El período Tokugawa, o Edo, corrió entre 1603 y 1867. El primer Edo shogun, Tokugawa Ieyasu, estableció el gobierno de las provincias japonesas. Durante este período, Japón tenía poca influencia política externa, después de haber cerrado sus fronteras a todos los países con excepción de China y Holanda. Otros europeos que pisaron tierra japonesa durante el período Tokugawa fueron ejecutados inmediatamente. El período llegó a su fin cuando el decimoquinto y último shogun, Tokugawa Yoshinobu, restauró Japón a la dominación imperial.
Clase y jerarquía
Durante el período Tokugawa, Japón cayó bajo estrictas normas sociales jerárquicas; el estatus social se definía al nacer. La población se dividía en cuatro clases diferentes: comerciantes, artesanos, campesinos y samurais. El shogun era el máximo líder del país, seguido por los daimyos y luego los samurai. El movimiento entre las clases estaba estrictamente prohibido. Los shoguns deseaban mantener su poder y privilegios, especialmente en lo que se refiere a la clase samurai. Antes del gobierno Tokugawa, las clases bajas tenían la oportunidad de avanzar a la clase samurai, sin embargo, por decreto del shogun Hideyoshi, el movimiento entre clases estaba prohibido. Estos límites entre clases se hicieron más difíciles de mantener una vez que las condiciones económicas japonesas cambiaron y los shogunes comenzaron a perder su poder.
Economía
El periodo Tokugawa experimentó un auge económico debido al largo período de paz entre las provincias japonesas. Las clases de comerciantes y artesanos prosperaban, llenando las calles con una variedad de proveedores. A medida que las clases bajas se enriquecieron, los shogunes y daimyos crecieron menos robusta en riqueza y poder. El samurai también comenzó a perder su lugar en la jerarquía, a menudo buscando otros medios de trabajo, como la policía y los artesanos.
Samurai
La clase de los guerreros samurai era uno de las de mejor jerarquía. Durante el inicio del período Tokugawa, los samurais tenían algunas posiciones, sirviendo a los daimyos y shogunes de guardias y consejeros, así como también podías ser funcionarios municipales, gobernadores y policías. Los samurais fueron los únicos funcionarios autorizados a poseer armas y usar espadas en público, sin embargo, durante el auge económico, muchos samurai comenzaron a perder su riqueza y poder, vendiendo sus espadas para pagar su alimentación y vivienda, mientras que otros se convirtieron en "ronin", o "sin maestro", y vagaron por el campo como guerreros de alquiler o para realizar otras tareas.
Agricultura y ganadería
La agricultura y la ganadería jugaron un papel importante en el período Tokugawa. La necesidad urgente de arroz, producido únicamente por los agricultores, unía la cultura. Un koku de arroz era equivalente a aproximadamente 5 fanegas, con un koku se alimentaba a una persona durante un año. Los agricultores fueron capaces de producir cerca de 25 millones de koku de arroz por temporada, y el shogun distribuía el cultivo de la población, quedándose una gran parte para sí mismo y sus príncipes locales. Los agricultores se quedaban con poco o nada de arroz para sí mismos. Durante los años de mal tiempo y cosechas desafortunadas, los shogunes no redujeron su porción de arroz, dejando a los agricultores y los residentes rurales para hacer frente a la hambruna. Los agricultores mantenían una posición social alta, justo debajo del samurai, sin embargo, la falta de comida y dinero dejó a muchos con vidas difíciles.
Derecho y política
Durante el período Tokugawa, los samurais eran los únicos autorizados para portar armas. La vida social y privada giraba en torno a normas establecidas en estrictos principios confucianos de lealtad y deber. El movimiento de personas se restringió; a los pobladores y campesinos se les prohibió salir de su tierra bajo ninguna circunstancia, excepto los días festivos especiales y las visitas a santuarios. Las normas rígidas adaptadas al sistema de castas también dirigían lo que la gente vestía y comía. La seda bordada estaba prohibido para los comerciantes. A los agricultores ricos no se les permitía tener una casa más grande que la de un samurai pobre. El resultado fue un período de paz en el que las artes como la pintura, el teatro kabuki, la poesía haiku y la cerámica prosperaron, sin embargo la libertad era muy limitada. Los delincuentes no se toleraban, y los criminales fueron castigados severamente por decapitación o atados a una cruz.
Guerras Civiles y fin del shogunato Tokugawa.
Hacia 1867 el Shogunato, ya muy debilitado, se negaba a entregar el poder al Emperador. Se suceden entonces las guerras Boshin.
Guerras Boshin
- · Toba Fushimi, la más decisiva de todas, durante la cual se da la lucha de Kenshin contra Okita y Saito.
- · Monte Ueno, en la cual participó el padre de Yahiko.
- · Nagaoka.
- · Aizu, durante la cual Megumi pierde a su familia.
- · Hakodate.
- Terminadas estas batallas, el Shogun Yoshinobu Tokugawa, el último de una dinastía de 250 años, se rindió.
- El poder pasó entonces al Emperador Meiji.
La Guerra Boshin (戊辰戦争 Boshin Sensō, "Guerra del Año del Dragón" es el nombre que se le dio a la guerra civil que tuvo lugar entre 1868 y 1869 en Japón entre los partidarios del gobierno del shogunato Tokugawa en el poder y la facción que pretendía la devolución del poder político a la corte imperial. La guerra tuvo su origen en la insatisfacción existente entre muchos nobles y jóvenes samuráis con el trato a los extranjeros por parte del gobierno como consecuencia de la apertura de Japón en la década precedente. La alianza entre clanes del sur, especialmente de dominios como Chōshū y Satsuma, y funcionarios de la corte consiguió asegurar el control de la corte imperial e influyó al joven Emperador Meiji. Tokugawa Yoshinobu, el shōgun gobernante, al darse cuenta de la futilidad de la situación decidió abdicar del poder en favor del emperador. Yoshinobu esperaba que con ello el clan Tokugawa pudiera preservarse y tuviera la oportunidad de participar en el futuro gobierno. Sin embargo, movimientos militares de las fuerzas imperiales, violencia partidaria en Edo y un decreto imperial promovido por Satsuma y Chōshū que abolía el gobierno del clan Tokugawa, llevó a Yoshinobu a lanzar una campaña militar con el objetivo de tomar la corte del emperador en Kioto. La ventaja militar rápidamente estuvo del lado del bando imperial, el cual estaba relativamente modernizado. Después de una serie de batallas que culminaron con la rendición de Edo, Yoshinobu se rindió personalmente, aunque algunos de sus seguidores se replegaron hacia Honshū y posteriormente a Hokkaidō, donde fundaron la República de Ezo. La derrota durante la batalla de Hakodate terminó con este último foco de resistencia, con lo que el gobierno supremo del Emperador se extendió a todo el país, completando la fase militar de la Restauración Meiji.
Alrededor de 120.000 soldados fueron movilizados durante el conflicto, de los cuales cerca de 3.500 fallecieron en combate. Al final, la victoriosa facción imperial abandonó su objetivo de expulsar a los extranjeros de Japón y en su lugar adoptó una política de continua modernización con el objetivo de eventualmente renegociar con las potencias occidentales los tratados desiguales. Gracias a la persistencia de Saigō Takamori, prominente líder de la facción imperial, los partidarios de los Tokugawa recibieron clemencia y a muchos líderes del shogunato se les concedieron posiciones de responsabilidad dentro del nuevo gobierno.
La guerra Boshin da testimonio del avanzado estado de modernización alcanzado por Japón apenas catorce años después de su apertura a Occidente, el elevado nivel de involucramiento de países occidentales (especialmente el Reino Unido y Francia) en la política del país, y la bastante turbulenta instalación del poder imperial. Con el tiempo, el conflicto ha sido idealizado por quienes consideran a la Restauración Meiji como una «revolución sin sangre» por el número relativamente moderado de bajas registradas.
El 27 de enero de 1868, las fuerzas del shogunato atacaron a las fuerzas de Chōshū y Satsuma, y se enfrentaron en la Batalla de Toba-Fushimi, cerca de Kioto. Parte de los 15.000 hombres del shogunato habían sido entrenados por consejeros militares franceses, pero el grueso del ejército del shōgun estaba conformado por samuráis tradicionales. Por su parte las fuerzas de Chōshū y de Satsuma, aunque eran numéricamente superadas en una proporción de tres a uno, estaban totalmente modernizadas con cañones Armstrong, fusiles Minié y algunas ametralladoras Gatling. Tras un inicio poco concluyente, el segundo día se envió un estandarte imperial a las tropas que le apoyaban y el príncipe Komatsu Akihito (1846-1903), un pariente del emperador, fue nombrado comandante en jefe, reconociendo de esta forma el estatus oficial de ejército imperial. Además, convencidos por funcionarios de la corte imperial, varios daimyos locales, fieles hasta ese momento al shōgun, se pasaron a la facción imperial. Entre ellos se encontraban el daimyō de Yodo, que cambió de bando el 29 de enero, y el de Tsu, que hizo lo propio el 30 de enero, desequilibrando así la balanza militar a favor del bando imperial.
El 30 de enero, Tokugawa Yoshinobu, aparentemente angustiado por la aprobación imperial dada a las acciones de Satsuma y Chōshū, huyó de Osaka a bordo del Kanrin Maru y se retiró a Edo. Desmoralizados por su fuga y por la traición de Yodo y Tsu, las fuerzas del shogunato se retiraron, dando la victoria de la batalla de Toba-Fushimi a la facción imperial. El Castillo Osaka cayó el 31 de enero, poniendo fin a la batalla de Toba-Fushimi.
Final de la era Tokugawa
De entrada, lo más correcto es aclarar cuando nace el conflicto; causas, consecuencias, y explicar porque es la Revolución cultural y tecnológica más importante del Japón. Primero, antes que la nada, será explicar su nacimiento; el origen de una nueva ola de cambios proveniente de los años finales del periodo que es conocido como la era Tokugawa o periodo Edo. Es un periodo de la historia japonesa que comprende los años del 1603 a 1868, fue el tercer y último shogunato que ostentó el poder en Japón, en otras palabras; fue el último periodo feudal antes de la adopción del periodo capitalista, por lo que se comprende que fue el periodo de la transición a la revolución industrial japonesa. Durante el período de los shogunatos, existía una dictadura militar sometida específicamente al Emperador de Japón. Existían pertenecientes de algunas de las casas feudales de mayor poder, de los cuales, se escogía a un shogun, era convertido en general en jefe de las fuerzas armadas de Japón, controlaba el poder militar y las relaciones políticas del país, mientras que al Emperador le eran asignados poder espiritual y religioso, a modo de enlace entre las personas y los dioses, y poder nominal en la Corte Imperial de Kioto.
Esta situación era análoga, en parte, a la dominante entre las monarquías europeas de origen católico durante la Edad Media, cuando los monarcas poseyeron el poder político y militar, y el Papa, el poder religioso.
El poder ostentado por el clan Tokugawa (como se le conocía a cada uno de los descendientes de este clan) y del país duro 264 años, subordinando a los demás clanes a cambio de un poder secundario o provincial. En este período el clan es conocido por adoptar una política que centralizó y unificó al país devastado por las guerras de la antigua era Sengoku (conocida principalmente por la abundancia de bandoleros, residuos de las guerras civiles pasadas y que formaban milicias, y aprovechando su poder, destruían y tomaban las ladeas, las mujeres y los niños de las pequeñas aldeas que no se encontraban bajo la protección de un señor feudal), logró establecer un sistema de clases en la sociedad japonesa. También es conocido por adoptar una postura de aislamiento absoluto frente al resto del mundo conocida como sakoku, que desembocó en la prohibición y expulsión de extranjeros y en la eliminación de influencias culturales y tecnológicas externas por cualquier medio. Tal fue el caso del exterminio de cristianos durante el shogunato, así como de otras resoluciones drásticas, cuyo propósito fue mantener el balance del poder en Japón. La Base del poder del shogunato se encontraba en la ciudad de Edo (actual Tokio), a diferencia del poder imperial, establecido en Kioto.
Es así que este período de dominio del shogunato Tokugawa es conocido como período Edo o período Tokugawa (Nótese que las mayores luchas contra el shogunato Tokugawa se libraron en la antigua capital del Japón, es decir; en Kioto. Se les conoció como las batallas de Kioto o las noches de Kioto; esto porque la mayoría de los enfrentamientos armados se dieron de noche). El poder del shogunato se extendió inicialmente en las islas de Honshu, Kyushu, Shikoku e islas adyacentes a éstas. A pesar de que el shogunato no tenía intenciones de expandir sus territorios más allá de sus fronteras, en especial invadir Corea o la China de la dinastía Qing como lo hicieron los líderes antecesores al shogunato, obtuvo algunos territorios adicionales que serían la antesala de las invasiones sucesoras de Japón durante la Era Meiji hasta la Segunda Guerra Mundial.
Causas del movimiento armado.
Económicas.
se registra la gran hambruna del shogunato Tokugawa, la cual se extendió desde 1630 hasta 1640-1641, lo que ocasionó protestas de campesinos, conocida como la Rebelión Shimabara de 1637-1638, fue la consecuencia más dramática de la deteriorada relación con el gobierno debido a esta crisis, en la que campesinos católicos se enfrentaron contra el numeroso ejército del gobierno. Aunque dicha protesta no tenía fines religiosos ni políticos, este evento convenció al shogunato de restringir el cristianismo en Japón definitivamente, por lo que se emitió una orden en la que se prohibía dicha religión, además que se impediría la entrada al país de los sacerdotes portugueses bajo pena de muerte, así como la exclusión de Japón al mundo. Durante este período conocido como sakoku (ya antes mencionado), las relaciones comerciales con todas las naciones europeas cesaron, a excepción de los Países Bajos, con quienes se mantuvo activo el comercio pero éste estaba autorizado exclusivamente en Dejima.
Debido a que la agricultura era la principal fuente económica del país, las malas cosechas ocurridas en 1675, 1680 y 1732 ocasionan crisis económicas que desembocan en rebeliones populares ya mencionadas anteriormente. Con la reducción de las cosechas agrícolas, el shogunato tuvo mayores problemas en obtener ingresos, aumentos en los impuestos, y haciendo que los agricultores aumenten su capacidad de producción más allá de sus límites, provocaron una disminución considerablemente alta en la industria manufacturera, artesanía y comercio, limitando la capacidad financiera del shogunato.
Culturales y sociales.
Como se que a los miembros de Ethos gustan del arte, les diré que el teatro kabuki, fue desarrollado durante el shogunato Tokugawa.
El shogunato Tokugawa además de implantar un nuevo orden político en el país, introdujo cambios en el estrato social japonés durante dos siglos y medio. Durante este régimen, el poder social de los samurái encabezados por el clan Tokugawa, idean una nueva estructura social, basada primordialmente en el confucianismo. Al tope de la nueva estructura social se encontraba la clase samurái, posteriormente se encontraban la nobleza y las cortes, y más abajo estaban las clases religiosas, y por último se encontraban en una categoría inferior las clases urbanas, artesanos, comerciantes y delincuentes (este sistema social se impuso a toda la comunidad japonesa y su influencia es tal, que en la sociedad japonesa actual posee algunos rasgos de esta estructura). Este nuevo sistema ocasiona a la postre el movimiento de rebelión de los samurái roonin (de los cuales hablare más adelante) contra las ordenes al desarme de todos los clanes en la restauración del Meiji en los conflictos del Bakumatsu.
Como mencionamos con anterioridad, la persecución del cristianismo introducida en año 1543, fue vista por el shogunato como una amenaza social y política que podía acabar con el régimen. Durante la persecución y prohibición, se obligó a la población a inscribirse en monasterios budistas, para registrar y confirmar su afinidad al budismo; con esta situación, los monasterios se convertían en agencias censo. También algunas familias de los samurái y del kuge les eran permitidos censarse en templos Shinto, que también cumplían con la misma función.
Se suma a esta, la prohibición que decretaba el aislamiento de Japón del resto del mundo, el sakoku; tenía como excusa impedir la penetración de misioneros religiosos españoles y portugueses, pero que posteriormente impidió en cualquier penetración de navíos extranjeros y de sus tripulantes.
Adicionalmente, se prohíbe el retorno de japoneses que se encontraban en China, Corea y Filipinas. También se prohibía la salida de japoneses del país bajo la pena de muerte. La expresión cultural resultado del sakoku durante este régimen es el rangaku o escuela holandesa surgida por el tímido contacto de los comerciantes holandeses con los japoneses y que trajo como consecuencia la entrada de nuevas corrientes de pensamiento científico provenientes de Occidente a Japón. Esta influencia es lo único que mantenía a Japón hacia el camino de la occidentalización.
El Bakumatsu y la Restauración del Meiji.
El Bakumatsu es el período de declive del shogunato Tokugawa que abarca entre 1853 y 1867, cuando Japón sufre una transformación política radical, en donde predomina el fin del sakoku, la división de ideologías políticas entre el Ishin Shishi, que eran partidarios de la restauración imperial y las fuerzas shogunales, incluyendo a la fuerza élite de los Shinsengumi; quienes fueron un clan de samuráis, conformados principalmente por ladrones y asesinos contratados por el gobierno para poner fin a las revueltas de los roonin. Los roonin, samuráis que no estaban bajo el control de los daimyoo; muchos de estos roonin pertenecían a clanes derrotados durante el ascenso del clan Tokugawa al poder. El shogunato los veía como un problema y se encargó de asignar a estos guerreros a otros daimyoo de reinsertarlos en otras clases sociales; algunos se volvieron comerciantes o artesanos y los roonin de menor categoría se convirtieron en agricultores. A pesar de esto, fue en vano ya que el número de roonin fue en incremento, convirtiéndose en un grupo problemático y diverso que tuvo implicaciones culturales e históricas durante las más importantes batallas del bakumatsu, formando parte de la resistencia contra el shogunato.
Estas disputas desembocaron en el desorden y caos en el país, que culminó con las famosas Noches de Kioto y la Guerra Boshin (la última guerra donde los samuráis tendrían participación, para después ser reemplazados por el ejercito regular después de la restauración del Meiji), la entrega del poder del shogun Tokugawa y su rendición ante las fuerzas imperiales en 1868 y la posterior implantación de la Restauración Meiji, donde el Emperador Meiji obtendría el control absoluto de Japón.
Los historiadores adjudican como la verdadera causa que inició este período fue la llegada del Comodoro Matthew Perry, que llegó a la bahía de Edo con varios buques de guerra en julio de 1853, y exigía enérgicamente la apertura de Japón a barcos estadounidenses, que de lo contrario tomaría acciones militares contra el shogunato. Evidentemente a pesar de que existía la política de sakoku y algunos daimyoo estaban dispuestos a hacer guerra contra los extranjeros, el shogunato observó con preocupación la superioridad tecnológica de los buques de Estados Unidos, y prefirió firmar el Tratado de Kanagawa en 1854, que garantizaba la apertura de dos puertos a naves estadounidenses y se asignó un cónsul estadounidense en Shimoda, al sudoeste de Edo. Esto ocasionó un daño a la imagen del shogunato, que estaba en franca debilidad y bajo la crítica de los daimyoo radicales; se realizo la Reforma Ansei, donde se intentó fortalecer al régimen shogunal con la creación de defensas y naves con la ayuda del gobierno holandés, así mismo con el entrenamiento naval de parte de dicho país. En los años finales del shogunato, aumentó el contacto con las potencias extranjeras, al igual que las concesiones que el shogunato otorgaba a dichos países. Un tratado con los Estados Unidos en 1859 que permitiría más libertades incluyendo la extraterritorialidad, fue el punto de discordia entre los opositores.
Esto era una señal de traición del Emperador por inmiscuirse en las políticas internas, suceso que no había ocurrido en siglos pasados.Poco después se realizó una conferencia con los daimyoo, y la Corte Imperial promulgaría un edicto que removía el poder del shogunato a finales de 1867. No obstante los líderes de Satsuma y Chooshuu (partidarios del shogunato), junto con otros extremistas decidieron rebelarse y tomar el Palacio Imperial y anunciar el inicio de la restauración el 3 de enero de 1868. Yoshinobu Tokugawa, no tuvo más que aceptar el edicto y renunciar como shogun, suceso que acaba con el gobierno autoritario que dominó Japón por más de 264 años.
Consecuencias.
En junio de 1869, los últimos remanentes de las fuerzas leales al shogunato Tokugawa fueron vencidos y así se consolidó de manera absoluta la Restauración Meiji en toda la nación, se unificaron de una vez por todas a todo el territorio e islas japonesas, que aboliría para siempre los feudos, haría desaparecer los samurái en Japón e iniciaría un proceso de expansión y modernización por parte del Emperador Meiji, quien ahora tenía el poder absoluto en el país y que después cambiaría el nombre a Imperio de Japón. El gobierno imperial de Meiji se estableció en la capital Tokio. Adoptando de manera paulatina la democracia constitucional se convirtió un gobierno totalmente nuevo. Japón se introduciría en un proceso de modernización rápido; las culturas occidentales abarcaban y se expandían por el Japón rápidamente y su cultura se asimilaba de igual manera por los habitantes. Se creó el sistema postal; los servicios de ferrocarriles y portuarios se inaugurarían. Se puede decir que la revolución industrial de Japón se concluiría rápidamente antes del final de la era Meiji que no duraría más que cuarenta y cinco años. Tras la segunda guerra mundial, se llevaron a cabo verdaderas reformas para trasformar al Japón en una verdadera y moderna democracia.
La moda en Japón periodo Tokugawa.
Desde finales del siglo XV, la prenda exterior básica en Japón era el ”kosode”, que era una especie de túnica abierta en forma de T que se ajustaba a la cintura con una fajín (obi). El kosode era unisex, era prácticamente igual para los hombres y las mujeres, en ocasiones cambiaban la tela y los estampados. Eran diferentes según la época del año, con telas más gruesas o más livianas. Para ambos sexos se utilizaban bordados con hilos de oro muy grandes y llamativos.
Durante el período Edo (período Tokugawa) (1603-1867), la moda cambió. Empezaron a distinguirse los motivos decorativos de ambos sexos. Las mujeres utilizaron decoraciones coloridas y vistosas, los hombres se decantaron por motivos pequeños y sencillos. Los bordados de hilo fueron sustituidos por estampados.
Esos estampados se elaboraban con complejas técnicas. Sobre las telas se representaban variados motivos; plantas, tortugas, libélulas, flores de cerezo, etc. También se representaban escenas de la vida. Los vestidos lujosos estaban por ley a la aristocracia, si eran usados por mujeres de clase inferior, se castigaba duramente.
A finales del período Edo apareció el “Kimono”, que se caracterizaba por el obi (fajín), que se ensanchó. En lugar de atarlo delante lo ataron detrás. En el período Meiji (1868-1912), el kimono se convirtió en una insignia de la tradición japonesa.
Como accesorio principal, desde el período Edo, el abanico era un símbolo de éxito social. Tanto los hombres como las mujeres lo utilizaban como complemento.
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