Saludos, hermanos. Hoy les traigo un tema especial para los hermanos separados que acusan a la iglesia católica de idólatra. También recomiendo a los católicos que difundan para que el mensaje llegue a los que ustedes creen que lo necesitan.
Venerar (que es sinónimo de honrar) a los santos, no es idolatría. Para poder explicar bien este tema, necesito hacer un desarrollo, por lo que demando prudencia a los lectores. No acepto que comenten en desacuerdo sin haber leído el texto completo; ni tampoco que contradigan alguno de estos puntos sin dar una argumentación que no esté refutada en el mismo texto. Tampoco acepto que digan que algún punto es incorrecto "porque sí", o "porque el pastor de mi congregación lo dice". A quienes quieran comentar lo permito pero pido como única condición que, antes de hacerlo, lo lean hasta el final; en caso contrario no comenten, gracias.
1. Las imágenes:
Cuando Dios dijo "No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni debajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra" lo que muchos ignoran de las escrituras es que, cuando uno las lee, no está leyendo el texto original, sino el resultado de una traducción, y por eso debemos consultar el idioma original. En el texto original, donde dice imagen se utiliza la palabra pesel que significa imagen idólatra. Pero cuando la biblia dice que Dios nos creó a su imagen y semejanza, o cuando manda a Salomón fabricar imágenes de ángeles y querubines, se utiliza la palabra tselem. De manera que las imágenes utilizadas para el culto de idolatría son llamadas pesel, y las demás imágenes son llamadas tselem. Si interpretáramos la biblia de forma literal conforme a la traducción de nuestro idioma, no deberíamos tener banderas, ni monumentos históricos en las plazas, ni estatuas de próceres de la historia. Pero eso no es nada, sino que jamás debió haberse inventado el retrato pintado, ni tampoco la fotografía. Ahora bien, si no es idolatría poseer imágenes de nuestros seres queridos ¡con menos razón lo será tener imágenes de aquellas personas que fueron hombres de Dios!
Un ejemplo de las imágenes que no son ídolos es el caso de la serpiente de bronce que Moisés fabricó en Números 21;9. Los hebreos estaban atravesando el desierto y se encontraron con serpientes venenosas. Entonces Dios le mandó que fabricara una serpiente de bronce para que todo aquel que fuera mordido por una serpiente, al mirar el "tselem" quedara curado. Eso significa que decir que Dios no concede milagros a través de imágenes, es antibíblico.
2. Santos vs ídolos:
Una vez explicada la diferencia entre pesel y tselem, es hora de explicar la diferencia entre santo e ídolo. Los ídolos son deidades míticas idealizadas, personalizadas en esculturas. Son dioses falsos a los que los paganos adoran, y rinden culto de adoración consagrando sus vidas a ellos, centralizando sus cultos y moral en torno a esos "dioses", así tengan que ofrecerle sacrificios para aplacar su ira, así esos sacrificios sean víctimas humanas. En cambio los santos son personas que practicaron la santidad conforme a la ley de Dios y por su grado de fe pudieron pedir milagros y profetizar acontecimientos futuros; recordemos que dice en Mateo 17,19-20: Los discípulos, acercándose a Jesús en privado, dijeron "¿Por qué nosotros no pudimos expulsar a ese demonio?" y Él les dijo "por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza diréis a este monte: pásate de aquí a allá, y se pasará. Y nada os será imposible". Entonces, en la vida cotidiana sucede que hay personas privilegiadas que tienen una fe tan grande que todo milagro que piden, Dios lo realiza, pero también hay gente que no tiene la suficiente fe como para pedir con tanta convicción y por eso le piden a esas personas que oren a Dios para que los ayude con un milagro, de la misma forma en que los apóstoles pedían a Dios para que curara a la gente de sus males. Todos esos milagros son realizados por Dios por medio de la súplica de esos santos. La veneración a los santos es el acto de honrarlos, por sus obras, su fe, sus profecías y enseñanzas obviamente subordinadas a la ley y las obras de Dios, nuestro Padre Celestial. Los santos no realizan milagros, los milagros son realizados por Dios por intercesión de sus santos.
3. Latría, dulía, e idolatría:
La dulía es el acto de venerar, honrar, a los santos. A Dios ofrecemos culto de latría que significa adoración. La diferencia que hay entre dulía y latría, es que la latría es la absoluta adoración a un Dios en torno al cual edificamos nuestra fe, muestra moral y nuestra vida; en cambio la dulía es el acto de venerar a los hombres que practican la santidad de forma irreprochable, así como también enseñan a otros a hacerlo. De todos modos no solo veneramos a los santos muertos, sino también a los que están vivos. El pentateuco manda venerar a nuestros padres, a los maestros, a los sacerdotes, a los ancianos, a los escribas, a los santos, y a los reyes. Los católicos no solo veneramos a María Santísima cada vez que rezamos el avemaría, sino también cada vez que nos emocionamos al leer en los evangelios la grandeza de su humildad y santidad; y cada vez que hablamos de ella para enaltecerla y defenderla de los sectarios que la insultan y destruyen su imagen. Yo, por ejemplo, estoy venerando a los santos en el presente texto por explicar que venerarlos es bueno. En cambio la idolatría es la acción de adorar a los dioses falsos.
4. Los santos interceden:
Antes de hablar de los santos canonizados que, inevitablemente están muertos, quisiera hablar de los santos que están vivos, para explicar de qué manera creemos los cristianos que otros puedan interceder ante Dios por uno. Entonces ¿quiénes son los santos? Son todos aquellos amados por Dios porque cumplen los mandamientos de forma irreprochable y guardan un inmenso amor hacia Dios. Los protestantes dicen que los santos no pueden interceder por otros porque San Pablo dijo que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2,5). Sin embargo eso está sacado de contexto; el apóstol se refiere a que Cristo es el único redentor por ser el único que puede salvarnos y por ser el que se entregó para rescatar a todos. En ese contexto "mediador" significa que es el que hace el pacto de la alianza, pero la intercesión de los santos es otra cosa. Justamente San Pablo es un intercesor, precisamente por su misión evangelizadora y por las súplicas que hizo al Señor para pedir por el bien de la insipiente comunidad cristiana. Los santos pueden interceder pero no para salvar al que Cristo no salve, por eso es que San Pablo dice que Cristo es el único mediador. Pero los santos sí interceden por los hombres ante Dios para hacerle pedidos por los que no están en gracia suficiente como para ser escuchados por Dios: así es como Abraham intercedió ante Dios en favor de los Sodomitas por sus pecados que se habían acumulado hasta el cielo (Génesis 18,23); Moisés intercedió por los hebreos por el ídolo que se habían fabricado en el desierto (Deuteronomio 9,13-14); el apóstol Esteban intercedió por los mismos que lo estaban apedreando (hechos 7,60), y así como esos hay muchos otros casos bíblicos en que unos hombres interceden por otros. Y así es como nosotros debemos hacerlo, porque Nuestro Señor nos dijo "amad a vuestros enemigos y orad por quienes os persiguen" (Mateo 5,44). Si oramos por nuestros perseguidores, intercedemos por ellos (Cristo nos lo manda); y, con más razón oramos por nuestros seres queridos. Un santo es alguien que siempre obra con rectitud y justicia cumpliendo los preceptos de Dios; es decir que pedirle a un santo que ore por nosotros es sinónimo de pedirle que practique su justicia en nosotros.
Así como los santos interceden ante Dios, también podemos pedir a Dios favores por los méritos de los santos. Así es como Sodoma se habría salvado por los méritos de los hombres justos en caso de haberlos habido; y así como Sidrac, Misac y Abdénago cuando fueron arrojados al horno, oraron a Dios y le pidieron que, por amor a Abraham, Isaac, y Jacob no los abandonara: "Te rogamos que por amor de tu Nombre no nos abandones para siempre, ni destruyas tu alianza, ni apartes de nosotros tu misericordia, por amor de Abraham, tu amado, y de Isaac, siervo tuyo, y de Israel, tu santo, a los cuales hablaste prometiendo que multiplicarías su linaje como las estrellas del cielo, y como la arena de la playa del mar" (Daniel 3,34-36). Y así como Moisés oró diciendo "acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado" (Deuteronomio 9;27). Y también cuando intercedió porque Dios estaba a punto de hacer morir a los hebreos y Moisés le dijo "Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré vuestros descendientes, y ellos la heredarán para siempre." (Éxodo 32,13)
5. Hablarle a los santos y a los ángeles:
Los protestantes dicen que los santos son estatuas de yeso que no miran ni escuchan en alusión a citas bíblicas referidas a los ídolos. Ahora bien, como ya dije, no es lo mismo adorar que honrar. Pero hablarle a alguien no es lo mismo que adorarlo; y más aún, hablarle a un santo que está muerto no es lo mismo que invocar a los espíritus. O bien ¿cuántos de ustedes no han suspirado el nombre de un difunto lamentándose de su muerte, o de una persona viva que se encuentra lejos y extrañan? Eso no significa que estén invocando el espíritu de un muerto ni el espectro de un vivo.
Muchos protestantes dicen que los católicos somos esas personas de las que se profetizó que en los últimos tiempos acudirían a los espíritus en busca de respuestas. Sin embargo eso es erróneo por tres motivos: Primero que pedir respuestas a los muertos es un rito pagano mediante el cual el espíritu o demonio debe manifestarse, lo que nada tiene que ver con el catolicismo; segundo, que la iglesia católica lleva siglos venerando a los santos y por lo tanto no podrían ser los últimos tiempos; y tercero, que a los santos los veneramos porque son hombres de Dios, es decir, por obediencia a Dios. Cuando la biblia habla de invocar a los espíritus de los muertos se refiere a prácticas paganas como soltar un lápiz y dejarlo girar, poner una copa sobre un vidrio y pedirle a un espíritu que la empuje hacia las letras, o utilizar las cartas para saber si los espíritus tienen algo que decir, y los católicos no hacemos eso. Aunque puede que haya gente que diga ser católica y haga esas cosas, pero ciertamente esas personas obran en la clandestinidad fuera de lo que enseña la iglesia católica apostólica romana.
6. Omnipresencia:
Dios es omnipresente y puede mostrarle a otros lo que Él ve. Así como lo hizo en Job 1,8. Si le mostró a Satanás la santidad de uno de sus servidores ¿por qué no se lo mostraría a otro servidor?. De la misma manera Dios le muestra a los profetas lo que ellos deben ver, ya sea para advertirle algo a ellos, o bien para que estos le den advertencias a otras personas, o símplemente para que conozcan su situación. Los ángeles y los santos no pertenecen al mundo de la carne, y así ellos pueden vernos y escucharnos sin que nosotros les veamos o les escuchemos a ellos; es como mirar a través de un espejo o un vidrio polarizado: solo se puede mirar de adentro hacia afuera, pero desde afuera solo se ve un vidrio. Véanlo de esta manera: Satanás nos asecha para poder acusarnos de nuestros pecado delante de Dios, no porque esa sea su misión, sino porque ese es su deseo. Puede vernos y escucharnos, y si Dios permite que ese hijo de perdición pueda acceder a eso ¿Por qué no se lo permitiría a sus hijos de salvación que son los ángeles y los santos?.
Los católicos oramos a los santos, no para rendirles culto de adoración como ya dije anteriormente, sino para pedirles su favor, aprovechando que Dios les permite vernos y escucharnos y que intercedan ante Dios por nuestra súplica; no para que hagan las veces de salvadores sino para pedir a Dios que supla alguna necesidad.
Aprovechando que acabo de mencionar a Sidrac, Misac y Abdénago, ellos también oraron a los santos y a los ángeles: "Ángeles del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalsadle por los siglos. Cielos, bendecid al Señor,loadle y ensalzadle por los siglos. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos. Siervos del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos; santos y humildes de corazón bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos" (Daniel 3;59-60,84-87)
7. Arrodillarse ante una imagen de un santo, y hacerles reverencia, o besarles:
Y ahora el último punto, y seguramente el más esperado por los protestantes: "¿cómo es que los católicos se arrodillan ante las imágenes de los santos?". "No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni debajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas para adorarlas".
Hasta ahora ya hemos aclarado que la prohibición de fabricar imágenes se limita a ídolos, y no a cualquier tipo de imágenes, y que adorar no es lo mismo que venerar. Eso sí, los que dicen que venerar y adorar son sinónimos ponen a la RAE como prueba, les aviso que eso es como tirar una flecha y trazar un círculo al rededor de donde quedó clavada, porque la RAE se actualiza para incorporar definiciones dadas por la gente, pero darle más valor a la RAE que a Dios es idolatría. La iglesia católica existe desde hace casi 2 mil años, en cambio la real academia española existe desde el 1714.
Hablarle a una estatua de un hombre que existió en la realidad no es lo mismo que hablarle a la estatua de un ídolo. De echo si alguien le habla a una estatua de alguien que no es un santo sino que es, por ejemplo, el monumento de un artista, uno creería no que es un idólatra, sino un loco, como si le hablara al espejo, o a un muñeco, a un objeto, al televisor, etcétera. Pero, ahora viene el tema no de hablarles sino de arrodillarse ante ellas: como ya expliqué en uno de los puntos anteriores, Dios prohíbe postrarse ante los pesel pero no antes los tselem. Y fíjense que también dice "No te postrarás ante ellas para adorarlas", el mandamiento no prohíbe arrodillarse ante alguien si no es en caso de adoración. De echo los hombres somos tselem (imagen) según la semejanza de Dios. La ley no prohíbe postrarse ante los hombres ni hacerles reverencia, sino que lo que está prohibido es hacerlo en señal de adoración. En la antigüedad, incluso en la época de santidad de Israel, los israelitas se arrodillaban ante los reyes, los profetas, y los sabios, no porque los adoraran, sino porque los veneraban. Y, hasta hace poco más de un siglo, era normal que las personas se saludaran unos a otros haciéndose reverencia mutuamente, pero a lo largo de las generaciones, se ha ido perdiendo en la mayoría de las culturas. Entonces cuando nos arrodillamos ante la imagen de un santo, no estamos arrodillados ante un ídolo y, por lo tanto, no es idolatría. Una cosa es humillarse ante otro hombre para hacerle un pedido encarecido, y otra cosa es arrodillarse ante un hombre por creer que es superior y que debe someterse a él como si fuera un dios. Cuando alguien le hace un pedido a alguien, ya sea un vecino, un amigo, un santo, o un comerciante, no es adoración, sino súplica. Arrodillarse ante alguien, besarle la mano, o hacerle una reverencia, no significa que se lo esté adorando como si fuera un dios.
Por otro lado, cuando una persona muere, su cuerpo ya no es más su cuerpo sino que es la carne residual que deja en este mundo con su imagen. Cuando alguien besa la frente de un finado durante su funeral, no está besando a la persona sino a su imagen. Lo mismo sucede cuando alguien besa una foto con la imagen de una persona. Cuando alguien besa una imagen, ya sea un cadáver, una fotografía, o una estatua, lo que besa no es un ídolo. Besar la imagen de un santo, es lo mismo que si uno besara la foto de su querida abuelita que ya no está, no tiene nada de malo.
Venerar (que es sinónimo de honrar) a los santos, no es idolatría. Para poder explicar bien este tema, necesito hacer un desarrollo, por lo que demando prudencia a los lectores. No acepto que comenten en desacuerdo sin haber leído el texto completo; ni tampoco que contradigan alguno de estos puntos sin dar una argumentación que no esté refutada en el mismo texto. Tampoco acepto que digan que algún punto es incorrecto "porque sí", o "porque el pastor de mi congregación lo dice". A quienes quieran comentar lo permito pero pido como única condición que, antes de hacerlo, lo lean hasta el final; en caso contrario no comenten, gracias.
1. Las imágenes:
Cuando Dios dijo "No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni debajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra" lo que muchos ignoran de las escrituras es que, cuando uno las lee, no está leyendo el texto original, sino el resultado de una traducción, y por eso debemos consultar el idioma original. En el texto original, donde dice imagen se utiliza la palabra pesel que significa imagen idólatra. Pero cuando la biblia dice que Dios nos creó a su imagen y semejanza, o cuando manda a Salomón fabricar imágenes de ángeles y querubines, se utiliza la palabra tselem. De manera que las imágenes utilizadas para el culto de idolatría son llamadas pesel, y las demás imágenes son llamadas tselem. Si interpretáramos la biblia de forma literal conforme a la traducción de nuestro idioma, no deberíamos tener banderas, ni monumentos históricos en las plazas, ni estatuas de próceres de la historia. Pero eso no es nada, sino que jamás debió haberse inventado el retrato pintado, ni tampoco la fotografía. Ahora bien, si no es idolatría poseer imágenes de nuestros seres queridos ¡con menos razón lo será tener imágenes de aquellas personas que fueron hombres de Dios!
Un ejemplo de las imágenes que no son ídolos es el caso de la serpiente de bronce que Moisés fabricó en Números 21;9. Los hebreos estaban atravesando el desierto y se encontraron con serpientes venenosas. Entonces Dios le mandó que fabricara una serpiente de bronce para que todo aquel que fuera mordido por una serpiente, al mirar el "tselem" quedara curado. Eso significa que decir que Dios no concede milagros a través de imágenes, es antibíblico.
2. Santos vs ídolos:
Una vez explicada la diferencia entre pesel y tselem, es hora de explicar la diferencia entre santo e ídolo. Los ídolos son deidades míticas idealizadas, personalizadas en esculturas. Son dioses falsos a los que los paganos adoran, y rinden culto de adoración consagrando sus vidas a ellos, centralizando sus cultos y moral en torno a esos "dioses", así tengan que ofrecerle sacrificios para aplacar su ira, así esos sacrificios sean víctimas humanas. En cambio los santos son personas que practicaron la santidad conforme a la ley de Dios y por su grado de fe pudieron pedir milagros y profetizar acontecimientos futuros; recordemos que dice en Mateo 17,19-20: Los discípulos, acercándose a Jesús en privado, dijeron "¿Por qué nosotros no pudimos expulsar a ese demonio?" y Él les dijo "por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza diréis a este monte: pásate de aquí a allá, y se pasará. Y nada os será imposible". Entonces, en la vida cotidiana sucede que hay personas privilegiadas que tienen una fe tan grande que todo milagro que piden, Dios lo realiza, pero también hay gente que no tiene la suficiente fe como para pedir con tanta convicción y por eso le piden a esas personas que oren a Dios para que los ayude con un milagro, de la misma forma en que los apóstoles pedían a Dios para que curara a la gente de sus males. Todos esos milagros son realizados por Dios por medio de la súplica de esos santos. La veneración a los santos es el acto de honrarlos, por sus obras, su fe, sus profecías y enseñanzas obviamente subordinadas a la ley y las obras de Dios, nuestro Padre Celestial. Los santos no realizan milagros, los milagros son realizados por Dios por intercesión de sus santos.
3. Latría, dulía, e idolatría:
La dulía es el acto de venerar, honrar, a los santos. A Dios ofrecemos culto de latría que significa adoración. La diferencia que hay entre dulía y latría, es que la latría es la absoluta adoración a un Dios en torno al cual edificamos nuestra fe, muestra moral y nuestra vida; en cambio la dulía es el acto de venerar a los hombres que practican la santidad de forma irreprochable, así como también enseñan a otros a hacerlo. De todos modos no solo veneramos a los santos muertos, sino también a los que están vivos. El pentateuco manda venerar a nuestros padres, a los maestros, a los sacerdotes, a los ancianos, a los escribas, a los santos, y a los reyes. Los católicos no solo veneramos a María Santísima cada vez que rezamos el avemaría, sino también cada vez que nos emocionamos al leer en los evangelios la grandeza de su humildad y santidad; y cada vez que hablamos de ella para enaltecerla y defenderla de los sectarios que la insultan y destruyen su imagen. Yo, por ejemplo, estoy venerando a los santos en el presente texto por explicar que venerarlos es bueno. En cambio la idolatría es la acción de adorar a los dioses falsos.
4. Los santos interceden:
Antes de hablar de los santos canonizados que, inevitablemente están muertos, quisiera hablar de los santos que están vivos, para explicar de qué manera creemos los cristianos que otros puedan interceder ante Dios por uno. Entonces ¿quiénes son los santos? Son todos aquellos amados por Dios porque cumplen los mandamientos de forma irreprochable y guardan un inmenso amor hacia Dios. Los protestantes dicen que los santos no pueden interceder por otros porque San Pablo dijo que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2,5). Sin embargo eso está sacado de contexto; el apóstol se refiere a que Cristo es el único redentor por ser el único que puede salvarnos y por ser el que se entregó para rescatar a todos. En ese contexto "mediador" significa que es el que hace el pacto de la alianza, pero la intercesión de los santos es otra cosa. Justamente San Pablo es un intercesor, precisamente por su misión evangelizadora y por las súplicas que hizo al Señor para pedir por el bien de la insipiente comunidad cristiana. Los santos pueden interceder pero no para salvar al que Cristo no salve, por eso es que San Pablo dice que Cristo es el único mediador. Pero los santos sí interceden por los hombres ante Dios para hacerle pedidos por los que no están en gracia suficiente como para ser escuchados por Dios: así es como Abraham intercedió ante Dios en favor de los Sodomitas por sus pecados que se habían acumulado hasta el cielo (Génesis 18,23); Moisés intercedió por los hebreos por el ídolo que se habían fabricado en el desierto (Deuteronomio 9,13-14); el apóstol Esteban intercedió por los mismos que lo estaban apedreando (hechos 7,60), y así como esos hay muchos otros casos bíblicos en que unos hombres interceden por otros. Y así es como nosotros debemos hacerlo, porque Nuestro Señor nos dijo "amad a vuestros enemigos y orad por quienes os persiguen" (Mateo 5,44). Si oramos por nuestros perseguidores, intercedemos por ellos (Cristo nos lo manda); y, con más razón oramos por nuestros seres queridos. Un santo es alguien que siempre obra con rectitud y justicia cumpliendo los preceptos de Dios; es decir que pedirle a un santo que ore por nosotros es sinónimo de pedirle que practique su justicia en nosotros.
Así como los santos interceden ante Dios, también podemos pedir a Dios favores por los méritos de los santos. Así es como Sodoma se habría salvado por los méritos de los hombres justos en caso de haberlos habido; y así como Sidrac, Misac y Abdénago cuando fueron arrojados al horno, oraron a Dios y le pidieron que, por amor a Abraham, Isaac, y Jacob no los abandonara: "Te rogamos que por amor de tu Nombre no nos abandones para siempre, ni destruyas tu alianza, ni apartes de nosotros tu misericordia, por amor de Abraham, tu amado, y de Isaac, siervo tuyo, y de Israel, tu santo, a los cuales hablaste prometiendo que multiplicarías su linaje como las estrellas del cielo, y como la arena de la playa del mar" (Daniel 3,34-36). Y así como Moisés oró diciendo "acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado" (Deuteronomio 9;27). Y también cuando intercedió porque Dios estaba a punto de hacer morir a los hebreos y Moisés le dijo "Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré vuestros descendientes, y ellos la heredarán para siempre." (Éxodo 32,13)
5. Hablarle a los santos y a los ángeles:
Los protestantes dicen que los santos son estatuas de yeso que no miran ni escuchan en alusión a citas bíblicas referidas a los ídolos. Ahora bien, como ya dije, no es lo mismo adorar que honrar. Pero hablarle a alguien no es lo mismo que adorarlo; y más aún, hablarle a un santo que está muerto no es lo mismo que invocar a los espíritus. O bien ¿cuántos de ustedes no han suspirado el nombre de un difunto lamentándose de su muerte, o de una persona viva que se encuentra lejos y extrañan? Eso no significa que estén invocando el espíritu de un muerto ni el espectro de un vivo.
Muchos protestantes dicen que los católicos somos esas personas de las que se profetizó que en los últimos tiempos acudirían a los espíritus en busca de respuestas. Sin embargo eso es erróneo por tres motivos: Primero que pedir respuestas a los muertos es un rito pagano mediante el cual el espíritu o demonio debe manifestarse, lo que nada tiene que ver con el catolicismo; segundo, que la iglesia católica lleva siglos venerando a los santos y por lo tanto no podrían ser los últimos tiempos; y tercero, que a los santos los veneramos porque son hombres de Dios, es decir, por obediencia a Dios. Cuando la biblia habla de invocar a los espíritus de los muertos se refiere a prácticas paganas como soltar un lápiz y dejarlo girar, poner una copa sobre un vidrio y pedirle a un espíritu que la empuje hacia las letras, o utilizar las cartas para saber si los espíritus tienen algo que decir, y los católicos no hacemos eso. Aunque puede que haya gente que diga ser católica y haga esas cosas, pero ciertamente esas personas obran en la clandestinidad fuera de lo que enseña la iglesia católica apostólica romana.
6. Omnipresencia:
Dios es omnipresente y puede mostrarle a otros lo que Él ve. Así como lo hizo en Job 1,8. Si le mostró a Satanás la santidad de uno de sus servidores ¿por qué no se lo mostraría a otro servidor?. De la misma manera Dios le muestra a los profetas lo que ellos deben ver, ya sea para advertirle algo a ellos, o bien para que estos le den advertencias a otras personas, o símplemente para que conozcan su situación. Los ángeles y los santos no pertenecen al mundo de la carne, y así ellos pueden vernos y escucharnos sin que nosotros les veamos o les escuchemos a ellos; es como mirar a través de un espejo o un vidrio polarizado: solo se puede mirar de adentro hacia afuera, pero desde afuera solo se ve un vidrio. Véanlo de esta manera: Satanás nos asecha para poder acusarnos de nuestros pecado delante de Dios, no porque esa sea su misión, sino porque ese es su deseo. Puede vernos y escucharnos, y si Dios permite que ese hijo de perdición pueda acceder a eso ¿Por qué no se lo permitiría a sus hijos de salvación que son los ángeles y los santos?.
Los católicos oramos a los santos, no para rendirles culto de adoración como ya dije anteriormente, sino para pedirles su favor, aprovechando que Dios les permite vernos y escucharnos y que intercedan ante Dios por nuestra súplica; no para que hagan las veces de salvadores sino para pedir a Dios que supla alguna necesidad.
Aprovechando que acabo de mencionar a Sidrac, Misac y Abdénago, ellos también oraron a los santos y a los ángeles: "Ángeles del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalsadle por los siglos. Cielos, bendecid al Señor,loadle y ensalzadle por los siglos. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos. Siervos del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos; santos y humildes de corazón bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos" (Daniel 3;59-60,84-87)
7. Arrodillarse ante una imagen de un santo, y hacerles reverencia, o besarles:
Y ahora el último punto, y seguramente el más esperado por los protestantes: "¿cómo es que los católicos se arrodillan ante las imágenes de los santos?". "No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni debajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas para adorarlas".
Hasta ahora ya hemos aclarado que la prohibición de fabricar imágenes se limita a ídolos, y no a cualquier tipo de imágenes, y que adorar no es lo mismo que venerar. Eso sí, los que dicen que venerar y adorar son sinónimos ponen a la RAE como prueba, les aviso que eso es como tirar una flecha y trazar un círculo al rededor de donde quedó clavada, porque la RAE se actualiza para incorporar definiciones dadas por la gente, pero darle más valor a la RAE que a Dios es idolatría. La iglesia católica existe desde hace casi 2 mil años, en cambio la real academia española existe desde el 1714.
Hablarle a una estatua de un hombre que existió en la realidad no es lo mismo que hablarle a la estatua de un ídolo. De echo si alguien le habla a una estatua de alguien que no es un santo sino que es, por ejemplo, el monumento de un artista, uno creería no que es un idólatra, sino un loco, como si le hablara al espejo, o a un muñeco, a un objeto, al televisor, etcétera. Pero, ahora viene el tema no de hablarles sino de arrodillarse ante ellas: como ya expliqué en uno de los puntos anteriores, Dios prohíbe postrarse ante los pesel pero no antes los tselem. Y fíjense que también dice "No te postrarás ante ellas para adorarlas", el mandamiento no prohíbe arrodillarse ante alguien si no es en caso de adoración. De echo los hombres somos tselem (imagen) según la semejanza de Dios. La ley no prohíbe postrarse ante los hombres ni hacerles reverencia, sino que lo que está prohibido es hacerlo en señal de adoración. En la antigüedad, incluso en la época de santidad de Israel, los israelitas se arrodillaban ante los reyes, los profetas, y los sabios, no porque los adoraran, sino porque los veneraban. Y, hasta hace poco más de un siglo, era normal que las personas se saludaran unos a otros haciéndose reverencia mutuamente, pero a lo largo de las generaciones, se ha ido perdiendo en la mayoría de las culturas. Entonces cuando nos arrodillamos ante la imagen de un santo, no estamos arrodillados ante un ídolo y, por lo tanto, no es idolatría. Una cosa es humillarse ante otro hombre para hacerle un pedido encarecido, y otra cosa es arrodillarse ante un hombre por creer que es superior y que debe someterse a él como si fuera un dios. Cuando alguien le hace un pedido a alguien, ya sea un vecino, un amigo, un santo, o un comerciante, no es adoración, sino súplica. Arrodillarse ante alguien, besarle la mano, o hacerle una reverencia, no significa que se lo esté adorando como si fuera un dios.
Por otro lado, cuando una persona muere, su cuerpo ya no es más su cuerpo sino que es la carne residual que deja en este mundo con su imagen. Cuando alguien besa la frente de un finado durante su funeral, no está besando a la persona sino a su imagen. Lo mismo sucede cuando alguien besa una foto con la imagen de una persona. Cuando alguien besa una imagen, ya sea un cadáver, una fotografía, o una estatua, lo que besa no es un ídolo. Besar la imagen de un santo, es lo mismo que si uno besara la foto de su querida abuelita que ya no está, no tiene nada de malo.