Leyendo un libro sobre la alimentación como medicina para diversos problemas, caí en que la leche es mala para el organismo, ese alimento por el que se ejerce coacción en todas partes, no es tan sano como se predica. La leche de vaca es un alimento muy nutritivo... Para un ternero en época de crecimiento. Los humanos digerimos tan solo la leche de nuestra especie, y en época de lactancia. La proteína principal de la leche, la caseína, es difícil de digerir por completo, ocasionando varios problemas.
¿Por qué? Éste doctor, plantea que algunos alimentos (no solo la leche) modernos están modificados respecto a los alimentos “ancestrales”, mientras que nuestro sistema digestivo no se ha modificado. Esta modificación de los alimentos viene dada por la alteración genética provocada por la agricultura, en el caso de algunos cereales, o bien por la cocción a altas temperaturas, que modifica la estructura de las proteínas. Así, las proteínas que ingerimos pueden no ser digeridas por completo, alterando el equilibrio de la flora intestinal y pasando de una flora de fermentación (fisiológica) a una flora de putrefacción (no fisiológica). Esta alteración de la flora y del contenido intestinal genera toxinas que se absorben y alteran el equilibrio del organismo.
¿Y no perdemos calcio? En absoluto, ya que varios de los vegetales que consumimos poseen calcio y hierro en abundancia, ademas, el organismo absorberá el calcio según sus necesidades.
Si observamos a los animales, nos será más fácil comprender por qué debemos eliminar estos productos de nuestra vida diaria. Ellos toman leche solo a edades tempranas, y de su propia especie. Y los humanos, tomamos leche durante la etapa adulta y además de otra especie: la vaca. Estamos actuando en contra de la naturaleza.
A continuación, voy a dejar 4 puntos donde se explica por qué es malo consumir leche animal y sus derivados:
1) Muchos somos intolerantes a la lactosa, sin saberlo...
De acuerdo al Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK, por sus siglas en inglés), de 30 a 50 millones de personas en su país son intolerantes a la lactosa: el azúcar presente en la leche y sus derivados. Datos de la facultad de Medicina de Harvard, indican que hasta el 70% de la población mundial es intolerante a la lactosa. La intolerancia entonces, no es una enfermedad, sino un estado fisiológico normal. Esto ocurre porque entre los dos y cuatro años de edad, nuestro cuerpo empieza a perder el poder de la enzima lactasa, que es la responsable de digerir la lactosa. Al seguir consumiendo leche, la lactosa que no se digiere permanece en el intestino, donde es fermentada por las bacterias del colon, lo que nos causa gases, dolor e inclusive diarrea.
2) Nuestro cuerpo no puede absorber el calcio contenido en la leche.
Cuando hablamos de leche, el primer nutrimento que nos viene a la mente es el calcio.
Pero precisamente una proteína de la leche, la caseína, es la que impide que podamos absorber el calcio que contiene. Esto ocurre porque al consumir proteínas animales, el pH de la sangre se vuelve ácido y el organismo, como reacción, saca parte del calcio que tenemos en los huesos para poder neutralizar esa acidez. Un trabajo realizado por el doctor William Ellis, expresidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, demostró que las personas que toman entre 3 y 5 vasos de leche diarios presentan los niveles más bajos de calcio en la sangre. Lo que implica que el consumo en grandes cantidades de proteínas lácteas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos. Entonces, el hecho de vivir sin leche no es un impedimento para tener huesos y dientes fuertes, al contrario, estudios han demostrado que el consumo de lácteos o de alimentos con calcio no es un factor protector contra el riesgo de fracturas. La leche sí tiene nutrimentos indispensables, pero para obtenerlos no necesitamos tomarla. Los mejores alimentos para adquirir el calcio son los vegetales.
3) Su consumo aumenta el riesgo de alergias y asma.
La leche de vaca tiene tres veces más proteína que la leche humana. La caseína, una de sus proteínas, es una sustancia muy espesa que nuestro organismo no puede eliminar. En algunas personas se adhiere a los vasos linfáticos del intestino, impide la absorción de nutrimentos y ocasiona así problemas inmunológicos, alergias y asma.
4) Puede causar cáncer.
¿Cómo harán algunos productores de lácteos para que la vaca pueda producir leche en tan altas cantidades? Recurren a la hormona recombinante de crecimiento bovino (rBGH), la cual se inyecta a la vaca para que produzca más leche de la que podría dar de manera natural. Esto mismo incrementa los niveles de otra hormona denominada factor de crecimiento insulínico (IGF-1), que se traspasa a la leche y está relacionada con el cáncer de próstata, mama y ovarios, según datos del Instituto Nacional de Cáncer, publicados por la Universidad de Oxford.
Obviamente, es demasiado difícil cambiar hábitos que se nos han inculcado desde la infancia, y además dejar de consumir algo tan rico como la leche y sus derivados. (?) Pero es información bastante interesante y para tener bastante en cuenta, además, como dicen por ahí, el saber no ocupa lugar.