Todo se remonta a una tarde calurosa de Verano, pleno Diciembre. Para pasar las fiestas, mi familia y yo ibamos a la casa de mis abuelos, la cuál quedaba en el medio del campo, y debido a la distancia entre nuestras casas nos quedabamos a convivir ahí desde Navidad a Año Nuevo.
Mis viejos, que generalmente eran de carácter despreocupado, acá se tornaban intranquilos y constantemente me advertían de tener cuidado y que no me aleje de la casa (esto último parecía que era terminantemente prohibido).
Imaginate yo, a mis 16 años, una semana enrejado ahí, sin internet, sin nadie con quién pasar el tiempo, mi única distracción era una TV que frecuentemente perdía señal y se veía como el ojete.
Eran las 19:30, se ocultaban los últimos rayos del sol y yo me moría del aburrimiento...
Cuestión que para matar el tiempo me pongo a recorrer el perímetro del lugar y casi sin darme cuenta llegué a un punto en que apenas podía divisar la casa desde donde estaba. Y de ahí me acuerdo de las constantes advertencias de mis viejos, entonces (para que después no me rompan las pelotas si no me encuentran) me dispongo a regresar...
Pero ni bien dí un par de pasos, escucho un ruido de agua cayendo detrás mio, y no tardé en darme cuenta que venía de un pequeño aljibe que no sabía de su existencia hasta ese momento...
Por un breve momento dudé entre regresar o ir allí, pero la curiosidad me ganó y entonces me dirijo al lugar... me acerqué lentamente, el ruido se escuchaba más y más, y por alguna razón yo presentía que algo no estaba bien en ese sitio...
La conciencia me decía que salga de ahí inmediatamente pero yo seguí... asomé la cabeza hacia el fondo y escucho una voz profunda y ronca que saturó mi cuerpo de pavor...
Era un negro del congo que se me aproximó por atrás y me dejó el culo como una flor. A partir de ese momento, no me pude volver a "parar normal" por el resto de mi vida.
Bueno muchachos, para aparentar que el post es largo, y que el final tome de imprevisto a la gente voy a poner música que me gusta acá abajo
Chau nos vemos muchachos