Si algunos quisieran tener a otros sometidos, esclavizados, la mejor forma es hacerles creer que son poca cosa, limitados sin ningún poder, sin control sobre el Universo y ni siquiera sobre sus cuerpos, vulnerables e insignificantes ante lo vasto del Universo. Y justamente lo que es la Verdad, exponerla como la mayor mentira, y meterle a los esclavizados toda clase de miedos. ¿Y bien cual es la gran Verdad? Que NO HAY NADA NI NADIE QUE NO SEA DIOS. POR LO TANTO EL SER HUMANO ES DIOS. Nos han enseñado a pensar que no pueden ser dos cosas ciertas si aparentemente son contradictorias, pero no siempre resulta de esa manera. Un único Dios sería contradictorio con que todos los seres humanos crean que son Dios. Sin embargo no es así. Es como nuestras células, ¿en verdad podemos decir que una célula de nuestro cuerpo no somos nosotros? Claro que no, y la evidencia está en que nuestro origen fue una sola célula. Otra evidencia está en que los científicos no han podido determinar dónde está el yo en el cuerpo. Cómo una piedra dentro de 200 años seguirá igual, ¿y nosotros no podemos estar? ¿Es más una piedra que nosotros? La piedra no puede recomponerse, en cambio el ser humano se rehace constantemente. Al comprender que somos Dios, también entendemos que somos Inmortales ahora con nuestros cuerpos físicos. Y aquí va otra falsa creencia de que la inmortalidad se logra después de la muerte si nos portamos bien y somos buenos. Pero si somos buenos por qué tenemos que morir, qué es lo que nos mata. Esto sí que es una gran mentira. ¿Qué pensarías de alguien que te dijera que te quiere comprar el auto, pero que te pagará cuando mueras? Que es un estafador. ¿Serían padres buenos y justos quienes condenan a sus hijos a no poder crecer nunca permaneciendo para siempre en estado infantil? Claro que no, sin embargo es la idea de Dios que tiene la mayoría. Y la creencia en la inmortalidad después de la muerte es la gran estafa al ser humano. Llevada a la práctica por seres humanos de antaño que quisieron aprovecharse de los demás, o fuerzas extraterrestres o entidades espirituales de otras dimensiones que serían nuestros predadores. Algunos dicen que el camino de la espiritualidad puede ser peligroso, y no hay retorno a la ignorancia. Esto último es cierto pero respecto al peligro, es mucho más peligroso no tomar conciencia de quiénes somos en verdad. Tal como un conejo en un bosque lleno de lobos. Tomando conciencia de que somos Dios seguimos siendo como el conejo en medio de los lobos, aunque ya no somos solamente un conejo. Y las entidades espirituales negativas se esfuerzan para que no podamos ser Uno con Dios, que no podamos ni entender ni llegar a creer, y la manera de realizarlo es influenciarnos para llenarnos de vicios y de malas acciones. Porque saben que obrando mal es imposible llegar a tener conciencia de la Verdad de que SOMOS DIOS. Este acceso a nuestra VERDADERA ESENCIA, DE SER DIOS, no es tan fácil, pero esto se debe a las creencias y educación tóxica que hemos recibido. Y se sigue atemorizando, en tantas páginas acusan a quienes advertimos de que la VERDAD ES QUE SOMOS DIOS, tildándonos de malignos, y vuelven a repetir falsedades apoyándose en dichos de gente de hace casi 2000 años. Sobrevalorándolos, como si pudieran haber estado exentos de las influencias negativas de entidades espirituales. Y más aún de las influencias negativas de los que detentaban el poder en aquellas épocas y tomaron lo que les servía para mantener sus privilegios. Lo realmente maligno es continuar sosteniendo la falsedad de un Dios superior, y que nosotros somos sus criaturas inferiores. El verdadero Dios, que es la Totalidad, alienta que creamos, que entendamos que somos Él.
La Gran Verdad que nos ocultan
Si algunos quisieran tener a otros sometidos, esclavizados, la mejor forma es hacerles creer que son poca cosa, limitados sin ningún poder, sin control sobre el Universo y ni siquiera sobre sus cuerpos, vulnerables e insignificantes ante lo vasto del Universo. Y justamente lo que es la Verdad, exponerla como la mayor mentira, y meterle a los esclavizados toda clase de miedos. ¿Y bien cual es la gran Verdad? Que NO HAY NADA NI NADIE QUE NO SEA DIOS. POR LO TANTO EL SER HUMANO ES DIOS. Nos han enseñado a pensar que no pueden ser dos cosas ciertas si aparentemente son contradictorias, pero no siempre resulta de esa manera. Un único Dios sería contradictorio con que todos los seres humanos crean que son Dios. Sin embargo no es así. Es como nuestras células, ¿en verdad podemos decir que una célula de nuestro cuerpo no somos nosotros? Claro que no, y la evidencia está en que nuestro origen fue una sola célula. Otra evidencia está en que los científicos no han podido determinar dónde está el yo en el cuerpo. Cómo una piedra dentro de 200 años seguirá igual, ¿y nosotros no podemos estar? ¿Es más una piedra que nosotros? La piedra no puede recomponerse, en cambio el ser humano se rehace constantemente. Al comprender que somos Dios, también entendemos que somos Inmortales ahora con nuestros cuerpos físicos. Y aquí va otra falsa creencia de que la inmortalidad se logra después de la muerte si nos portamos bien y somos buenos. Pero si somos buenos por qué tenemos que morir, qué es lo que nos mata. Esto sí que es una gran mentira. ¿Qué pensarías de alguien que te dijera que te quiere comprar el auto, pero que te pagará cuando mueras? Que es un estafador. ¿Serían padres buenos y justos quienes condenan a sus hijos a no poder crecer nunca permaneciendo para siempre en estado infantil? Claro que no, sin embargo es la idea de Dios que tiene la mayoría. Y la creencia en la inmortalidad después de la muerte es la gran estafa al ser humano. Llevada a la práctica por seres humanos de antaño que quisieron aprovecharse de los demás, o fuerzas extraterrestres o entidades espirituales de otras dimensiones que serían nuestros predadores. Algunos dicen que el camino de la espiritualidad puede ser peligroso, y no hay retorno a la ignorancia. Esto último es cierto pero respecto al peligro, es mucho más peligroso no tomar conciencia de quiénes somos en verdad. Tal como un conejo en un bosque lleno de lobos. Tomando conciencia de que somos Dios seguimos siendo como el conejo en medio de los lobos, aunque ya no somos solamente un conejo. Y las entidades espirituales negativas se esfuerzan para que no podamos ser Uno con Dios, que no podamos ni entender ni llegar a creer, y la manera de realizarlo es influenciarnos para llenarnos de vicios y de malas acciones. Porque saben que obrando mal es imposible llegar a tener conciencia de la Verdad de que SOMOS DIOS. Este acceso a nuestra VERDADERA ESENCIA, DE SER DIOS, no es tan fácil, pero esto se debe a las creencias y educación tóxica que hemos recibido. Y se sigue atemorizando, en tantas páginas acusan a quienes advertimos de que la VERDAD ES QUE SOMOS DIOS, tildándonos de malignos, y vuelven a repetir falsedades apoyándose en dichos de gente de hace casi 2000 años. Sobrevalorándolos, como si pudieran haber estado exentos de las influencias negativas de entidades espirituales. Y más aún de las influencias negativas de los que detentaban el poder en aquellas épocas y tomaron lo que les servía para mantener sus privilegios. Lo realmente maligno es continuar sosteniendo la falsedad de un Dios superior, y que nosotros somos sus criaturas inferiores. El verdadero Dios, que es la Totalidad, alienta que creamos, que entendamos que somos Él.
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