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Privatizacion en Ucrania,!!Catastroika es real!!

Info•7/19/2014
Ucrania anuncia el mayor plan de privatizaciones en 20 años
http://www.librered.net/?p=34286
Martes, julio 15, 2014, 8:00 Europa

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, ha anunciado que: “ Ucrania experimentará el mayor plan de privatización de su historia”.


El gobierno de Ucrania presentará la próxima semana un proyecto de ley que propone el mayor plan de privatización en la historia del país.
“Vamos a anunciar el más ambicioso plan de privatización en 20 años “, dijo el premier.


De esta manera, por ejemplo, el mayor productor de alcohol en Ucrania – la empresa” Ukrspirit “- será vendida al sector privado, junto con un número de otras empresas de propiedad del Estado “.

El ministro de Energía Yuri Prodan anunció la privatización de todos los recursos energéticos con la excepción de algunos oleoductos y oficinas ministeriales.

Posteriormente, el gobierno agregó que el plan incluía la privatización de su participación del 50% en Ukrneft (la petrolera estatal) y la participación del 75% en Turboatom (central hidroeléctrica). También se incluyó la fábrica del puerto de Odessa, junto con varias minas.

Con este plan Ucrania perderá el 60% de su capacidad industrial, un hecho sin precedentes desde la caída de la Unión Soviética.

En aquel entonces, buena parte de la industria ucraniana fue privatizada, lo que condujo a la concentración del sector en manos de un selecto grupo de oligarcas, muchos de los cuales – entre ellos el presidente Poroshenko y el líder del partido de Yatseniuk– se encuentran hoy en el parlamento.
¿Por qué ahora?

Desde 2004, la deuda de Ucrania ha aumentado de alrededor de 20.000 millones de dólares a cerca de 150.000 millones de dólares. Gran parte de esta deuda ha sido contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que concedió un nuevo préstamo de 17.000 millones de dólares en abril a cambio de imponer otro paquetazo neoliberal.

La primera fase se vio a principios de este año con el corte de los subsidios al gas de calefacción y los despidos de empleados estatales. Ahora comienza la fase de la privatización, lo que supondrá una reducción en los ingresos del Estado y la reducción de personal en las fábricas privatizadas.
¿Quién se beneficia de las privatizaciones?

A juzgar por la composición del parlamento, van a estar esperando las comisiones habituales de la venta rápida de la industria estatal. Algunos de los oligarcas van a comprar las industrias a una fracción de su valor real, e incorporarlas a los imperios de negocios ya establecidos.

Las empresas extranjeras, que quieren la mayor parte del pastel, van a aprovechar el bajo costo de la mano de obra, las leyes laborales mal aplicadas y la debilidad de los sindicatos.

Otra parte de la industria podría ser desguazada o su capacidad y fuerza de trabajo reducida, en los casos en que se considere poco competitiva en el mercado global como fue parcialmente realizado con Kryvorizhstal – una vez que el principal productor de acero del mundo.

La realidad para el pueblo ucraniano es en última instancia, más despidos y recortes a los servicios públicos. El gobierno usa como argumento que estas medidas estimularán la inversión extranjera.
Peter Mikhailenko
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COMUNICADO: El programa de privatización de Ucrania 2012-2014 establece recaudar de 5 a 7,5 mil millones de dólares estadounidenses
http://www.europapress.es/economia/noticia-comunicado-programa-privatizacion-ucrania-2012-2014-establece-recaudar-75-mil-millones-dolares-estadounidenses-20120222181452.html

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KIEV, Ucrania , February 22, 2012 /PRNewswire/ --

El Programa de privatización estatal para 2012-2014 estipula el descenso de la compartición del sector de propiedad estatal en la economía ucraniana hasta que llegue al 25-30 por ciento del PIB. La legislación de Ucrania sobre el programa respectivo ha entrado en vigor. Los ingresos estimados de la venta de compañías nacionales e inversores nacionales y extranjeros en tres años se estiman de 5 a 7,5 mil millones de dólares estadounidenses.

Las compañías productoras de aeronaves de importancia global - Kharkov State Aircraft Manufacturing Company y aircraft manufacturing company Antonov ASTC - se encuentran entre las entidades que estarán disponibles para los inversores en 2012. La compañía productora de maquinaria reconocida en todo el mundo SJSHC Artem, fundada hace 120 años, se une a la lista de empresas que venderá Ucrania en 2012.

Las compañías ucranianas de gestión de las centrales de energía térmica Centrenergo y Donbasenergo estarán a disposición para la compra por inversores extranjeros; mientras previamente compañías similares se privatizaron por inversores nacionales antes de que las empresas extranjeras tuvieran acceso a la puja. En 2012 Ucrania venderá plantas productoras de licor y vino, el metro de Kharkiv y otras pequeñas entidades.

El programa de privatización estatal para 2012-2014 ofrece reducir el precio de las empresas para venta a nivel del precio de demanda. Otro instrumento para una privatización más eficiente en la nueva legislación fue dividir el stock de las compañías para animar a pequeños inversores a convertirse en accionistas. Ucrania reducirá los límites existentes para la privatización de las compañías de propiedad estatal que curvan significativamente la escala de privatización.

Además, del 5 al 10 por ciento de las acciones y sitios de compañías estratégicamente importantes se dividirán en pequeñas partes y se venderán en el mercado de valores nacional. Esto permitirá a los ucranianos participar en el proceso de privatización así como contribuir al desarrollo del mercado de valores ucraniano.

Tras la caída de la Unión Soviética, el proceso de privatización y venta de activos comerciales estatales y otros en Ucrania comenzó en 1992. Hay que reconocer que el proceso de privatización afrontó una serie de irregularidades. Muchas compañías se vendieron bajo esquemas no transparentes a un precio muy más bajo que su valor de mercado. Unas de las primeras privatizaciones transparentes tuvo lugar en 2005 cuando Mittal Steel en la India compró la ucraniana Kryvorizhstal, una de las mayores plantas de acero del mundo.

En 2011 se privatizó el mayor operador de telecomunicaciones estatal de Ucrania Ukrtelecom. El 92,79 por ciento del gigante de las telecomunicaciones se vendió por aproximadamente 1.300 millones de dólares estadounidenses.

CONTACTO: Para más información, contacte con Maria Ivanova [email protected] , jefa de Proyectos en Worldwide News Ukraine.
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...¿ Ucrania como la argentina en los años 90?...

Martes, 17 de abril de 201201:00
La privatización de YPF, un ícono de la década del 90


La presidenta Cristina Fernández impulsa la recuperación de parte del Estado del manejo de YPF, a través de la expropiación del 51 por ciento de las acciones en manos de Repsol, más de dos décadas después del proceso...

La presidenta Cristina Fernández impulsa la recuperación de parte del Estado del manejo de YPF, a través de la expropiación del 51 por ciento de las acciones en manos de Repsol, más de dos décadas después del proceso privatizador que inició el ex presidente Carlos Menem .

Las principales reformas se concretaron entre 1989 y 1992 comenzando con el cambio societario de la por entonces estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales, a una sociedad anónima: YPF SA.

En los primeros cuatro años de la gestión Menem la empresa prescindió de unos 50.000 trabajadores en todo el país.

En 1992, Menem firmó el proyecto de ley de privatización, que fue aprobado en el Congreso y uno de los argumentos fue que parte del producto de esa venta se destinaría al pago de los jubilados.

El 24 de septiembre de 1992, el proyecto de privatización de YPF fue aprobado en medio de gran tensión en la Cámara de Diputados. Inclusive, la sesión estuvo a punto de naufragar por falta de quórum, tal como venía ocurriendo desde hacía un par de semanas. Por entonces, la iniciativa encontraba resistencias incluso dentro del oficialismo, que respaldaba el mandato de Menem y su política de privatizaciones de las empresas públicas.

El vocero del proyecto fue en esa ocasión el diputado neuquino, Oscar Parrilli, miembro informante por el oficialismo y hoy Secretario General de la Presidencia y mano de derecha de Cristina Fernández.

Una semana antes y como diputada, la actual presidenta había presionado a sus pares del PJ de la Legislatura provincial para que aprobaran en ese ámbito la privatización propuesta por el Ejecutivo nacional.

La ley, que no conllevaba un marco regulatorio y transformaba YPF en sociedad anónima, transfería los yacimientos a las provincias, vendía los activos y acordaba como prenda de intercambio el pago de regalías a las provincias productoras.

Así, a Salta le tocaron 120 millones de dólares, a Mendoza 638 y a Santa Cruz, gobernada por Néstor Kirchner, 480 millones.

Cuando el debate llegó al seno del Congreso nacional y tras presentar una serie de argumentos económicos, Parrilli afirmó por entonces en el recinto: "Nos hacemos presentes en esta sesión con la firme convicción de que estamos dando los pasos que la sociedad argentina y el mundo nos están exigiendo para lograr la transformación de nuestro país".

"No sentimos vergüenza por lo que somos y tampoco venimos a pedir disculpas por lo que estamos haciendo", sostuvo en su célebre discurso con el que buscó convencer a sus pares.

Esa noche, la votación terminó con 120 diputados a favor de la privatización y 10 en contra, la mayoría de partidos provinciales. La UCR y otros bloques se retiraron del recinto.

En 1993, el Estado nacional retenía un 20 por ciento de las acciones y la acción de oro, y el resto se repartía entre los Estados provinciales; el Programa de Propiedad Participada (PPP) de los trabajadores y privados. Para esa época, el sector privado tenía la mayoría de las acciones con el 46 por ciento del capital.

El sector privado, que integraban bancos y fondos de inversión de diversos países, incrementó su porcentual llegado en 1998 a controlar el 75 por ciento del capital, aunque el Estado nacional siguió manteniendo la acción de oro.

El proceso privatizador culminó en 1999 al venderse a Repsol el último 24 por ciento de las acciones estatales y provinciales, que aún estaban en manos del Estado. La empresa era presidida entonces por Alfonso Cortina, quien también concretó la compra de otro 73 por ciento que pertenecía al sector privado. Así la empresa inició una nueva etapa controlada totalmente por el grupo español.

A comienzos de su gestión, Menem encomendó a José Estensoro, el primer gestor y mentor de la privatización y padre de la senadora de la Coalición Cívica, María Eugenia, que defina la nueva estructura y funcionamiento de la petrolera.

Nels León, quien secundó a Estensoro en la gestión de la empresa, lo sucedió tras su muerte y se desempeñó en el cargo hasta abril de 1997, cuando la asamblea anual de accionistas eligió a Miguel Madanes y a Roberto Monti como vicepresidente ejecutivo.

Este último, que había iniciado su carrera petrolera 34 años atrás en la misma YPF y desarrolló una vasta carrera en empresas de EEUU que lo llevaron a ocupar posiciones en Irán, Indonesia, Canadá, entre otros, fue en realidad quien manejó entonces la compañía.

Monti fue reemplazado en 1998 cuando Repsol designó a Cortina, quien en 1999 compró del resto de las acciones.

Este fue reemplazado en 2004 por Antonio Brufau -un hombre que venía del sector financiero de Cataluña, donde presidia La Caixa- y continua hoy al frente de la empresa.

En diciembre de 2007, en la gestión del ex presidente Néstor Kirchner, se acordó el ingreso de Enrique Eskenazi -Grupo Petersen- con la compra del 14,9 por ciento de YPF, financiada por bancos internacionales y por la petrolera española. Después, en mayo de 2011 se aumenta esa participación accionaria de los Eskenazi, en otro 10 por ciento.

Nacimiento

La división Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura de la Nación inició una perforación en Comodoro Rivadavia para buscar agua. El 12 de diciembre de 1907, los responsables del pozo informaron que “se cree haber dado con una napa de kerosene”. Al poco tiempo, el gobierno nacional iniciaría una modesta producción petrolera.
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Menem lo hizo: las políticas de privatizaciones

19 julio, 2013· de sabrinaramirez· en historia, Política, Privatización, Trenes. ·

“A la Argentina hay que conducirla como a una gran empresa: el presidente, los gerentes que son los ministros, secretarios, subsecretarios y los accionistas que son el pueblo argentino” Carlos S. Menem

Menem inició su carrera en la presidencia alegando la implementación de un proyecto que se denominó “Revolución productiva”, aducía que el interés nacional prevalecería sobre el desamparo de los más débiles, la competencia sobre los monopolios, la producción sobre la indiferencia. Compromisos que fueron contradichos de pleno en la práctica. Sólo se buscaba captar votos de todas las clases sociales, haciendo promesas incoherentes al electorado.

Los primeros años fueron difíciles: el país entró en cese de pagos con el Club de París, padeció la superhinflación y convivió con los fantasmas de los saqueos. Para superar la coyuntura se recurrió a un diagnóstico de la situación que proponía un plan de ajustes con medidas neoliberales, entre ellas un programa de privatizaciones, que se proponía liquidar toda empresa que diera perdida, debido a la necesidades presupuestarias de las finanzas públicas.

Esto se logró con la ley de “Reforma del Estado” que en 20 días se deshizo de las empresas públicas más cuestionadas. Menem tenía como ministro de economía a un representante de Bunge y Born, Néstor Rapanelli. Éste promovía el estereotipo de las empresas públicas como mal administradas, con cuadros financieros graves, servicios defectuosos y con déficit acumulado. Para sanear la situación proponía que el Estado debía tener un rol subsidiario en la economía y los servicios públicos debían pasar a manos privadas, las cuales tenían una técnica de administración centrada en el lucro que en breve las reformaría de modo que pasarían a producir ganancias.

La teoría privatista en boga se sustentaba en algunos principios: el Estado no podía hacerse cargo de las inversiones requeridas por las empresas públicas, y las mismas debían pasar a competir en el mercado. Se debía eliminar la política de subsidio, y con lo capitalizado se podría reducir la deuda externa. Finalmente se aducía que el capital privado podría invertir en adelantos técnicos superiores a los que podría brindar el poder estatal.

El esquema privatizador era simple, así lo explicaba el senador Roberto José Dromi en su discurso en la cámara: “Lo fundamental es hacer y realizar, por lo cual las privatizaciones si no se pueden hacer por ley las haremos por decreto” y así se hizo.

El programa privatizador estaba dirigido a consorcios compuesto por capital local, extranjero y bancos acreedores de deuda pública, quienes participaban en las diferentes licitaciones para adjudicarse la concesión de las empresas. Su heterogénea composición comprendía diferentes intereses: por un lado el capital extranjero (en su mayoría europeo: españoles, franceses e italianos) estaba dispuesto a invertir para comprar barato y vender caro, pretendían obtener grandes beneficios con los sucesivos aumentos de la tarifa del servicio e incumpliendo todas las inversiones a las que se habían obligado (el cumplimiento rondó en general 10% en toda la década), además de solicitar al Estado subsidios, como premios por su incompetencia a la hora de ofrecer los servicios. El capital local, por su lado, integraba el consorcio por acuerdos con el capital extranjero, ya que estos últimos necesitaban integrantes que conocieran los vericuetos políticos para hacer negocios con el Estado argentino, debido en parte a la complejidad de las operativas y en parte al amiguismo imperante. Por último los bancos acreedores de deuda externa argentina, quienes compraban títulos en défault a un valor del 10 % nominal que luego eran valuados al 100%, así a la hora de incorporarlos a la licitación arrojaban grandes ganancias, la llamada “capitalización de la deuda” .

En 1991 se fucionó el Ministerio de Economía con el Ministerio de Obras Públicas, creando un superministro y su titularidad le correspondió a Domingo Cavallo. Su llegada al gobierno pretendía incorporar capital golondrina y favorecer las especulaciones respecto de las maniobras privatistas, además fue el impulsor de la ley de convertibilidad, que facilitó lo antes dicho, a costa de mantener un tipo de cambio irreal e insostenible a largo plazo , pero útil a los efectos de estabilizar la economía.

Menem
Durante su ejercicio como ministro se privatizaron la gran mayoría de las empresas públicas, que en total llegaron a incluir la mayor parte de los servicios públicos: empresas de aeronavegación (Aerolíneas Argentinas, Austral), los teléfonos (ENTel), correos y telégrafos ( ENCOTEL), la mayor petrolera estatal ( YPF), Yacimientos carboníferos (YCF), la distribución y el transporte del gas (Gas del Estado), la red de distribución de agua (Obras Sanitarias), la distribución y generación de la electricidad (SEGBA), mil kilómetros de la red vial (rutas nacionales y provinciales, autopistas), el sistema cloacal, cuatro empresas petroquímicas, las principales líneas y ramales ferroviarios de pasajeros y carga (Ferrocarriles Argentinos), tres elevadores, terminales de puerto, dos acerías, tres fábricas militares, una empresa carboquímica, el mercado de hacienda, dos canales de televisión, un hipódromo, hoteles nacionales y provinciales (como el Llao Llao), la red de 33 aeropuertos de todo el país, el Banco Hipotecaro Nacional, bancos provinciales, empresas de energía provinciales, represas hidroeléctricas, centrales nucleares y termoeléctricas, la marina mercante, astilleros.

Este remolino privatista, sin embargo, no se atuvo a los manuales del neoliberalismo: los manuales decían que se debía comenzar por privatizar industrias competitivas, empezaron por las públicas. Decía que debían sanear y reestructurar las empresas antes de venderlas, de las dejó caer en la decadencia extrema. Decía que debían instalarse mecanismos regulatorios claros y órganos de control público independiente, en la Argentina fue solo un eje residual. Se perdió el control estatal sobre las empresas, las cuales comenzaron a llevar una doble contabilidad: por un lado ganancias declaradas y por otro, la facturación real que tiene índices más altos, pero permaneció oculta.

En líneas generales se podujeron mejoras en los servicios , pero a comparación de los estándares de calidad anteriores que eran muy bajos. Las empresas no arriesgaron capital propio para expandir u optimizar el sistema, sino que el grueso del dinero fue aportado por los propios usuarios al pagar las tarifas. Para los inversionistas era un negocio redondo: no tenían competencia, la rentabilidad era segura y las ganancias eran desproporcionadas.

Además se facilitó el oportunismo empresarial: no podía existir ninguna interferencia estatal en el precio del servicio. Los capitales privados aumentaron la carestía de los mismos, interesados en la ganancia y desatendiendo la utilidad pública que debían brindar. Se puede decir que si el Estado hubiese implementado estos aumentos en los precios del servicio también se hubiesen vuelto rentables. El aumento de la productividad también se logró con la reducción del personal, la flexibilización laboral, precarización de las condiciones de trabajo. La administración pública paso de tener mas de 900 mil empleados en 1989 a menos de 300 mil en 1999.

Para la reducción del personal se utilizaron diversos mecanismos: jubilaciones prematuras, despidos, cesantías, el más común fue el “retiro voluntario” (masivos e indiscriminados) El Estado gastó 1.229,5 millones de dólares para pagar las indemnizaciones, los prestamos se los otorgó el Banco Mundial, y hubo aportes de el Banco Nación Argentina y del tesoro. También se produjo un incumplimiento de las metas y plazos pautados, por lo que se llevaron contantes renegociaciones en desmedro de los intereses sociales.

gas
Las privatizaciones en general generaron una restricción del sentido de lo público y cohesión social, además de aumentar los índices de desocupación, pobreza y pauperización.
Sabrina Ramírez
Nicolás Mazzucco
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¿Cuales fueron las empresas que se privatizaron en el gobierno de Menem ?

nestor l respondida hace 5 años

La decada de gobierno de Carlos Saul fue terrible - principalmente en los dos últimos años del primer mandato ( 1989 - 1995 ) y peor aún en el segundo mandato.-
Se privatizo:
Aerolineas Argentinas - fue vendida a los Españoles
Las empresas Telefonicas: - Tambien vendida a los Españoles
Los ferrocarriles:
Agua y Energia - vendida a empras Chilenas y otras
Tambien se privatizo la informativa a el Banco Nación - La aduana y la DGI (hoy AFIP).-
Ademas de la privatizaciones - Menem abril deliberadamente la importaciones - haciendo quebrar deliberadamente - la industria nacional del calzado - del juguete - parte de las automotrices - tambien a gran partes de los productores regionales - de Mendoza - Entre Rios - Rio Negro - etc.-
La historia es larga - pero evidentemente no es la peor - - Con el actual gobierno las cosas se repiten para lo peor -
UN SALUDO.-


Bolívar respondida hace 5 años
DURANTE TODO EL GOBIERNO DE MENEM
PESE A LO COBRADO LA DEUDA AUMENTO
Por Luis Varela

Desde 1989, el gobierno de Carlos Menem cobró por privatizaciones 9.900 millones de dólares en efectivo y más de 13.200 millones en rescate de títulos públicos. Pese a ese ingreso, no evitó que la deuda externa creciera en casi 13.000 millones. Ahora hay déficit fiscal y no le queda casi nada por privatizar.

Además del desempleo, del déficit fiscal, del creciente rojo comercial y de otros males que ya están en la superficie, a 65 meses del inicio del gobierno de Carlos Menem y a solo un semestre de las elecciones presidenciales comienzan a evidenciarse otras señales que se pueden convertir en más dolor de cabeza para los tiempos que vienen.

En sus cinco años de gestión, el Gobierno recaudó una jugosa suma por privatizaciones y, sin embargo, la deuda pública creció en casi 13.000 millones de dólares, a un ritmo del 4,2% anual, una tasa similar a la que reinó en el mercado internacional en la primera parte de los 90.

La venta de ENTeL, Obras Sanitarias, Gas del Estado, SEGBA, Aerolíneas y otras treinta privatizaciones vinculadas permitieron recaudar de 1989 a esta parte (1994) 9.910 millones de dólares en efectivo y 13.239 millones en títulos de la deuda.

Al momento de rescatarse, esos 13.239 millones de bonos significaron 5.270 millones en valor efectivo. O sea que los papeles de deuda recobrados en las privatizaciones fueron considerados, en promedio, al 39,8% de su valor nominal.

Si con los 9.910 millones de dólares recaudados en efectivo se hubiera efectuado una paralela y paulatina recompra o rescate de más deuda externa a ese 39,8% de valor nominal, se hubieran podido recobrar otros 24.900 millones de dólares de endeudamiento.

En consecuencia, entre lo "cobrado en títulos" y lo "cobrado en efectivo convertido a títulos" se hubieran podido rescatar 38.139 millones de dólares de la deuda externa. Y como la deuda ascendía en 1989 a 57.777 millones, ese rescate hubiera dejado un endeudamiento de solo 19.638 millones de dólares. Pero según un informe de la Fundación Capital, dirigida técnicamente por Martín Redrado, en base a datos del Banco Central y del Ministerio de Economía, lo que debe el Estado hoy es casi cuatro veces esa cifra: 70.748 millones de dólares.

Y, lo que es peor, ahora que no queda casi nada por privatizar y que se encarece el crédito internacional se comprueba que vuelve a aflorar el déficit fiscal, justo en vísperas de una interminable serie de vencimientos por la deuda.

Frente a estos elementos surgen dos preguntas obligadas: ¿En que se gastaron los casi 15.200 millones de dólares en efectivo que se cobraron con las privatizaciones? ¿Cómo hará el próximo gobierno para afrontar la deuda externa si recibe una estructura repleta de déficit y vacía de activos para poner en venta?

Para contestar esos interrogantes habría que poner sobre la memoria muchas de las frases que emitidas por el Gobierno en los últimos cinco años y repetidas hasta el cansancio por las comunicaciones oficiales, fueron ganando espacio y consenso en la población:

-- "Las empresas públicas son el agujero negro de la economía argentina." —

--"Hay que privatizar. Los ferrocarriles pierden un millón de dólares por día. Los teléfonos nos dan perdida, son malos y caros. Privados van a ser buenos y baratos."—

-- "Empresas como ENTel e YPF dieron pérdida durante los años anteriores a su privatización." —

--"Con lo que saquemos de las empresas públicas vamos a obtener una solución doble. Resolveremos el endeudamiento externo y terminaremos con el eterno déficit del sector público."—

"Hoy la deuda ya no es un problema." --


Como directa contestación a esas aseveraciones, los fríos números demuestran que no bien se realizaron las privatizaciones surgieron dos efectos inmediatos: el desempleo subió a un nivel sin precedentes y los grupos que manejan las empresas privatizadas tienen ganancias multimillonarias.

Ahora el círculo se cierra: casi como por arte de magia, justo cuándo se acabaron "las joyas de la abuela", vuelve a reaparecer el déficit fiscal y, frente a ello, la primera y casi inmediata consecuencia fue un quiebre en las relaciones con el Fondo Monetario Internacional. Acto seguido, llegó a la Argentina John Reed, el número uno de Citibank, que criticó algunos costados del plan económico y señaló: "Los bancos no ven con tranquilidad a países que se distancian del FMI".

Mary respondida hace 5 años
El gobierno de Menem introdujo una serie de reformas neoliberales: con la aprobación de la Ley de Reforma del Estado fue autorizado a privatizar varias empresas estatales, en la forma que el presidente estimara conveniente. Las primeras privatizaciones efectuadas fueron las de la empresa telefónica Entel y la de Aerolíneas Argentinas.

Las mismas, y otras posteriores, se privatizaron rápidamente buscando conseguir con ello réditos mediáticos que instalaran la idea de la voluntad reformista del gobierno, pero dicha rapidez condujo luego a numerosas críticas y denuncias de irregularidades, omisiones y casos de casos de corrupción. Pronto se privatizaron también la red vial, los canales televisivos (con la excepción de ATC, hoy Canal 7), gran parte de las redes ferroviarias, Yacimientos Petrolíferos Fiscales y Gas del Estado.

Aqui todo funciona por el abusurdo.










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