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20 frases de los Simpsons para la vida cotidiana -con videos

Humor3/15/2011
20 frases de los Simpsons para la vida cotidiana


No hace falta explicar que Los Simpsons nos han regalado cientos de frases, tan graciosas como memorables, que sin dudas pasaron a engrosar nuestro patrimonio cultural pop. Pero no todas nos sirven en la vida cotidiana. Por eso, he aquí la selección de 20 frases de Los Simpsons que podemos utilizar todos los días, y sus contextos ideales de aplicación.



1. ¡Volvió! ¡En forma de fichas!
Válido para cualquier cosa que esté de vuelta.
¿El jean nevado? ¡Volvió, en forma de fichas!
¿El otoño? ¡Volvió, en forma de fichas!
¿La abuela, que estaba de vacaciones? ¡Volvió, en forma de fichas!…






2. ¡Todavía sirve, todavía sirve!
Frase ideal para tacaños, personas que no pueden soportar las pérdidas y maníacos reciclaje-dependientes. El esquema de la frase completa viene a ser: “¡Un poco de (*factor potencialmente dañino*), todavía sirve, todavía sirve!”. Entonces, digamos que se te cae una galleta al piso; la levantas, le sacudes el polvo y te la llevas a la boca diciendo: “un poco de mugre, todavía sirve, todavía sirve”.
El video abajo es muy malo, pero el único que estaba en español latino.






3. ¡Sálvame, Jebús!
Ya no más frases como “¡Ay, Dios mío!” o “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”. En momentos de desesperación extrema, cuando ya nada puede hacerse, sólo queda gritar: “¡Sálvame, Jebús!”. Válido para todas las religiones, cultos y creencias.






4. ¡Perfectirijillo!
Un homenaje constante al optimismo extremo y a la alegría de vivir desenfrenada, como sólo Ned Flanders podría hacerlo. Básicamente, cualquier ocasión es apropiada para el uso de esta expresión.
- El sábado nos juntamos en lo de Juan. - ¡Perfectirijillo!
- Mañana no va a haber clase. - ¡Perfectirijillo!
- Felicidades, es un varón. - ¡Perfectirijillo!
El uso de otras expresiones propias de Flanders, como “vecinillo”, “amiguillo” y “adiosillo” es igualmente válido.






5. ¡A qué te supo, Flanders!
No hay venganza en la que esta frase no calce perfecta. Porque no hay nada como ganar una discusión, o una apuesta o una carrera hasta el baño, y mirar a tu adversario a la cara y decirle: “¡Ja! ¡A qué te supo, Flanders!”.






6. A la grande le puse Cuca
La frase de la resignación de los idiotas por excelencia. Porque la resignación de los inteligentes busca consuelo en una explicación lógica, la resignación de los místicos apela al destino que así lo quiso, y la resignación de los apáticos es un simple “¡bah!”. Pero sólo los idiotas se resignan a tener un nido de zarigüeyas dentro del monorriel poniéndole nombre al bicho más grande.






7. ¡Plan dental! (Lisa necesita frenos)
Estás haciendo fila para pagar en el supermercado. La señora que está esperando adelante tuyo se queda mirando los artículos de compra impulsiva, o a una persona de la fila de al lado, o lo que sea, la cuestión es que tiene la mente en otro planeta. La fila avanza y ella no. Te mueves, incómodo, a ver si se da cuenta. Nada. Finges una carraspera, para despertarla de su ensueño con el ruido. Nada. Éste es un momento perfecto para soltar la frase: “¡Plan dental” (Lisa necesita frenos)”. Eso, o pasarle por arriba con el carrito y ya.






8. ¡Gracias, vuelva prontos!
No más “chau”, “nos vemos”, “hasta la próxima”. Esta frase no sólo sirve para los mini-super; cuando un amigo se va de tu casa, o cuando un cliente deja tu oficina, despídelo con una gran sonrisa y la frase que es la marca registrada de Apu: “¡Gracias, vuelva prontosss!”.






9. El postre, el postre, el postre
Hay mucho que hacer. Salir a hacer las compras, preparar el trabajo para mañana, leer los capítulos 1 al 8, retirar a los chicos del colegio, ir a sacar al perro, lavar los platos, pero primero… “El postre, el postre, el postre, el postre”.






10. ¡Ese perro tiene la cola peluda!
Ay, si conoceré esa situación. Estás hablando con alguien, contándole algo probablemente importante, y probablemente serio, y de repente se despacha con una estupidez descomunal y totalmente fuera de lugar:
- Mi hermano se quedó sin trabajo, está muy mal, lo echaron sin indemnización, no sabe qué hacer…
- ¡Yo anoche vi una película re linda con Julia Roberts!
- ¡…Y ese perro tiene la cola peluda, la #@%& que te parió!






11. ¡Se acabó! ¡Vete al demonio, Krabbapple!
Es viernes. Faltan cuatro minutos para la hora en la que finalmente saldrás del trabajo. Miras el reloj con desesperación. Tres y medio. El jefe se fue hace rato, pero el idiota del supervisor pasa y con una sonrisa estúpida te deja tres números de clientes a los que tendrás que llamar antes de irte. ¡Sávame, Jebús, que quiero salir temprano hoy! (ver frase #3). Respiración profunda y a llamar. Tres minutos. Primer número: “Buenas tardes, señora, la llamo de…”. “No gracias, no me interesa”. Segundo número: llama, llama, llama, nadie atiende. Tercer número: “El número con el que intenta comunicarse es inexistente…”. ¡Excelente! (ver frase #12). Dos minutos. Garabateas el informa a toda velocidad, lo lanzas en la oficina del supervisor, corres a tu escritorio (cuarenta segundos), metes apresuradamente tus cosas en el bolso, y antes de salir corriendo es el momento justo para gritar a viva voz: “¡Se acabó! ¡Vete al demonio, Krabbaple!”.






12. ¡Excelente!
Genial exclamación que refleja nuestro costado más sádico y perverso, pero que pierde completamente todo su efecto si no es acompañada por la entonación adecuada y el gesto correspondiente. Cualquier buena noticia que resulte útil a nuestros malvados propósitos puede ser bienvenida con esta expresión, pero sólo pronunciándola en forma lenta y maliciosa, mientras juntamos alternadamente las puntas de los dedos…






13. Cama arri-ba, cama aba-jo
La magnitud del significado de esta frase a veces se me escapa. No es sólo una frase, ni es solamente una expresión de búsqueda de la comodidad: ya es parte del humor obligado hasta de los hospitales, un lugar donde el humor suele escasear. Hasta ahora, no conocí a ninguna persona que, estando internada (y consciente, claro), no haya tomado el control remoto y jugado a “Cama arri-ba, cama aba-jo”…






14. Bonjourrr, pedazo de zoquetes
¡No lo puedo evitar! Cada vez que escucho a alguien masacrando el francés (o cualquier otro idioma), o que yo mismo trato de hablarlo con mi paupérrima pronunciación, tengo que gritar: “¡Bonjourrr, pedazo de zoquetes!”.






15. ¡Me quiero volver chango!
Esta inolvidable frase reemplaza a expresiones negativas, vulgares y aburridas como “¡no puede ser!”, “¡me quiero morir!”, etc. Ejemplo:
- ¡Ahhh! ¿Cómo que no hay más papel higiénico? ¡Me quiero volver chaaango!






16. Entra cuchillo, salen las tripas
Frase completamente multiuso, igualmente aplicable para cualquier tarea monótona, breve y repetitiva, más allá del destripado continuo de peces. Cavando un pozo, estampando sellos o haciendo ejercicio, la frase “Entra cuchillo, salen las tripas” nos marca el ritmo y nos recuerda que tenemos que seguir haciendo lo mismo, una y otra vez.






17. Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda…
Frase sublime sin lugar a dudas, con la que todos podemos sentirnos identificados sin distinción de edades. Lo único difícil es recordarla completa, en todo su esplendor: “Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que traigo no es onda, y la onda de onda me parece muy mala onda. Y te va a pasar a ti”. Es la mejor explicación que existe para cuando alguien te dice que estás “out”.
El video abajo es malísimo, pero el único con un sonido más o menos decente.






18. Homero, ya marcaste…
Bueno, no todo el mundo se lleva bien con los aparatos electrónicos. Menos con los que son cada vez más chiquitos, como los teléfonos celulares. Por eso, cuando tu interlocutor accidentalmente presiona una tecla y el ruido del tono te asesina el tímpano, lo único que queda por hacer es decirle sarcásticamente: “Homero, ya marcaste…”.






19. Para empezar presione una tecla cualquiera…
Otra frase dedicada a los que no logran adaptarse a las nuevas tecnologías. Enseñarle a mi madre a usar la computadora hubiera sido mucho más exasperante y aburrido sin la ayuda de esta frase. ¡Gracias, Homero!






20. ¡Soy especial!
No podíamos terminar sin una frase del increíble Rafa Gorgory. Si sin querer haces algo estúpido, o si te señalan por tu torpeza, tu falta de habilidades o tu poca inteligencia en general, la mejor actitud que puedes adoptar es la de Rafita: alégrate y exclama: “¡Soy especial!”.






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