El monumento original ubicado en los Estados Unidos mide 93 metros y pesa más de 200 toneladas.
Una réplica de menor tamaño está en Buenos Aires.
La zona bautizada como Barrancas de Belgrano alberga la joya que Argentina compró a Francia.
Construida en hierro rojo, la pequeña Estatua de la Libertad porteña, diseñada por Frédéric Auguste Bartholdi (al igual que la de los Estados Unidos), decora la vereda de la calle La Pampa, a metros de su intersección con Virrey Vértiz.
Inscripción ubicada en la base con el nombre taller de fundición del monumento.
Aunque es evidentemente más pequeña que su hermana mayor, a la vez es más antigua que ésta. Efectivamente, la de Nueva York se inauguró como dijimos, el 28 de octubre de 1886, y la de Barrancas el 3 de octubre del mismo año.
Cercana a la vía del ferrocarril, su color opaco y el polvo que la cubre alejan las miradas de los miles de transeúntes que surcan a diario el parque. Pero, justamente, lo bueno de los monumentos es que siempre hay una segunda oportunidad para observarlos.
Esta no es la única que hay en Argentina, sino que también hay una en el edificio del Colegio Normal Sarmiento (inaugurada 25 días antes de la de Nueva York), y otra de unos 6 metros de altura en la entrada del casino “New York” en la ciudad de San Luis. También está la estatua ubicada en la plaza Libertad en San juan, la cual desembarcó por error en nuestro país en 1909. Originalmente iba destinada a San Juan de Puerto Rico, pero se dio la confusión con esta provincia nuestra y es así como hoy día está en tierras argentas.