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Los violinistas del diablo

ParanormalFecha desconocida


Giuseppe Tartini





Tartini nació en Piran, una ciudad en la península de Istria, en la República veneciana (ahora Piran, Eslovenia); su padre era italiano y su madre eslovena.
Al parecer los padres de Tartini tenían proyectado que fuese sacerdote, y en este camino recibió una formación musical básica. Estudió leyes en la Universidad de Padua, donde logró maestría en el arte de la esgrima. Después de la muerte de su padre en 1710, se casó con Elisabetta Premazore, una mujer a quien su padre desaprobaba debido a su baja clase social y a la diferencia de edad. Desafortunadamente, Elisabetta era la favorita del poderoso Cardenal Cornaro, quien acusó a Tartini de rapto. Tartini decidió ir al Convento de San Francisco, en Asís, para escapar del proceso; mientras, allí aprendió a tocar el violín.

Es una leyenda que cuando Giuseppe Tartini escuchó a Francesco Maria Veracini en 1712 en Venecia, quedó tan impresionado con él -y tan insatisfecho con su propia habilidad- que huyó a Ancona y se encerró en un cuarto a practicar. La habilidad de Tartini mejoró enormemente y en 1721 fue designado maestro de capilla en Il Santo en Padua, con un contacto que le permitió tocar para otras instituciones que él quería.

En 1726, Tartini inició una escuela de violín que atrajo a estudiantes de toda Europa. Tartini se fue interesando gradualmente por la teoría de la armonía y la acústica, y desde 1750 hasta el final de su vida publicó varios tratados.
Sus obras más conocidas son "El Trino del Diablo" y "Concertino para clarinete y piano".

Trino del Diablo




Tartini aseguraba que en cierta ocasión había tenido un sueño diabólico y musical. Se quedó profundamente dormido y entonces apareció ante él el Maligno interpretando una pieza al violín tan exquisita y virtuosa que con ella pretendía seducirle para que le vendiera su alma. No lo consiguió, al parecer, pero cuando Tartini despertó quiso transcribirla a toda prisa sobre el pentagrama antes de que el recuerdo se desvaneciera de su mente. Esta composición existe: es una preciosa sonata que se titula Il trillo del Diabolo (El trino del Diablo)

Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano. La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo "La sonata del Diablo", pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre…


Niccolò Paganini





Niccoló Paganini era flaco, alto, erguido, con las manos que parecían llegarle hasta las rodillas; de trajes deshilvanados, en jirones muchas veces, su larga melena revoloteaba al mismo tiempo que su arco describía parábolas en el aire.Sus contemporáneos lo describen como un ser cadavérico, de ojos negros, piel blanca como la cera, pelo largo y negro, nariz prominente y estatura media; la coloración de la piel adoptaría, algunos años después, un tinte gris plateado, debido al tratamiento mercurial que recibió para la sífilis. Dicho tratamiento también fue el responsable de la pérdida de las piezas dentarias y de las molestias estomacales que acompañaron al compositor a lo largo de sus últimos años. Era sorprendente contemplar cómo podía tocar tan genialmente. Sus largos dedos se comían el violín. A los diecinueve años de edad se enamoró de una señora adinerada, mucho mayor en edad que él, y estuvo a punto de abandonar la música para dedicarse a la agricultura, pero al final esta fiebre amorosa pasó y regresó al mundo de la música.

En aquellos tiempos de inicios del siglo XIX, los intérpretes intercalaban en sus conciertos números, y en una de estas actuaciones se produjo la siguiente anécdota:

Estando en Ferrara, una bailarina llamada Pallerini, había cantado en sustitución de la soprano Marcolini, quien se encontraba indispuesta, los espectadores reaccionaron con silbidos. A Paganini le tocaba la actuar a continuación, y se propuso vengarla. Cogió su violín y comenzó a imitar el trino de los pájaros, el grito de distintos animales y para concluir el rebuznar del asno, y dijo: <<Esta es la voz de aquellos que han silbado a Pallerini>>.Como consecuencia de este acontecimiento le obligaron a pedir disculpas, y nunca más volvería a tocar en Ferrara.



Fue tan virtuoso en el manejo de este instrumento, que pronto empezó a correr una leyenda a su alrededor, la cual decía que había matado a un rival y fue condenado por ello a presidio, y que él había pactado con el diablo entregándole su alma a cambio de la libertad y de adquirir esa maravillosa técnica con el violín; El vulgo creía esa leyenda, y había quien aseguraba haber visto al diablo junto al violinista ayudándole en los momentos difíciles. Todos habían oído hablar de él, no sólo los cultos; hasta los mendigos y las prostitutas compraban sus entradas apenas se anunciaba que tocaría Niccolò Paganini.




A Paganini la vida le sonreía por donde pasaba, su presencia impactaba a las mujeres al punto de arrojarse a sus pies. Y si no bastaba con su glamour, ahí estaba su manera de tocar el violín. Una dama que se resistía a amarlo, que se encerraba en su habitación y que había dado órdenes de que bajo ninguna circunstancia se dejara entrar a Paganini en su casa, el virtuoso se las ingenió para llegar hasta el balcón de la alcoba e improvisar una sonata para ¡una sola cuerda! Cuando la dama se percató de la hazaña con el violín, le hizo un lugar en su cama al genio. Así transcurrían esos años, de mujer en mujer, de cama en cama. Era lo que más le atraía, junto con el dinero para gastarlo, para jugarlo. Tal vez porque durante su niñez había padecido pobreza y miseria, dinero que caía en sus manos dinero que gastaba. Y con la misma prontitud volvía a gastar más. Con la ventaja de que a veces ni en violines gastaba. Alguna vez que iba a tocar a un palacio y se le olvidó su propio instrumento; el anfitrión, de cuna noble y filántropo, extrajo su Guarnerius personal de la vitrina donde lo tenía a la vista de todos, y se lo prestó a Paganini para que saliera del aprieto. Después de que el violinista hubo tocado, el príncipe, duque, marqués o lo que haya sido, no fue capaz de guardar el violín en su sitio y se lo regaló.



Paganini contrajo matrimonio con la cantante Antonia Bianchi, con la que tuvo un hijo al que llamó Aquiles.


Sobre su muerte corrieron muchas versiones. Una de estas asegura que el sacerdote que le atendía en sus últimos momentos, le preguntó qué contenía el estuche, a lo que Paganini le contestó levantándose de la cama: ¨" ¡El diablo! ¡Esto es lo que contiene, el demonio!", y cogiendo el violín en sus manos se puso a tocarlo hasta que lo lanzó contra la pared, expirando al tiempo que el violín se destruía. La historia es falsa, ya que dicho violín se conserva en el museo de Génova.



Niccoló Paganini falleció en Niza, Francia, el 27 de mayo de 1840; pero el obispo de Niza negó el permiso para su entierro y su ataúd permaneció varios años en un sótano. La fama que se había tejido alrededor de su persona y su talento, forjados en un posible pacto con el demonio, fue determinante en esta decisión eclesiástica, sobre todo debido a que el propio Paganini rehusó acercarse a la Iglesia y desmentir aquellos comentarios. Solamente en 1876 fue permitido el funeral y sus restos se transfirieron al cementerio en Parma.

El síndrome de Ehlers-Danlos

Pero lo cierto es que sus capacidades para sacar hermosa música de su violín no venían del diablo. Su dotes tenían explicación en su gran flexibilidad articular, la cual contribuyó enormemente. El Dr. Bennati, que lo atendió durante años e informó de algunos detalles de gran interés. Observó, por ejemplo, que cuando tocaba su codo cruzaba por encima del otro codo; la flexibilidad de Paganini era tan grande que la uña del dedo pulgar llegaba a tocar el dorso de su mano, esta hiperlaxitud le permitía tocar tres octavas con poco esfuerzo.

Se sabe que voluntariamente podía flexionar lateralmente la articulación de sus falanges distales; en varias ocasiones fue preguntado acerca de su mágico secreto, a lo cual el genial compositor siempre respondía que lo revelaría cuando se retirara, desgraciadamente se llevó tan codiciado secreto con él, sin duda sus prodigiosas dotes interpretativas se debieron a un trastorno del tejido conectivo como ahora veremos.






El síndrome de Marfan es el trastorno más frecuente del tejido conectivo, caracterizado por una alteración del metabolismo del colágeno, entre sus manifestaciones musculoesqueléticas se encuentran la aracnodactilia, la desproporción esquelética y una elevada estatura. Como ya hemos citado, Paganini era de estatura mediana, en cuanto a la aracnodactilia, en el Museo del Conservatorio de París se guarda un molde de la mano de Paganini, el cual es de forma y dimensiones normales, su dedo índice mide 10.1 cm y su dedo pulgar, en extensión, 6.7 cm. Estos hechos hacen poco probable que el compositor sufriera una enfermedad de Marfan.



El síndrome de Ehlers-Danlos se caracteriza por existir laxitud e hipermovilidad articular, con mayor capacidad de estiramiento, características que poseía Paganini. Este síndrome comprende, al menos, 11 tipos diferentes, dado que Paganini vivió durante 58 años, es poco probable que presentase el tipo IV, caracterizado por acortamiento de la longevidad y por presentar menor extensibilidad. Probablemente el músico italiano sufrió un tipo III, caracterizado por ser benigno y porque la gran laxitud articular no se suele acompañar de excesivas deformidades esqueléticas.

Il Cannone





La leyenda de Il Cannone incluye el asesinato de una joven y bella mujer. Se decía que, después de haberla hecho su amante, Paganini la había matado para encerrar su hermosísima voz dentro de Il Cannone. Otra historia sin confirmar cuenta que Paganini tuvo que empeñarlo en cierta ocasión, pero que lo recuperó cuando el dueño de la casa de empeños le escuchó tocarlo y decidió devolvérselo movido, quizá, por un supuesto influjo diabólico.
http://4.bp.blogspot.com/-is1QTGYKQc8/UTTyiUvxtnI/AAAAAAAABK8/0NnUeZ-nu5s/s320/cannone.jpg

Esas leyendas diabólicas rodearon la figura de Paganini y contribuyeron a crear el mito. Y no faltó quien llegó a asegurar que había visto con sus propios ojos al mismísimo Príncipe de las Tinieblas detrás de Paganini, entre las sombras, durante una representación, moviendo el arco del violín y guiando su mano sobre las cuerdas. El bisnieto de Paganini, que se llama John David Paganini y que nació en Nueva York, cita en su página web estas leyendas acerca del pacto con el Diablo de su bisabuelo. “Su interpretación de los pasajes más delicados –explica– era tan hermosa que sus audiencias rompían a llorar y, al mismo tiempo, era capaz de tocar con tanta fuerza y tanta velocidad que un espectador de Viena, medio enloquecido, declaró que algunos días había visto cómo el Demonio ayudaba al violinista.”


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