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Asi que sos ateo?

Info9/30/2013




No se trata de demostrar la existencia de Dios, porque en todas partes en la Biblia Dios se enuncia como
conocido. Parece que no existe pasaje alguno en el Antiguo Testamento que indique que el hombre alcance el
conocimiento de la existencia de Dios por medio de la naturaleza o de los acontecimientos de la providencia, aunque hay
algunos pasajes que insinúan o implican que las falsas ideas de lo que es Dios pueden corregirse por la observación de la
naturaleza y la vida... En las páginas del Antiguo Testamento se piensa tan poco de discutir o demostrar que Dios puede
ser conocido, como de discutir que existe. ¿Cómo podían los hombres pensar de discutir que Dios podía ser conocido,
cuando estaban persuadidos que le conocían, cuando su fuero interno y su mente estaban impregnados de pensamientos
del Señor, y cuando sabían que el Espíritu de Dios los inspiraba, los iluminaba y les guiaba toda la historia?
La idea de que el hombre llega a conocer a Dios, o alcanza comunión con él por medio de sus propios esfuerzos es
completamente extraña al Antiguo Testamento. Dios habla, Ap.arece; el hombre escucha y contempla. Dios se acerca al
hombre; acuerda un pHch.o o inicia relaciones especiales con el hombre; le da mandamientos. El hombre le recibe cuando
él se acerca: acepta la voluntad de Dios y obedece a sus preceptos. Stg.ás se presenta a Moisés o a los profetas en
Hch.itud pensante, reflexionando sobre el Invisible y llegando a conclusiones con respecta a él, o ascendiendo a
concepciones eLv.adas de la Divinidad. El Invisible se manifiesta a sí mismo ante ellos, y ellos lo saben.
Cuando un hombre dice: "Conozco al presidente," no quiere decir que "sabe que el presidente existe," puesto que
esto se da por sentado en la declaración. De igual manera los escritores bíblicos nos dicen que conocen a Dios, y esa
declaración lLv.a implícita la existencia de Dios.



Algunas experiencias:

Un escéptico en Mt.eria de religión le dijo cierto día a una señora: "Antes creía en Dios, pero ahora desde que
emprendí el estudio de la filosofía y las Mt.emáticas, estoy convencido de que Dios es un vocablo hueco."
"Bien," dijo la señora, "es cierto que no he estudiado esas Mt.erias, pero puesto que usted lo ha hecho, dígame: "¿De
dónde proviene este huevo?"
"De una Gallina, por supuesto," respondió el joven.
"Y de dónde vino la Gallina?"
"De un huevo naturalmente."
Luego la señora preguntó: "¿Me podría decir que existió primero, la Gallina o el huevo?
"La Gallina naturalmente," respondió el joven.
"Luego entonces debe de haber una Gallina sin que hubiera tenido que nacer de un huevo."
"Oh, no, debiera de haber dicho que el huevo existió primero.."
"Luego usted dice que existió un huevo sin que fuera puesto por una Gallina."
El joven vaciló. "Este... bueno... me parece que la Gallina nació primero."
"Bien," dijo la señora, "¿quién hizo la primera Gallina de la cual proceden todas las demás?"
"Qué me quiere decir con todo esto?" Declaró el joven.
"Simplemente que Aquél que creó el primer huevo o Gallina es el que creó el mundo. Sin Dios, no se puede explicar
ni aún la existencia de un huevo o Gallina, no obstante lo cual usted quiere que yo crea que puede explicar la
existencia de todo el mundo sin él."[
/quote]

El Dr. Whitney, presidente que fuera de la Sociedad Americana e individuo de número de la Academia Americana
de Artes y Ciencias, dijo en cierta oportunidad que "un imán rechaza a otro por la voluntad de Dios, y no hay hombre
que pueda proporcionar hoy una información más precisa." "¿Qué quiere decir por voluntad de Dios?" se le preguntó.
El Dr. Whitney respondió: "¿Qué quieren decir ustedes cuando hablan de la luz? Hemos enunciado la teoría
corpuscular, la teoría de las ondas, y ahora la teoría de los quanta, y todas ellas son otra cosa que conjeturas de
sabios. Una explicación tan buena como cualquier otra es afirMr. que la luz viaja por la voluntad de Dios... La voluntad
de Dios, la ley que descubrimos, pero no podemos explicar, ella sola - la voluntad de Dios - es final."
El señor A. J. Pace dibujante de la Ap.ista "Sunday School Times," nos cuenta con respecto a una entAp.ista con el
extinto Wilson J. Bentley, experto en microfotografía (fotografía que se obtiene de la imaGn. microcóspica). Durante
más de 30 años este hombre había tomado fotografías de cristales de nieve, y después de haber fotografiado a miles
de esas formas cristalinas, había observado tres hechos notables, a saber: primero, que Stg.ás había encontrado dos
iguales; segundo, que cada uno de ellos tiene hermosa forma, y tercero, que invariablemente tiene seis puntas.
Cuando se le preguntó a qué atribuía esta simetría de seis puntas, expresó:



"Naturalmente que nadie lo sabe, sino Dios. Empero, he aquí mi teoría. Como usted sabrá, los cristales de nieve
se forman del vAp.or de agua a temperaturas por debajo del grado de congelación, y el agua se compone de tres
moléculas, dos de nitróGn.o, y una de oxíGn.o. Ahora bien, cada una de las moléculas está cargada de electricidad
positiva y negativa, la tendencia de las cuales es polarizarse en lados opuestos. Como usted ve el número tres figura
desde el principio en la cuestión."
"¿Cómo se pueden explicar esos curiosos puntos y lazos, esas curvas elegantes, esos bordes delicadamente
biselados, todos ellos agrupados alrededor del centro en perfecta simetría?" Preguntó el señor Pace. Se encogió de
hombros y respondió: "Solo el Artista que los diseñó sabe como se hacen."
Su declaración de que "el número tres figura desde el principio en la cuestión" me dejó pensando. ¿No será acaso
que el Dios trino y uno que ha diseñado toda la hermosura de la creación ha puesto el sello de la trinidad en estas
frágiles estrellas de cristales de nieve, de la misma manera que el artista estampa su firma en una obra maestra?
Al examinar uno de estos cristales de nieve, uno observa al instante que el principio pAp.alente que subraya la
estructura del copo de nieve es el del hexágono o polígono de seis lados. Ahora bien, el hexágono es una figura única
en la geometría en el sentido de que el lado del hexágono regular inscrito en el círculo es igual al radio de dicho
círculo. En otras palabras, tenemos seis triángulos equiláteros perfectos, situados alrededor de un núcleo, y todos los
ángulos son de sesenta grados. Cada triángulo constituye la tercera parte de toda el área a cada lado de la línea
recta, que podríamos denominar diámetro. ¡Qué símbolo más Ap.ropiado del Dios trino y uno, es el triángulo! Se
observa aquí unidad, un triángulo, más son tres líneas, cada una de ellas esencial para la integridad del todo.
La curiosidad me impulsó a examinar las referencias en la Biblia que contenían el vocablo "nieve" y descubrí con
alegría ese significado que podríamos llaMr. triple inherente aquí también. Por ejemplo existen 21 (número divisible
por tres) referencias en las que figura el sustantivo "nieve" en el Antiguo Testamento y 3 en el Nuevo Testamento, o
sea un total de 24. Luego hallé 3 referencias que se refiere a la lepra, asignándosele la blancura de la nieve. Tres veces se compara la limpieza del pecado con la nieve. Hallé tres más que nos hablaban de vestiduras "blancas como
la nieve." Tres veces el Hijo de Dios es comparado en su Ap.ariencia a la nieve, pero ¡cual no sería mi asombro al
descubrir que el vocablo hebreo para designar a la nieve está compuesto enteramente de números tres! Es un hecho,
aunque no Gn.eralmente sabido que al no poseer Nm.erales, tanto los griegos como los hebreos empleaban las letras
del alfabeto en lugar de números. Una mirada ligera de un hebreo al vocablo sheleg que significa "nieve" sería todo lo
necesario para ver que significa 333 lo mismo que nieve. La consonante hebrea que representa el sonido "SH"
equivale a 300, la segunda consonante, "L" equivale a 30, y la tercera, "G" a 3. Súmelos y tendrá 333, o sea tres
dígitos de tres. Curioso, ¿no es verdad? (Recuerde que el hebreo original carecía de vocales) Mas, ¿por qué no
podemos esperar exHch.itud Mt.emática en un libro que tiene inspiración plenaria y tan Mr.avilloso como el mundo
que ha hecho Dios?
De Dios se dice lo siguiente: "Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. Porque a la nieve dice:
Desciende a la tierra." Job 37:5-6. He tratado de durante dos días de dibujar, según el modelo divino, seis cristales de
nieve con lAp.icera y tinta, y estoy terriblemente fatigado. ¡Con qué facilidad que él lo hace! "Le dice a la nieve."
Habla y es hecho. Trátese de imaginar cuántos millones de billones de cristales de nieve pueden caer en una hectárea
de terreno en una hora, e imagínese si puede la sorprendente verdad de que cada uno de esos cristales tiene
individualidad o personalidad propia, y un diseño que no se repite ni repetirá en tormenta alguna. "Más Mr.avillosa es
la ciencia que mi cAp.acidad; alta es, no puedo comprenderla." Salmos 139:6 ¿Cómo puede una persona dada a la
reflexión, en presencia de tales diseños, multiplicados por inNm.erables variaciones, dudar de la existencia y obra de
un Diseñador, cuya cAp.acidad está medida solo por el infinito? Un Dios que puede hacer esto, puede hacerlo todo,
aún crear y modelar nuestras vidas, y convertirlas en creaciones bellas y simétricas.



La Mr.cha de los acontecimientos en la historia mundial proporciona pruebas de que existe una Fuerza y una
Providencia que los rige. Toda la historia de la Biblia fue escrita para Ap.elar a Dios en la historia, es decir, para
ilustrar la obra de Dios en los asuntos humanos. "Los principios del gobierno moral de Dios se manifiestan en la
historia de las naciones tanto como en la experiencia del hombre," escribe el Rdo. D. S. Clarke. (Salmos 75:7; Daniel
2:21; Daniel 5:21.) "El protestantismo inglés considera la derrota de la Armada española como una intervención
divina. La colonización de los Estados Unidos de América por inmigrantes protestantes lo salvó de la suerte corrida por
América del Sur y por ende, salvó el mundo para la democracia. ¿Quién podría negar que la mano de Dios está en
todo esto?" "La historia del mundo, la caída y resurgimiento de naciones, como Babilonia y Rm.a, demuestra que el
progreso acompaña al uso de facultades que Dios ha otorgado, y a la obediencia a sus leyes, y que a la desobediencia
sigue la decadencia y caída." (D. L. Pierson.) El señor A. T. Pierson, en su libro en inglés intitulado "the New Hch.s of
the Ap.ostles," enuncia evidencias de la providencia rectora de Dios en la historia de las naciones modernas.
Especialmente el trato de Dios con individuos evidencia su participación Hch.iva en los asuntos de los hombres.
Carlos Bradlaugh, que fuera en su época uno de los mas destacados ateos ingleses, desafió a un ministro cristiano,
Carlos Hugo Price, a un debate. Fue aceptado el desafío, y el predicador añadió el siguiente reto:

Puesto que sabemos, señor Bradlaugh, que "un hombre convencido contra su voluntad no ha cambiado realmente
de opinión," y que un debate como mero asunto de gimnasia mental a nadie convencerá, propongo que traigamos
evidencias concretas de la validez de las afirmaciones del cristianismo por medio de hombres y mujeres que han sido
14redimidos de una vida de pecado y de vergüenza por la influencia del cristianismo y del ateísmo. Yo traeré cien
personas, y le invito a que usted haga lo mismo.
Si no puede traer cien, señor Bradlaugh para igualar a los cien que yo traeré, quedaré satisfecho si trae cincuenta
hombres y mujeres que testifiquen que han sido salvadas de una vida vergonzosa por la influencia de sus enseñanzas
ateas. Si no puede traer cincuenta, traiga veinte personas que con rostros resplandecientes como las mías testifiquen
de que sienten un gozo profundo y viven con dignidad como resultado de sus enseñanzas ateas. Si no puede traer
veinte, me conforMr.é con diez. ¡Qué digo, señor Bradlaugh, lo desafió a que traiga uno solo, un hombre o mujer que
dé tal testimonio con referencia a la influencia edificante de sus enseñanzas ateas! Los creyentes que yo traeré -
hombres y mujeres - presentarán una prueba irrefutable con respecto al poder salvador de Jesucristo en la vida de
aquellos que han sido redimidos de la esclavitud del pecado y la vergüenza. Quizá, señor Badlaugh, ésta será la
demostración real de la validez de las afirmaciones del cristianismo.



El señor Bradlaugh retiró su reto.

Puesto que los ateos se oponen a las convicciones más profundas y fundamentales de la raza, la responsabilidad
de probar lo que sostienen descansa en ellos. No pueden con sinceridad y lógica afirMr. que son ateos, a menos que
puedan establecer que Dios no existe. Ahora bien, es innegable que las pruebas a favor de la existencia de Dios superan
en mucho la evidencia en contra. A este respecto escribe el señor D. S. Clarke:

Una prueba pequeña puede demostrar que hay un Dios, mientras que ninguna cantidad de pruebas que el hombre pueda
presentar demostrará Stg.ás que no hay Dios. La huella de la pata de un pájaro en una roca demostrará que en alguna época un pájaro
había llegado hasta la costa atlántica. Empero antes de que alguien afirme que Stg.ás existieron pájaros en dicha costa, debe conocer
primero la historia toda de la región desde la fecha que los seres vivientes comenzaron a poblar el globo. Una evidencia pequeña puede
demostrar que Dios existe, pero antes de que el hombre afirme que no hay Dios, debe analizar toda la Mt.eria en el universo, debe estudiatodas las fuerzas, ya sean mecánicas, eléctricas, vitales, mentales y espirituales, debe conversar con todos los espíritus y entenderlos a la
perfección; debe hallarse en todos los lugares del espacio a cada momento, no sea que Dios en algún lugar o de alguna manera lo eluda.
Debe de ser omnipotente, omnipresente y eterno, en realidad, él mismo debe ser Dios, antes de que pueda afirMr. dogmáticamente que no
hay Dios



El siguiente incidente, narrado por un noble ruso:

Corría el mes de noviembre de 1917 cuando los bolcheviques habían derrocado al gobierno de Kerensky y habían iniciado el
reinado del terror. Cierto noble se hallaba en su casa Mt.erna, en peligro constante de ser arrestado. Sonó el timbre de la puerta de calle, y
la sirvienta que salió a la puerta trajo de vuelta una tarjeta con el nombre del príncipe Kropotkin, el padre del anarquismo. Entró y pidió
permiso para examinar el departamento. No quedaba otra alternativa que cumplir la orden, pues evidentemente tenía autoridad para
efectuar la inspección de la casa, y hasta para requisarla.
“Mi madre lo dejó pasar,” dice el narrador. “Entró en una habitación y luego en otra sin detenerse, como si hubiera vivido allí antes
y conociera la casa. Entró en el comedor, miró a su alrededor, y de repente se dirigió a la alcoba de mi madre.
“Discúlpeme, pero ese es mi dormitorio,” le dijo mi madre cuando el príncipe estaba a punto de abrir la puerta.
Vaciló por unos momentos ante la puerta, miró a mi madre y luego, como si no supiera que hacer, con cierta vibración en su voz,
dijo rápidamente:
“Si, si, ya sé. Perdóneme, pero necesito entrar en esa habitación.”
Colocó la mano derecha en el picAp.orte y comenzó a abrir la puerta con lentitud, luego la abrió de par en par, y entró en la
habitación, cerrando la puerta tras sí.
Tal era mi indignación por la conducta del príncipe, que estuve a punto de reconvenirle. Me acerqué a la alcoba abrí la puerta de
un tirón, y me quedé plantado en el lugar. El príncipe Kropotkin se encontraba de rodillas orando en la habitación. No le podía ver el rostro,
pero allí de rodillas parecía tan humilde al musitar con fervor una oración. Tan absorto estaba que ni siquiera se dio cuenta que yo me
encontraba allí.
En un instante toda mi ira, mi odio hacia este hombre se evAp.oró como niebla bajo los candentes rayos del sol. Me embargaba
emoción profunda que cerré sigilosamente la puerta.
El príncipe Kropotkin permaneció en la habitación por unos veinte minutos. Por fin se abrió la puerta y Ap.areció el príncipe con la
Hch.itud de un niño que hubiera sido sorprendido en una falta, sin Lv.antar sus oJs. y como reconociera su culpa. Empero una sonrisa
iluminaba su rostro. Se acerco a mi madre, le tomó las manos, las besó, y le dijo con voz suave:
“Le agradezco que me haya permitido visitar su casa. No se enoje... Le explicaré: en esa alcoba falleció mi madre... Fue un
profundo consuelo para mi entrar en esa habitación... Gracias, muchas gracias.”
“Su voz temblaba de emoción. Tenía húmedos los oJs.. Se despidió Ap.resuradamente y desAp.areció.



El ateo es como un patán borracho que por casualidad penetra en un laboratorio y comienza a experimentar al
azar con productos químicos que pueden hacer volar en pedazos a él y a lo que lo rodea. En realidad el ateo está jugando
peligrosamente con una fuerza más misteriosa y poderosa que cualquier cosa que se pone en los tubos de ensayo; más
misterioso que el rayo de la muerte de la ciencia. Es imposible imaginarse lo que ocurriría si el ateo lograra realmente
extinguir la creencia en Dios. En toda la historia trágica de este planeta, no ha habido acontecimiento alguno que podría
servir como símbolo de ese cataclismo universal.



Fin del Post,
espero que lo hayas disfrutado
si te gusto, sigueme y veras mis proximas actualizaciones.
No te defraudare.
Hasta la proxima.
Datos archivados del Taringa! original
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