Conclusión
Assassin’s Creed III presenta sus credenciales para alzarse con el reconocimiento de suponer la entrega más ambiciosa de dicha saga, dando una vuelta de tuerca necesaria a una historia y jugabilidad que tal vez empezaba a estancarse, pero que ha sabido reponerse a las dudas de manera totalmente brillante, ofreciendo a los seguidores un título que rebosa calidad en cualquiera de sus múltiples propuestas.
Y es que los elementos trabajados para tal propósito han sido claros y concretos. Se han roto ciertos estigmas con las entregas anteriores para presentar una historia potente y atractiva, que llame la atención y que consiga entablar nuevos lazos simbólicos de unión entre Connor y el jugador, algo que después de tantos años acompañando a Altaïr y Ezio no era tarea sencilla, pero que se ha resuelto a la perfección en esta ocasión.
Además, la férrea insistencia en dotar al juego de una variedad tan extensa en todas sus posibilidades, supone la base más férrea posible para desarrollar una longevidad en el tiempo jugado que emana directamente del título hacia el jugador. Se ha sabido pues renovar los aspectos jugables más arraigados, así como establecer nuevas posibilidades con el objetivo de aumentar una riqueza ya vasta de por sí.
Todo ello finalmente aderezado con un apartado gráfico y sonoro que arropa y completa un extenso trabajo que no escatima recursos a la hora de redondear un acabado global realmente admirable, situando a Assassin’s Creed III como uno de los juegos referentes en los últimos estertores de esta generación que empieza a tocar a su fin.
Lo mejor:
Un argumento sólido, trabajado y con riqueza literaria destacable.
La potenciación de las virtudes existentes e implementación de novedades jugables necesarias.
Las batallas navales como característica complementaria más original.
Una cantidad de variedad en las misiones que otorga durabilidad garantizada al título.
Un apartado artístico extremadamente cuidado, junto a un acompañamiento sonoro excelente.
Lo peor:
Algunos pequeños bugs que no dañan la experiencia final del jugador.
Assassin’s Creed III presenta sus credenciales para alzarse con el reconocimiento de suponer la entrega más ambiciosa de dicha saga, dando una vuelta de tuerca necesaria a una historia y jugabilidad que tal vez empezaba a estancarse, pero que ha sabido reponerse a las dudas de manera totalmente brillante, ofreciendo a los seguidores un título que rebosa calidad en cualquiera de sus múltiples propuestas.
Y es que los elementos trabajados para tal propósito han sido claros y concretos. Se han roto ciertos estigmas con las entregas anteriores para presentar una historia potente y atractiva, que llame la atención y que consiga entablar nuevos lazos simbólicos de unión entre Connor y el jugador, algo que después de tantos años acompañando a Altaïr y Ezio no era tarea sencilla, pero que se ha resuelto a la perfección en esta ocasión.
Además, la férrea insistencia en dotar al juego de una variedad tan extensa en todas sus posibilidades, supone la base más férrea posible para desarrollar una longevidad en el tiempo jugado que emana directamente del título hacia el jugador. Se ha sabido pues renovar los aspectos jugables más arraigados, así como establecer nuevas posibilidades con el objetivo de aumentar una riqueza ya vasta de por sí.
Todo ello finalmente aderezado con un apartado gráfico y sonoro que arropa y completa un extenso trabajo que no escatima recursos a la hora de redondear un acabado global realmente admirable, situando a Assassin’s Creed III como uno de los juegos referentes en los últimos estertores de esta generación que empieza a tocar a su fin.
Lo mejor:
Un argumento sólido, trabajado y con riqueza literaria destacable.
La potenciación de las virtudes existentes e implementación de novedades jugables necesarias.
Las batallas navales como característica complementaria más original.
Una cantidad de variedad en las misiones que otorga durabilidad garantizada al título.
Un apartado artístico extremadamente cuidado, junto a un acompañamiento sonoro excelente.
Lo peor:
Algunos pequeños bugs que no dañan la experiencia final del jugador.