Jiddu Krishnamurti contando chistes.
Tomado de "The Kitchen Chronicles: Lunches with J. Krishnamurti"
por Krohnen, Michael
Mirando alrededor de la mesa, él comenzó preguntando, "¿Hay algún cristiano aquí? No quiero blasfemar ni ofender a ninguno". Como ninguno se declaró afiliado a ninguna religión, él continuó, "El Señor y San Pedro están en el cielo observando la acción que trascurría en la tierra en un televisor. Se maravillaron con lo que vieron: las personas estaban siempre corriendo, excavando y construyendo incesantemente, levantando grandes ciudades, todo el mundo ocupado, ocupado, ocupado, desde temprano en la mañana hasta la noche. El Señor se volvió a San Pedro y le preguntó, incrédulo: "¿Qué están haciendo todos ellos, trabajando desde la mañana hasta la noche, sin descansar nunca, siempre esforzándose, batallando, compitiendo? ¿Por qué razón?" San Pedro respondió: "Bueno, Señor, esta gente son tus seguidores, ellos creen en ti y te obedecen. Y tu les dijiste que ganarán el pan con el sudor de sus frentes". Y el Señor le dijo a San Pedro, "¡Pero si yo sólo estaba bromeando!"
Comenzamos a reír, pero Krishnamurti hizo gestos para calmarnos, diciendo, "No, no rían todavía. Hay más." San Pedro cambió de canal y vieron un magnífico lugar de banquetes en el Vaticano con grandes mesas llenas de caros manjares. Había caviar, trufas, los más finos vinos, etc. Cientos de grandes hombres en ropas púrpuras se hallaban sentados alrededor de las mesas, festejando, riendo y tomando coñac y fumando cigarros. Ellos eran los cardenales y obispos, teniendo una fiesta. "¿Qué hay acerca de esta gente? " Preguntó el Señor a San Pedro, "Ellos no parecen estar comiendo pan con el sudor de sus frentes. Si me preguntaras, te diría que están pasando por un muy buen momento". San Pedro contestó: "Bueno, Señor, éstos son los que saben que usted sólo estaba bromeando."
Extraído de http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/2006/12/jiddu-krishnamurti_6313.html
Encontraron a un mendigo harapiento orando en la Capilla Sixtina, la
capilla del Papa, decorada con frescos de Miguel Ángel y otros
pintores. El Papa notó enseguida la presencia del mendigo y de
inmediato manifestó su fastidio. «¿Quién es ese hombre que está ahí
arrodillado? No lleva la ropa adecuada». El Papa ordenó al mendigo que
abandonara de inmediato la Capilla Sixtina. El hombre tuvo que
obedecer. El mendigo se sintió decepcionado por el rechazo del Papa,
pues para él, que era muy devoto, aquello casi equivalía a haber sido
excomulgado de la Iglesia Católica. Regresó a la sórdida habitación
que ocupaba en un barrio bajo de Roma. Y en la soledad y el silencio
de su cuarto se arrodilló para rezar. De repente, Dios se le apareció
en persona. El pobre hombre no daba crédito a sus ojos al ver al
Todopoderoso en todo Su esplendor. Dios se dirigió a él amorosamente y
le preguntó:
«¿Cuál es tu problema?»
«Mi problema» le contestó, «es que me echaron del Vaticano».
«No te preocupes» le dijo Dios, «porque a mí tampoco me dejan entrar».
A K le gustaban los chistes y las anécdotas de Jesús y, sobre todo, de
misioneros que viajan a países lejanos con la intención de convertir
al cristianismo a los paganos que se niegan a reconocer al Dios de la
Biblia.
Una de sus historias preferidas era la de un misionero que ponía gran
celo en su trabajo e intentaba predicar los evangelios a un grupo de
caníbales. A los caníbales les molestó tanto su actitud desdeñosa que
decidieron comérselo para la cena. Se disponían a freír al misionero
en una olla de aceite hirviente.
«Por favor, no me comáis pidió el misionero asustado».
«Lo que uno come» filosofó uno de los caníbales, «es cuestión de
gustos. A ti te encanta comer carne de vaca y nosotros preferimos la
de misionero. »
Susanaga Weeraperuma
KRISHNAMURTI TAL COMO LE CONOCÍ
Traducción de Celia Filipetto
Verdaguer, 1 08786 Capellades (Barcelona)
http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/search/label/Jiddu%20Krishnamurti%20contando%20chistes.
--~--~---------~--~----~--
Tomado de "The Kitchen Chronicles: Lunches with J. Krishnamurti"
por Krohnen, Michael
Mirando alrededor de la mesa, él comenzó preguntando, "¿Hay algún cristiano aquí? No quiero blasfemar ni ofender a ninguno". Como ninguno se declaró afiliado a ninguna religión, él continuó, "El Señor y San Pedro están en el cielo observando la acción que trascurría en la tierra en un televisor. Se maravillaron con lo que vieron: las personas estaban siempre corriendo, excavando y construyendo incesantemente, levantando grandes ciudades, todo el mundo ocupado, ocupado, ocupado, desde temprano en la mañana hasta la noche. El Señor se volvió a San Pedro y le preguntó, incrédulo: "¿Qué están haciendo todos ellos, trabajando desde la mañana hasta la noche, sin descansar nunca, siempre esforzándose, batallando, compitiendo? ¿Por qué razón?" San Pedro respondió: "Bueno, Señor, esta gente son tus seguidores, ellos creen en ti y te obedecen. Y tu les dijiste que ganarán el pan con el sudor de sus frentes". Y el Señor le dijo a San Pedro, "¡Pero si yo sólo estaba bromeando!"
Comenzamos a reír, pero Krishnamurti hizo gestos para calmarnos, diciendo, "No, no rían todavía. Hay más." San Pedro cambió de canal y vieron un magnífico lugar de banquetes en el Vaticano con grandes mesas llenas de caros manjares. Había caviar, trufas, los más finos vinos, etc. Cientos de grandes hombres en ropas púrpuras se hallaban sentados alrededor de las mesas, festejando, riendo y tomando coñac y fumando cigarros. Ellos eran los cardenales y obispos, teniendo una fiesta. "¿Qué hay acerca de esta gente? " Preguntó el Señor a San Pedro, "Ellos no parecen estar comiendo pan con el sudor de sus frentes. Si me preguntaras, te diría que están pasando por un muy buen momento". San Pedro contestó: "Bueno, Señor, éstos son los que saben que usted sólo estaba bromeando."
Extraído de http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/2006/12/jiddu-krishnamurti_6313.html
Encontraron a un mendigo harapiento orando en la Capilla Sixtina, la
capilla del Papa, decorada con frescos de Miguel Ángel y otros
pintores. El Papa notó enseguida la presencia del mendigo y de
inmediato manifestó su fastidio. «¿Quién es ese hombre que está ahí
arrodillado? No lleva la ropa adecuada». El Papa ordenó al mendigo que
abandonara de inmediato la Capilla Sixtina. El hombre tuvo que
obedecer. El mendigo se sintió decepcionado por el rechazo del Papa,
pues para él, que era muy devoto, aquello casi equivalía a haber sido
excomulgado de la Iglesia Católica. Regresó a la sórdida habitación
que ocupaba en un barrio bajo de Roma. Y en la soledad y el silencio
de su cuarto se arrodilló para rezar. De repente, Dios se le apareció
en persona. El pobre hombre no daba crédito a sus ojos al ver al
Todopoderoso en todo Su esplendor. Dios se dirigió a él amorosamente y
le preguntó:
«¿Cuál es tu problema?»
«Mi problema» le contestó, «es que me echaron del Vaticano».
«No te preocupes» le dijo Dios, «porque a mí tampoco me dejan entrar».
A K le gustaban los chistes y las anécdotas de Jesús y, sobre todo, de
misioneros que viajan a países lejanos con la intención de convertir
al cristianismo a los paganos que se niegan a reconocer al Dios de la
Biblia.
Una de sus historias preferidas era la de un misionero que ponía gran
celo en su trabajo e intentaba predicar los evangelios a un grupo de
caníbales. A los caníbales les molestó tanto su actitud desdeñosa que
decidieron comérselo para la cena. Se disponían a freír al misionero
en una olla de aceite hirviente.
«Por favor, no me comáis pidió el misionero asustado».
«Lo que uno come» filosofó uno de los caníbales, «es cuestión de
gustos. A ti te encanta comer carne de vaca y nosotros preferimos la
de misionero. »
Susanaga Weeraperuma
KRISHNAMURTI TAL COMO LE CONOCÍ
Traducción de Celia Filipetto
Verdaguer, 1 08786 Capellades (Barcelona)
http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/search/label/Jiddu%20Krishnamurti%20contando%20chistes.
--~--~---------~--~----~--