Cuestión espinosa si la hay... elegir pareja.
Las novias actuales tienen la mala costumbre de durar poquito... sumado a que rápidamente presentan fallas estructurales severas, que añadidas a las que traen de microprocesador, set de instrucciones, software y otras cuestiones de hardware, hacen que uno se vea obligado a o bien hacer un upgrade, o lisa y llanamente, a cambiarlas por otro modelo.
La realidad estadística dice que las novias son fáciles de obtener... pero difíciles de conservar.
Motivos diversos tales como la proverbial inestabilidad femenina, la compulsión incontrolable a querer tener muchos hijos en el menor lapso posible y lo antes, también, posible, conforman un explosivo combo que terminan con la relación... y la susodicha encara hacia nuevos horizontes, buscando lo que nunca encuentra, y 20 años después, termina lamentando no haber elegido bien en su momento.
La adolescencia masculina es un tiempo diseñado para entrenar y conformarse en mejores cazadores.
La adolescencia femenina es, lisa y llanamente, el preámbulo de la natalidad, cuando no, el inicio de la procreación (i)rresponsable a edades sumamente cortas.
La pulsión reproductiva tanto en el hombre como en la mujer hace que el cerebro muchas veces se nuble peor que cuando está a punto de soplar un huracán invernal antártico... es difícil luchar contra las hormonas.
Y lamentablemente, cuando las susodichas hormonas terminan gobernando el cerebro, los resultados son muchas veces, catastróficos.
Puede que suene pueril, pero la principal búsqueda de un hombre joven, es «lanerpo» y si la minita no sirve, rajar para el lado contrario.
En cambio, una mujer joven sabe que los hombres se la quieren empomar y eventualmente, rajar lo mas lejos de ella posible.
De ahí la compulsa femenina de andar cambiando de novios como si lo hicieran de tampones, en la búsqueda de uno que le dure, que la mantenga a ella y a su potencial prole.
Hasta ahí, la especie humana no cambió en absoluto desde la no tan lejana época de las cavernas.
¿Cómo elegir novia que dure?.
Unos pocos consejos pueden servir para que la «década dorada» (léase de los 20 a los 30 años) se transforme en una época de disfrute masculina... y no un dolor de entrepierna directamente relacionado con la veleidosa psique femenina.
Una suerte de resumen para elegir una mujer con potencialidad a «durar» como pareja, se circunscribiría, básicamente, a la observación atinada de ciertas características que resumo a continuación:
1) Aspecto físico relativamente atractivo.
2) Inteligencia evidenciable mediana.
3) Amor propio bien visible.
4) Observación/pesquisa de sus parientas mujeres y de la estructura familiar femenina (psicopatías, enfermedades varias, tendencia a la obsesidad mórbida).
5) Que no tenga hábitos alimentarios delirantes.
6) Una propensión, aunque sea mínima, a querer trabajar.
7) Que le guste cuidarse y mantener una imagen corporal aceptable, incluso, después de un potencial embarazo.
8) Que se pueda mantener mínimamente, una conversación que pueda exceder a los 5 minutos.
9) Mujeres con tendencia a discutir por cualquier pelotudez, abstenerse.
10) Y, por último, que fife, que disfrute del sexo y que no quiera transformarse en una monja de clausura una vez que sea madre.
comentarios que no sean constructivos , que agredan o suenen a virgo seran borrados y bloqueados,
Las novias actuales tienen la mala costumbre de durar poquito... sumado a que rápidamente presentan fallas estructurales severas, que añadidas a las que traen de microprocesador, set de instrucciones, software y otras cuestiones de hardware, hacen que uno se vea obligado a o bien hacer un upgrade, o lisa y llanamente, a cambiarlas por otro modelo.
La realidad estadística dice que las novias son fáciles de obtener... pero difíciles de conservar.
Motivos diversos tales como la proverbial inestabilidad femenina, la compulsión incontrolable a querer tener muchos hijos en el menor lapso posible y lo antes, también, posible, conforman un explosivo combo que terminan con la relación... y la susodicha encara hacia nuevos horizontes, buscando lo que nunca encuentra, y 20 años después, termina lamentando no haber elegido bien en su momento.
La adolescencia masculina es un tiempo diseñado para entrenar y conformarse en mejores cazadores.
La adolescencia femenina es, lisa y llanamente, el preámbulo de la natalidad, cuando no, el inicio de la procreación (i)rresponsable a edades sumamente cortas.
La pulsión reproductiva tanto en el hombre como en la mujer hace que el cerebro muchas veces se nuble peor que cuando está a punto de soplar un huracán invernal antártico... es difícil luchar contra las hormonas.
Y lamentablemente, cuando las susodichas hormonas terminan gobernando el cerebro, los resultados son muchas veces, catastróficos.
Puede que suene pueril, pero la principal búsqueda de un hombre joven, es «lanerpo» y si la minita no sirve, rajar para el lado contrario.
En cambio, una mujer joven sabe que los hombres se la quieren empomar y eventualmente, rajar lo mas lejos de ella posible.
De ahí la compulsa femenina de andar cambiando de novios como si lo hicieran de tampones, en la búsqueda de uno que le dure, que la mantenga a ella y a su potencial prole.
Hasta ahí, la especie humana no cambió en absoluto desde la no tan lejana época de las cavernas.
¿Cómo elegir novia que dure?.
Unos pocos consejos pueden servir para que la «década dorada» (léase de los 20 a los 30 años) se transforme en una época de disfrute masculina... y no un dolor de entrepierna directamente relacionado con la veleidosa psique femenina.
Una suerte de resumen para elegir una mujer con potencialidad a «durar» como pareja, se circunscribiría, básicamente, a la observación atinada de ciertas características que resumo a continuación:
1) Aspecto físico relativamente atractivo.
2) Inteligencia evidenciable mediana.
3) Amor propio bien visible.
4) Observación/pesquisa de sus parientas mujeres y de la estructura familiar femenina (psicopatías, enfermedades varias, tendencia a la obsesidad mórbida).
5) Que no tenga hábitos alimentarios delirantes.
6) Una propensión, aunque sea mínima, a querer trabajar.
7) Que le guste cuidarse y mantener una imagen corporal aceptable, incluso, después de un potencial embarazo.
8) Que se pueda mantener mínimamente, una conversación que pueda exceder a los 5 minutos.
9) Mujeres con tendencia a discutir por cualquier pelotudez, abstenerse.
10) Y, por último, que fife, que disfrute del sexo y que no quiera transformarse en una monja de clausura una vez que sea madre.
comentarios que no sean constructivos , que agredan o suenen a virgo seran borrados y bloqueados,