Jules Brunet (nacido en Francia en 1838) fue un oficial del ejército francés a las órdenes de Napoleón III galardonado por su bravura en combate, especialmente los acaecidos en la invasión a México, lo que le valío la distinción Légion d'honneur.
Dadas sus dotes es seleccionado para la misión que en 1867 se embarca a Yokohama en Japón destinada a entrenar los soldados del Shogun Tokugawa con respecto a las nuevas tácticas y armamento que el país oriental recibe después de 300 años de un aislamiento casi completo fuera de sus fronteras.
Un año después de que Brunet y su brigada estaban en la labor del entrenamiento estalla la guerra Boshin, iniciada por el emperador del Japón, Meiji, quien estaba harto de que su figura fuera un mero simbolismo mientras que el verdadero poder residía en el shogun desde hacía ya 7 siglos. Las cuestiones de abrir el comercio de Japón al mundo fue el detonante de esta guerra.
Brunet junto a la misión con la que fue enviado a Japón
A esto una orden directa desde el alto mando francés le ordena a Brunet volver inmediatamente a Francia, a lo que éste último se niega cegado por el esplendor de la cultura japonesa y renuncia a sus cargos en el ejército junto a la misión que le acompaña.
Junto a los soldados de Tokugawa sigue luchando durante un año. Incluso cuando el mismo Shogun renuncia a su cargo para evitar un conflicto aún más sangriento (cosa que fue en vano igual) huye junto al almirante Enemoto al norte del japón junto a varios soldados donde funda en la actual provincia de Hokkaido la República de Ezo donde el mismo Enemoto es proclamado presidente en las primeras elecciones democráticas celebradas en tierras niponas.
El jovencísimo emperador Meiji
Finalmente, las fuerzas del nuevo estado de Ezo son derrotadas por el ejército imperial quienes lo superaban por miles y estaban mucho mejor armados. Sin embargo, Brunet y sus compatriotas lograron huir en un buque francés rumbo a su madre patria y eludir a las autoridades imperiales que clamaban por su sangre. Incluso a su llegada, el emperador Meiji reclamó al gobierno de Francia que le extraditaran por los crimenes cometidos en su tierra.
Almirante Enemoto como presidente de la república de Ezo. En el frente a la derecha.
Sin embargo, el gobierno luso hizo lo propio ignorando estas demandas y restituyó los cargos a los que Brunet había renunciado, muy a su pesar de hecho. Si lo hizo fue por el pueblo que le había tomado cariño y lo consideraba un héroe desinteresado. Tras su regreso tuvo un papel decisivo en el ejército francés combatiendo en la guerra franco-prusiana donde fue capturado y en la supresión del movimiento revolucionario "la comuna de parís"
Samurai de la época en que la guerra Boshin transcurrió.
Mientras tanto, su fiel amigo y ex almirante del shogunato Tokugawa Enemoto también fue perdonado por el emperador y se le permitió ejercer cargos dentro del gobierno imperial. Brunet llegó a decir en sus memorias que Enemoto de haber llegado a ser europeo sin dudas hubiese llegado a general en cualquier ejército.
Años después Brunet sería perdonado por el emperador japonés e incluso su gobierno le condecoraría en 1881 y 1885 aunque en la embajada japonesa en París. A su vez para el año 1898 sería nombrado jefe de estado mayor de Francia. Muere finalmente en 1911 siendo una de las más grandes leyendas de la historia militar.