El Bullying, o acoso entre pares, es un comportamiento agresivo e intencional, que supone un desbalance de poder y que se repite a lo largo del tiempo.
El bullying puede darse a través de diferentes formas de hostigamiento: físico, verbal, psicológico, virtual, etc.. También incluye modalidades tales como las amenazas, el pedido de dinero, el acoso sexual entre pares (a través de insultos o agresiones físicas) y la generación de rumores.
El bullying es una forma de violencia, ocurre tanto en mujeres como en varones y supone disfrute por parte del agresor y sufrimiento del agredido.
Es importante diferenciar el bullying de otras formas de agresión entre pares que forman parte de la dinámica evolutivamente natural de las relaciones entre chicos y adolescentes.
El bullying o acoso entre pares ES VIOLENCIA.
¿Quiénes lo protagonizan?
Hay muchos actores involucrados directa o indirectamente.
El bullying tiene protagonistas claros y visibles: la víctima y el hostigador (o victimario).
También puede tener protagonistas testigos, los que instigan o acompañan la situación y los inocentes que participan de la situación al azar pero no activamente.
¿Cómo se manifiesta?
El bullying implica comportamientos agresivos entre pares que se traducen en acciones negativas de un acosador (o victimario) sobre un acosado (o víctima). La agresión es sostenida en el tiempo y supone un desbalance de poder de manera que la víctima se siente indefensa y amenazada en el entorno donde la agresión ocurre.
Existe un abuso de poder por parte del acosador, quien hace uso del mismo para intimidar a la víctima de manera sistemática. Este poder puede ser real o percibido, pero es eficaz en lograr sometimiento.
La víctima queda expuesta, paralizada y acorralada psicológica, emocional y socialmente, ya que le es muy dificultoso pedir ayuda (por amenazas, por sentir que él/ella debe y tiene la edad de solucionarlo, por sentir vergüenza, porque en la misma situación de acoso se lo ha desacreditado socialmente, por no contar con referentes adultos, etc).
Por lo tanto, la relación cada vez es más asimétrica!
Existen diferentes manifestaciones de este fenómeno entre las que pueden citarse:
Insultos, agresiones verbales y comentarios negativos expresados en voz alta y frente a testigos
Aislar o excluir de manera intencional a una persona de una actividad grupal o de intercambios sociales
Pedir dinero y amenazar con agredir o generar consecuencias negativas si no se cumple con lo que se pide
Esparcir rumores acerca de una persona con evidente intención de generar daño emocional y social
Utilizar la web y las redes sociales para insultar, agredir o perjudicar a una persona
Amenazar con agredir, lastimar, o generar rumores acerca de una persona
En general, el bullying ocurre en comunidades donde los adultos fracasan en mediar entre pares cuando el comportamiento agresivo aparece. Así es frecuente que los chicos que lo sufren teman denunciarlo y demoren su pedido de auxilio a los adultos. Por lo general, no tienen esperanza en que la ayuda sea efectiva y tienen temor de que, frente a la denuncia, los comportamientos agresivos aumenten en frecuencia e intensidad.
Cyberbullying
En este contexto, aparece el cyberbullying, un modo de acosar a uno o a un grupo a través del espacio cibernético. Es una herramienta que, de algún modo, es protectora del victimario y absolutamente dañina para la víctima porque:
Es anónimo
Se puede desarrollar por fuera del espacio escolar, por lo que muchas escuelas responden que ese espacio no es de su responsabilidad
Se amplifica rápidamente
El acosador puede usar este medio para publicar información falsa de su blanco de ataque o develar sus datos personales como teléfono y dirección
No depende de la fuerza física del agresor aunque produce un severo padecimiento
Puede generarse a partir de perfiles falsos, incluso haciendo pasar a una víctima como victimario, inventando un mail con su nombre, por ejemplo
Es una violencia “limpia”, no hay huellas, los testigos no ven nada
¿Qué debemos hacer si nuestro hijo es el acosado?
Si lo vemos salir de la computadora con señales de angustia, de ira, de vergüenza; si luego se encierra o lo oímos llorar, pegarle a las paredes; si no quiere comer en familia; si pide faltar reiteradamente a la escuela; a nuestro hijo le está pasando algo que no puede manejar.
Intentemos hablar con él del tema. Si no nos cuenta espontáneamente, avisémosle que vamos a entrar en sus cuentas de mail y redes sociales para ver qué le produce tanto sufrimiento. Con esto no estamos violando su privacidad sino que lo estamos ayudando.
Si nos cuenta que está siendo acosado a través de Internet, podemos:
Ayudarlo a identificar al acosador. Actualmente existen maneras de determinar desde qué computadora o teléfono se realiza el acoso
Ir a la escuela para contarles a las autoridades qué está pasando con nuestro hijo y exigirles una intervención en el espacio escolar
Hablar con los padres del acosador y, si lo que sucede es grave, no descartar la posibilidad de la denuncia policial
Asesorarnos con un especialista para que nuestro hijo configure todas las seguridades posibles en su cuenta de Facebook y/u otras cuentas de redes sociales que pueda tener
Pedirle a nuestro hijo que no destruya las evidencias del cyberbullying (en Internet y/o teléfono celular) para usarlas como prueba de acoso
El brutal testimonio de Amanda Todd
El bullying puede darse a través de diferentes formas de hostigamiento: físico, verbal, psicológico, virtual, etc.. También incluye modalidades tales como las amenazas, el pedido de dinero, el acoso sexual entre pares (a través de insultos o agresiones físicas) y la generación de rumores.
El bullying es una forma de violencia, ocurre tanto en mujeres como en varones y supone disfrute por parte del agresor y sufrimiento del agredido.
Es importante diferenciar el bullying de otras formas de agresión entre pares que forman parte de la dinámica evolutivamente natural de las relaciones entre chicos y adolescentes.
El bullying o acoso entre pares ES VIOLENCIA.
¿Quiénes lo protagonizan?
Hay muchos actores involucrados directa o indirectamente.
El bullying tiene protagonistas claros y visibles: la víctima y el hostigador (o victimario).
También puede tener protagonistas testigos, los que instigan o acompañan la situación y los inocentes que participan de la situación al azar pero no activamente.
¿Cómo se manifiesta?
El bullying implica comportamientos agresivos entre pares que se traducen en acciones negativas de un acosador (o victimario) sobre un acosado (o víctima). La agresión es sostenida en el tiempo y supone un desbalance de poder de manera que la víctima se siente indefensa y amenazada en el entorno donde la agresión ocurre.
Existe un abuso de poder por parte del acosador, quien hace uso del mismo para intimidar a la víctima de manera sistemática. Este poder puede ser real o percibido, pero es eficaz en lograr sometimiento.
La víctima queda expuesta, paralizada y acorralada psicológica, emocional y socialmente, ya que le es muy dificultoso pedir ayuda (por amenazas, por sentir que él/ella debe y tiene la edad de solucionarlo, por sentir vergüenza, porque en la misma situación de acoso se lo ha desacreditado socialmente, por no contar con referentes adultos, etc).
Por lo tanto, la relación cada vez es más asimétrica!
Existen diferentes manifestaciones de este fenómeno entre las que pueden citarse:
Insultos, agresiones verbales y comentarios negativos expresados en voz alta y frente a testigos
Aislar o excluir de manera intencional a una persona de una actividad grupal o de intercambios sociales
Pedir dinero y amenazar con agredir o generar consecuencias negativas si no se cumple con lo que se pide
Esparcir rumores acerca de una persona con evidente intención de generar daño emocional y social
Utilizar la web y las redes sociales para insultar, agredir o perjudicar a una persona
Amenazar con agredir, lastimar, o generar rumores acerca de una persona
En general, el bullying ocurre en comunidades donde los adultos fracasan en mediar entre pares cuando el comportamiento agresivo aparece. Así es frecuente que los chicos que lo sufren teman denunciarlo y demoren su pedido de auxilio a los adultos. Por lo general, no tienen esperanza en que la ayuda sea efectiva y tienen temor de que, frente a la denuncia, los comportamientos agresivos aumenten en frecuencia e intensidad.
Cyberbullying
En este contexto, aparece el cyberbullying, un modo de acosar a uno o a un grupo a través del espacio cibernético. Es una herramienta que, de algún modo, es protectora del victimario y absolutamente dañina para la víctima porque:
Es anónimo
Se puede desarrollar por fuera del espacio escolar, por lo que muchas escuelas responden que ese espacio no es de su responsabilidad
Se amplifica rápidamente
El acosador puede usar este medio para publicar información falsa de su blanco de ataque o develar sus datos personales como teléfono y dirección
No depende de la fuerza física del agresor aunque produce un severo padecimiento
Puede generarse a partir de perfiles falsos, incluso haciendo pasar a una víctima como victimario, inventando un mail con su nombre, por ejemplo
Es una violencia “limpia”, no hay huellas, los testigos no ven nada
¿Qué debemos hacer si nuestro hijo es el acosado?
Si lo vemos salir de la computadora con señales de angustia, de ira, de vergüenza; si luego se encierra o lo oímos llorar, pegarle a las paredes; si no quiere comer en familia; si pide faltar reiteradamente a la escuela; a nuestro hijo le está pasando algo que no puede manejar.
Intentemos hablar con él del tema. Si no nos cuenta espontáneamente, avisémosle que vamos a entrar en sus cuentas de mail y redes sociales para ver qué le produce tanto sufrimiento. Con esto no estamos violando su privacidad sino que lo estamos ayudando.
Si nos cuenta que está siendo acosado a través de Internet, podemos:
Ayudarlo a identificar al acosador. Actualmente existen maneras de determinar desde qué computadora o teléfono se realiza el acoso
Ir a la escuela para contarles a las autoridades qué está pasando con nuestro hijo y exigirles una intervención en el espacio escolar
Hablar con los padres del acosador y, si lo que sucede es grave, no descartar la posibilidad de la denuncia policial
Asesorarnos con un especialista para que nuestro hijo configure todas las seguridades posibles en su cuenta de Facebook y/u otras cuentas de redes sociales que pueda tener
Pedirle a nuestro hijo que no destruya las evidencias del cyberbullying (en Internet y/o teléfono celular) para usarlas como prueba de acoso
El brutal testimonio de Amanda Todd