InicioHumorCon las mina nunca tuve suerte.











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dijo:

“El problema, cuando se busca a la mujer perfecta, es que ella probablemente está buscando al hombre perfecto"

Peter Ustinov



El problema de no tener suerte con las mujeres, es que pasa tanto tiempo que no estás con una, que ya transpiras desesperación, y eso las mujeres lo perciben, tanto lo llegan a percibir que si te les paras al lado se corren como cinco metros. Es como un detector de desesperación, y encimas te miran con una cara como diciendo: “olvídate flaco ni lo intentes, no hago caridad”, y vos por dentro te queres matar, porque no hay forma de tirártele a una mina, si ella te está mirando con una cara de culo bárbaro. Y bueno te quedas pensando, que si esto sigue así, vas a terminar solo, pero eso no es lo peor, lo peor es que vas a seguir intentándolo, una y otra vez, sin medir las consecuencias, hasta el punto en donde ya no te importe nada, y si se te cruza una prima que más o menos esta, también le das.

En un ataque de “desesperación” , e inspirado por la canción “Ojos de tigre” de Rocky, me vi obligado a sentarme y pensar, o tratar de entender por qué nunca tuve suerte con las mujeres. Definitivamente reconocer el problema es el primer paso para la rehabilitación ¿o no?

De tanto pensar, llegue a la conclusión, de que lo que me estaba pasando no era mi culpa, que si las minas no me dan bola es problema de ellas, “ellas se lo pierden”, bueno es fundamental pensar en positivo, por más que sea una gran mentira eso ayuda. Pero en el fondo sabia que la culpa era mía, algo mal estaba haciendo, o algo no estaba haciendo.

En mi vida fui de todo, pase por muchos estados, fui amigo, compañero, fui el chico deprimido, el negativo, el que no le gusta la joda, el que no cuenta chistes, el antipático, el ofendido, el simple, el completo, el creído y hasta el egocéntrico, pero hay un estado que siempre mantuve, siempre fui caballero, nunca lo pude evitar, era más fuerte que yo, el respeto por la mujer siempre fue y será una de mis formas de vivir.

Cansado de pensar en esto, me llamo la atención la palabra “caballero” , es decir ¿qué es un caballero?, lo que dice el diccionario textual es: “Hombre que se comporta con cortesía, nobleza y amabilidad”, “Hombre adulto, individuo de la especie humana de sexo masculino”, “Hombre de la pequeña nobleza”. Entonces, que mierda está pasando, prácticamente un caballero es el “Príncipe Azul”, y como ya sabemos, el príncipe azul es igual al prototipo de hombre que buscan las minas y encima no abundan los príncipes azules. Pero no entiendo, si tengo todas las de ganar, ¿por qué no gano?

Es por este motivo, que la anécdota de hoy se trata de lo poco beneficioso que resulta ser “caballero”, dado mi largo recorrido, me veo obligado en confirmar, que ser caballero, no levanta a ninguna mina. E aquí un ejemplo.

No hace ya un largo tiempo, en el cumpleaños de una amiga, me vi envuelto en un episodio típico de novela, una mina linda, alcohol, música y amigos fueron suficientes para armar tremendo culebrón . La mina se llamaba…”xx”, no la voy a mandarla al frente, no tiene la culpa, ¿o sí?

Lo peor que te puede enfrentar con un amigo , es sin dudas una mujer, la mina nos hiso caritas, ojitos y sonrisas a los dos, como diciéndonos, “chicos decidan entre ustedes quien se queda con migo, que a mí me da lo mismo”. Y bueh, “que la mina me miro a mi primero”, “que está con migo”, “que mira como me mira”, “que no sea hijo de puta, que yo la conozco desde chiquita”, “pero si es la primera vez que la ve,s la concha de tu madre”, y así seguimos discutiendo un buen rato. Hasta que nos frenamos y acordamos tener un juego limpio, sin golpes bajos, y que ella decidiera. Cerrando el trato con un buen apretón de manos, decidimos salir al campo de batalla.

Como todo caballero, deje que mi amigacho, comience con el puntapié inicial, “Gran Error”, darle la posibilidad a un buitre de comer carne fresca, es darle mucha ventaja. Pero no importo, me quede sentado esperando mi turno, otro “Gran Error”. Mirando la situación de lejos, viendo como los dos se reían, como él la abrazaba, no daba más de la bronca , pero aguante como un caballero. Cagandome de riza por dentro, pensando que la mina no la iban a dar bola a un pibe que le está contando que “se garcho a medio rosario”, y que vuelve “empedo o inconsciente todas las noches”, me sentía seguro.

Bueno, se ve que la mina se aburrió, y se fue a sentar al patio, “llegaba mi momento” , pensaba por dentro. Y como quien escucha por los altavoces de la cancha el cambio de jugadores, me largo en picada, sin precalentar, me pongo la camiseta y salgo a la cancha. “Señoras y señores que empiece el show”.


dijo:

¡Qué noche de mierda que pase!




Le empiezo a hablar, le pregunto el nombre “xx”, que estudiaba, en fin, toda las boludeses que pregunta uno para mantener una mínima conversación. Iba todo bien, como quien dice: “tengo el viento a favor”, hasta que le digo “te traigo algo, un vaso de Cerveza, o de Esprite”, “bueno” me dice tráeme un vaso de cerveza. Como todo un caballero, me levanto encaro a la cocina, sirvo dos vasos de cerveza, y cuando vuelvo, mi amigacho estaba sentado alado de ella . “Pero la reverenda concha de tu madre, pedazo de hijo de mil puta, no tenes códigos”, esa fue la expresión de mi cara por supuesto, no lo iba a putear en frete de ella. Me siento y haciéndole caras a mi amigacho para que se fuera, este se seguía haciéndose el “Pelotudo” . Aclaremos algo, ver a dos tipos peleándose por una mina en una reunión de amigos, es una cosa, ahora hacerlo con la mina adelante, es un crimen. Por supuesto, la pelea no se baso en golpes de puños, sino en golpes verbales.

Una vez me dijeron: “lo importante no es ganar, ni competir, lo importante es hacer perder al otro”. Se ve que a mí se me avía olvidado, porque esa fue precisamente la estrategia de mi amigacho. Ya no importaba lo que yo dijera, el siempre me salía a contraatacar, no importa lo sensible o emotivo que contara él lo hacía mierda en dos segundos, lo que se dice comúnmente, “Un reverendo hijo de puta”. Y así fue casi toda la noche.

En fin, como todo un caballero, acepte la derrota, me levante y me fui enojado con mucha bronca a tomar unas cervezas para olvidar :/ . Pensando en lo ocurrido, me di cuenta que, las guerras se ganan antes de empezar, es decir conocer a tu rival, es fundamental para poder anticiparlo, nunca enfrentes a un oponente frente a frente si no lo conoces.

Haciéndose el galán de turno, el asqueroso, el vago, el atorrante, mi amigacho se la apretó a la minita. Eso es suficiente, como para demostrar que un caballero, ya no es lo que las minas quieren.

Hoy en día está todo bien con mi amigacho, va, en realidad siempre estuvo todo bien, lo vimos solo como un competencia, desleal, pero sana. El supuso que como no iba a poder competir contra un caballero, tenía que tomar medidas drásticas.

Y bueno, la moraleja es que, no importa lo que agás, no importa cómo te comportes, no importa que tan caballeroso seas, sin no tenes suerte con las mujeres, estás perdido.

La idea era terminar la nota ahí, pero como que no les estoy dando una solución o una un mensaje positivo. Lo importante de esta nota, es expresar una experiencia personal, de la fui protagonista o mejor dicho el actor secundario, no importa como seas, no importa lo que hagas, solo se como sos, si sos canchero, se canchero, si sos caballero, se todo un caballero, pero acordarte de tener seguridad en vos mismo. Y el resto ya se sabe.





















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