Soy impotente pero no lloro esa desgracia
Todo se acabo. He decidido estar solo, sin ninguna mujer. Mi aparato genital me ha decepcionado. No es el guerrero de hace dos años.
Padezco de disfunción eréctil. Mis erecciones duran apenas entre 3 a 4 minutos, tiempo del entusiasmo inicial, después, la sangre deja de irrigar; y mi pene se torna flácido.
Me di cuenta este año, en que acudí a una prostituta, todo marchaba bien hasta que a los 8 minutos cambiamos de posición y mi falo se puso como moco de pavo. Por eso; con la siguiente golfa eyacule estando en una posición, temía que al cambiar de pose, mi pene se “muriera”. Con las siguientes putas, pasado 3 o 4 minutos, mi pene se volvía vaporoso. Tenía que recurrir a la masturbación.
Con mis cuatro últimas novias he sido un desastre. Primero con María. Era fogosa. Yo en un inicio parecía prometedor. En la cama, mi pasión sexual se apagaba y tenía que hacer la finta que eyaculaba. Salía del hostal frustrado.
Con Juliana, tuve una sola vez relaciones sexuales. Comencé con una ardiente arremetida y eyacule con suma rapidez. Ella esperaba otra erección. Yo no podía y tuve que recurrir a darle placer con mi lengua y mis dedos. Salí frustrado del hotelucho.
Con Viví también fui un desastre. Ella era muy sexual y me hacia todo lo humanamente posible para que dure más de cuatro minutos. Pero yo ya no podía darle más placer después de haber eyaculado. Recurrí nuevamente a la lengua y a los dedos.
Supe realmente que estaba padeciendo de un problema sexual cuando estuve en la intimidad con mi última enamorada. Solo se me paro antes de ingresar al hotel. Una vez dentro del cuarto, mi falo estaba semierecto al rato se torno flácido y ni siquiera pude eyacular. Me hice que eyacule con un gruñido. Ella me pedía mas, acariciaba mi aparato genital, lo lamio, me suplicaba que le siga dando, me ponía el trasero, pero mi pene no reaccionaba. Sus suplicas eróticas de la chica me hicieron saber impotente, recurrí a la lengua y a los dedos. En un momento agarre mi pija y lo frote con el propósito de que se ponga tieso pero nada. Aquella tarde ella me dejo diciendo que no había química conmigo, no me especifico si era por carencia de química sexual, pero era más que obvio.
Quizá mi problema se deba al exceso de masturbación que un tiempo apelaba con frecuencia con el fin de calmar mi ansiedad o por los psicotrópicos que he tomado y sigo tomando para no deprimirme o de repente por la vida sedentaria que llevo o por acudir a un sinnúmero de prostitutas. Yo pienso que son las cuatro cosas. Por lo que he decidió no tener sexo nunca más y por ende no estar con ninguna mujer. ¿Acaso me inclinare por ser un homosexual pasivo? No, no me gusta el cuerpo masculino, es demasiado tosco, cuadrado e imperfecto.
Seguiré el camino de la meditación Brahama Kumaris, con el fin de calmar mis apetitos sexuales que muchas veces me llevan a masturbarme porque si recurro a un amor, amiga cariñosa o prostituta se que no rendiré, que mi pene erecto se tornara flotante y al final quizá ni pueda eyacular y me sentiré amargo con la vida.
El camino de la iluminación se abre ante mi vida de caos sexual. Las mujeres ya no serán objeto de mis deseos más atrevidos. Comenzare a medida que vaya teniendo, consciencia de alma, a verlas como mis hermanas y a quienes aconsejare de los malos hombres que por un tiempo fui. Se acabo el amor “Eros”, el deseo libidinoso por ellas y el anhelo de conquistarlas con el propósito de penetrarlas para sentirme más macho. Ahora simplemente ya no puedo porque soy impotente, pero no lloro esa desgracia. Al fin y al cabo, no hay mal que por bien no venga.
Todo se acabo. He decidido estar solo, sin ninguna mujer. Mi aparato genital me ha decepcionado. No es el guerrero de hace dos años.
Padezco de disfunción eréctil. Mis erecciones duran apenas entre 3 a 4 minutos, tiempo del entusiasmo inicial, después, la sangre deja de irrigar; y mi pene se torna flácido.
Me di cuenta este año, en que acudí a una prostituta, todo marchaba bien hasta que a los 8 minutos cambiamos de posición y mi falo se puso como moco de pavo. Por eso; con la siguiente golfa eyacule estando en una posición, temía que al cambiar de pose, mi pene se “muriera”. Con las siguientes putas, pasado 3 o 4 minutos, mi pene se volvía vaporoso. Tenía que recurrir a la masturbación.
Con mis cuatro últimas novias he sido un desastre. Primero con María. Era fogosa. Yo en un inicio parecía prometedor. En la cama, mi pasión sexual se apagaba y tenía que hacer la finta que eyaculaba. Salía del hostal frustrado.
Con Juliana, tuve una sola vez relaciones sexuales. Comencé con una ardiente arremetida y eyacule con suma rapidez. Ella esperaba otra erección. Yo no podía y tuve que recurrir a darle placer con mi lengua y mis dedos. Salí frustrado del hotelucho.
Con Viví también fui un desastre. Ella era muy sexual y me hacia todo lo humanamente posible para que dure más de cuatro minutos. Pero yo ya no podía darle más placer después de haber eyaculado. Recurrí nuevamente a la lengua y a los dedos.
Supe realmente que estaba padeciendo de un problema sexual cuando estuve en la intimidad con mi última enamorada. Solo se me paro antes de ingresar al hotel. Una vez dentro del cuarto, mi falo estaba semierecto al rato se torno flácido y ni siquiera pude eyacular. Me hice que eyacule con un gruñido. Ella me pedía mas, acariciaba mi aparato genital, lo lamio, me suplicaba que le siga dando, me ponía el trasero, pero mi pene no reaccionaba. Sus suplicas eróticas de la chica me hicieron saber impotente, recurrí a la lengua y a los dedos. En un momento agarre mi pija y lo frote con el propósito de que se ponga tieso pero nada. Aquella tarde ella me dejo diciendo que no había química conmigo, no me especifico si era por carencia de química sexual, pero era más que obvio.
Quizá mi problema se deba al exceso de masturbación que un tiempo apelaba con frecuencia con el fin de calmar mi ansiedad o por los psicotrópicos que he tomado y sigo tomando para no deprimirme o de repente por la vida sedentaria que llevo o por acudir a un sinnúmero de prostitutas. Yo pienso que son las cuatro cosas. Por lo que he decidió no tener sexo nunca más y por ende no estar con ninguna mujer. ¿Acaso me inclinare por ser un homosexual pasivo? No, no me gusta el cuerpo masculino, es demasiado tosco, cuadrado e imperfecto.
Seguiré el camino de la meditación Brahama Kumaris, con el fin de calmar mis apetitos sexuales que muchas veces me llevan a masturbarme porque si recurro a un amor, amiga cariñosa o prostituta se que no rendiré, que mi pene erecto se tornara flotante y al final quizá ni pueda eyacular y me sentiré amargo con la vida.
El camino de la iluminación se abre ante mi vida de caos sexual. Las mujeres ya no serán objeto de mis deseos más atrevidos. Comenzare a medida que vaya teniendo, consciencia de alma, a verlas como mis hermanas y a quienes aconsejare de los malos hombres que por un tiempo fui. Se acabo el amor “Eros”, el deseo libidinoso por ellas y el anhelo de conquistarlas con el propósito de penetrarlas para sentirme más macho. Ahora simplemente ya no puedo porque soy impotente, pero no lloro esa desgracia. Al fin y al cabo, no hay mal que por bien no venga.