El ciber. El hábitat cibernético del ser humano. Un sinfín de respuestas, toneladas de información, comunicaciones entre personas a cientos de kilómetros, todo gracias a Internet.
Pero el ciber también está para otra cosa. Despierta en las personas los polis o terroristas, gángsters que atropellan gente o guerreros alados que llevan dentro.
Esta es una lista de los reconocibles clientes de un ciber:
Los “Con cuchi!”: Son chicos que van desde los 5 hasta los… 25 años (aunque ya no son chicos, juegan igual) que se dedican a jugar al Counter Strike o Half-Life. La mayoría vienen entre dos o más, y mientras juegan se gritan desde una punta hasta la otra palabras que, si la Real Academia Española los escuchara, les patearía el trasero. Por ejemplo:
“Con cúchi!”: Traducción: Peleémonos con cuchillos.
“Te re chocolatié!”: No es que le tiró un Cindor encima; significa que lo mató de una manera tan sangrienta que la sangre salpicó para todos lados. Muy tierno…
“Con garróteh!”: Traducción: Peleémonos usando barretas.
“Con bichítoh!”: Traducción: Peleémonos usando extraterrestres parásitos que absorben sangre, dejándote más seco que lengua de gato.
“Eh, no pantalliéh!”: Traducción: No mires mi monitor, eso es hacer trampa.
“Con písto!”: Bueno… es bastante obvio…
Y otras frases de increíble elaboración sintáctica.
Ememeoerrepegeístas: O más corto, los Guerreros del Inframundo, son chicos que juegan al MU, Regnum, Linaje u otros juegos MMORPG. Su vida se basa en armar un chirimbolo con armas de mega destrucción, ponerlos a matar bicharracos para aumentar de nivel. Bastante básico, pero los envicia de una manera espectacular. Y aunque les hace mal estar 15 horas jugando, es mejor para mí, económicamente hablando. Son menos frecuentes en comparación a los “Con cúchi!”, pero están en expansión.
Los Facebookers: Son todos los clientes. Pero se los puede clasificar según las actividades que hacen con el Facebook:
La nena: Las nenitas que abren el Facebook para jugar al Pet Society, City Ville u otro juegos.
Las chicas: La mayoría vienen a ver fotos, subirlas o chatear.
Los Babosos: Son los que el peor uso les dan, agregan a chicas de ropa ligera y sugerente para ver sus fotografías. Lo digo en buen romance: Agregan a las pendejas trolas para verles el traste. Punto.
Los Campiranos: Uno de los más molestos. No saben ni usar un mouse, y pretenden que los ayudemos. Pero es en vano, es como enseñarle electrodinámica a un pato. En este tipo de situaciones uno puede “chamuyar” para zafar de estas personas, diciendo un par de pavadas informáticas, y listo. Por ejemplo:
No te abre el MSN por que tu casilla de correo tiene spam, y no es compatible con el servidor Proxy (pero en realidad le hackearon la cuenta, y no tengo ganas de enseñarle a cambiar la contraseña…)
El Bill Gates: Así como están los Campiranos, también existe su contraparte. Se caracterizan por saber bastante de computadoras, y cuando ven una mínima falla, te la reprochan porque saben cómo arreglarlas. Ejemplo:
Disculpame, pero anda un poco lento Internet…
Si, no sé que pasa, pero en algunas máquinas anda bien, y en otras no tanto…
Puede ser los cookies activados que tiene cada máquina… Sino, reiniciá el módem, y fijate el firewall del servidor Proxy…
En ese momento pensás “Uyy… éste sabe… ¿Y ahora dónde me meto?”, ya que no podés mentirle, sino, se daría cuenta que sos sólo un chabón que dice: Andá a la cuatro/la máquina está prendida/La hora está $3,00.
El rata: No sólo está en los cibers, están en cualquier rubro. Son los que te piden que le hagas precio por hacerles dos cd’s. Son los que te llevan las hojas A4 para imprimir fotos en blanco y negro, para colorearlos ellos con crayones y así ahorrarse $1,50. Son los que creen que porque te traen monedas tenés la obligación de ponerles tiempo extra. Son absolutamente inaguantables.
El Imposible: Son poco frecuentes, pero cuando aparecen te piden… lo imposible. Ejemplos:
¿No me hacés una copia de DVD a CD?
¿No me pasás los archivos de estos 37 cd’s a la máquina?
¿No me imprimirías un GIF? Pero quiero que se mueva en la hoja…
El Insoportable: Como lo dice su nombre, hará hasta lo imposible para romperte las guindas. Se cambia de máquina 1.928 veces (para volver a la que empezó a usar en un principio), te pide a cada rato que le aumentes el tiempo, que imprimas a cada rato, que le saques los juegos… Además grita, ensucia, putea, rompe, y principalmente… MOLESTA. Debe ser que ni en la casa lo aguantan, entonces le dan plata y lo mandan para el ciber para poder tener aunque sea 2 horas de abstinencia de hinchapelotez.