De la misma manera, esta caracterización artística se expande hasta el vestuario, destacando aún más el altísimo nivel de detalle que poseen los personajes. Una seña de identidad que hace suya la franquicia con Assassin’s Creed III, y que sin duda supondrá una auténtico y despampanante disfrute visual para todos aquellos jugadores que lleguen a tenerlo entre manos.
Sonido
Seguramente, si uno de los apartados a analizar mereciera la vitola de rozar la perfección, ese sería sin lugar a dudas el aspecto acústico. Y es que la calidad que se extrae de la banda sonora que nos acompaña durante nuestra aventura goza de unos niveles casi excelentes que se ven realzados al acompasar de manera sutil, pero destacable, los diferentes momentos que podamos descubrir durante la experiencia jugable.
Pero no sólo de música presume el apartado, pues los aspectos gráficos antes descritos completan su esencia con unos efectos sonoros que acaban por redondear ese realismo e inmersión al que tanto hacemos referencia. Tormentas atronadoras, lluvia de disparos o la bravura del mar junto a los sonidos de la batalla naval, son sólo pequeños ejemplos de calidad que nos encontraremos al abordar cada una de las distintas situaciones expuestas.
Además, la historia se nos presenta narrada en un notable doblaje al español, respetando eso sí en todo momento la intervención de las lenguas nativas o extranjeras a la corona británica que puedan aparecer en el transcurso de la historia.
A lomos de la nueva herramienta de Ubisoft Montreal -denominada AnvilNext-, Assassin’s Creed III cabalga sobre PlayStation 3 con una seguridad y templanza sorprendente para ser la primera experiencia en dicho hardware. La belleza del entorno que nos rodeará mantendrá un nivel de detalle totalmente elevado entre la cuantiosa variedad de escenarios disponibles durante la aventura, obligándonos a detener nuestros pasos en más de una ocasión para contemplar el paisaje desde un campanario, los extensos bosques desde las copas de los árboles o la naturaleza variable que nos envuelve.
Destacables sobretodo suponen los cambios ambientales que se producen en el transcurso de nuestro recorrido a través de la Costa Este norteamericana. Lluvia persistente, nieve incesante, anaranjados atardeceres o noches alumbradas con luz de luna, serán recreados a la perfección por el motor del juego, a la vez que el componente de inmersión sigue aumentando al sumar el conjunto de detalles que dotan de vida todo aquello que nos rodea.
Todas estas bondades no se libran de algunas impurezas típicas del nacimiento de un nuevo motor gráfico. Y es que en ciertas ocasiones el popping se hará palpable a nuestro paso veloz por algunas zonas, y aunque no llegue a ser molesto, puede hacerse notar en el acabado global que luce el título.
Sin embargo, si de algo sí puede presumir este título con voz firme y decidida, es de un apartado artístico totalmente abrumador, que recrea a la perfección la arquitectura y estructura de edificios y calles que comprenden el periodo histórico en el que nos vemos caracterizados. Sin escatimar tampoco en detalles que complementan el mobiliario urbano que adorna y embellece el entorno con los elementos típicos sociales de la Gran Bretaña y sus colonias en el siglo XVIII.
De la misma manera, esta caracterización artística se expande hasta el vestuario, destacando aún más el altísimo nivel de detalle que poseen los personajes. Una seña de identidad que hace suya la franquicia con Assassin’s Creed III, y que sin duda supondrá una auténtico y despampanante disfrute visual para todos aquellos jugadores que lleguen a tenerlo entre manos.
Sonido
Seguramente, si uno de los apartados a analizar mereciera la vitola de rozar la perfección, ese sería sin lugar a dudas el aspecto acústico. Y es que la calidad que se extrae de la banda sonora que nos acompaña durante nuestra aventura goza de unos niveles casi excelentes que se ven realzados al acompasar de manera sutil, pero destacable, los diferentes momentos que podamos descubrir durante la experiencia jugable.
Pero no sólo de música presume el apartado, pues los aspectos gráficos antes descritos completan su esencia con unos efectos sonoros que acaban por redondear ese realismo e inmersión al que tanto hacemos referencia. Tormentas atronadoras, lluvia de disparos o la bravura del mar junto a los sonidos de la batalla naval, son sólo pequeños ejemplos de calidad que nos encontraremos al abordar cada una de las distintas situaciones expuestas.
Además, la historia se nos presenta narrada en un notable doblaje al español, respetando eso sí en todo momento la intervención de las lenguas nativas o extranjeras a la corona británica que puedan aparecer en el transcurso de la historia.