Hacia 1966, la saga de James Bond llega a un estancamiento: Sean Connery no quiere saber más nada del smoking y del Vodka Martini batido. Entonces, la británica productora del desesperado señor Cubby Broccoli empieza a buscar soluciones en cualquier punto por doquier, para evitar el colapso de la franquicia. Rápidos como el refucilo, los yanquis huelen la oportunidad de llenar el nicho.
En Italia piensan igual, y le proponen a Lando Buzzanca que se lance a la aventura con el imperdonable nombre de JAMES TONT, a bordo de un superfitito que —entre otras habilidades— puede andar bajo el agua. Todo para captar a ese público que quedó huérfano de acción, humor, misterio, erotismo y guerra fría. Pero volviendo a nuestro continente, los yanquis propondrán a DEREK FLINT, un súper espía mitad científico y mitad Carlitos Balá que, lejos de la mezcla de deportista /Cacho Castaña que era su competidor MATT HELM, y en sólo dos entregas protagonizadas por James Coburn —Our Man Flint y In like Flint—, serán para siempre recordadas como un caso curioso, aunque muy típico de la época. Este hombre, Flint, puede llegar a parecer incluso ridículo, pero es en todo caso demoledoramente gracioso.
Es el inventor de un encendedor único —al que hace referencia su nombre, dado que Flint significa pedernal—, además de un relojito pulsera que hace juego, y que le sirve para pellizcarlo y despertarse de sus autoinfligidas sesiones de catalepsia y otros ejercicios tántricos, y por que no lactántricos; es así nomás como les cuento: Flint no se duerme, se muere por un ratito; así descansa mejor. Es comprensible, ya que tiene que atender a ocho o 9 esposas, todas de diferentes países y sabores, además de conversar con sus mascotas favoritas, una pareja de delfines. Estos viven en un acuario, en alguna parte de su departamento y se comunican con él por medio de otro de sus asombrosos inventos: un diapasón electrónico que traduce en ambas direcciones. Con estos antecedentes, vayan tomándoles el peso a los libretos, si así se les puede llamar.
Se dijo alguna vez que en 1969 producirían una tercera entrega —The Bride of Flint— pero eso se los dejo como tarea para el hogar.
Y ahora a lo nuestro. Como creo que no existe película que no nos deje algo bueno, quisiera ofrecerles las bandas de sonido de ambos filmes en el mismo disco, compuestas por el genial JERRY GOLSMITH.
Están en 320 kpbs y el RAR pesa alrededor de 155 Mb.
Saludos, y que no se entere Iguiri-Iguiri.
O la CIA.
(Como lo haría el buen Flint, une las letras en negrita y obtendrás el link.)
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En Italia piensan igual, y le proponen a Lando Buzzanca que se lance a la aventura con el imperdonable nombre de JAMES TONT, a bordo de un superfitito que —entre otras habilidades— puede andar bajo el agua. Todo para captar a ese público que quedó huérfano de acción, humor, misterio, erotismo y guerra fría. Pero volviendo a nuestro continente, los yanquis propondrán a DEREK FLINT, un súper espía mitad científico y mitad Carlitos Balá que, lejos de la mezcla de deportista /Cacho Castaña que era su competidor MATT HELM, y en sólo dos entregas protagonizadas por James Coburn —Our Man Flint y In like Flint—, serán para siempre recordadas como un caso curioso, aunque muy típico de la época. Este hombre, Flint, puede llegar a parecer incluso ridículo, pero es en todo caso demoledoramente gracioso.
Es el inventor de un encendedor único —al que hace referencia su nombre, dado que Flint significa pedernal—, además de un relojito pulsera que hace juego, y que le sirve para pellizcarlo y despertarse de sus autoinfligidas sesiones de catalepsia y otros ejercicios tántricos, y por que no lactántricos; es así nomás como les cuento: Flint no se duerme, se muere por un ratito; así descansa mejor. Es comprensible, ya que tiene que atender a ocho o 9 esposas, todas de diferentes países y sabores, además de conversar con sus mascotas favoritas, una pareja de delfines. Estos viven en un acuario, en alguna parte de su departamento y se comunican con él por medio de otro de sus asombrosos inventos: un diapasón electrónico que traduce en ambas direcciones. Con estos antecedentes, vayan tomándoles el peso a los libretos, si así se les puede llamar.
Se dijo alguna vez que en 1969 producirían una tercera entrega —The Bride of Flint— pero eso se los dejo como tarea para el hogar.
Y ahora a lo nuestro. Como creo que no existe película que no nos deje algo bueno, quisiera ofrecerles las bandas de sonido de ambos filmes en el mismo disco, compuestas por el genial JERRY GOLSMITH.
Están en 320 kpbs y el RAR pesa alrededor de 155 Mb.
Saludos, y que no se entere Iguiri-Iguiri.
O la CIA.
(Como lo haría el buen Flint, une las letras en negrita y obtendrás el link.)
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