InicioParanormalDioses Del Amazonas....Extraterrestres..








Mucho se ha debatido sobre el posible paso por nuestro planeta de antiguas civilizaciones venidas desde recónditas estrellas situadas a millones de años luz. Algunas teorías afirman que estos seres habrían ayudado a civilizar y transferir conocimientos al hombre primitivo, quien, a su vez, dejó constancia de su paso a través de extrañas simbologías, elementos manufacturados, impresiones y construcciones.

LOS ENIGMAS QUE INSTAURAN LA DUDA

-Hombres Pájaros: Grabados en relieve y figuras monolíticas de los hombres pájaros próximas a los acantilados de Isla de Pascua representarían de manera simbólica la presencia de dioses dentro de la milenaria tradición isleña. Algunos investigadores atribuyen estas figuras a la supuesta visita de seres extraterrestres.

-Dios Volador de Palenque: En Palenque, México, se encuentra el “Templo de las Inscripciones”, en su interior se puede observar la cámara mortuoria, donde aparece labrado en piedra en la cubierta superior, un hombre con rasgos indígenas, el cual aparece montado sobre una especie de cápsula espacial bastante estrecha. Llama la atención también la cantidad de perillas que parece estar manipulando. Por otra parte, se puede apreciar un tallado de una presunta cortina de humo expelida por la máquina. Tal impresión causa, que se tiende a comparar esta figura con el módulo espacial en el cual viajaron los primeros astronautas norteamericanos.

-Dios Tula: En la localidad de Tula, México, se encuentra una colosal plataforma donde emergen las figuras de dioses majestuosos esculpidos en piedra, cuyos atuendos parecen ser sofisticadas armaduras. En sus manos sostienen una suerte de llave simbólica, interpretada por <><>astroarqueólogos como artefactos de ataque capaces de fundir la roca.

-Petroglifos en la Quebrada de Camarones: Al norte de Chile, en la primera Región, es posible encontrar diversas figuras enigmáticas estampadas en la piedra por antiguos asentamientos nómadas que presentan figuras de extraños seres voladores, vestidos con atuendos que presentan un símil con trajes espaciales.

-El hombre que vigila: Próxima a la localidad de Cautla, México, conviven tribus Chalcas y Nahúas, próximas al famoso volcán de Popocatepetl, conocido como “el hombre que vigila” por los lugareños. Sus inmediaciones guardan historias fantásticas de encuentros cercanos e historias de avistamientos ovnis ligadas a la presencia de dioses del comsos que de vez en cuando visitan el volcán.
ARQUEOLOGÍA PROHIBIDA...GIGANTES.......

Quiénes fueron los Gigantes?, esta especie de homínidos de quienes se hace referencia en multitud de crónicas y leyendas griegas, nórdicas, germánicas, hindús, indoeuropeas, mayas, aztecas, toltecas e incas, así como en casi todos los libros sagrados de la antigüedad: el Lebhar Gabhale (libro de las invasiones) irlandés, el Ramayana hindú y hasta en la Biblia.La Arqueología, hasta el momento, no ha ofrecido ninguna respuesta convincente. Resulta incómodo para los arqueólogos reconocer que hoy día no existen grúas ni aparatos elevadores capaces de mover y levantar titánicos bloques de piedra de 1500 toneladas, como es el caso de las terrazas de Baalbek (actual Líbano). Parece que bloques de estas dimensiones tuvieron que ser puestos allí

por gigantes o miembros de una civilización que conocía los secretos de la levitación y la antigravedad.Las construcciones de la isla de Pascua, Tiahuanaco, el yacimiento megalítico de Ollantaytambu, Cuzco, Machu Picchu, las islas Marquesas, la isla volcánica de Pohnpei en la Polinesia ... son una pequeña muestra de las muchas construcciones de estas características que existen en nuestro planeta, atribuidas por los habitantes locales a los gigantes.En México, por ejemplo, existieron historiadores de gran prestigio que se preocuparon por la cuestión de la existencia de los gigantes. Francisco Javier Clavijero, narra en su Historia Antigua de México lo siguiente: “Hubo algunos autores que apoyados en la tradición de los pueblos americanos y en el descubrimiento de huesos, cráneos y esqueletos enteros de tamaño desmesurados que en diversos tiempos y en algunos lugares de la Nueva-España se han desenterrado (Atlancatepec, Tlaxcala, Texcoco, Toluca, Quauhximalpan, y California, por ejemplo), creyeron que los primeros habitadores de aquella tierra habían sido gigantes.
ANUBIS....EXTRATERRESTRE..?

Alexander Heidel escribe en The Babylonian Génesis que los dioses Enlil y Anu eran representados como chacales, cuando el símbolo egipcio de Anpu (Anubis) era el chacal y que Anu está relacionado con el sistema de Sirio. Anu, asimismo, es el dios mayor de las deidades guardianas conocidas como los Anunnakis. Resulta muy evidente la raíz sumeria Anu en las egipcias Anubis y Anukis, implicadas con los estrellas de Sirio.

En Sumeria el vocablo “an” se correspondía con el cielo, y Anu es el dios del cielo, que en Egipto tuvo su correlación con Nut. Wallis Budge declara: “Es sorprendente, por tanto, encontrar tanta similitud entre los dioses primigenios de Sumerio y los de Egipto. Es imposible suponer que los escribas de Asurbanipal copiaron el sistema de Egipto, o que los literatos de la época de Seti I tomaron las ideas de los hombres ilustrados de Babilonia o Asiria. Por tanto, eso nos conduce a la conclusión de que tanto los sumerios como los primeros egipcios adoptaron a sus dioses primigenios a partir de alguna fuente común pero sumamente antigua. Hay demasiada similitud entre ambos grupos de dioses para ser accidental”.
Según Plutarco el dios Anubis nació de Neftis, aunque fue Isis la gran madre, diciendo: “Por Anubis entienden el círculo horizontal que separa la parte invisible del mundo, a la que llaman Neftis, de la visible, a la que denominan Isis, y como este círculo toca tanto los confines de la luz como los de la oscuridad, se puede considerar común a ambas; a

partir de esta circunstancia surgió el parecido que imaginan entre Anubis y el Perro, habiendo observado de este animal que está vigilante tanto de día como de noche”. Es por ello por lo que Robert Temple, en su obra “El Misterio de Sirio”, afirma que Anubis pudiera detentar el concepto orbital de ambas estrellas, Sirio A y Sirio B. A Isis le correspondería la descripción de “los confines de la luz” y “lo visible”, mientras que su hermana Neftis sería “los confines de la oscuridad” y “lo invisible”, ya que Sirio B es oscura e invisible. Por ello Anubis es considerado por el autor como el círculo horizontal que las divide, la órbita de la estrella oscura alrededor de la estrella brillante. De esta relación surge el simbolismo con el perro, con el sistema de órbitas que conforman las estrellas de Sirio. Anubis hombre con cabeza de chacal , ellos pensaban que era un dios pero en un epígrafe dice: Un viajero de las estrellas lejanas escapo de un mundo moribundo buscando una forma de alargar su propia vida, su cuerpo débil y deteriorado anunciaba un inminente fallecimiento, parece que toda su especie estaba en vías de extinción, así que viajo y busco en las galaxias un modo de engañar a la muerte y entonces llego a un mundo rico y abundante en vida donde encontró una raza primitiva: Humanos, una especie que gracias a su poder y sus conocimientos podría mantener eternamente y siendo un ingeniero genético se sirvió de órganos terrestres e inició una nueva vida.
Siendo superior a la raza humana se proclamo faraón, y gobernó por mucho tiempo en la antigua dinastía en Egipto.
LAS PIRÁMIDES Y LA CONSTELACIÓN DE ORIÓN...ROBERT BAUVAL.

La relación entre las estrellas del Cinturón de Orión (Zeta, Epsilon y Delta Orionis) era evidente. Una conexión astronómica y estelar existía. Bauval encontró además características similares entre las tres estrellas del Cinturón de Orión y las tres Pirámides. Ateniéndonos a la correlación existente entre la Constelación de Orión (Celestial Handbook, Robert Burnham Jr., Dover Publications.) y la vista aérea de las Pirámides de Gizeh, el Ing. Robert Bauval insiste en la existencia de una relación de alineación astronómica entre ambas, entre la imagen del cielo y la imagen de la Tierra en Gizeh durante el año 10.500 a C. En detalle:-

Las tres estrellas están alineadas en dirección sudoeste mientras cruzan el meridiano. - Las tres Pirámides están alineadas en dirección sudoeste orientados al meridión. - La estrella más alta Delta Orionis, está ligeramente desviada hacia el este de la diagonal que proyectan las otras dos estrellas. - La Pirámide del Sur, Micerinos está ligeramente separada hacia el este con respecto a la línea diagonal proyectado por las otras dos pirámides. - Delta Orionis es también mucho menos brillante que las otras dos estrellas, las cuales son de una magnitud muy similar (magn. 2.20, comparado con 1.70 y 1.79). - La Pirámide de Micerinos es también mucho más pequeña que las otras dos pirámides las cuales son de una altura muy parecida (65 metros comparado con 147 y 143 metros).

- La estrella del centro, Epsilon se encuentra casi equidistante a las otras dos estrellas. - La Pirámide del medio, la de Kefrén, es casi equidistante a las otras dos pirámides .
En los Textos de las Pirámides la Vía de Agua Sinuosa era visto como el homólogo celeste del Nilo. La sinuosidad del Río Nilo describe perfectamente los movimientos de la Vía Láctea con respecto a la Tierra. Más aún, la alineación sudoeste de las tres estrellas relativo al eje de la Vía Láctea cuadra con el alineamiento sudoeste de las tres Pirámides relativo al eje del Nilo. También es sorprendente que la distancia de las estrellas con respecto al eje de la Vía Láctea cuadra -en igual escala- con la distancia de las pirámides con respecto al eje del Nilo. Para Robert Bauval estos son elementos sólidos que indican una relación directa entre el Cinturón de Orión y las Pirámides de Gizeh. La posición de estas estrellas con los canales de la Gran Pirámide apuntan directamente al año 10.500 a C, la misma fecha estimada de edad para la Esfinge, en la Era del León. La relación existe, no puede negarse que hay una correlación entre la imagen del cielo y la imagen de la Tierra en Gizeh para la época del 10.500 a C, fecha dada a través del software especialmente diseñado para el movimiento de las estrellas denominado SkyGlobe.Diversos factores se interrelacionan en esa fecha para conmemorar el tiempo primigenio. En el 2.500 a C el canal Sur de la Cámara del Rey apuntaba a Zeta Orionis, la estrella más baja del Cinturón de Orión. Utilizando el software citado se comprobó que el punto bajo se alcanzó hacia el 10.500 a C cuando el Cinturón de Orión se encontraba a unos 10 grados por encima del horizonte. En el 2.500 a C el ángulo de las tres estrellas del Cinturón de Orión eran de unos 73 grados con el meridiano, sin embargo el ángulo de las tres pirámides era de 45 grados. Para el año 10.500 a C el ángulo de las estrellas de Orión eran muy próximos a los 45 grados. La relación se repetía. También en la Esfinge se comprobaba la relación de alineación astronómica. Entre sus patas existe una inscripción que dice el lugar del tiempo primigenio. La Esfinge mira al Este, lugar donde el Sol se levanta cada mañana.La estrella Zeta Orionis del Cinturón de Orión cruzó el meridiano en el 10.500 a C, lo que significa que el punto vernal (lugar que ocupa el Sol en el cielo en los equinoccios) estaba sobre el horizonte justo en el Este, en perfecta alineación con la Esfinge. Asimismo, la constelación zodiacal de Leo estaba localizado hacia el este. Sin duda alguna, la Esfinge estaba apuntando hacia el Cinturón de Orión en el año 10.500 a C cuando se encontraba en su punto más bajo en el meridiano sur en plena Era del León. Para el escritor y egiptólogo Robert Bauval todos estos datos no pueden ser atribuidos a la casualidad. Son demasiados los factores que se interrelacionan entre sí. Nos dice en La Cámara Secreta: existe y sigo convencido de que los antiguos que diseñaron Gizeh intentaron fijar una fecha para conmemorar el tiempo primigenio o la Edad de Osiris y que esta fecha fue alrededor del 10.500 a C.Hoy sabemos que todo lo que existe en la meseta de Gizeh, Pirámides y Esfinge nos describe el Universo tal y como lo vieron sus constructores. El año 10.500 a C y más atrás aún según otros estudios científicos, nos marcan el inicio de una civilización perdida que nos dejaron sus huellas a través de sus monumentos y escritos, certificando la relación estelar con el Hombre de aquellas épocas, verdaderos profesionales en Arquitectura, Astronomía y Tecnología. Protagonistas vivas, la Esfinge, las Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos (o Khufu, Khafre y Menkaure) son testigos de varias civilizaciones, una perdida en la noche de los tiempos, junto a la faraónica, la griega, la romana y quizás también puedan ver la nuestra ... Hoy sabemos que todo lo que existe en la meseta de Gizeh, Pirámides y Esfinge nos describe el Universo tal y como lo vieron sus constructores.
LA HISTORIA OCULTA DE EGIPTO.......C.W LEADBEATER....

Los historiadores no pueden establecer con certeza los orígenes de la civilización egipcia, una de las fuentes de la cultura occidental . Tanto la descripción del desarrollo de la cultura egipcia como los intentos de identificar sus fundamentos, en gran parte, no dejan de ser una serie de conjeturas basadas en los descubrimientos arqueológicos de ruinas, tumbas, monumentos, jeroglíficos, etc. En general se acepta que la historia de la civilización egipcia se desarrolló durante los siguientes periodos: Imperio Antiguo (2755-2555 a. C.), Medio (21341784 a. C.) y Nuevo (1570-1070 a. C.), seguidos de periodos con intervalos de dominación extranjera para finalizar con el Período Greco-Romano.Se citan 3 reyes, llamados Escorpión, Narmer y Horus, como los unificadores de Egipto. Egipto aparece precisamente como el "Reino de los 2 países" El Alto y el Bajo y su rey es una divinidad. Esta vive en el rey como en la imagen o en el animal sagrado; al morir el rey pasa a su sucesor. El rey es la encarnación de Horus, y tal concepción reposa en ideas bien vivas sobre la función religiosa del jefe de la horda primitiva. En las 2 coronas, la blanca y en forma de alto gorro o tiara del Alto Egipto y la roja gorra del Bajo, se resume la hazaña cultural de la unificación del país y la creación de una entidad de importancia política antes nunca conocida.En el estudio de las dinastías faraónicas de esos siglos se tiene muy en cuenta el "Aegyptiaca" de Manetón, un sacerdote tolemaico del siglo III a. C., que organizó una lista de reyes dividida en 30 dinastías, en cuyo inicio figura el mítico Menes. Otras listas de reyes aparecen grabadas en el templo de Seti I, en Abydos, y en variados monumentos que también mu

estran a Menes como el primer faraón de los egipcios que unificó los dos reinos, el Alto Egipto y el Bajo Egipto. De manera que la historia oficial de Egipto parte de la primera dinastía conocida, fundada por Menes (también conocido como Mena , Manu o Namer), 5.000 años antes de Cristo aproximadamente. Mas, el citado Manetón, el historiador egipcio del periodo tolemaico, también menciona a los dioses y semidioses que reinaron durante 12.843 años, sólo después reinaron los Nekyes o Menes por 5.813 años , identificados con el signo de Shemsu Heru, servidores de Horus, mencionados en los clásicos textos egipcios. Por otra parte, el escritor griego Diodoro Siculus que visitó Egipto 57 años a. C., afirma que la crónica religiosa de los dioses y los héroes en Egipto, se desarrolló durante 18.000 años antes de Mena.


El gran escritor teosófico C.W.Leadbeater nos dice que la historia oculta de Egipto y sus pirámides, viene aun de más atrás, de una época en que la tradición del Reinado Divino está perdida. Afirma que unos 40.000 años a. C., fue a este pueblo al que un Maestro llegó, usando el nombre de Tehuti o Thoth, llamado después Hermes por los griegos: él fundó el Culto exotérico de los dioses egipcios y restauró los Misterios con el esplendor de remotos días que se pierden en la noche de los siglos. Leadbeater explica que Thot vino al antiguo Egipto para enseñar la grandiosa doctrina de la Luz interna a los sacerdotes de los templos egipcios. En el atrio del Templo Mayor les enseñó acerca de la Luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo. Él les enseñó que la Luz era universal y que esa Luz, que era Dios, moraba en el corazón de todos los hombres: "Yo soy la Luz", y les ordenó repetir: "Esa Luz soy Yo". Este enunciado suyo fue transmitido a través de las edades y tuvo eco en el cuarto Evangelio con sus primitivas palabras egipcias.La historia oculta de Egipto y sus pirámides, se extiende mucho más allá de los acontecimientos revelados hasta ahora, en edades sobre las cuales pesa la ignorancia y el silencio, aunque algunos ecos de los reinos de los Reyes Divinos de dinastías atlantes, que gobernaron a Egipto durante miles de años, aparecen en los mitos egipcios y griegos de los dioses y semidioses que, según se afirma, reinaron mucho antes de la llegada de Manu o Menes.En esas edades milenarias se dice que tuvo su esplendor otra gran civilización, que hoy se considera más un mito que una realidad, de la que se nutrieron los egipcios...
BAUVAL Y HANCOCK....SOBRE LA ESFINGE...




En 1994 el ingeniero Robert Bauval y más tarde Graham Hancock, licenciado en sociología por la Universidad de Durham y escritor, divulgaron la teoría sobre la constelación de Orión, descubriendo que las pirámides fueron dispuestas como un reflejo en la Tierra de esta constelación. Pero lo verdaderamente intrigante de este hecho es que la fecha en que la disposición de las pirámides y Orión fue exactamente la misma nos lleva al año 10500 a.C. Una fecha en la que supuestamente aún ni siquiera existía la civilización. Pero de las pirámides ya nos ocuparemos, merecen un estudio aparte.La Esfinge, el monumento ahora en cuestión, es si acaso más enigmática aún. Se descubrió que se alinea con misteriosa precisión con el Sol cuando llega el equinoccio de primavera, y al hacerlo en la citada fecha, mira con sus ojos directamente hacia su orto heliaco. No nos queda más remedio que admitir, como afirma Giorgio de Santillana, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el hecho de que los antiguos egipcios conocían un fenómeno llamado la «precesión de los equinoccios». Un ciclo de 21600 años de duración que se manifiesta cada año con el anticipo de la llegada de la primavera. Algo que se creía un descubrimiento moderno y resulta que aquellos sabios del Nilo ya lo conocían. Bajo estas perspectivas no tenemos mas que sentir admiración por los constructores de estos monumentos.En marzo de 2005 José Miguel Parra, uno de los arqueólogos españoles más activos y que no es precisamente de los que imaginen secretos inconfensables dentro de los agujeros que presenta la civilización más fascinante del pasado, confesaba que aún no se sabe como los construyeron.John West, investigador y egiptólogo independiente revelaría algo fascinante…Paul Roberts, periodista, diría de él en un congreso sobre egiptología: “West es la peor pesadilla de los egiptólogos porque llega con un plan bien desarrollado, bien presentado, expuesto con coherencia, maravillosamente escrito y lleno de datos que no se pueden refutar, y les rompe los esquemas. ¿Cómo afrontan este desafío? Lo ignoran, esperan a que pase, pero eso no ocurre”.West descubrió que la erosión que presenta la Esfinge se debe a haber estado expuesta a intensas lluvias. A un geólogo el desgaste que muestran estos monumentos le cuenta el tiempo de exposición al viento y la arena, pero la Esfinge y los lados del foso desde los que fue excavada son diferentes. Las rocas parecen desgastadas por muchos siglos de lluvias intensas, habiéndolas dejado con un perfil redondo y ondulado.
Este hallazgo fue explosivo porque, ¿cuándo hubo unas lluvias así en Egipto? Lo que es evidente, que en tiempo de los faraones no. Sólo una época encaja, ese tiempo primero al que se refieren Bauval y Hancock.
Pero si esto es así, ¿como explicar la cara del faraón y su tocado? Para West esto tiene una respuesta. Si la observamos con detenimiento, nos daremos cuenta que la cabeza está en bastante mejor estado que el resto del cuerpo. Aún estando hecha de piedra caliza más dura las diferencias son enormes. Y algo sumamente inquietante, la cabeza es muchísimo más pequeña. Vista desde el aire, el cuerpo es largo y aplanado y la cabeza es como una cabeza de alfiler encima. Esto puede ser una prueba de que se hizo de nuevo, que no es la original, que en algún momento de la Historia se esculpió otra cabeza para la Esfinge. Puede que la original, como se muestra en una de las imágenes, fuera la de un león. Para constatar esta a teoría puede servirnos el hecho de que se ha observado que la Esfinge parece estar hecha para observar el cambio de las eras astrológicas. En efecto, la precesión nos ofrece otro indicio. La lenta fluctuación de la Tierra hace que parezca que las constelaciones viajen a través de la épocas y los egipcios mostraron una especial atención a este efecto. Según la explicación ortodoxa la Esfinge se construyó en el 2500 a.C. Por aquel entonces el Sol salía por la constelación de Tauro, hubiera sido, por tanto, absurdo para un faraón construir un marcador equinoccial con forma de león en esa época. De hecho sólo hay una en la que hubiera sido apropiado la construcción de la Esfinge con la forma que tiene, la era de Leo, que empezó en el milenio 11 a.C. Una fecha que vuelve a situarnos, una vez más, en ese tiempo primero.West prosigue: El cambio de los patrones climatológicos trajo consigo lluvias torrenciales a esta zona, marcando el fin de la edad de hielo. Las lluvias desgastaron al león que quedó como lo podemos contemplar hoy. Cuando cesaron las lluvias las fértiles sabanas se convirtieron en desiertos, la arena llevada por el viento enterró la estatua hasta el cuello. Esto hizo que durante miles de años el cuerpo se protegiera del desgaste, no así la cabeza que quedó al descubierto. Siguió erosionándose y reduciéndose de tamaño. Posiblemente se volvió a tallar. Los reyes de la IV dinastía la reconstruyeron. Por tanto, el faraón Kefrén, al que se le atribuye su construcción, dotando a la Esfinge con su imagen, no lo hizo, sino que sólo la restauró.
SHEMSU-HOR ...(3) ROBERT BAUVAL Y GRAHAM HANCOCK



Olvidados al comienzo de los tiempos y considerados por los investigadores como producto de la imaginación de pueblos primitivos, algunos dioses reclaman hoy su autenticidad. Lejos de ser un producto fantástico, los Shemsu Hor de Egipto pudieron haber gobernado este país hace miles de años para sorpresa de muchos académicos.
Las cronologías de muchos pueblos antiguos entre los que destacan los mesopotámicos o los egipcios, hablan de la presencia de entidades que desempeñaron el papel de gobernantes en tiempos muy antiguos. Siempre que un historiador moderno se enfrenta a la referencia de alguna de estas entidades sobre un viejo manuscrito, suele relacionarlo con las llamadas cronologías mitológicas. Como sucede en Mesopotamia, los sumerios confeccionaron a partir de un estudio detallado de los movimientos del Sol, la Luna y la Tierra, grandes tablas cósmicas en las que se anunciaban con absoluta precisión la llegada de eclipses. De igual manera, a la vez que podían predecir, los cálculos matemáticos de los sumerios también les permitieron precisar la existencia de eclipses sucedidos hace ya miles de años, de los que ni la más romántica arqueología les puede hacer testigos directos.En Egipto sucedió algo similar, y en esos momentos primitivos de la historia de su pueblo, los habitantes del Valle del Nilo interpretaron o dedujeron la presencia de unos seres, a primera vista míticos, que gobernaron su país en época de esplendor: los Shemsu Hor o Seguidores de Horus.
En la tierra del Caos.
Son varios los textos que nosotros poseemos para poder hablar de la existencia de estos misteriosos personajes en los albores de la Historia de Egipto. En primer lugar, nos basamos en el papiro delurín, un documento fechado en la dinastía XVIII* (1400 a. C.) en el que se nos ofrece una relación de todos y cada uno de los reyes que gobernaron el Valle del Nilo desde el comienzo de los tiempos. En este documento de extraordinario valor arqueológico se nos habla de los Shemsu Hor, una especie de manes o héroes que gobernaron Egipto durante seis milenios, inmediatamente después del advenimiento de los dioses, y poco antes de los primeros faraones.Pero no solamente el Canon Real nos habla de estos insólitos personajes. En época tolemaica, el grecoegipcio Manetón, que fue sumo sacerdote durante el reinado del faraón Ptolomeo II Filadelfo (240 a. C.) recibió de éste el mandato de escribir una Historia de Egipto. Poco es lo que conservamos de su obra que recogía la historia de esta fascinante civilización desde sus orígenes hasta la llegada de Alejandro Magno y tras él, la dinastía de los ptolomeos. De su libro apenas se han conservado unos breves fragmentos transmitidos por recopiladores posteriores de época romana. En el texto original de Manetón aparecían todos los reyes y años de reinado de los faraones antecesores del propio Ptolomeo Filadelfo. Sin embargo, para el caso que nos interesa, en los fragmentos recogidos por Eusebio, Manetón hace referencia a los semidioses que gobernaron después de los primeros dioses, entre ellos el propio Horus. Si bien el sacerdote grecoegipcio no hace referencia tácita a los Shemsu Hor, el período del reinado, 6.000 años, y el puesto en la lista real de estos semidioses, parecen identificarlos con ellos.Estos seres aparentemente míticos habrían pasado desapercibidos para muchos investigadores si no hubieran sido rescatados del olvido por las nuevas cronologías acuñadas en el seno de la Egiptología y que parecen retrasar varios siglos el comienzo de la historia de esta civilización. ¿Fueron los Shemsu Hor los verdaderos constructores de las pirámides cuya datación se puede retrasar varios siglos?.
Vuelta a los orígenes
El problema no es una cuestión baladí. Para muchos egiptólogos la imagen del dios Osiris está basada seguramente en una figura real, quizá identificada con uno de los primeros grandes reyes de la Historia de Egipto en el IV Milenio a. C. Posiblemente este dios, ya no tan mítico, debió gobernar en alguna localidad del sur de Egipto, cerca de Abydos, ciudad que en los siglos sucesivos se convirtió en el centro nacional de adoración de este dios.Precisamente el hijo de esta divinidad, Horus, el dios con cabeza de halcón, está ligado a la figura de su padre por el célebre relato de la muerte de Osiris a manos de su envidioso hermano Set. Además, cuenta la leyenda, que a la hora de vengar la muerte de su padre, Horus recibió ayuda de unos misteriosos seguidores, los Shemsu Hor, que fueron una baza importante en el desarrollo de la batalla final. En uno de los relieves de la galería que rodea al templo de Horus en Edfu, aparecen aquellos en una de las pocas representaciones que de estos seres se conservan en Egipto. ¿Debemos interpretar estas afirmaciones como narraciones míticas que nunca fueron ciertas, o son realmente la constatación histórica de que Egipto fue fundado y habitado por una civilización, hoy ignorada, miles de años antes de lo que afirman las cronologías más ortodoxas?.
El problema del año 10000
Como vemos, son numerosos los interrogantes que salen al paso en el momento en que nos adentramos en las brumas del origen de la civilización egipcia. Si realizamos una pequeña suma con la duración de los reinados de los sucesores de los Shemsu Hor, podremos llegar a la conclusión de que, de haber existido, esta especie de semidioses tendrían que haber gobernado la Tierra en algún momento alrededor del año 10000 a. C. Según las crónicas egipcias, al comienzo de los tiempos la realeza pasó de uno a otro en sucesión ininterrumpida a lo largo de 13.900 años. Algunos autores antiguos, como el ya mencionado Eusebio, creían que tal desmesurado numero de años se debía a que los egipcios llamaban año a lo que el resto de los mortales denominaban mes lunar, Sin embargo, esta interpretación que no se fundamente en absolutamente ningún argumento, no tiene ningún sentido.Según estas antiguas fuentes, después de los dioses, los héroes reinaron 1.255 años, dando paso a otra línea de reyes que gobernó durante 1.817 años. Más tarde gobernaron una treintena de reyes más, procedentes de Menfis, que ocuparon el trono durante 1.790 años. Seguidamente reinaron diez reyes de la ciudad de Tis durante 350 años, y después de éstos llegaron los Shemsu Hor, llamados en las crónicas como manes y héroes, que durante 5.813 años reinaron sobre el Valle del Nilo. Finalmente, llegó al trono de Egipto el primer rey dinástico, de nombre Menes y que gobernó el Valle del Nilo desde el año 3100 a. C. En total, estás cronologías suman 11.025 años, que a la vista de los investigadores modernos parecen algo increíble. A decir verdad, no existe ni una sola prueba arqueológica que remita a los egiptólogos a probar la existencia de una civilización desarrollada en los albores del décimo milenio antes de nuestra Era, precisamente el mismo momento en que muchos románticos han visto la existencia de la Atlántida de Platón. Por ello, cabe preguntar qué era realmente los que gobernaban los Shemsu Hor en una época tan temprana de la Historia del Hombre.Ya hemos esbozado en varias ocasiones la existencia de algunas pruebas astroarqueológicas que pueden retrasar la cronología del antiguo Egipto a momentos que muchos investigadores calificarían de míticos. A la teoría de Orión de Robert Bauval (Enigmas, Año V, núm. 12) y la nueva cronología de la Esfinge (Enigmas, Año V, núm. 6) habría que añadir algunos capítulos nuevos que señalan fríamente el año 10000 a. C. Éste es el caso del zodíaco del templo de la diosa Hathor en Dendera, cuyos 2,5 m de diámetro decoraban el techo del pórtico de una de las capillas dedicadas a Osiris, en el lado oriental del templo. Conservado en la actualidad en el museo parisino del Louvre, cualquier aficionado a la Astronomía puede comprobar cómo la colocación de los signos zodiacales está desarrollada de tal manera que el signo correspondiente a la constelación de Leo es el primero en aparecer, grupo de estrellas que primaba en el horizonte de Egipto precisamente en el año 10000 a. O.Sin embargo, ninguna de estas teorías arqueoastronómicas demuestra con claridad que en esa época tan temprana existiera sobre el Valle del Nilo una civilización desarrollada, tal y como muchos han querido ver. Pero es desde este punto de vista, del mismo que ofrecen este tipo de pruebas estelares, desde donde debemos lanzar una reflexión, esbozada ya por algunos investigadores como Robert Bauval. Si no existió ninguna cultura capaz de construir grandes monumentos en el año 10000 a. O., pero muchos de éstos giran en torno a esta mítica fecha, ¿qué es lo que incitó a los antiguos egipcios a reordenar sus construcciones reflejando vínculos estelares con este momento de la antigüedad? En definitiva, ¿qué sucedió alrededor del año 10.000 a. O. para que los egipcios miles de años después, rememoraran ese momento dejando constancia de ello para la eternidad? Sabios de corte iniciático. Contradiciendo las teorías académicas en donde se defiende que el término Shemsu Hor no es más que la designación dada a una serie de reyes míticos que vivieron en un pasado lejano también mítico, existe una tendencia que pretende otorgar a los seguidores de Horus un papel más importante de lo que se había pensado hasta ahora. Autores como Robert Bauval o Graham Hancock, no solamente piensan que los Shemsu Hor existieron, sino que además fueron los portadores de una sabiduría iniciática que durante siglos se mantuvo en el más absoluto de los secretos.Bauval y Hancock defienden que gracias a este selecto grupo de sabios, los antiguos egipcios pudieron erigir grandes construcciones para las que se requería una talla tal en conocimientos de tipo astronómico o matemático, que resultan imposibles de encontrar en una civilización aparentemente primitiva como lo era la egipcia del 2500 a. C., fecha en la que supuestamente se levantaron las grandes pirámides. Según estos dos autores, a la hora de edificar monumentos gigantescos como los de la meseta de Gizeh, “entre bastidores trabajaron hombres y mujeres serios e inteligentes”, sin cuya ayuda hubiera sido imposible la consecución de logros arquitectónicos de tal calibre, es decir, los Shemsu Hor.El deseo de los Seguidores de Horus, añaden Bauval y Hancock, era alcanzar la conquista de un gran proyecto cósmico que durante los siglos venideros sirviera de acicate a generaciones y generaciones de egipcios hasta su total consumación. Este proyecto no sería otro que el gigantesco plan cósmico que supone la construcción sobre el Valle del Nilo de una réplica en piedra de la constelación de Orión, grupo de estrellas que estaba identificado con el dios Osiris; precisamente la divinidad para la cual los Shemsu Hor se unieron a su señor Horus con el fin de vengar su muerte.Al parecer, este plan se consumó; no sabemos sin con éxito o no, pero lo que nadie puede dudar es que, después de la llamada Era de las Pirámides, que en la Historia de Egipto ocupa una horquilla de tiempo que más o menos se extiende desde el 2600 hasta el 2000 a. O., desaparecieron del panorama arquitectónico todas aquellas construcciones que requerían una serie de conocimientos astronómicos y matemáticos extraordinarios. En definitiva, desaparecieron los Shemsu Hor como herederos y legadores de un saber iniciático que había sido guardado con celo desde el alba del tiempo y que solamente fue empleado para honrar a los dioses con monumentos extraordinarios. Como en una especie de juego de locos, e tiempo y el espacio se diluyen en una extraña esencia cada vez que nos adentramos en el estudio del origen de la civilización egipcia Qué duda cabe de que, existieran o no los Shemsu Hor, una vez comprendido el papel de esta extraña clase de héroes, no habríamos hecho más que colocar una diminuta pieza del gigantesco puzzle que comprende e verdadero sentido de esta fascinante civilización.
Por ORION
PIRÁMIDES SUMERGIDAS.....



Un equipo cubano-canadiense informó, en el año 2.000, el descubrimiento de lo que podrían ser las ruinas de una ciudad de unos 6 mil años de antigüedad o mas, que se hundió en la costa del extremo occidental de Cuba, según se informo. La expedición integrada por científicos canadienses y cubanos que trabajan en el proyecto "Exploramar", dedicado a la búsqueda de restos de naufragios, halló indicios de un asentamiento humano. El descubrimiento tuvo lugar a 650 m. de profundidad en el mar Caribe, entre la península cubana de Guanahacabibes y la región mexicana de Yucatán. En el hallazgo se empleó un robot submarino equipado con cámaras, luces y sónares. Para cerciorarse realmente de que se trata de una ciudad sumergida, las investigaciones se están realizando a bordo del barco "Ulises", de la Academia de Ciencias de Cuba. Éste ha sido recientemente equipado con tecnología punta por la empresa Advanced Digital Communications (ADC), y una de las mejoras técnicas que incorpora a la investigación son las cámaras de campo visual más amplio. La localización de estos restos, que pertenecían a una ciudad sumergida desde hace miles de años, promete un gran descubrimiento arqueológico para explicar el pasado americano.El descubrimiento se realizó en el año 2000, pero es muy poca la información que se tiene del mismo. La autora de este descubrimiento es la ingeniera oceánica Paulina Zelitsky, una experta soviética –nacionalizada canadiense- que durante la Guerra Fría se dedicó a la construcción de bases secretas de submarinos, y que en la actualidad trabaja realizando obras de ingeniería civil y topografía del lecho oceánico. Hace unos años, Zelitsky alcanzó cierta notoriedad en los medios de comunicación al localizar los restos del Maine, cuyo hundimiento desató la guerra hispano-norteamericana de 1998. El buque se encontraba a unos cinco kilómetros de la Costa de La Habana y a casi mil metros de profundidad. El equipo de Zelitsky pudo mostrar impresionantes filmaciones del lugar del naufragio. En el año 2000, el equipo de esta investigadora informaba del hallazgo de una gran meseta de tierra con claros rastros de lo que parecen ser enormes estructuras arquitectónicas de factura humana parcialmente cubiertas por la arena. Desde arriba, las formas recuerdan a pirámides, calles y edificios. Como era de suponer, este hallazgo despertó la imaginación de aquellos que creen en la existencia de la Atlántida.Se ha confirmado que las piedras encontradas fueron cortadas, talladas y pulidas para hacerlas encajar unas con otras y formar así estructuras mayores. Sobre las extrañas inscripciones, algunas de ellas parecidas a los jeroglíficos egipcios, se sabe muy poco, salvo que son muy abundantes y que se encuentran en casi todas las partes del yacimiento. También han aparecido símbolos y dibujos cuyo significado se desconoce.La mayoría de las grandes cadenas de televisión de varios países están a la espera de que les faciliten este material sin precedentes. Afortunadamente, Paulina Zelitsky facilito al periodista e investigador Luís Mariano Fernández –ningún medio de comunicación las tiene o las ha emitido- las primeras imágenes grabadas por su cámara submarina de vídeo.
Hay pirámides y caminos a 600 metros“En realidad se trata de unas estructuras extremadamente peculiares.... han captado la imaginación de todos nosotros”, me comentaba el geólogo cubano Manuel Iturralde después de haber investigado durante un tiempo el lugar del hallazgo. “Me resulta muy complicado explicar esto desde el punto de vista geológico”, añadió, tras una larga entrevista concertada con él en la ciudad de La Habana. El examen y análisis de la muestras rocosas que serán recogidas en las próximas fechas ofrecerá más luz sobre la formación, que recordemos que está ubicada frente a la Península de Guanahacabibes, en el extremo Oeste de Cuba.Iturralde, que trabaja en el Museo Nacional de Historia Natural de La Habana, se ha unido al Proyecto Exploramar - el único facultado por Fidel Castro para el rastreo de los fondos marinos de la Isla - en los esfuerzos por desvelar el enigma de las rocas, de tipo granito, pulidas y de forma geométrica. Las estructuras, que recuerdan a las pirámides egipcias, caminos y otro tipo de construcciones, yacen a más de 600 metros de profundidad en un área de más de 20 kilómetros cuadrados. El Proyecto Exploramar ha sugerido que pudieran pertenecer a una civilización que colonizó el continente americano hace miles de años, probablemente asentada en una isla que se hundió a gran profundidad por un cataclismo natural, tal vez un terremoto.
ROBERT BAUVAL....LAS PIRÁMIDES Y LA CONSTELACIÓN DE ORION..(1)

El ingeniero Robert Bauval ha desarrollado toda una hipótesis astronómica. Según su teoría estas tres pirámides son una traslación en la tierra de la disposición de las 3 estrellas centrales de la constelación de Orión. En concreto, la correlación sería exactamente la correspondiente al cielo del año 10.500 a.C. con lo que se señalaría una fecha especialmente importante por alguna razón. Relacionado con esta teoría habría que recordar la identificación en Egipto entre el dios Osiris y la constelación de Orión, y entre la diosa Isis y Sirio.Robert Bauval va más allá en sus hipótesis, ya que en referencia a la Esfinge que acompaña a las tres pirámides, señala las últimas constataciones geológicas de los estudios del geofísico Thomas Dobecki y al geólogo de la universidad de Boston Robert Schoch (no aceptadas por los

arqueólogos oficiales, ya que no suelen hacer caso de las opiniones de expertos en otras ciencias, en este caso la geología. En la Esfinge hay marcados y claros síntomas y marcas de erosión producidas por abundancia de agua. Y la última abundancia de agua sucedió, precisamente, hacia el año 10.000 a. C.En cuanto a cara de la Esfinge cada vez siembra más dudas. La mayoría de las teorías apunta que se trata de una cara añadida al cuerpo de león de la figura, mucho después. Y otros dudan de que esa cara sea la del faraón Kefrén, cuyo nombre lleva la segunda pirámide en tamaño de las tres de la meseta.Los grupos esotéricos, empezando por algunos tan famosos como la masonería, la teosofía y los rosacruces y los de nueva era en general, no sólo comparten la teoría de su uso como centros de rituales de transformación y resurrección, también afirman que su “efecto” sigue estando vigente, de ahí la mucha gente que ha recurrido al soborno, o a cualquier tipo de influencia, para pasar una noche dentro de la gran pirámide. Y aunque hay diversidad de

opiniones sobre cuál es el punto más indicado, la mayoría se inclina por la cámara del rey y, en concreto, el interior del sarcófago de granito que hay en ella (por cierto otro enigma chocante, pues su tamaño hace imposible el haberlo introducido en la cámara una vez construida).Importante y sugerente es recordar que la gran mayoría de restos arqueológicos se sabe con seguridad que sigue enterrado bajo la arena, o incluso dentro de monumentos ya conocidos, como el laberinto de pasillos y cámaras huecas, detectados en el interior de la gran pirámide por un equipo japonés de la universidad de Waseda de Tokio en 1987. Y otros bajo la Esfinge. La razón de que no se excaven se debe a la dificultad de conseguir permisos de excavación por parte de las autoridades egipcias, a las que fundamentalmente les interesa el turismo y su dinero, y tienden a usar posibles “descubrimientos” a su manera mediática, como el tinglado multimedia que se montó hace pocos años con la retransmisión de un robot abriendo una puerta en un pasillo de ventilación de la gran pirámide. Y su reticencia a que excaven arqueólogos extranjeros.
LAS PIRÁMIDES Y LA CONSTELACIÓN DE ORIÓN....ROBERT BAUVAL..




La relación entre las estrellas del Cinturón de Orión (Zeta, Epsilon y Delta Orionis) era evidente. Una conexión astronómica y estelar existía. Bauval encontró además características similares entre las tres estrellas del Cinturón de Orión y las tres Pirámides. Ateniéndonos a la correlación existente entre la Constelación de Orión (Celestial Handbook, Robert Burnham Jr., Dover Publications.) y la vista aérea de las Pirámides de Gizeh, el Ing. Robert Bauval insiste en la existencia de una relación de alineación astronómica entre ambas, entre la imagen del cielo y la imagen de la Tierra en Gizeh durante el año 10.500 a C. En detalle:- Las tres estrellas están alineadas en dirección sudoeste mientras cruzan el meridiano. - Las tres Pirámides están alineadas en dirección sudoeste orientados al meridión. - La estrella más alta Delta Orionis, está ligeramente desviada hacia el este de la diagonal que proyectan las otras dos estrellas. - La Pirámide del Sur, Micerinos está ligeramente separada hacia el este con respecto a la línea diagonal proyectado por las otras dos pirámides. - Delta Orionis es también mucho menos brillante que las otras dos estrellas, las cuales son de una magnitud muy similar (magn. 2.20, comparado con 1.70 y 1.79). - La Pirámide de Micerinos es también mucho más pequeña que las otras dos pirámides las cuales son de una altura muy parecida (65 metros comparado con 147 y 143 metros). - La estrella del centro, Epsilon se encuentra casi equidistante a las otras dos estrellas. - La Pirámide del medio, la de Kefrén, es casi equidistante a las otras dos pirámides.En los Textos de las Pirámides la Vía de Agua Sinuosa era visto como el homólogo celeste del Nilo. La sinuosidad del Río Nilo describe perfectamente los movimientos de la Vía Láctea con respecto a la Tierra. Más aún, la alineación sudoeste de las tres estrellas relativo al eje de la Vía Láctea cuadra con el alineamiento sudoeste de las tres Pirámides relativo al eje del Nilo. También es sorprendente que la distancia de las estrellas con respecto al eje de la Vía Láctea cuadra -en igual escala- con la distancia de las pirámides con respecto al eje del Nilo. Para Robert Bauval estos son elementos sólidos que indican una relación

directa entre el Cinturón de Orión y las Pirámides de Gizeh. La posición de estas estrellas con los canales de la Gran Pirámide apuntan directamente al año 10.500 a C, la misma fecha estimada de edad para la Esfinge, en la Era del León. La relación existe, no puede negarse que hay una correlación entre la imagen del cielo y la imagen de la Tierra en Gizeh para la época del 10.500 a C, fecha dada a través del software especialmente diseñado para el movimiento de las estrellas denominado SkyGlobe.Diversos factores se interrelacionan en esa fecha para conmemorar el tiempo primigenio. En el 2.500 a C el canal Sur de la Cámara del Rey apuntaba a Zeta Orionis, la estrella más baja del Cinturón de Orión. Utilizando el software citado se comprobó que el punto bajo se alcanzó hacia el 10.500 a C cuando el Cinturón de Orión se encontraba a unos 10 grados por encima del horizonte. En el 2.500 a C el ángulo de las tres estrellas del Cinturón de Orión eran de unos 73 grados con el meridiano, sin embargo el ángulo de las tres pirámides era de 45 grados. Para el año 10.500 a C el ángulo de las estrellas de Orión eran muy próximos a los 45 grados. La relación se repetía. También en la Esfinge se comprobaba la relación de alineación astronómica. Entre sus patas existe una inscripción que dice el lugar del tiempo primigenio. La Esfinge mira al Este, lugar donde el Sol se levanta cada mañana.La estrella Zeta Orionis del Cinturón de Orión cruzó el meridiano en el 10.500 a C, lo que significa que el punto vernal (lugar que ocupa el Sol en el cielo en los equinoccios) estaba sobre el horizonte justo en el Este, en perfecta alineación con la Esfinge. Asimismo, la constelación zodiacal de Leo estaba localizado hacia el este. Sin duda alguna, la Esfinge estaba apuntando hacia el Cinturón de Orión en el año 10.500 a C cuando se encontraba en su punto más bajo en el meridiano sur en plena Era del León. Para el escritor y egiptólogo Robert Bauval todos estos datos no pueden ser atribuidos a la casualidad. Son demasiados los factores que se interrelacionan entre sí. Nos dice en La Cámara Secreta: existe y sigo convencido de que los antiguos que diseñaron Gizeh intentaron fijar una fecha para conmemorar el tiempo primigenio o la Edad de Osiris y que esta fecha fue alrededor del 10.500 a C.Hoy sabemos que todo lo que existe en la meseta de Gizeh, Pirámides y Esfinge nos describe el Universo tal y como lo vieron sus constructores. El año 10.500 a C y más atrás aún según otros estudios científicos, nos marcan el inicio de una civilización perdida que nos dejaron sus huellas a través de sus monumentos y escritos, certificando la relación estelar con el Hombre de aquellas épocas, verdaderos profesionales en Arquitectura, Astronomía y Tecnología. Protagonistas vivas, la Esfinge, las Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos (o Khufu, Khafre y Menkaure) son testigos de varias civilizaciones, una perdida en la noche de los tiempos, junto a la faraónica, la griega, la romana y quizás también puedan ver la nuestra ... Hoy sabemos que todo lo que existe en la meseta de Gizeh, Pirámides y Esfinge nos describe el Universo tal y como lo vieron sus constructores.
ARQUEOLOGÍA PSÍQUICA.....GLASTONBURY..F.BLIGH BOND...

Los orígenes de la moderna arqueología psíquica hay que buscarlos, forzosamente, en la Gran Bretaña de principios de siglo. Fue en 1907 cuando llegó a las ruinas de la emblemática abadía de Glastonbury -tan enrraizada con los mitos artúricos- un hombre llamado a desenterrar algunos de sus misterios: Frederick Bligh Bond. Imbuido en el ambiente espiritista anglosajón de la época, Bligh decidió ayudarse de un sensitivo para saber por dónde empezar sus excavaciones en aquel mar de ruinas.El psíquico en cuestión fue el capitán John Bartlett, un diestro practicante de la escritura automática que pronto se creyó en contacto con un tal Fray Guillermo, que le ayudó a dibujar planos y trazados de Glastonbury sin conexión aparente con las ruinas.

Lo cierto es que tanto Bligh como el capitán Barlett comenzaron a constatar una cosa harto curiosa: a medida que ese tal Fray Guillermo les transmitía psicográficamente planos de Glastonbury, las excavaciones del equipo de peones de Bligh confirmaban sus indicaciones.De hecho, Fray Guillermo les anunció el descubrimiento de los restos de una capilla desconocida al Este del templo. Les dictó sus proporciones y hasta les reveló que su constructor fue un tal abad Beere, que la bautizó con el nombre de capilla del rey Edgar. Hasta 1909 -cuando los datos de estas comunicaciones psíquicas se habían borrado ya de la memoria de Bligh y Bartlett- las palas de los arqueólogos no confirmaron la veracidad de tales aseveraciones. Incluso las medidas se revelaron totalmente precisas. La duda de los parapsicólogos es: ¿anuncio desde el Más Allá o "simple" premonición de los dos personajes implicados?Bligh y Bartlett nunca se hicieron semejante pregunta. Ocultando a la Iglesia de Inglaterra la razón de sus éxitos arqueológicos, ambos siguieron en contacto con Fray Guillermo y un cada vez más surtido "equipo" de monjes que se autodenominaban en los mensajes psicográficos como la "Compañía de Avalón" o los "Vigilantes del Otro Lado". Sea como fuere, varios documentos, entre ellos una carta de un tal Everard Feilding, confirman que los anuncios de Fray Guillermo se produjeron muchos meses antes de los descubrimientos arqueológicos, e incluso antes de que Bligh fuera designado como responsable de las excavaciones en Glastonbury.
Aunque en 1909 Bond había publicado un tratado ortodoxo sobre diversos aspectos arquitectónicos de la abadía, un nuevo libro titulado The Gate of Remembrance, que publicó en 1918, puso muy nerviosas a las autoridades eclesiásticas y arqueológicas de su tiempo.En él confesaba que las excavaciones de Glastonbury habían sido llevadas a cabo gracias a los mensajes de “escritura automática” canalizados por médiums y dictados por los monjes que habían habitado la abadía hasta el siglo XVI, antes de ser demolida. Si Bond se hubiera limitado a hablar sólo de gematría su reputación tal vez se habría salvado pero incluyó los escritos de todas las sesiones espiritistas que se habían llevado a cabo, discutió abiertamente la escritura automática de Alleyne y terminó hablando de la naturaleza espiritual del hombre. Las autoridades eclesiásticas y arqueológicas arremetieron contra él y le tacharon de excéntrico. Bond añadió más leña al fuego con una nueva obra, The Hill of Vision, donde daba detalles de otras predicciones de los monjes, incluida la Primera Guerra Mundial. Robinson no pudo contener su furia: el espiritismo estaba prohibido desde los tiempos bíblicos y era un descrédito para la Iglesia que sus miembros lo practicaran. Se trataba además de una técnica arqueológica sin ningún fundamento y, por supuesto, el templo de Glastonbury no era un lugar para experimentar con espíritus.
Shemsu hor.....bauval y hancock....



Los primeros indicios sobre estos misteriosos personajes aparecen en el Canon Real de Turín, este es un papiro en donde se recoge una lista de gobernantes del antiguo egipto y se les da el nombre por el que lo sconocemos. Manetón, un historiador egipcio, por orden de Ptolomeo II, hijo de Ptolomeo general de Alejandro Magno, reunió todo la historia de Egipto en un Libro llamado laAigyptíaka para entregárselo a su nuevo faraón. En este libro que nos han llegado muy pocas cosas, sobre todo por la destrucción de la Biblioteca de Alejandria, nos queda otra lista de similares características, a la lista de los Shensu Hor, aunque en este documento no se les llama así, no se puede dudar a que se refiere a ellos. Pues bien esto hace referencia a unos semidioses que gobernaron durante 5813 años, estos son sucesores de otros reyes, unos Dioses y otros héroes.En esta lista ponen a Horus como primero de los Shensu Hor y quien enseño a los egipcios a cultivar.

Contradiciendo las teorías académicas en donde se defiende que el término Shemsu Hor no es más que la designación dada a una serie de reyes míticos que vivieron en un pasado lejano también mítico, existe una tendencia que pretende otorgar a los seguidores de Horus un papel más importante de lo que se había pensado hasta ahora. Autores como Robert Bauval o Graham Hancock, no solamente piensan que los Shemsu Hor existieron, sino que además fueron los portadores de una sabiduría iniciática que durante siglos se mantuvo en el más absoluto de los secretos.Bauval y Hancock defienden que gracias a este selecto grupo de sabios, los antiguos egipcios pudieron erigir grandes construcciones para las que se requería una talla tal en conocimientos de tipo astronómico o matemático, que resultan imposibles de encontrar en una civilización aparentemente primitiva como lo era la egipcia del 2500 a. C., fecha en la que supuestamente se levantaron las grandes pirámides. Según estos dos autores, a la hora de edificar monumentos gigantescos como los de la meseta de Gizeh, “entre bastidores trabajaron hombres y mujeres serios e inteligentes”, sin cuya ayuda hubiera sido imposible la consecución de logros arquitectónicos de tal calibre, es decir, los Shemsu Hor.El deseo de los Seguidores de Horus, añaden Bauval y Hancock, era alcanzar la conquista de un gran proyecto cósmico que durante los siglos venideros sirviera de acicate a generaciones y generaciones de egipcios hasta su total consumación. Este proyecto no sería otro que el gigantesco plan cósmico que supone la construcción sobre el Valle del Nilo de una réplica en piedra de la constelación de Orión, grupo de estrellas que estaba identificado con el dios Osiris; precisamente la divinidad para la cual los Shemsu Hor se unieron a su señor Horus con el fin de vengar su muerte.Al parecer, este plan se consumó; no sabemos sin con éxito o no, pero lo que nadie puede dudar es que, después de la llamada Era de las Pirámides, que en la Historia de Egipto ocupa una horquilla de tiempo que más o menos se extiende desde el 2600 hasta el 2000 a. O., desaparecieron del panorama arquitectónico todas aquellas construcciones que requerían una serie de conocimientos astronómicos y matemáticos extraordinarios.Sin embargo, ninguna de estas teorías arqueoastronómicas demuestra con claridad que en esa época tan temprana existiera sobre el Valle del Nilo una civilización desarrollada, tal y como muchos han querido ver. Pero es desde este punto de vista, del mismo que ofrecen este tipo de pruebas estelares, desde donde debemos lanzar una reflexión, esbozada ya por algunos investigadores como Robert Bauval. Si no existió ninguna cultura capaz de construir grandes monumentos en el año 10000 a. O., pero muchos de éstos giran en torno a esta mítica fecha, ¿qué es lo que incitó a los antiguos egipcios a reordenar sus construcciones reflejando vínculos estelares con este momento de la antigüedad? En definitiva, ¿qué sucedió alrededor del año 10.000 a. O. para que los egipcios miles de años después, rememoraran ese momento dejando constancia de ello para la eternidad? En definitiva, desaparecieron los Shemsu Hor como herederos y legadores de un saber iniciático que había sido guardado con celo desde el alba del tiempo y que solamente fue empleado para honrar a los dioses con monumentos extraordinarios.Como en una especie de juego de locos, e tiempo y el espacio se diluyen en una extraña esencia cada vez que nos adentramos en el estudio del origen de la civilización egipcia Qué duda cabe de que, existieran o no los Shemsu Hor, una vez comprendido el papel de esta extraña clase de héroes, no habríamos hecho más que colocar una diminuta pieza del gigantesco puzzle que comprende e verdadero sentido de esta fascinante civilización.



Datos archivados del Taringa! original
8puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
4visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

b
Usuario
Puntos0
Posts255
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.