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Este es mi nuevo post, espero que les guste.
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Científicos, pacientes psiquiátricos, intelectuales, escritores, artistas, amas de casa, soldados, hippies. A lo largo de siete décadas, el LSD iluminó con su intenso resplandor la existencia de millones de personas y transformó para siempre la cultura borrando las fronteras de la razón. La prohibición alentó la producción sin control y el crecimiento del mercado negro, mientras los estudios sobre sus propiedades terapéuticas se archivaron.
LSD - Dietilamida del ácido lisérgico
"Las drogas psicodélicas, como LSD y el MDMA pueden ser efectivas en el tratamiento de varias enfermedades psiquiátricas es una idea vieja. Antes consideradas ‘drogas maravilla’ por sus efectos sobre la ansiedad, la depresión, el alcoholismo y otras enfermedades mentales, fueron desterradas de la práctica médica después de que disposiciones legales prohibieran su venta y uso. Aunque estas prohibiciones fueron puestas allí en buena medida para contrarrestar la preocupación por el crecimiento del uso recreativo de drogas que proveían combustible a las culturas contestatarias de los 60’s y 80’s.
Albert Hofmann y su descubrimiento accidental de la LSD
En 1938 un químico suizo de los laboratorios Sandoz llamado Albert Hofmann, había iniciado una serie de investigaciones sobre el ácido lisérgico, que es el nombre con el cual se denomina el núcleo común de todos los alcaloides presentes en el cornezuelo de centeno o Claviceps purpurea.
Cinco años más tarde, concretamente el 16 de abril de 1943, Hofmann ingirió accidentalmente una cantidad infinitesimal de un compuesto que le hizo ir zigzagueando en su bicicleta hasta llegar a su casa en las afueras de Basilea.
En su libro LSD, Hofmann comenta que aquellas extrañas sensaciones acabaron desembocando en una experiencia sin igual que no se podían correlacionar con ningún tipo de ebriedad del que tuviera noticia. Así fue como descubrió por casualidad los efectos de la LSD-25. Sin embargo, por aquellas fechas Europa se desangraba aún en una guerra que parecía interminable y no se prestó mucha atención a ese fármaco que a mediano plazo, habría de revolucionar el acervo cultural y espiritual de Occidente.
Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, la casa Sandoz se dedicó a difundir el descubrimiento, bajo el nombre comercial de Delycid. Hofmann contibuyó activamente a su difusión compartiendo la sustancia y sus descubrimientos acerca de ella con diversas personalidades que mediante su propia fama y en sus respectivos campos de trabajo, colaboraron a difundir este y otros psicoactivos.
En su biografía personal Hofmann utiliza la metáfora de un "círculo mágico" que enlazó las vidas y los intereses del matrimonio Wasson (quienes dieran a conocer a María Sabina y sus hongos psicoactivos alrededor del mundo), de los filósofos Jünger y Huxley, del antropólogo Roger Heim, del botánico Shultes y de la misma María Sabina (a quien Hofmann fue a visitar a Huautla llevándole como regalo cápsulas de psilocibina, para trabajar conjuntamente en el redescubrimiento de lo que dieron en llamar "las plantas de los dioses".
Química
La dietiltiamida del ácido lisérgico o LSD es un compuesto semisintético derivado del hongo Claviceps purpurea que se encuentra en estado silvestre parasitando cereales o se cultiva en laboratorios criogénicos para preparar fármacos hechos a base de ergotamina y dihidroergotamina como el Cefargot® y el Bellergal®, medicamentos que se utilizan contra la migraña y transtornos nerviosos.
Producción
Se produce en forma de cristales en laboratorios ilegales, principalmente en Estados Unidos. Esos cristales se convierten en líquido para distribuirlo. Es inodoro, incoloro y tiene un ligero sabor amargo.
Conocido como “ácido” y con muchos otros nombres, el LSD se vende en la calle en pequeñas tabletas (“micropuntos”), cápsulas o cuadros de gelatina (“cristal de ventana”). A veces se añade a papel absorbente, el cual entonces es dividido en cuadros pequeños decorados con diseños o personajes de caricaturas. Ocasionalmente se vende en forma líquida. Pero sin importar en qué forma esté, el LSD conduce a quien lo consume al mismo lugar: una severa desconexión de la realidad.
Mecanismo de acción
Su principal vía de administración es la oral. Sus efectos comienzan entre los 15 y 30 minutos después de la ingestión y se prolongan hasta por 12 horas, cosa bastante desconcertante para los científicos ya que la metabolización se lleva a cabo en un tiempo récord (aproximadamente dos horas), comparada con la de otros psicoactivos, y aunque técnicamente ya ha abandonado el organismo, sus efectos se prolongan durante aproximadamente 10 horas más. Se sabe que la LSD actúa de forma selectiva como agonista en el receptor de 5-HT, con ello disminuye la actividad espontánea del Sistema Nervioso Central pero aumenta la actividad por estímulos periféricos, provocando alteraciones importantes en la esfera perceptual, principalmente a nivel visual.
La dietilamida del ácido lisérgico no crea dependencia física ni psicológica. El patrón más común -tal como el de todo enteógeno- es el viaje ocasional, separado por intervalos de meses o años. Los usuarios de tripis que pasan una racha experimentando más seguido con ellos usualmente llegan aun punto en el que les resulta imposible manejar las experiencias y optan por suspender su consumo voluntariamente y sin problema alguno.
Efectos
Las dosis bajas generan hilaridad, aceleran los pensamientos, traen a la mente recuerdos vívidos, provocan asociaciones libres y algunas visualizaciones. Las dosis psicodélicas ocasionan un colapso temporal sobre la percepción y usualmente llevan a introspecciones profundas en las que se trasciende el ego y se tiene alguna clase de experiencia mística.
Los efectos del LSD dependen de la interrelación de los siguientes factores :
> Las características de la sustancia y la forma en que la consumas
> Características personales: personalidad, peso, edad, estado de salud y de ánimo, así como
tu Experiencia pasada como consumidor de la droga en cuestión
> Las circunstancias en las cuales consumís la droga: (compañía, lugar, legalidad)
Los efectos generados por el LSD sobre el Sistema Nervioso Central son predominantemente alucinatorios y pueden durar de 3 a 12 horas.
El potencial alucinógeno de esta sustancia provoca distorsiones perceptivas , entre ellas una mayor sensibilidad y apreciación a través de los sentidos: tacto, vista, oído , olfato y gusto. También genera cambios en la percepción del tiempo, cambios en el estado de ánimo, desbloqueo de recuerdos reprimidos y una expansión de conciencia que generalmente es vivida como una pérdida de las fronteras del yo.
1ª fase: Dura alrededor de 5 horas, con un característico cuadro de sintomas, entre los que se encuentran alteraciones de la percepción, mayor vivacidad de los colores y las formas de los objetos, sensibilidad por los detalles, deformaciones de los objetos, distorsiones de la realidad, de las formas, pseudoalucinaciones, alteración en la percepción del propio cuerpo, ideas delirantes y confusión mental.
2º fase: Van disminuyendo la intensidad de los efectos anteriores, de forma que las alucinaciones se alternan con periodos de realidad, suele durar unas dos horas aproximadamente, después de las cuales la persona, suele conservar un recuerdo bastante exacto de la experiencia vivida.
Efectos Adversos
Los efectos de la LSD son impredecibles. Dependen de la cantidad ingerida; de la personalidad, estado de ánimo y expectativas del usuario; y del ambiente en el que se usa la droga. Por lo general, el usuario siente los primeros efectos de la droga de 30 a 90 minutos después de tomarla. Los efectos físicos incluyen dilatación de las pupilas, sudoración, falta de apetito, insomnio, sequedad en la boca, temblores y aumento de la temperatura corporal, frecuencia cardiaca y presión arterial.
Las sensaciones y los sentimientos cambian de forma mucho más drástica que las señales físicas. Es posible que el usuario sienta varias emociones diferentes a la vez o que pase rápidamente de una emoción a otra. Si se toma en una dosis suficientemente alta, la droga produce delirio y alucinaciones visuales. El sentido del tiempo y el de sí mismo cambian en el usuario. Las sensaciones parecen “cruzarse”, dando al usuario la impresión de oír los colores y ver los sonidos. Estos cambios pueden ser atemorizantes, causándole pánico al usuario.
Los usuarios le dan el nombre de “viaje” a su experiencia con la LSD y le llaman “mal viaje” a las reacciones adversas agudas.
Algunas personas que usan LSD sufren pensamientos y sensaciones sumamente aterrorizantes, tienen miedo de perder el control, de volverse locos y de la muerte, y se sienten angustiados. Han ocurrido algunos accidentes mortales durante estados de intoxicación con LSD.
Para tener en cuenta
Iluminana lo que siempre quisimos ver -sin conseguirlo del todo- y también lo que siempre quisimos no ver, lo pasado por alto... apto sólo para quienes buscan lo verdadero a cualquier precio... La amistad, el amor carnal, la reflexión, el contacto con la naturaleza, la creatividad del espíritu, pueden abrirse en universos apenas presentidos, infinitos por sí mismos
El único riesgo real que afronta el consumidor de LSD es un malviaje que lo lleve a episodios de terror o pánico. Ante ello se recomienda infundir tranquilidad y confianza al sujeto y cambiar de ambiente para modificar la ideación. En caso de ser verdaderamente necesario, es posible suspender los efectos administrando una pastilla de haloperidol (Haldol®) o clorpromazina (Largactil®).
Aquí vale la pena citar lo que dice el mismo Hofmann con respecto a los malos viajes:
"Yo he sacado el mayor provecho de los malos trips. Cuando uno conoce el infierno, se percibe al mundo como un milagro que de pronto se revela de nuevo ante uno. Cuando uno está bajo los efectos de la LSD no se piensa. La sensibilidad aumenta en tal medida que el exceso de sensaciones nos sobrepasa. En ese momento es de suma importancia tener cerca de una persona querida o intelectualmente afín, cuya presencia nos ayude a encausarnos por el camino adecuado".
