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Yaotl_Miquiztli

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Primer post: 10 feb 2012
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los 10 mandamientos indios
los 10 mandamientos indios
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/10/2012

Al igual que en otras muchas religiones, el pueblo indio poseía sus propios mandamientos, los cuales eran premisas fundamentales que regían todos los actos de su vida. Tus mandamientos religiosos fueron escritos en tablas de piedra por el dedo flameante de un dios enfadado. Nuestra religión fue establecida por las tradiciones de nuestros ancestros, y los sueños que les fueron dados a nuestros mayores durante las horas de silencio nocturno por el Gran Espíritu y las premoniciones de los sabios escritas en el corazón de todos los hombres. No necesitamos iglesias, porque todo lo que se discuta sobre Dios no nos interesa. Muchas cosas se pueden discutir sobre el hombre, pero nunca sobre Dios. El hombre blanco pensó regular la naturaleza y cambiarla según sus ideas. Nunca fue comprendido por el piel roja. Nosotros creemos que el Gran Espíritu ha creado todas las cosas. No sólo la humanidad, sino también los animales, las plantas y las rocas. Todo en la tierra y entre las estrellas tiene alma verdadera y toda vida es sagrada. Pero tú no comprendes nuestras oraciones cuando se dirigen al sol, la luna y el viento. Nos has juzgado sin comprendernos. Sólo porque nuestras oraciones son diferentes. Pero somos capaces de vivir en armonía con toda la naturaleza. Toda la naturaleza está dentro de nosotros y nosotros somos parte de la naturaleza. Trata la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto. Mantente cerca del Gran Espíritu. Muestra gran respeto por tu semejante. Trabaja junto para el beneficio de toda la Humanidad. Da asistencia y cariño donde se necesite. Haz lo que creas que está bién. Mira después el bienestar del cuerpo y la mente. Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común. Sé sincero y honesto siempre. Hazte responsable de tus actos.

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La Alquimia
ParanormalporAnónimo3/14/2013

La alquimia, al lado de la astrología, de las innumerables mancias y de la magia, ocupa un lugar importantísimo en la artes ocultas. En su muy simple definición, la alquimia es el arte de convertir los metales en oro. Sin embargo la alquimia nos da un buen punto de partida para develar las nociones ocultistas de la ciencia; según el diccionario de la Academia Francesa es una ciencia oculta en la que se utilizan procedimientos químicos y fórmulas de un supuesto arte sagrado. Si bien la alquimia merece un estudio profundo de sus diversas concepciones, nos enfocaremos a sus dos vertientes fundamentales: la alquimia como ciencia y la alquimia mística. La alquimia como ciencia es considerada la abuela de la química, donde se observan fórmulas y teorías de estudiosos en pos de conseguir el secreto de la transmutación de los elementos. La alquimia mística se refiere a que el simbolismo alquímico no se aplica a la materia sino a las operaciones espirituales. Wirth, en sus estudios del simbolismo hermético, menciona la alquimia como una escuela de perfeccionamiento moral, donde los metales no son físicos sino morales. Historia de la alquimia Aun cuando leyendas orientales afirman que los chinos ya practicaban la alquimia desde el año 4500 a. C., estudios serios mencionan que los taoístas en el año 550 a. C. buscaban la piedra filosofal y el elíxir de larga vida. El origen de la alquimia occidental es Alejandría. La alquimia nace de una compleja amalgama de prácticas y teorías caldeas Judías, egipcias y griegas. Desde finales del siglo III hasta principios del V, gozó de un gran éxito. Los principales representantes de esta época fueron Zósimo, Sinesio, Olimpiodoro, así como María la Judía. De María Judía, se sabe poco, lo mismo que de la mayoría de los alquimistas, quienes guardaron celosamente no sólo su identidad, sino también sus conocimientos. Los antiguos alquimistas creían que María o Miriam, era la hermana de Moisés, sin embargo no existe ninguna prueba de esto, probablemente fue contemporánea de Demócrito, en la Alejandría del siglo II. De cualquier forma María fue un genio inventando utensilios y equipos para el laboratorio, utilizándolos de una forma por demás original. Se le atribuye como principal contribución un aparato llamado kerotakis, el cual servía para calentar sustancias utilizadas en la alquimia y recoger sus vapores. Otros de los inventos creados por esta extraordinaria mujer es una especie de baño, quees el mismo tipo de hervidor doble que se encuentra en nuestros días en cualquier cocina, el bien conocido “baño María”. El kerotakis era un recipiente hermético con una lámina de cobre suspendida en su parte superior. Cuando los practicantes calentaban diversas sustancias como algunos compuestos de azufre, arsénico y mercurio, los vapores se concentraban en esta lámina de cobre, que cambiaba de color y daba la impresión de que adquiría el espíritu del oro. Para que el proceso tuviera éxito, todas las uniones debían estar ajustadas al vacío. El uso de este recipiente dio origen a la expresión “cerrado herméticamente”. María y sus seguidores, creían que el proceso que se llevaba a cabo dentro del kerotakis, era similar al que se llevaba en las entrañas de la tierra para la creación del oro. El compuesto que utilizaban más comúnmente para la calcinación era el rejalgar, un mineral de color rojo anaranjado con sulfuro de arsénico, que es muy común en las minas de oro. Comparaban al fuego de su crisol con las llamas de Hades, que purifica todas las sustancias que se le entregan. Durante el proceso de alquimia, el rejalgar era efectivamente “asesinado” dejando solamente un resto negruzco que los alquimistas llamaron el “cadáver”. Mientras tanto el azufre quedaba liberado, igual que una alma incorpórea se eleva a las alturas. Si bien los escritos originales de María no sobrevivieron, sus enseñanzas fueron ampliamente difundidas. Existió otra mujer alquimista, quien se autonombró Cleopatra.Uno de los escritos más importantes de Cleopatra fue una página de diagramas simbólicos. En una de sus imágenes se mostraba una serpiente tragándose su propia cola y formando un anillo, llamada Ouróboros. “El Uno es el todo” se veía escrito en el centro de este círculo. Durante mucho tiempo los alquimistas no tuvieron una mejor representación, ya que ésta mostraba gráficamente todas sus creencias: la serpiente en forma de círculo representaba la unidad cósmica, en la que e lmundo superior hermanaba al mundo inferior y toda la materia era intercambiable Algunas otras tradiciones ven representada en la serpiente la unión sexual entre el hombre (como humanidad) y Dios, o la representación extática del espíritu divino. Ya que la serpiente muda de piel, se creía era longeva, se renovaba constantemente en un círculo de renacimientos. El ciclo muerte y renacimiento, había sido el tema central de diversas religiones místicas y se convirtió en un tema recurrente en la alquimia. Tal vez el más erudito de Alejandría que hiciera referencia a este ciclo fue Zósimo conocido como Panopolitano, por ser oriundo de Panópolis, en Egipto. Este personaje hacia el año 300 recopiló la sabiduría de iniciados anteriores a su época para formar lo que llegó a ser una verdadera enciclopedia del arte hermético. Zósimo describía como por medio de una serie de utensilios de laboratorio, en el que se incluye el kerotakis y por medio de recetas podía convertir metales de baja ley en oro. También explicaba como se daba este proceso de transmutación. Si bien los resultados no siempre cumplían con lo requerido para el oro, advertía Zósimo, el practicante 110 debía desanimarse. Tal vez el proceso creó algo más poderoso: “un coral de oro”, tan poderoso que podría transformar a cualquier metal en oro. En un escrito atribuido a Zósimo, se habla de una “piedra” que no es piedra, un objeto de valor incalculable, algo que tiene muchas formas y que no tiene forma, ese algo desconocido que es bien conocido por todos. Tal vez ésta sea la referencia más antigua de la que posteriormente se llamará “piedra filosofal”, una sustancia que los alquimistas posteriores buscaran aún más fervientemente que el mismo oro. Pero la alquimia no fue lo que piensan los profanos, aun los científicos, en tanto sistema de trasmutación de los metales en oro cuyas, por lo general, fallidas tentativas dieron lugar, empero, a muchos postulados y términos de la química moderna. La alquimia medieval que refloreció en el Renacimiento, y que influenciara con sus ideas a los intelectuales aceptados en las “gildas” de constructores del siglo XVII y por ende en las logias masónicas del XVIII, era mucho más que aquello: un sistema científico-filosófico general, cuyos símbolos fueron también empleados por los astrólogos y otros ocultistas e iniciados. Para el año 633, las legiones del Islam avanzaron hacia Siria y más tarde a Irak y a Persia, Egipto cayó al año siguiente, seguido por España y el norte de Africa. Alejandría fue devastada, y sus preciados escritos fueron arrebatados a manera de botín de guerra; durante los siguientes cinco siglos, los trabajos más importantes de alquimia y hermetismo tuvieron lugar en centros islámicos como Bagdad, Damasco, Córdoba o Toledo. Los textos más relevantes de este periodo están escritos en árabe. En la segunda mitad del siglo VIII, vivó en Bagdad el padre de la alquimia árabe: Abu Musa Jabir Ibn Hayyan, mejor conocido como Geber o Javier; como la mayoría de los eruditos de su época Geber era polifacético, estudiaba música, filosofía y arte militar. Estaba compenetrado con los escritos de Platón y Aristóteles, así como con los antiguos manuscritos de Alejandría. Geber aportó a la alquimia elementos totalmente nuevos, al igual que María la Judía, escribió de su laboratorio y daba la siguiente afirmación: “Aquel que no practica sus experimentos, no conseguirá nada”. Mezcló vitriolo con aluminio y salitre, y de esta manera descubrió el ácido nítrico o aqua fortis como él mismo la denominó. En el ámbito teórico, Geber replanteó las teorías de Aristóteles acerca de que las exhalaciones terrenas generan los minerales. Este alquimista trabajó arduamente, aunque no se tienen noticias de que haya logrado crear oro. Durante el reinado de Harún al Rashid, el califa de las “Mil y una Noches” Geber se vio envuelto en disputas que lo obligaron a un exilio, en donde terminó sus días. Con Geber se inició la época de oro de la alquimia árabe. Los practicantes islámicos de la alquimia le dieron al mundo los términos de alcohol, álcali y alambique. Otra aportación de suma relevancia fue el elíxir, esta sustancia al igual que la piedra filosofal tenía la propiedad de convertir los metales en oro, además de otras muchas propiedades mágicas. Cuando el imperio islámico llega a India y China, creencias ocultas de Oriente comenzaron la práctica de la alquimia, pensaban que si ingerían oro licuado se volverían inmortales. Muchos alquimistas consagraron la búsqueda del elíxir de la vida. El mundo árabe fue la cuna de dos alquimistas más: Rhazes y Avicena. ambos junto con Geber fueron los cimientos donde se construyó la alquimia europea. Mientras que Europa se encontraba sumida en el oscurantismo, el mundo árabe vivía el apogeo de la alquimia. Durante el siglo XI, Europa comienza a recuperar el norte, y buscó inspiración en los eruditos árabes, lo que le llevó a reencontrarse con los filósofos y científicos griegos. Comenzaron a traducir textos al latín de Platón, Aristóteles, Demócrito, Pitágoras, junto con Geber, Rhazes y Avicena. No obstante, las constantes matanzas que dividieron al islam del cristianismo, eruditos de ambos lados se reunían para intercambiar ideas y procedimientos, especialmente en el norte de Francia y en la España morisca. Fue aquí donde se piensa que llegó la alquimia a Europa.Uno de los centros más importantes donde se llevó a cabo el intercambio de ideas fue la Universidad de Montpellier, en las colinas del Pirineo francés. La mayoría de los estudiantes eran hombres de iglesia, los estudios se centraban en la medicina, el latín, el griego y el árabe. Pero además de ser una universidad de prestigio, Montpellier fue el crisol de la alquimia europea. Al parecer casi todos los iniciados de la época estuvieron ahí. Fue en esta universidad donde se formaron los grandes iniciados Alberto Magno y Tomás de Aquino. Ambos monjes dominicos, profundamente religiosos, que gustaban de las enseñanzas de Aristóteles. Alberto Magno (siglo XIII), hijo de una familia noble de Suabia, Alemania, daba la impresión de ser un niño de mentalidad limitada. Años más tarde afirmó que en una sesión privada la Virgen le había otorgado el don de laelevada inteligencia. Cualquiera que haya sido el caso, Alberto, llegó a ocupar una cátedra en dos de las universidades más prestigiosas: París y Colonia, asimismo ocupó la sede episcopal de Ratisbona. Era tanta su fama de inteligencia y erudición que pronto se le conoció con el apelativo de “Doctor universalis”. Alberto no creía en la alquimia, pensaba que sus practicantes eran embaucadores y charlatanes. No obstante estaba fascinado con ella y le dedicó varios de sus escritos. La fama de este científico provocó un sinfín de historias a su alrededor, una, tal vez la más difundida, es la del “Autómata”. Cuenta la historia que en su estudio guardaba una estatua de bronce, que había modelado su discípulo Tomás de Aquino. Un día Alberto untó un elíxir a la estatua y ésta cobró vida. Durante algún tiempo, resultó muy útil para recados y realizar diversas tareas domésticas. No obstante el autómata tenía un defecto, parloteaba incesantemente. Este ruido era realmente insoportable, por lo que Alberto tomó un martillo y lo rompió en pedazos. Esta historia circuló rápidamente, ya que en esos tiempos el don de dar vida era únicamente un terreno de Dios, por lo que esta historia cuestionaba los procedimientos de la alquimia. Su discípulo y protegido, Tomás de Aquino, sufría por estos rumores y acusaciones. En general cualquier dilema entre la ciencia y la fe, le causaba un gran conflicto. En su constante esfuerzo por resolver las contradicciones entre la fe católica y la filosofía griega, escribió innumerables escritos que servirían posteriormente como fundamentos de la teología católica. Tomás de Aquino rechazaba la alquimia por creer que era terreno del Diablo; sin embargo muy pronto dejó de negar la virtudes del elíxir y de la piedra filosofal. Los escrúpulos de Aquino no mermaron el entusiasmo de sus contemporáneos. Arnau Villanova, médico español catalán, que impartía cátedra en Montpellier, afirmaba que poseía poderes mágicos tan extraordinarios que era capaz de crear a un ser viviente, al verter sustancias químicas en el interior de una cabeza, Arnau estaba seguro de la existencia de la piedra filosofal, que podía curar enfermedades en un solo día, las cuales normalmente toman un mes para su recuperación, también la piedra tenía el don de crear oro, y se rumoraba que la había utilizado para este propósito. El inglés Roger Bacon, uno de los más grandes alquimistas europeos, monje franciscano y profesor de Oxford, destacó por sus innegables éxitos y su inteligencia. Se le acusó de haber conjurado a los elementos, de convocar al diablo, de fabricar un espejo que en su imagen mostraba el futuro y de modelar una cabeza parlante en bronce. Su verdadera contribución fue marcar una nítida diferencia entre la lógica y la experiencia, entre las llamadas verdades guardadas en las bibliotecas y las que se derivan de la observación personal. Bacon puso la piedra angular del método científico. Bacon creía firmemente en la transmutación de los metales. No obstante comparaba la transmutación de los metales con el hombre que busca un tesoro en un jardín, si bien no encuentra el tesoro, ya removió la tierra y con ello aumentará su cosecha. Las aportaciones de Bacon a la alquimia fueron importantes, más tarde tuvo problemas con las autoridades eclesiásticas, lo confinaron a arresto domiciliario y en 1284 fue encarcelado por el papa Nicolás IV, permaneció en prisión los siguientes diez años, murió poco tiempo después de ser puesto en libertad, según se sabe, por una explosión en su laboratorio. A los contemporáneos españoles de Bacon, no les fue mucho mejor que a éste. Raimundo Lulio fue acusado de herejía y murió lapidado. Arnau Vilanova, pereció durante un naufragio, no sin antes padecer la persecución de la inquisición, acusado de brujería y herejía. En 1317, el Papa Juan XII, promulgó una bula papal en la que denunciaba a la alquimia, esta deposición aunada a las presiones externas sobre los implicados en lo que les dio por llamar la Grande Obra fueron cada vez más severas. No obstante el interés sobre está práctica crecía más y más, algunos ricos estaban dispuestos a patrocinar experimentos, esperando que el favor se les retribuyera con riquezas. En el siglo XV, el Renacimiento iluminó a Europa con su luz intelectual y trajo consigo la edad de oro de la alquimia. Durante esta época vivió Nicholas Flamel la historia de este alquimista es elaborada a partir de sus propios escritos. Dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de la piedra, cuando la encontró, según dice la historia, la utilizó para bien de la sociedad y se vio recompensado con riquezas materiales, perfeccionamiento espiritual y con la inmortalidad. Pero la alquimia no fue lo que piensan los profanos, aún los científicos, en tanto sistema de trasmutación de los metales en oro, cuyas, por lo general, fallidas tentativas dieron lugar, empero, a muchos postulados y términos de la química moderna, era mucho más que aquello: un sistema científico-filosófico general, cuyos símbolos fueron también empleados por los astrólogos y otros ocultistas e iniciados. La “piedra filosofal” de los alquimistas no servía tanto para lograr la fabricación del oro, a partir del plomo y otros metales, sino del “oro potable”, que simbólicamente procuraba hacer avanzar a la humanidad en su camino de perfección. La verdadera transmutación era la de las mentes y las almas, “la transformación de una especie de antropoides ignorantes, groseros, bárbaros, intolerantes e inmorales, en otra de hombres instruidos, corteses tolerantes y morales”, al decir de Oswald Wirth, jefe de la escuela masónica de alquimia de Francia, en los años treinta del pasado siglo. En la “Gran Obra”, el plomo significaba la vulgaridad, la pesadez, la ignorancia, la imperfección, y el oro todo lo contrario. Los adeptos iniciados en el Arte Regio no se interesaban mayormente por los bienes perecederos, sino por los logros eternos del espíritu. La materia prima del Gran Arte, la idea pura, no falseada por la expresión verbal, debe extraerse de su mina, es decir, de nosotros mismos, del simbólico pozo donde se oculta la verdad. La alquimia a través de su historia ha ido de lo científico a lo místico. Hoy existen tres vertientes definidas de los alquimistas: los tradicionalistas que perpetúan la tradición medieval y renacentista; los científicos, quienes se esfuerzan por transmutar científicamente los metales y los místicos, quienes buscan a través de la alquimia la mejora y trasmutación del ser. En conclusión, qué es lo que seduce al hombre en la búsqueda de la piedra filosofal, o del Ars Magna, es difícil de explicar, tan sólo podríamos decir la alquimia, como el método para la purificación del ser, es necesaria para el hombre que pretende tener el acceso al supremo conocimiento.

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Los violinistas del diablo
ParanormalporAnónimoFecha desconocida

Giuseppe Tartini Tartini nació en Piran, una ciudad en la península de Istria, en la República veneciana (ahora Piran, Eslovenia); su padre era italiano y su madre eslovena. Al parecer los padres de Tartini tenían proyectado que fuese sacerdote, y en este camino recibió una formación musical básica. Estudió leyes en la Universidad de Padua, donde logró maestría en el arte de la esgrima. Después de la muerte de su padre en 1710, se casó con Elisabetta Premazore, una mujer a quien su padre desaprobaba debido a su baja clase social y a la diferencia de edad. Desafortunadamente, Elisabetta era la favorita del poderoso Cardenal Cornaro, quien acusó a Tartini de rapto. Tartini decidió ir al Convento de San Francisco, en Asís, para escapar del proceso; mientras, allí aprendió a tocar el violín. Es una leyenda que cuando Giuseppe Tartini escuchó a Francesco Maria Veracini en 1712 en Venecia, quedó tan impresionado con él -y tan insatisfecho con su propia habilidad- que huyó a Ancona y se encerró en un cuarto a practicar. La habilidad de Tartini mejoró enormemente y en 1721 fue designado maestro de capilla en Il Santo en Padua, con un contacto que le permitió tocar para otras instituciones que él quería. En 1726, Tartini inició una escuela de violín que atrajo a estudiantes de toda Europa. Tartini se fue interesando gradualmente por la teoría de la armonía y la acústica, y desde 1750 hasta el final de su vida publicó varios tratados. Sus obras más conocidas son "El Trino del Diablo" y "Concertino para clarinete y piano". Trino del Diablo Tartini aseguraba que en cierta ocasión había tenido un sueño diabólico y musical. Se quedó profundamente dormido y entonces apareció ante él el Maligno interpretando una pieza al violín tan exquisita y virtuosa que con ella pretendía seducirle para que le vendiera su alma. No lo consiguió, al parecer, pero cuando Tartini despertó quiso transcribirla a toda prisa sobre el pentagrama antes de que el recuerdo se desvaneciera de su mente. Esta composición existe: es una preciosa sonata que se titula Il trillo del Diabolo (El trino del Diablo) Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano. La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo "La sonata del Diablo", pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre… Niccolò Paganini Niccoló Paganini era flaco, alto, erguido, con las manos que parecían llegarle hasta las rodillas; de trajes deshilvanados, en jirones muchas veces, su larga melena revoloteaba al mismo tiempo que su arco describía parábolas en el aire.Sus contemporáneos lo describen como un ser cadavérico, de ojos negros, piel blanca como la cera, pelo largo y negro, nariz prominente y estatura media; la coloración de la piel adoptaría, algunos años después, un tinte gris plateado, debido al tratamiento mercurial que recibió para la sífilis. Dicho tratamiento también fue el responsable de la pérdida de las piezas dentarias y de las molestias estomacales que acompañaron al compositor a lo largo de sus últimos años. Era sorprendente contemplar cómo podía tocar tan genialmente. Sus largos dedos se comían el violín. A los diecinueve años de edad se enamoró de una señora adinerada, mucho mayor en edad que él, y estuvo a punto de abandonar la música para dedicarse a la agricultura, pero al final esta fiebre amorosa pasó y regresó al mundo de la música. En aquellos tiempos de inicios del siglo XIX, los intérpretes intercalaban en sus conciertos números, y en una de estas actuaciones se produjo la siguiente anécdota: Estando en Ferrara, una bailarina llamada Pallerini, había cantado en sustitución de la soprano Marcolini, quien se encontraba indispuesta, los espectadores reaccionaron con silbidos. A Paganini le tocaba la actuar a continuación, y se propuso vengarla. Cogió su violín y comenzó a imitar el trino de los pájaros, el grito de distintos animales y para concluir el rebuznar del asno, y dijo: <<Esta es la voz de aquellos que han silbado a Pallerini>>.Como consecuencia de este acontecimiento le obligaron a pedir disculpas, y nunca más volvería a tocar en Ferrara. Fue tan virtuoso en el manejo de este instrumento, que pronto empezó a correr una leyenda a su alrededor, la cual decía que había matado a un rival y fue condenado por ello a presidio, y que él había pactado con el diablo entregándole su alma a cambio de la libertad y de adquirir esa maravillosa técnica con el violín; El vulgo creía esa leyenda, y había quien aseguraba haber visto al diablo junto al violinista ayudándole en los momentos difíciles. Todos habían oído hablar de él, no sólo los cultos; hasta los mendigos y las prostitutas compraban sus entradas apenas se anunciaba que tocaría Niccolò Paganini. A Paganini la vida le sonreía por donde pasaba, su presencia impactaba a las mujeres al punto de arrojarse a sus pies. Y si no bastaba con su glamour, ahí estaba su manera de tocar el violín. Una dama que se resistía a amarlo, que se encerraba en su habitación y que había dado órdenes de que bajo ninguna circunstancia se dejara entrar a Paganini en su casa, el virtuoso se las ingenió para llegar hasta el balcón de la alcoba e improvisar una sonata para ¡una sola cuerda! Cuando la dama se percató de la hazaña con el violín, le hizo un lugar en su cama al genio. Así transcurrían esos años, de mujer en mujer, de cama en cama. Era lo que más le atraía, junto con el dinero para gastarlo, para jugarlo. Tal vez porque durante su niñez había padecido pobreza y miseria, dinero que caía en sus manos dinero que gastaba. Y con la misma prontitud volvía a gastar más. Con la ventaja de que a veces ni en violines gastaba. Alguna vez que iba a tocar a un palacio y se le olvidó su propio instrumento; el anfitrión, de cuna noble y filántropo, extrajo su Guarnerius personal de la vitrina donde lo tenía a la vista de todos, y se lo prestó a Paganini para que saliera del aprieto. Después de que el violinista hubo tocado, el príncipe, duque, marqués o lo que haya sido, no fue capaz de guardar el violín en su sitio y se lo regaló. Paganini contrajo matrimonio con la cantante Antonia Bianchi, con la que tuvo un hijo al que llamó Aquiles. Sobre su muerte corrieron muchas versiones. Una de estas asegura que el sacerdote que le atendía en sus últimos momentos, le preguntó qué contenía el estuche, a lo que Paganini le contestó levantándose de la cama: ¨" ¡El diablo! ¡Esto es lo que contiene, el demonio!", y cogiendo el violín en sus manos se puso a tocarlo hasta que lo lanzó contra la pared, expirando al tiempo que el violín se destruía. La historia es falsa, ya que dicho violín se conserva en el museo de Génova. Niccoló Paganini falleció en Niza, Francia, el 27 de mayo de 1840; pero el obispo de Niza negó el permiso para su entierro y su ataúd permaneció varios años en un sótano. La fama que se había tejido alrededor de su persona y su talento, forjados en un posible pacto con el demonio, fue determinante en esta decisión eclesiástica, sobre todo debido a que el propio Paganini rehusó acercarse a la Iglesia y desmentir aquellos comentarios. Solamente en 1876 fue permitido el funeral y sus restos se transfirieron al cementerio en Parma. El síndrome de Ehlers-Danlos Pero lo cierto es que sus capacidades para sacar hermosa música de su violín no venían del diablo. Su dotes tenían explicación en su gran flexibilidad articular, la cual contribuyó enormemente. El Dr. Bennati, que lo atendió durante años e informó de algunos detalles de gran interés. Observó, por ejemplo, que cuando tocaba su codo cruzaba por encima del otro codo; la flexibilidad de Paganini era tan grande que la uña del dedo pulgar llegaba a tocar el dorso de su mano, esta hiperlaxitud le permitía tocar tres octavas con poco esfuerzo. Se sabe que voluntariamente podía flexionar lateralmente la articulación de sus falanges distales; en varias ocasiones fue preguntado acerca de su mágico secreto, a lo cual el genial compositor siempre respondía que lo revelaría cuando se retirara, desgraciadamente se llevó tan codiciado secreto con él, sin duda sus prodigiosas dotes interpretativas se debieron a un trastorno del tejido conectivo como ahora veremos. El síndrome de Marfan es el trastorno más frecuente del tejido conectivo, caracterizado por una alteración del metabolismo del colágeno, entre sus manifestaciones musculoesqueléticas se encuentran la aracnodactilia, la desproporción esquelética y una elevada estatura. Como ya hemos citado, Paganini era de estatura mediana, en cuanto a la aracnodactilia, en el Museo del Conservatorio de París se guarda un molde de la mano de Paganini, el cual es de forma y dimensiones normales, su dedo índice mide 10.1 cm y su dedo pulgar, en extensión, 6.7 cm. Estos hechos hacen poco probable que el compositor sufriera una enfermedad de Marfan. El síndrome de Ehlers-Danlos se caracteriza por existir laxitud e hipermovilidad articular, con mayor capacidad de estiramiento, características que poseía Paganini. Este síndrome comprende, al menos, 11 tipos diferentes, dado que Paganini vivió durante 58 años, es poco probable que presentase el tipo IV, caracterizado por acortamiento de la longevidad y por presentar menor extensibilidad. Probablemente el músico italiano sufrió un tipo III, caracterizado por ser benigno y porque la gran laxitud articular no se suele acompañar de excesivas deformidades esqueléticas. Il Cannone La leyenda de Il Cannone incluye el asesinato de una joven y bella mujer. Se decía que, después de haberla hecho su amante, Paganini la había matado para encerrar su hermosísima voz dentro de Il Cannone. Otra historia sin confirmar cuenta que Paganini tuvo que empeñarlo en cierta ocasión, pero que lo recuperó cuando el dueño de la casa de empeños le escuchó tocarlo y decidió devolvérselo movido, quizá, por un supuesto influjo diabólico. http://4.bp.blogspot.com/-is1QTGYKQc8/UTTyiUvxtnI/AAAAAAAABK8/0NnUeZ-nu5s/s320/cannone.jpg Esas leyendas diabólicas rodearon la figura de Paganini y contribuyeron a crear el mito. Y no faltó quien llegó a asegurar que había visto con sus propios ojos al mismísimo Príncipe de las Tinieblas detrás de Paganini, entre las sombras, durante una representación, moviendo el arco del violín y guiando su mano sobre las cuerdas. El bisnieto de Paganini, que se llama John David Paganini y que nació en Nueva York, cita en su página web estas leyendas acerca del pacto con el Diablo de su bisabuelo. “Su interpretación de los pasajes más delicados –explica– era tan hermosa que sus audiencias rompían a llorar y, al mismo tiempo, era capaz de tocar con tanta fuerza y tanta velocidad que un espectador de Viena, medio enloquecido, declaró que algunos días había visto cómo el Demonio ayudaba al violinista.” LOS LINKS DE DESCARGA DE LA MUSICA ESTAN EN LA FUENTE

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