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Espectaculares casas prefabricadas: una tradición estadounidense
Estados Unidos maneja una tendencia que no se ve mucho en nuestro país, a la hora de hablar de construcciones. En este sentido, comprar una vivienda prefabricada es en algunos casos una opción interesante: se puede construir a medida a partir de una serie de modelos disponibles, se tarda muy poco en hacerla y el coste, al no requerir grandes obras, es más asequible.
Sin embargo, muchos son reacios a este tipo de edificaciones, por considerar que su producción industrial les quita originalidad y belleza sobre un edificio "tradicional". Pero esa idea ya puede pasar a la historia. Muchos diseñadores están creando ejemplos, como los que tenemos aquí, que demuestran que las casas prefabricadas pueden ser dignas de la mejor arquitectura.
La compañía francesa OLGGA construye este espacio habitable a base de maderos. En realidad se trata de dos estancias independientes: una con todas las habitaciones y la otra con el baño. Los módulos están entrecruzados como si se tratara de una sola pila de leña, y el gran ventanal, muy luminoso, permite apreciar desde el exterior la solución tan innovadora que han encontrado.
Los polacos de KWK Promes comercializan casas con forma atípica de silo para grano. El interior es completamente personalizable: sus dos plantas pueden dividirse en tantas, o tan pocas, habitaciones como se desee.
¿Quién dijo que las casas tienen que estar en tierra firme? Sabbagh Arquitectos, de Chile, ha creado una casa flotante a partir de contenedores para barcos, empleando hormigón en la parte inferior (para darle estabilidad) y metales ligeros en la superior.
El arquitecto estadounidense Matthew O'Maila ha ido más allá del concepto de vivienda prefabricada: su GO Home es una "casa pasiva", diseñada de forma que, a través de placas solares e inmensos ventanales, aprovecha hasta el último rayo de sol que le llega para calentarse sin apenas necesidad de recurrir a otras fuentes de energía.
La American House del arquitecto William Massie parece sacada, a primera vista, de un complejo residencial de Palm Springs, o cualquier otra urbanización lujosa estadounidense, con diseño típico de los años '50. Pero su manufactura, en acero y cristal, la hace mucho más económica.
¿Cómo integrar un bloque de hormigón en un bosque de cedros? Bates Masi ha dado la solución creando un apartamento vacacional acogedor, amplio y muy luminoso, gracias a sus ventanas que llegan del techo al suelo.
Un prototipo muy versátil, adaptable a prácticamente cualquier terreno, creado por estudiantes de arquitectura inspirados en la obra de Frank Lloyd Wright.
Un prefabricado normalmente es un bloque de aspecto moderno, lleno de líneas rectas y ángulos de 90 grados. Afortunadamente, siempre hay gente que se sale de la normalidad. Un ejemplo es el sueco Torsten Ottesjö, autor de una casa inspirada en la forma de los peces que se consumen en su región de origen.
Los estadounidenses Alchemy Architects han creado varias versiones de su weeHouse, un modelo prefabricado muy popular en su país. Quizás ésta sea la más interesante, por varios motivos: su gran tamaño, su construcción en madera, que la hace integrarse perfectamente en medio de un bosque... y la muy innovadora solución de instalar un puente en el piso superior para conectar dos ambientes separados.
Innovar en las formas y desafiar los estereotipos de lo prefabricado es lo que pretendían Todd Saunders y Tommie Wilhelmsen al crear la Hardanger Retreat, una casita minúscula (apenas 20 metros cuadrados) que se integra perfectamente en el ambiente de los fiordos noruegos, y que en verano, con el buen tiempo, puede duplicar su espacio aprovechando las zonas exteriores.
Otra opción es usar los módulos prefabricados habituales, pero de una forma muy poco común. Por ejemplo, los suizos Nunatak Architectes han creado su Zufferey House inclinada, haciendo que parezca que brota de la tierra. La variedad de tamaños, formas y posiciones de las ventanas le da aún más sensación de originalidad.
Una nueva muestra de integración con el terreno es la Glenburn House, del australiano Sean Godsell. Alinear la casa perfectamente entre las dos pequeñas colinas que la rodean no sólo es estéticamente muy efectivo, sino que además sirve para proteger la vivienda de los rigores del tiempo y del sol veraniego.
La Kip House de los daneses 3XN puede aportar grandes contrastes al barrio en el que se instale. Mientras por un lado está totalmente cerrada con una gruesa pared negra, por otro una gran cristalera la abre completamente al exterior. No cabe duda de que llamará la atención de los vecinos.
La Plus House, de los suecos Arkitekthus, no parece una casa prefabricada. Sus fachadas de madera combinan perfectamente con el uso del cristal, dándole un toque rústico y, a su vez, decididamente moderno.
Espectaculares casas prefabricadas: una tradición estadounidense
Estados Unidos maneja una tendencia que no se ve mucho en nuestro país, a la hora de hablar de construcciones. En este sentido, comprar una vivienda prefabricada es en algunos casos una opción interesante: se puede construir a medida a partir de una serie de modelos disponibles, se tarda muy poco en hacerla y el coste, al no requerir grandes obras, es más asequible.
Sin embargo, muchos son reacios a este tipo de edificaciones, por considerar que su producción industrial les quita originalidad y belleza sobre un edificio "tradicional". Pero esa idea ya puede pasar a la historia. Muchos diseñadores están creando ejemplos, como los que tenemos aquí, que demuestran que las casas prefabricadas pueden ser dignas de la mejor arquitectura.
La compañía francesa OLGGA construye este espacio habitable a base de maderos. En realidad se trata de dos estancias independientes: una con todas las habitaciones y la otra con el baño. Los módulos están entrecruzados como si se tratara de una sola pila de leña, y el gran ventanal, muy luminoso, permite apreciar desde el exterior la solución tan innovadora que han encontrado.
Los polacos de KWK Promes comercializan casas con forma atípica de silo para grano. El interior es completamente personalizable: sus dos plantas pueden dividirse en tantas, o tan pocas, habitaciones como se desee.
¿Quién dijo que las casas tienen que estar en tierra firme? Sabbagh Arquitectos, de Chile, ha creado una casa flotante a partir de contenedores para barcos, empleando hormigón en la parte inferior (para darle estabilidad) y metales ligeros en la superior.
El arquitecto estadounidense Matthew O'Maila ha ido más allá del concepto de vivienda prefabricada: su GO Home es una "casa pasiva", diseñada de forma que, a través de placas solares e inmensos ventanales, aprovecha hasta el último rayo de sol que le llega para calentarse sin apenas necesidad de recurrir a otras fuentes de energía.
La American House del arquitecto William Massie parece sacada, a primera vista, de un complejo residencial de Palm Springs, o cualquier otra urbanización lujosa estadounidense, con diseño típico de los años '50. Pero su manufactura, en acero y cristal, la hace mucho más económica.
¿Cómo integrar un bloque de hormigón en un bosque de cedros? Bates Masi ha dado la solución creando un apartamento vacacional acogedor, amplio y muy luminoso, gracias a sus ventanas que llegan del techo al suelo.
Un prototipo muy versátil, adaptable a prácticamente cualquier terreno, creado por estudiantes de arquitectura inspirados en la obra de Frank Lloyd Wright.
Un prefabricado normalmente es un bloque de aspecto moderno, lleno de líneas rectas y ángulos de 90 grados. Afortunadamente, siempre hay gente que se sale de la normalidad. Un ejemplo es el sueco Torsten Ottesjö, autor de una casa inspirada en la forma de los peces que se consumen en su región de origen.
Los estadounidenses Alchemy Architects han creado varias versiones de su weeHouse, un modelo prefabricado muy popular en su país. Quizás ésta sea la más interesante, por varios motivos: su gran tamaño, su construcción en madera, que la hace integrarse perfectamente en medio de un bosque... y la muy innovadora solución de instalar un puente en el piso superior para conectar dos ambientes separados.
Innovar en las formas y desafiar los estereotipos de lo prefabricado es lo que pretendían Todd Saunders y Tommie Wilhelmsen al crear la Hardanger Retreat, una casita minúscula (apenas 20 metros cuadrados) que se integra perfectamente en el ambiente de los fiordos noruegos, y que en verano, con el buen tiempo, puede duplicar su espacio aprovechando las zonas exteriores.
Otra opción es usar los módulos prefabricados habituales, pero de una forma muy poco común. Por ejemplo, los suizos Nunatak Architectes han creado su Zufferey House inclinada, haciendo que parezca que brota de la tierra. La variedad de tamaños, formas y posiciones de las ventanas le da aún más sensación de originalidad.
Una nueva muestra de integración con el terreno es la Glenburn House, del australiano Sean Godsell. Alinear la casa perfectamente entre las dos pequeñas colinas que la rodean no sólo es estéticamente muy efectivo, sino que además sirve para proteger la vivienda de los rigores del tiempo y del sol veraniego.
La Kip House de los daneses 3XN puede aportar grandes contrastes al barrio en el que se instale. Mientras por un lado está totalmente cerrada con una gruesa pared negra, por otro una gran cristalera la abre completamente al exterior. No cabe duda de que llamará la atención de los vecinos.
La Plus House, de los suecos Arkitekthus, no parece una casa prefabricada. Sus fachadas de madera combinan perfectamente con el uso del cristal, dándole un toque rústico y, a su vez, decididamente moderno.