La Plaza de Mayo está tomada por los campamentos de protesta
Al reclamo por Malvinas que ya lleva seis años, se le sumó ahora otro de cooperativistas chaqueños que se instalaron hace casi un mes. Son unas 150 personas que viven en el espacio público a la espera de ser recibidos en la Rosada.
Entre Hipólito Yrigoyen y Rivadavia tiene un cordón de rejas altas y oscuras que la parten a la mitad. Y que le cambiaron la escenografía a la Plaza de Mayo hace ya 12 años. Y no es el único cambio que sufriría el espacio público con más historia del país y al que rodean la Casa Rosada, la Catedral, el Cabildo y el Palacio Municipal. Porque ahora las vallas parecen separar la plaza limpia de la plaza tomada .
Hace ya seis años, en unas de las plazoletas que dan a Hipólito Yrigoyen, hay un acampe de los ex soldados afectados al conflicto de Malvinas que no combatieron en las islas y que reclaman ser reconocidos como ex combatientes. Y ahora se sumó otro campamento, el que impulsan cooperativas de Chaco que piden fuentes de trabajo y que instalaron sus carpas hace casi un mes sobre otra plazoleta (la que da a la calle Rivadavia) y en el ancho de las rejas. Esperan una reunión en la Rosada.
La Plaza de Mayo es un lugar fundacional de la Ciudad, es donde se congregaron las mayores manifestaciones populares del país y forma parte del Area de Protección Histórica porteña. Es sitio histórico desde 1942 y tiene, además, una ley que resguarda la Pirámide (el primer monumento patrio que tuvo Buenos Aires) y el área que la rodea, incluso el espacio donde están pintados los pañuelos blancos que representan las rondas de las Madres de Plaza de Mayo. En sus poco más de 18 mil m2 también desfilaron las carrozas fúnebres de jefes de Estado. Hubo festejos populares. Y actos por reclamos de Justicia de muchísimos sectores.
Hasta antes de 2001, cuando aparecieron las rejas, la plaza estaba toda liberada y solo aparecía tomada u ocupada por manifestaciones o marchas eventuales. Pero la modalidad del acampe es más nueva. Y los primeros que se ubicaron fueron los veteranos que en el conflicto de Malvinas fueron movilizados pero no llegaron a las islas identificados como agrupación TOAS. Están desde 2008 sobre Hipólito Yrigoyen, frente a una de las fuentes de la plaza. Están incorporados al paisaje y las personas que pasan a diario por ahí los apoyan y se solidarizan con ellos. Sus actos son participativos y juntan adherentes. Es más, en su reclamo, que acaba de sumar el respaldo del papa Francisco, esta noche tendrán un evento especial: inaugurarán una escultura que recuerda a un soldado muerto, pasarán películas relacionadas con el conflicto bélico y harán una vigilia para esperar la llegada del 2 de abril: fecha del inicio de la guerra.
La modalidad de acampar en la plaza más representativa del país sumó ahora a un grupo de cooperativistas chaqueños que reclaman tierras y trabajos y que piden ser recibidos por Jorge Capitanich, actual jefe de Gabinete de la Nación y ex gobernador de esa provincia entre 2007 y 2013. Según explicó Mercedes, una de sus voceras, son “unas 150 personas que están viviendo en la plaza para representar la falta de trabajo para siete cooperativas y todas las personas que ellas agrupan en la provincia”. Mientras esperan la audiencia en Casa Rosada, suman los días. Ya llevan 25 instalados ahí. Ocupan la plazoleta pegada a la fuente que está sobre Rivadavia, y también acampan sobre todo el ancho de las rejas. Allí comen, lavan la ropa y la cuelgan. Tienen banderas de sus agrupaciones y de la CTA.
Las rejas que le dan apoyo a las carpas y que parten la plaza al medio son un blindaje que Presidencia mantiene intacto desde hace 12 años. El vallado tiene casi dos metros de altura y bases antivuelco, además de vigilancia permanente de la Policía Federal. Pese a la antigüedad, nunca hubo intención presidencial –en ninguna de las dos gestiones K– de levantarlas o retirarlas del lugar. Solo apenas un intento de la Legislatura porteña que en diciembre de 2011 manifestó, a través de una declaración, que los diputados “verían con agrado” que el Gobierno de la Ciudad gestione ante el Nacional la liberación del espacio ocupado.
Ayer, en medio del paisaje de vallas, carpas y gente viviendo en la plaza, se sumó ruido y tambores de murga durante un rato. Eran militantes que esperaban entrar a la Rosada para un acto oficial.
Al reclamo por Malvinas que ya lleva seis años, se le sumó ahora otro de cooperativistas chaqueños que se instalaron hace casi un mes. Son unas 150 personas que viven en el espacio público a la espera de ser recibidos en la Rosada.
Entre Hipólito Yrigoyen y Rivadavia tiene un cordón de rejas altas y oscuras que la parten a la mitad. Y que le cambiaron la escenografía a la Plaza de Mayo hace ya 12 años. Y no es el único cambio que sufriría el espacio público con más historia del país y al que rodean la Casa Rosada, la Catedral, el Cabildo y el Palacio Municipal. Porque ahora las vallas parecen separar la plaza limpia de la plaza tomada .
Hace ya seis años, en unas de las plazoletas que dan a Hipólito Yrigoyen, hay un acampe de los ex soldados afectados al conflicto de Malvinas que no combatieron en las islas y que reclaman ser reconocidos como ex combatientes. Y ahora se sumó otro campamento, el que impulsan cooperativas de Chaco que piden fuentes de trabajo y que instalaron sus carpas hace casi un mes sobre otra plazoleta (la que da a la calle Rivadavia) y en el ancho de las rejas. Esperan una reunión en la Rosada.
La Plaza de Mayo es un lugar fundacional de la Ciudad, es donde se congregaron las mayores manifestaciones populares del país y forma parte del Area de Protección Histórica porteña. Es sitio histórico desde 1942 y tiene, además, una ley que resguarda la Pirámide (el primer monumento patrio que tuvo Buenos Aires) y el área que la rodea, incluso el espacio donde están pintados los pañuelos blancos que representan las rondas de las Madres de Plaza de Mayo. En sus poco más de 18 mil m2 también desfilaron las carrozas fúnebres de jefes de Estado. Hubo festejos populares. Y actos por reclamos de Justicia de muchísimos sectores.
Hasta antes de 2001, cuando aparecieron las rejas, la plaza estaba toda liberada y solo aparecía tomada u ocupada por manifestaciones o marchas eventuales. Pero la modalidad del acampe es más nueva. Y los primeros que se ubicaron fueron los veteranos que en el conflicto de Malvinas fueron movilizados pero no llegaron a las islas identificados como agrupación TOAS. Están desde 2008 sobre Hipólito Yrigoyen, frente a una de las fuentes de la plaza. Están incorporados al paisaje y las personas que pasan a diario por ahí los apoyan y se solidarizan con ellos. Sus actos son participativos y juntan adherentes. Es más, en su reclamo, que acaba de sumar el respaldo del papa Francisco, esta noche tendrán un evento especial: inaugurarán una escultura que recuerda a un soldado muerto, pasarán películas relacionadas con el conflicto bélico y harán una vigilia para esperar la llegada del 2 de abril: fecha del inicio de la guerra.
La modalidad de acampar en la plaza más representativa del país sumó ahora a un grupo de cooperativistas chaqueños que reclaman tierras y trabajos y que piden ser recibidos por Jorge Capitanich, actual jefe de Gabinete de la Nación y ex gobernador de esa provincia entre 2007 y 2013. Según explicó Mercedes, una de sus voceras, son “unas 150 personas que están viviendo en la plaza para representar la falta de trabajo para siete cooperativas y todas las personas que ellas agrupan en la provincia”. Mientras esperan la audiencia en Casa Rosada, suman los días. Ya llevan 25 instalados ahí. Ocupan la plazoleta pegada a la fuente que está sobre Rivadavia, y también acampan sobre todo el ancho de las rejas. Allí comen, lavan la ropa y la cuelgan. Tienen banderas de sus agrupaciones y de la CTA.
Las rejas que le dan apoyo a las carpas y que parten la plaza al medio son un blindaje que Presidencia mantiene intacto desde hace 12 años. El vallado tiene casi dos metros de altura y bases antivuelco, además de vigilancia permanente de la Policía Federal. Pese a la antigüedad, nunca hubo intención presidencial –en ninguna de las dos gestiones K– de levantarlas o retirarlas del lugar. Solo apenas un intento de la Legislatura porteña que en diciembre de 2011 manifestó, a través de una declaración, que los diputados “verían con agrado” que el Gobierno de la Ciudad gestione ante el Nacional la liberación del espacio ocupado.
Ayer, en medio del paisaje de vallas, carpas y gente viviendo en la plaza, se sumó ruido y tambores de murga durante un rato. Eran militantes que esperaban entrar a la Rosada para un acto oficial.