
Los nazis ingresaron a París con la Marcha de San Lorenzo
La obra militar Argentina describe la batalla crucial de febrero de 1813 y resalta la imagen de San Martín, pero es la que usaron los nazis para ingresar a Paris, en 1940




Letra:
Febo asoma; ya sus rayos
iluminan el histórico convento;
tras los muros, sordo ruido,
oír se deja de corceles y de acero.
Son las huestes que prepara
San Martín para luchar en San Lorenzo;
el clarín estridente sonó
y la voz del gran jefe
a la carga ordenó.
Avanza el enemigo
a paso redoblado,
al viento desplegado
su rojo pabellón.
Y nuestros granaderos,
aliados de la gloria,
inscriben en la historia
su página mejor.
Cabral, soldado heroico,
cubriéndose de gloria,
cual precio a la victoria,
su vida rinde, haciéndose inmortal;
y allí, salvó su arrojo
la libertad naciente
de medio continente,
¡Honor, honor al gran Cabral!
iluminan el histórico convento;
tras los muros, sordo ruido,
oír se deja de corceles y de acero.
Son las huestes que prepara
San Martín para luchar en San Lorenzo;
el clarín estridente sonó
y la voz del gran jefe
a la carga ordenó.
Avanza el enemigo
a paso redoblado,
al viento desplegado
su rojo pabellón.
Y nuestros granaderos,
aliados de la gloria,
inscriben en la historia
su página mejor.
Cabral, soldado heroico,
cubriéndose de gloria,
cual precio a la victoria,
su vida rinde, haciéndose inmortal;
y allí, salvó su arrojo
la libertad naciente
de medio continente,
¡Honor, honor al gran Cabral!









La Marcha de San Lorenzo, que describe la batalla crucial del 3 de febrero de 1813 y resalta la imagen de San Martín, es la que eligieron los nazis para ingresar a Paris, en 1940.
El Diario Uno publicó ayer que si bien San Martín tiene su himno, de Arturo Luzzatt y Segundo M. Argarañaz, es la Marcha de San Lorenzo la más conocida en los ámbitos escolares y marciales.
La Marcha de San Lorenzo es una marcha militar argentina compuesta musicalmente en 1901 por el músico uruguayo —nacionalizado argentino— Cayetano Alberto Silva, y con letra escrita en 1907 por el mendocino Carlos Javier Benielli, que honra el combate de San Lorenzo, en el que se enfrentaron las tropas del coronel de Granaderos José de San Martín y tropas realistas.
Además de describir la batalla crucial del 3 de febrero de 1813 en detalle y resaltar la imagen de San Martín, rescata al soldado Sargento Cabral que en medio de la trifulca dio su vida por su jefe.
Para su Centenario, el ejército alemán pidió desfilar con ella de fondo y a cambio, entregó a los argentinos la marcha Alte Kameraden (Viejos Camaradas). Y cuando los nazis ingresaron a París en junio de 1940, por una cuestión azarosa lo hicieron al ritmo de la de San Lorenzo.

