Todos los demócratas son socios en potencia, la revolución de las técnicas y tecnologías de la información ha alterado la realidad internacional al proporcionar, al menos para aquellos que disponen de los medios adecuados, un acceso virtualmente libre a la información procedente del exterior, siempre y cuando las autoridades locales no la bloqueen.
La globalización de la información fomenta las conexiones, el conocimiento de las normas vigentes en otros lugares y el cotejo de las mejoras políticas y prácticas. Los jóvenes, que están cada vez más instruidos, están especialmente conectados con el exterior, y entre ellos, a través de instrumentos móviles de comunicación.
El torrente de las nuevas tecnologías de comunicación ha tenido un profundo impacto sobre los acontecimientos. Los medios de radio y televisión occidentales aceleraron el cambio en la Europa del este. Las máquinas de fax conectaron a los estudiantes chinos con el mundo exterior en 1989. Internet se convirtió entonces en un pilar fundamental para congregar una extensa participación en la resistencia civil. En Serbia, Ucrania, el sureste asiático, el Líbano y Venezuela, la nueva herramienta de los mensajes de texto movilizó las manifestaciones populares. Más recientemente, en Irán, Twitter y Facebook se convirtieron en medios de conexión clave hasta que el régimen cerró las redes.
Ha surgido una cultura internacionalista de “ciberciudadanos.” Los aparatos de comunicación portátiles les permiten ser testigos y transmitir al mundo los acontecimientos a medida que se van produciendo, en tiempo real. Estos “ciberciudadanos” y “bloggers” permitieron al mundo presenciar la crudeza de la violenta represión de las manifestaciones pacíficas en Myanmar en 2007. La combinación de las cámaras digitales de los “ciberciudadanos” y las páginas web globales como YouTube mostraron al mundo la trágica muerte de la estudiante iraní Neda Agha Solyan en una calle de Teherán. Estos episodios demuestran que para los regimenes represivos se está haciendo cada vez más difícil usar la fuerza bruta sin ser observados.
Sin embargo, todo indica que seguirán intentándolo, incluso aunque los movimientos encaminados a restringir la conectividad vayan contra el interés nacional de mejorar la competitividad en sociedades como las de China o Irán, donde los usuarios de Internet se multiplican día a día.
Existen recientes ejemplos, prominentes y obvios, de los movimientos defensivos que se pueden realizar, especialmente en periodos de agitación o protesta, en sociedades restrictivas, materializados en las actuaciones dirigidas a restringir el acceso a Internet y a cerrar páginas web y redes inalámbricas.
En China, muchas páginas extranjeras de difusión de noticias o de sucesos concretos son bloqueadas periódicamente o selectivamente filtradas por el “Gran Cortafuegos” creado por el Gobierno chino para evitar que los usuarios de Internet puedan comunicar libremente con el mundo exterior, en un esfuerzo sostenido por imponer una censura muy intensa, especialmente cuando se producen disturbios, como fue el caso en Tíbet y Xinjiang. Pero estos muros pueden circunvalarse con la ayuda de los defensores del acceso a la información externos. El grupo Global Internet Freedom Consortium ha creado un programa informático anti-censura denominado FreeGate, para eludir el bloqueo de páginas dentro de la propia China, mediante el acceso a servidores externos a China que cambian muy rápidamente. El programa FreeGate puede ser descargado por los usuarios de Internet de todo el mundo y fue ampliamente utilizado durante el cierre de servidores y páginas web en Irán en 2009. El denominado Chinese Internet Project de la Universidad de California, Berkeley y de estudiantes del Munk Center de la Universidad de Toronto también ofrece programas que han permitido igualmente a los usuarios de Internet de sociedades cerradas tener acceso a noticias del extranjero y contacto con el mundo exterior.
Pero, como ha manifestado el Profesor Xiao Qiang, director del Chinese Internet Project: “Se están volviendo más sofisticados. Aprenden de los errores del pasado.” Las autoridades chinas han estudiado los episodios de protestas ocurridos en Europa del este y en Irán para diseñar técnicas defensivas de intervención tecnológica, en un intento de controlar las comunicaciones y moldear la opinión pública.
Mientras que la tecnología siga evolucionando, seguirá existiendo la tensión entre la formidable corriente hacia una comunicación abierta y el deseo de los gobiernos represores de controlar los acontecimientos. Las Embajadas tienen un papel que desempeñar, en ocasiones extremas abriendo los sistemas de comunicación de la misión a los ciudadanos locales.