Las mordidas son unas de las heridas más subestimadas, cuando se trata de buscar tratamiento médico. Muchas personas que han sido mordidas posponen la búsqueda de tratamiento médico cuando realmente debían hacerlo. Es mejor, cuando se trata de mordidas humanas, errar por el lado de las precauciones, debido al gran número de gérmenes que pueden pasar de la boca humana a través de la piel rota. Si la herida es cuestionable, lo mejor es buscar asistencia médica tempranamente, antes de que la herida se infeste. El objetivo es evitar tener que tratar la infección y, para mordidas severas, reducir la probabilidad de que queden cicatrices o daños permanentes. Las mordidas, intencionales o accidentales, deben ser evaluadas para una posible atención primaria. El tratamiento de las mordidas humanas depende de la severidad y la ubicación de la mordida.
Evalúa el área mordida. Las mordidas que no rompen la piel no requieren de primeros auxilios. Las que ocurren en la mano, cerca o en la cara, o las que se han infectado, requieren de antibióticos. Las mordidas severas deben ser tratadas por un especialista médico.
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Ten cuidado con mordidas humanas menores. Una mordida humana menor es aquella en que la piel no ha sido penetrada y, si la piel se rompió, la cantidad de sangre es poca y el daño a los tejidos no es severo.
Lava meticulosamente el área mordida. Usa agua corriente y jabón
Aplica presión con un paño seco en el área mordida donde la piel se haya roto, para detener el flujo de sangre.
Evalúa el área mordida. Las mordidas que no rompen la piel no requieren de primeros auxilios. Las que ocurren en la mano, cerca o en la cara, o las que se han infectado, requieren de antibióticos. Las mordidas severas deben ser tratadas por un especialista médico.
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Ten cuidado con mordidas humanas menores. Una mordida humana menor es aquella en que la piel no ha sido penetrada y, si la piel se rompió, la cantidad de sangre es poca y el daño a los tejidos no es severo.
Lava meticulosamente el área mordida. Usa agua corriente y jabón
Aplica presión con un paño seco en el área mordida donde la piel se haya roto, para detener el flujo de sangre.